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Biografía

John Goodman

John Goodman

68 años

John Goodman

Nació el 20 de Junio de 1952 en St. Louis, Missouri, EE.UU.

Actor de peso

01 Noviembre 1998

¿Quién es este actor de aspecto orondo y tan celoso con su vida privada?

John Goodman nació en 1952 muy cerca de Sant Louis, en Missouri. Allí se crió con sus dos hermanos, aunque pronto faltó el padre: murió de un ataque al corazón cuando John contaba sólo 4 años. Acudió a la Universidad Estatal del sudoeste de Missouri, donde compatibilizó sus estudios con el fútbol americano. En 1975 se licencia en arte dramático. Completada su educación, su hermano le presta 1.000 dólares, con los que se va a Nueva York.

La formación de Goodman como actor fue clásica: actuó en teatro haciendo obras de Shakespeare. En una representación de Antonio y Cleopatra para Tony Richardson, alguien le vio y pensó que podría ser el actor ideal para el papel de Dan, el simpático marido de Roseanne en la serie televisiva Roseanne. El programa fue un gran éxito, de modo que Goodman encarnó a este personaje durante 9 años. Y le ha dado muchas satisfacciones: entre otras el Globo de Oro al mejor actor de comedia televisiva. La fama en la pequeña pantalla le permitió saltar al cine con fortuna, algo nada sencillo. John debutó en el cine en 1983 con Sufridos ciudadanos del veterano Michael Ritchie. A partir de ese momento, acumuló personajes secundarios en películas de directores de prestigio. Destacan sus trabajos con Andrei Konchalovsky (Los amantes de María, 1984), Karel Reisz (Dulces sueños, 1985, junto a Jessica Lange y Ed Harris), Jim McBride (Querido detective, 1987, con Dennis Quaid y Ellen Barkin), Taylor Hackford (Cuando me enamoro, 1988, con Quaid y Lange) y Harold Becker (Melodía de seducción, 1989, con Al Pacino y Ellen Barkin). Sin olvidar, por supuesto, su colaboración con los hermanos Coen, con los que ha hecho Arizona Baby (1987), Barton Fink (1991) o El gran Lebowski (1998). Goodman solo tiene palabras de elogio para los Coen: "son como una sola cabeza. Y se rodean de muy buena gente, que está contentísima de estar con ellos. El ambiente en el plató es estupendo".

Con Steven Spielberg rodó Always (Para siempre) (1989), una comedia romántica; el director quedó tan contento que le regaló un automovil, un Miata convertible. Además trabajó en 2 de sus producciones: Aracnofobia (1990) y Los Picapiedra (1994). En esta logró un increíble mimetismo con el famoso Pedro Picapiedra de los dibujos animados. Otros títulos de interés en su filmografía son Rafi, un rey de peso (David S. Ward, 1991), donde da vida, de modo delirante, al único heredero de la familia real británica; Babe (Arthur Hiller, 1992), donde es el legendario jugador de béisbol; Matinee (Joe Dante, 1992), añoranza de las sesiones matinales; y Nacida ayer (Luis Mandoki, 1993), un remake de la comedia de George Cukor.

Goodman agradeció trabajar en Blues Brothers 2000 (El ritmo continúa) ("crecí en Sant Louis y soy un fan del blues") y en El gran Lebowski ("los Coen escribieron el papel de Walter para mí, un verdadero pedazo de pastel. Es un tipo que explota con facilidad, sobre todo cuando cree que sus derechos han sido violados").

En su vida privada, que se reserva para sí, es feliz. Casado desde 1989 con Annabeth Hartzog, tiene una hija llamada Molly, a la que llama con cariño, su pequeña Borrower, en alusión a los entrañables personajes de The Borrowers.

Filmografía
Nación cautiva

2019 | Captive State

Diez años después de que la Tierra haya sido sometida por una fuerza extraterrestre, la sociedad humana se divide en disidentes y colaboracionistas. En la ciudad de Chicago un grupo de jóvenes busca sobrevivir y recuperar su identidad, pero no lo tendrá fácil.

Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
Día de patriotas

2017 | Patriots Day

Tercer trabajo del realizador y también coguionista Peter Berg, con Mark Wahlberg como protagonista y productor, tras las logradas El único superviviente y Marea negra. Como en aquéllas, recrean un hecho real, en esta ocasión el más conocido de todos fuera de Estados Unidos, pues se trata del atentado terrorista durante la Maratón de Boston, acaecido en 2013. El poliédrico libreto entrecruza los periplos de diversos personajes que tuvieron importancia en la tragedia, uno de ellos ficticio, Tommy Saunders, policía que tras una lesión en la pierna regresa al servicio patrullando la carrera popular, que en realidad está basado en varios agentes reales. El resto son reales, Patrick Downes y Jessica Kensky, pareja de recién casados que animaba a los corredores, el veterano sargento de la policía local de Watertown Jeffrey Pugliese, que seguía su tranquila rutina diaria sin saber que iba a tener un papel decisivo en este asunto, y los extremistas islámicos Tamerlam Tsarnaev y su hermano Dzhokhar, decididos a poner las bombas… El film acierta al tomarse su tiempo para colocar las piezas, y retratar a los personajes. De esta forma, cuando estalla la tragedia, el espectador se siente afectado por lo que ocurre, y hasta está bien explicado el fanatismo sin sentido de los asesinos. El reparto coral no cuenta con ningún actor que desentone, se desenvuelve muy bien Walhberg, que tiene el mayor peso como Saunders, pero también a pesar de su brevedad Michelle Monaghan, esposa de éste, Kevin Bacon como mando del FBI que tras las típicas gafas oscuras del cuerpo tiene también humanidad, J.K. Simmons, en el rol de Pugliese, o John Goodman, comisario de policía. También sorprenden los menos conocidos Christopher O’Shea y Rachel Brosnahan (Downes y Kensky), y sobre todo Themo Melikidze, Alex Wolff y Melissa Benoist (protagonista de la serie Supergirl), como los terroristas y la esposa occidental de uno de ellos. Cobra gran importancia la idea del esfuerzo colectivo, para lograr el bien común. También pone de manifiesto la importancia de la familia. Con secuencias tan logradas como un tiroteo decisivo, o un interrogatorio, podría considerarse la mejor del tríptico de Berg-Wahlberg, dúo que tienen planeado seguir rodando juntos.

8/10
Once Upon a Time in Venice

2017 | Once Upon a Time in Venice

Valerian y la ciudad de los mil planetas

2017 | Valérian and the City of a Thousand Planets

Siglo XXVIII. La Humanidad vive en paz con el resto de razas de otros planetas. Valerian, agente del servicio espacio-temporal encargado de velar por el orden en el universo, trata de que su compañera, Laureline, acepte su proposición de matrimonio. Su superior, el comandante Arün Filitt, les envía a recuperar un sofisticado conversor en Alpha, una gigantesca estación espacial donde a lo largo de los años han convivido todas las especies conocidas. Pero se han instalado en su interior unos seres de un planeta extinto que provocan extraños incidentes. Luc Besson, director de El quinto elemento y Lucy, reincide en la ciencia ficción con una adaptación de “Valérian, agent spatio-temporel”, una de las cumbres del cómic franco-belga. La serie apareció en 1967 cuando apenas existían otras del género, que en cine estaba relegado a la serie B. Creada por el guionista Pierre Christin y el dibujante Jean-Claude Mézières para la revista “Pilote”, entre otras cosas está considerada una de las fuentes de inspiración para La guerra de las galaxias. Al cineasta galo parecen importarle sobre todo los efectos visuales, con  una lujosa recreación de mundos galácticos que justifica que se haya rodado en 3D. En este sentido, parece que la producción mira hacia Avatar, aunque quiere ser tan novedosa a nivel estético que a veces resulta estrafalaria, en la línea de las olvidables Flash Gordon y Barbarella. Por contra, Besson no ha mimado tanto su guión, escrito en solitario, que apenas esboza conflictos de entidad, que puedan interesar al público, y por momentos resulta confuso. Para terminar de arruinar la función, sus torpes intentos de comedia no acaban de funcionar. Los protagonistas decepcionarán a los seguidores de las viñetas, pues Dane Dehaan, adolescente castaño, recuerda tanto a Valerian como la modelo modosita de pelo rubio Cara Delevingne a la pelirroja con personalidad Laureline. Pese a todo, sus diálogos tipo Han-Leia, algo tópicos, son los únicos que funcionan en toda la película, pues se desperdician progresivamente los talentos de Clive Owen, Ethan Hawke o Rutger Hauer, en apariciones breves o con personajes insulsos. Se salva, a pesar de que apenas tiene cancha, la cantante Rihanna, en un divertido número musical que eleva por momentos el interés del film.

4/10
Atómica

2017 | Atomic Blonde

Adaptación del cómic de Antony Johnston y Sam Hart, su trama de espionaje transcurre en fechas próximas a la caída del muro de Berlín. Estructurada en torno al interrogatorio a que es sometida la agente británica del MI6 Lorraine Broughton por su superior y un colega de la CIA, ella explica en sucesivos flash-backs lo ocurrido días antes en Berlín, donde acudió a repatriar el cadáver de un colega, pero sobre todo a recuperar una lista caliente de espías que podría echar abajo toda la red de agentes que opera en el Este, de caer en manos de la KGB. A pesar de viajar de incógnito, nada más intentar el contacto con el jefe de estación David Percival intentan matarla, y eso es sólo el comienzo. Debut en la dirección de largometrajes del especialista en escenas de acción David Leitch. Se nota que es un experto en la materia, pues la película está atravesada de dinámicas escenas de acción, con abundantísima violencia desagradable, de milimetrada coreografía. Además hay un diseño de producción estiloso, a la hora de recrear el Berlín con el muro pintarrajeado en el lado occidental, distintos garitos nocturnos, incluso con escenas bajo el agua. Pero donde el film no funciona es en su historia, de cuyo guión es responsable Kurt Johnstad, que firmó los libretos de 300 y su secuela, adaptaciones de cómic, más la olvidable cinta de acción sobre los Navy Seals Acto de valor. Baste decir que los giros sorpresivos –sorpresivos hasta cierto punto–, dejan una pobre impresión, no impactan de verdad. Los personajes son planos, pese a estar interpretados por actores carismáticos, ya sean los populares –Charlize Theron, James McAvoy, John Goodman, Toby Jones–, la en alza Sofia Boutella, o los más exóticos pero eficaces Bill Skarsgård y Eddie Marsan. Y no hay emoción alguna en el amor lésbico de diseño de Lorraine por una francesita, ni en las tribulaciones del espía Spyglass que quiere pasar al Oeste con su familia. Además, falta verdadera gracia y sobre chulería a la pose cínica de algunos personajes.

5/10
Calle Cloverfield 10

2016 | 10 Cloverfield Lane

Michelle abandona precipitadamente su hogar, ligera de equipaje. Ha huido de Ben, su novio o marido, con el que tuvo una fuerte discusión, tal vez con violencia. Viaja en auto de noche por solitarias carreteras, ha habido un apagón en toda la zona; de pronto, un fogonazo, como un rayo, y un accidente. Se despertará encerrada en un sótano, su salvador, el excéntrico Howard, asegura que algo ha pasado en el exterior, un ataque nuclear, o tal vez una invasión extraterrestre. No pueden salir al exterior, sólo estarían a salvo en el búnker, donde se ha refugiado un tercer personaje, Emmett. Producción inquietante de J.J. Abrams, que ha sido llevada con el mayor de los secretos, casi hasta el momento mismo de su estreno. Tiene un formato de historia sorprendente que recuerda a En los límites de la realidad, Alfred Hitchcock presenta y Cuentos asombrosos, la idea es plantear la situación descrita, para luege despistar al espectador que duda si puede haber algo de verdad en lo que asevera Howard, que tiene desde luego un punto claro de chifladura, o si estamos ante un simple psicópata de ideas retorcidas. Se trata del juego de las apariencias, en que uno no puede estar seguro de nada. El guión lo escriben dos casi-novatos en estas lides, Josh Campbell y Matthew Stuecken, y está apuntalado por Damien Chazelle, experto en crear suspense de buena ley, él es el autor de la maravillosa Whiplash, y también del libreto de Grand Piano. Aunque es una cinta muy de género, y con planteamientos más o menos previsibles –intentos de fuga, momentos de agradable convivencia, pasajes con un punto algo sádico–, el debutante en la dirección Dan Trachtenberg se las compone para crear la deseada atmósfera agobiante, y sorprende más o menos en los puntos de giro que buscan rizar el rizo. Los actores están bien: John Goodman es perfecto para tipo inquietante, recordémosle en Barton Fink, Mary Elizabeth Winstead da bien como guapa y fuerte mujer en apuros, mientras que el tercer hombre de la función, John Gallagher Jr., compone bien al tipo más o menos paleto de buen corazón.

6/10
Trumbo

2015 | Trumbo

Los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Dalton Trumbo es un guionista respetadísimo en Hollywood, casado y con tres hijos, que acaba de firmar un sustancioso contrato con uno de los grandes estudios. Aunque también es el blanco de la gacetillera del show business Hedda Hopper, que no deja de sembrar la duda sobre su posible comunismo, debido a su sensibilidad social y al apoyo de los derechos laborales en la industria del cine. En el contexto de la Guerra Fría, donde domina el miedo a la "amenaza roja", se forma el Comité de Actividades Antiamericanas, que investiga la infiltración de comunistas en Hollywood. Trumbo será llamado a declarar y al negarse a confirmar o desmentir su comunismo, amparándose en la Primera Enmieda, será condenado por desacato, el destino de los Diez de Hollywood, que les condena al ostracismo. Figurará en las "listas negras", pero Trumbo se las va a ingeniar para conseguir trabajo encubierto escribiendo películas, con inesperado éxito. El cine de Jay Roach se mueve en dos terrenos: las populares aunque algo tontorronas comedias de las sagas Austin Powers y Los padres de ella, y las más serias películas aunque partidistas películas basadas en hechos reales de la política americana reciente, Recuento y Game Change. En el caso que nos ocupa, Trumbo estaría más cerca del segundo tipo de películas, aunque con la indudable ventaja de que Roach ha madurado, el cineasta sabe entregar una película más equilibrada, quizá porque asume el discurso conciliador del propio protagonista cuando, en los 70, con su figura en creciente proceso de rehabilitación, recibió un premio del Gremio de Guionistas. Quizá a la película, que adapta la biografía de Bruce Cook, le falta un hervor, y no se evita cierto estereotipamiento, en las escenas familiares, con la arpía Hopper o en los momentos creativos en la bañera. También es un inconveniente que actores de presencia tan imponente en pantalla como Edward G. Robinson, John Wayne y Kirk Douglas, tengan que ser representados por intérpretes esforzados, pero que juegan claramente en una división muy inferior a la de sus personajes. Pero la cinta tiene a su favor un grandísimo actor, Bryan Cranston, que borda su papel, y que sostiene la película en todo momento, la película es su personal "viaje del héroe", y gracias a él en gran medida, y a la fuerza de los hechos históricos descritos, se trata de un viaje por una etapa de la historia del cine que merece la pena emprender.

6/10
Navidades, ¿bien o en familia?

2015 | Love the Coopers

Charlotte y Sam Cooper han decidido poner punto final a su matrimonio, por una disputa referente a un viaje, pero deciden no hacer pública su decisión hasta una vez celebrada la Nochebuena con todos los suyos. Éstos preparan el encuentro con desigual entusiasmo... El título en español, Navidades, ¿bien o en familia? (traducción libre de Love the Coopers) deja bastante claro lo que se va a ver, la enésima sucesión de problemas y fricciones con los más cercanos, toneladas de cinismo de acuerdo con los tiempos que corren, y una constatación final de la (obvia) necesidad de unidad con los parientes, por encima de cualquier desavenencia. De la misma forma, esta cinta navideña ultratópica, en la que el perro ejerce como narrador, no llega a ser "perfectamente imperfecta", como se califica a la familia a lo largo del metraje, y también tiene aciertos dentro de sus errores. Sobran algunos toques escatológicos, y algún sentimentalismo facilón. Pero la realizadora Jessie Nelson, que no volvía a dar un golpe de claqueta desde Yo soy Sam, de 2001, apoyada en un guión del especialista en comedias románticas Steven Rogers (Kate & Leopold, Postdata: Te quiero) se arriesga a combinar la comedia con toques dramáticos, incluso reduciendo el ritmo en sucesiones de diálogos entre dos personajes (el anciano y la camarera, el soldado conservador y la rebelde, el policía y la mujer a la que acaba de detener), momentos en que el film gana bastante en intensidad, y muestra lo que podría haber sido, y que por desgracia no llega a rematar. También el reparto se puede calificar como irregular, pues casan bastante bien las 'parejas' Amanda Seyfried-Alan Arkin (lo mejor del film), o Diane Keaton-John Goodman, pero a una estupenda Olivia Wilde le habría hecho falta enfrente un actor de mayor entidad que el irregular Jake Lacy, en una subtrama de amor entre un republicano y una demócrata por otro lado bien resuelta, mientras que una correcta Marisa Tomei se resiente de tener como 'partenaire' a un Anthony Mackie que no acaba de dar con el personaje.

5/10
Monuments Men

2014 | The Monuments Men

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y con el apoyo del presidente Roosevelt, se creó el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, con la misión de poner a salvo las obras de arte expoliadas por Adolf Hitler, quien planeaba crear en Linz, su ciudad natal, el Führermuseum; cuando las tornas de la guerra se torcieron, el tirano nazi firmó el conocido como Decreto Nerón, por el que se ordenaba la destrucción de este tesoro artístico antes de dejarlo caer en manos aliadas. Un grupo de sietes hombres liderado por Frank Stokes, conformado por directores de museos y marchantes de arte que no eran aptos para el combate debido a su edad, librarán otra guerra diferente tratando de poner a salvo unas piezas que mostraban los grandes logros de que es capaz el ser humano, por encima de su tendencia al enfrentamiento y la destrucción. Película dirigida, producida, coescrita y protagonizada por George Clooney, basada en apasionantes hechos reales, y que cuenta con un estilo muy clásico, deudor de películas bélicas corales como Doce del patíbulo y La gran evasión. Frente a trabajos anteriores del cineasta de mayor calado político -Los idus de marzo, Buenas noches, y buena suerte-, aquí hay una apuesta por el aliento épico en las acciones de unos héroes corrientes, donde conviven drama y sentido del humor en los momentos de riesgo y en la contraposición de caracteres. El tratamiento narrativo y el diseño de producción, junto al tratamiento visual de Phedon Papamichael y la partitura musical de Alexandre Desplat, apuntan eficazmente en esa dirección, que a algunos le podría parecer algo ligera, pero que resulta muy adecuada a la hora de evocar los títulos citados. Clooney tiene el mérito de contagiar al espectador el amor por las obras de arte, por cuya defensa merece la pena arriesgar la vida. Y hace muy atractiva la integridad y coherencia de vida, la posibilidad de redimirse de los errores del pasado, y la camaradería. El reparto es excelente, de modo que aunque los personajes están apenas esbozados con unos pocos trazos, Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray, Bob Balaban, Hugh Bonneville y compañía se las arreglan para darles la necesaria entidad.

7/10
El jugador

2014 | The Gambler

Tras morir su abuelo –uno de los hombres más ricos de California– Jim Bennet entra en lo que parece una espiral de destrucción. Con una frivolidad insólita se dedica a jugarse todo su dinero en las salas de juego. Miles de dólares van siendo dilapidados y él pide prestado... y vuelve a dilapidarlos. Hasta que recibe un plazo máximo de siete días para devolver los 250.000 dólares que debe. Singularísima película cuya trama resulta bastante desconcertante porque no acertamos a comprender bien las intenciones o el sentido de la actitud del protagonista. Jim Bennett es un tipo inteligente, profesor de literatura, novelista de prestigio, que parece estar de vuelta de la vida. El concibe la existencia sólo con dos alternativas: la genialidad o la mediocridad. Y ser un genio, tener talento, no depende del esfuerzo, es un don. De modo que para él todo son blancos y negros, ser o no ser. Por eso se juega siempre el dinero a todo o nada. No hay medias tintas. El guión de William Monahan (Red de mentiras) brilla especialmente en las secuencias del aula, en donde se da a conocer mejor la filosofía de Bennett. Esa actitud lógicamente no le lleva a ninguna parte, si no es a perder el apoyo de su madre, su trabajo, una posible relación con una alumna brillante... El jugador, dirigida por el competente Rupert Wyatt (El origen del planeta de los simios), se ve con agrado gracias sobre todo a la atracción que ejerce el peculiar personaje interpretado con convicción por Mark Wahlberg, quien está soberbiamente apoyado por un reparto estelar, con Jessica Lange, John Goodman o la extraordinaria Brie Larson.

5/10
Los becarios

2013 | The Internship

Billy y Nick son dos veteranos comerciales, amigos del alma ya talluditos, que a pesar de ser geniales vendiendo relojes se han convertido en dinosaurios en la era de internet. Puestos de patitas en la calle, reciclarse no parece una tarea sencilla. Hasta que Billy propone a Nick una idea que parece completamente disparatada: presentarse al programa de becarios de Google, la célebre empresa tecnológica, que les da opción de tomar el paso de los tiempos y tal vez de lograr empleo fijo. Contra pronóstico son seleccionados para este período de prácticas, aunque parecen unos "ancianos" al lado de sus compañeros becarios, auténticas criaturas en torno a los 20 años. Shawn Levy tiene en su haber simpáticas comedias familiares como Doce en casa, Acero puro o las dos entregas de Noche en el museo. Aunque también títulos tan fallidos como Recién casados. En Los becarios maneja un guión coescrito por el también coprotagonista Vince Vaughn, que no suele ser un modelo de elegancia a la hora de hacer comedia. Pero en líneas generales él y su compañero en la pantalla Owen Wilson dan a esta narración un tono amable, si se deja fuera su labor iniciática con algunos jovencitos en sus lances sexuales en un bar de barra americana. Hay que reconocer que el punto de partida de este film es original, y podía haber dado pie a situaciones muy divertidas, criticando con ingenio a una sociedad demasiado atrapada en pantallas digitales e internet y donde se fomenta una feroz competitividad y el arrinconamiento de los trabajadores de mediana edad, haciendo bromas con una jerga y unas herramientas informáticas que a las personas de ciertas generaciones le suenan un poco a chino. Además la crisis económica y los cambios en el mercado laboral, también daban pie a las bromas. Así las cosas, el resultado final de Los becarios es un poquito decepcionante, algo "light". Da la sensación de que lo que podía haber sido una disparatada comedia de enredo con gags tronchantes, queda reducido a algunas bromas simpáticas, pero siempre sin tirar piedras contra el tejado de Google, hasta el punto de que por momentos uno tiene la sensación de estar contemplando un spot promocional de la compañía, donde se alabaría el espíritu de equipo, la innovación, la atención al cliente, etc. La apuesta por no arriesgar y el ser más o menos politicamente correcto acaba dejando lo que podía ser una comedia memorable en simplemente entretenida.

4/10
R3sacón

2013 | The Hangover 3

Tercera entrega de la saga iniciada en 2009 con la alocada pero inspirada Resacón en Las Vegas, que continuó en 2011 con Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!, un poco inferior. Vuelve a dirigir y coescribir el guión Todd Phillips, que ha ejercido ambas labores también en las dos anteriores. Philips acierta junto con el otro autor del libreto, Craig Mazin (que también participó en la segunda) al apartarse esta vez del ya manido esquema de las dos anteriores, en las que los protagonistas se despertaban tras una noche loca e intentaban averiguar qué ocurrió. En R3sacón no hay boda, al menos como punto de partida. Stu, Doug y Phil han sentado la cabeza y dejaron atrás las juergas. El trío trata de ayudar al único miembro de la manada que sigue en sus trece, el díscolo Alan, llevándole a una clínica psiquiátrica en la que le pueden ayudar. Pero por el camino son abordados por los sicarios de Marshall, un gángster molesto porque Chow, amigo sobre todo de Alan, le ha robado una enorme cantidad de oro. En la línea gamberra de sus predecesoras y aunque no cuenta con un guión tan inspirado como el de la primera parte, lo cierto es que R3sacón logra su objetivo de hacer reír, especialmente con su delirante inicio, y con una secuencia que aparece durante los títulos de crédito. En principio parece cerrar la saga, aunque en Hollywood todo lo que sigue dando dinero es susceptible de tener más continuaciones. R3sacón recupera a los actores principales, los eficaces Bradley Cooper, Justin Bartha, Ed Helms y Zach Galifianakis, que esta vez tiene mayor protagonismo. También reaparecen algunos ilustres secundarios, entre ellos Heather Graham o Ken Jeong. Se incorporan John Goodman (como peligroso gángster) y una Melissa McCarthy (dependienta de un comercio de compra de oro) que parece que ni pintada para la saga. Esta vez parece haber alguna pequeña reflexión en torno a la urgente necesidad de madurar de quienes pretenden prolongar la adolescencia indefinidamente, si bien el film tiene claro a dónde va y predominan los disparates.

5/10
A propósito de Llewyn Davis

2013 | Inside Llewyn Davis

1961. Una semana en la vida del cantante folk Llewyn Davis, joven apaleado por la vida, que trata de abrirse camino en el Greenwich Village neoyorquino, o viajar a Chicago para una prueba con el mítico productor Bud Grossman. Acostumbrado a dormir en sofás de casas ajenas, sin relaciones sentimentales duraderas, experiencias como la muerte de su compañero musical con el que grabó un disco, novias embarazadas que suponen un “problema” y un progenitor con demencia senil, conforman una vida triste, donde el éxito artístico no está, ni mucho menos, garantizado. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen, guionistas y directores de A propósito de Llewyn Davis, siguen dando pruebas inequívocas de la madurez artística alcanzada y de la coherencia de los temas que van conformando su rica filmografía, el Gran Premio del Jurado en Cannes, un festival que les ama, es muy merecido. Con el tema homérico del viaje del héroe –ya presente en O Brother!, al igual que el de la música folk– y el del talento artístico que se ahoga, no logra ser reconocido mientras se ve acompañado de mil penalidades –cuestión abordada en Barton Fink–, componen una película muy coherente y equilibrada. La estructura circular no suena a artificiosa, y el conjunto, con una fotografía de colores apagados, resulta muy adecuada para la historia de una vida cotidiana y depresiva, donde lo logrado no responde a las expectativas, incluidos momentos de corte casi surrealista. No buscan los Coen coartadas para el protagonista, simpatizan claramente con él pero no ocultan sus ramalazos de indudable egoísmo, incluidas situaciones que son un verdadero puñetazo en su rostro, no sólo los que le propina el tipo trajeado en el callejón, sino pasajes como el de la clínica abortista, donde los supuestos “problemas resueltos” asoman con una nueva e inesperada dimensión en el camino, las decisiones tomadas tienen consecuencias. Las canciones que salpican la narración de A propósito de Llewyn son maravillosas, muchas tradicionales –“si son viejas y suenan como nuevas, entonces son folk”–, con letras adecuadas a la situación vital del protagonista, y en muchos casos repletas de alusiones a conocidos temas y artistas que sabrán reconocer los iniciados. Oscar Isaac, cantante guatemalteco criado en Miami, y que había hecho sus pinitos en el cine, asume con poderío el papel del “perdedor” protagonista –¡cuántos perdedores de cine memorables han creado los Coen!–, cantando muy bien los diversas canciones. Le secundan perfectamente los secundarios, la mayoría desconocidos, aunque se puede ver a actores como F. Murray Abraham, Justin Timberlake, Carey Mulligan y John Goodman.

8/10
Alpha House

2013 | Alpha House | Serie TV

La comedia es un género difícil. La sátira política todavía más. Si encima uno se lanza a pergeñar una trama sobre cuatro congresistas republicanos que comparten vivienda en Washington, el riesgo es de grado máximo. Así las cosas, no extraña que esta a esta sitcom de Garry Trudeau se la vea venir a la legua a la hora de lanzar pullas contra un partido político determinado, y que la sutileza no sea demasiado alta. Con lo cual la deseada carga de gracia que uno podía esperar no acaba de llegar, y eso que en el reparto está un gracioso como John Goodman, y hasta Bill Murray se pasea por ahí haciendo un cameo. Pero no es suficiente, y las bromas sobre la gandulería y vida sexual de los políticos, el filibusterismo o la defensa de los valores tradicionales, no arrancan una sonrisa ni al espectador más complaciente.

4/10
Argo

2012 | Argo

Argo, dirigida por Ben Affleck, es una buena película, tiene todas las papeletas para estar esta año en los Oscar. Entre los productores, además de Affleck, figura George Clooney. El film se basa en un caso real, una parte no excesivamente conocida de la crisis de los rehenes de la embajada americana en Irán, acontecida en 1979, en plena revolución del ayatollah Jomeini. Que gran parte del personal diplomático fue retenido y humillado durante cerca de un año, y que la tristemente célebre operación de “ResCarter” fue un fracaso sí suena. Pero el film se centra en seis personas que lograron salir de la legación y refugiarse en la embajada canadiense. Ante la falta de opciones para sacarles del país, un agente de la CIA alumbra la peregrina idea de simular que un equipo de cine canadiense, aliado con Hollywood, anda buscando localizaciones para una desopilante película de corte fantástico titulada precisamente “Argo”. El guión de Argo es obra del desconocido Chris Terrio, y Ben Affleck sabe dar al relato un aire setentero, lleno de emoción, pero también de las justas dosis de humor. El tempo es perfecto: la presentación al público de los antecedentes, las opciones de rescate, los preparativos, el caldeado ambiente en las calles de Teherán, las dudas de la administración Carter, la vida en la embajada canadiense... El riesgo de tomar este caso particular y dejar orillada la gran crisis de la embajada americana se sortea con éxito. Quizá el clímax es excesivo, muy peliculero y hollywoodiense, pero en general tenemos una de esas grandes producciones de las que puede enorgullecerse con razón el cine americano y con las que el espectador empatiza enseguida. El reparto es sencillamente perfecto, componen unos personajes creíbles, tanto en el mundo de los espías -el propio Affleck y Bryan Cranston...- como en el de Hollywood -John Goodman y Alan Arkin- y el diplomático -Tate Donovan, Victor Garber y Clea DuVall, entre otros-.

7/10
El vuelo

2012 | Flight

Después de pasar una noche casi en blanco, bebiendo, consumiendo drogas y practicando sexo con una compañera azafata, Whip, piloto, se dispone a ponerse al mando de su avión en un vuelo hasta Atlanta que ha hecho mil veces. El aparato sufrirá graves problemas una vez en el aire, y sólo la pericia de Whip logra un aterrizaje casi milagroso. Pero detrás quedan seis víctimas mortales, y el inevitable litigio en los tribunales para dirimir responsabilidades económicas. Aunque lo más serio es un posible horizonte penal para Whip, por pilotar bajo la influencia de sustancias tóxicas. Tras insistir tres veces seguidas –Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad– con películas rodas con actores y luego, con el método de movimiento y captura, convertidas en singulares cintas de animación, se diría que Robert Zemeckis se ha cansado de explorar esta vía de creación artística –menos mal, tampoco aporta gran cosa– y vuelve con El vuelo a una historia “normal” de tintes dramáticos, más en la línea de Náufrago. Para ello maneja un libreto de John Gatins (Acero puro, Coach Carter) que ha sido nominado al Oscar. El vuelo planea, si nos permite el juego de palabras, con una idea muy sugerente, y plasmada con una expresión en inglés intraducible con la fuerza del original. El abogado de Whip trata de que el comité investigador considere que la situación a la que se enfrentó el piloto fue “de fuerza mayor”, en inglés “Act of God”, o sea, que no cabía hacer otra cosa que lo que hizo Whip, y el resto de lo que ocurriera, correspondía a Dios decidirlo. Y en efecto, la cuestión de la fe –o la falta de ella– del protagonista, es esencial y recurrente en la trama, también con abundante subtexto, como el lugar donde se estrella el avión, al lado de una iglesia y un río donde realizan bautismos los baptistas. Y el film no es otra cosa que el retrato de un hombre sin rumbo y en caída libre –como su avión durante el accidente, ya que a sus adicciones Whip suma una familia rota, está divorciado y su hijo adolescente no quiere saber nada de él–, al que lo acaecido podría hacerle remontar el vuelo. Y múltiples señales –maravillosa la escena en el rellano de una escalera de él con una heroinómana y un enfermo de cáncer terminal– le recuerdan constantemente la misteriosa acción de Dios en el devenir de los hombres. Con El vuelo no estamos ante un film complaciente, abundan los momentos desgarrados. Whip está solo con su alcoholismo, no quiere ayuda de nadie. Desearía cambiar, más tras el accidente, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Y la trama se enriquece con su relación –“la extraña pareja”, podríamos decir– con la adicta a las drogas, otra invitación a cambiar de rumbo. En cambio, aunque sea con el deseo de pintar en tres trazos la desastrosa vida del protagonista, a la gráfica escena de arranque le falta elegancia y sutileza. Zemeckis lleva muy bien el guión de El vuelo en líneas generales, y Denzel Washington es columna vertebral indispensable para sostener lo que se nos va contando, dicho sea sin demérito del ajustado reparto, donde destacan Kelly Reilly, Melissa Leo, Bruce Greenwood y Don Cheadle. Su trabajo se revela esencial para los momentos más “peligrosos”, de modo que logra sacar adelante y emocionar en la comparencia pública, escena que se prestaba al tópico, aunque quizá las escenas subsiguientes que cierran el film no acaban de funcionar, una verdadera lástima.

6/10
Golpe de efecto

2012 | Trouble with the Curve

Gus es un veterano ojeador de béisbol, con un talento natural para descubrir buenos jugadores. Pero se hace mayor, empieza a tener problemas con su vista que oculta, y hay quien piensa que debería tomar el camino de la jubilación. Viudo, tiene una única hija, Mickey, brillante abogada a un paso de lograr ser socia de su bufete. Sin embargo no es feliz, pesa en su ánimo la desconexión con su brusco progenitor, no consigue el ansiado acercamiento por mucho que lo intenta. Pasar con él unos días en Carolina del Norte, donde debe ver -es un decir, debido al problema de sus ojos- las posibilidades de un prometedor bateador, podría ser la ocasión de recuperar el tiempo perdido. Cuatro años después de protagonizar y dirigir Gran Torino, Clint Eastwood vuelve al campo de la actuación en Golpe de efecto con un papel a su medida y dos debutantes en sus respectivos campos, el guionista Randy Brown y el director Robert Lorenz, este último con una carrera largamente ligada al cineasta, como ayudante de dirección y productor en la compañía Malpaso. Lo hace con un drama deportivo donde el béisbol es importante, para empezar con el título -en el original “Trouble with the Curve”, o sea, “Problemas con los lanzamientos curvos”-, un juego de palabras que alude a las dificultades en las relaciones con los otros, sobre todo cuando se trata de cuestiones peliagudas, por no saber ponerse en su lugar y a su altura, intentar entenderles, en definitiva, y hacerse entender. En algunos aspectos la trama es políticamente incorrecta para la cultura dominante, pues exalta la veteranía frente a la juventud arrogante, las oportunidades en la tercera edad, o hace bromas con ciertas comidas que bastantes “expertos” considerarían poco saludables. De todos modos, que nadie piense que Golpe de efecto es una película autocomplaciente con la ancianidad, pues muestra cómo manías y rarezas se acentúan, y entre los jóvenes no deja de mostrar algunos muy válidos, como el hijo de la encargada del motel donde se hospedan Gus y Mickey. Pero sobre todo lo que domina en Golpe de efecto es la idea de que en esta vida, por muy modernos y tecnológicos que seamos, hay que saber ver en los demás personas. De modo que está muy bien que se pueda formar un equipo o pensar en un fichaje manejando las facilidades que dan las herramientas informáticas, de cruce de estadísticas, etcétera, pero sin olvidar que un jugador puede estar fallando por algo tan elemental como la añoranza de la familia, tener a los padres muy lejos. Una idea que también asomaba en la muy celebrada Moneyball, que no hay que ver como la otra cara de la moneda, en realidad ambas cintas coinciden en el planteamiento personalista, frente a la prepotencia despiadada que sólo busca eficacia, resultados, trepar. Es verdad que algunos elementos del entramado dramático puede resultar algo forzados, pero el conjunto de Golpe de efecto funciona muy bien gracias a unos personajes perfectamente perfilados, y a un acierto completo en el reparto. Brilla sobremanera Amy Adams como la hija, logra que nos convenzamos de que además de abogada es una experta en béisbol -de tal palo, tal astilla-, entendemos sus inseguridades con los más íntimos -su novio oficial que le mete presión, su padre que nunca quiere hablar de lo que les separa, el joven ojeador que le empieza a gustar...-, que conviven con naturalidad con su enorme desenvoltura en el bufete o en un garito nocturno, mostrándose cortante o desafiante según aconsejan las circunstancias. Y hay química en su relación con un Clint Eastwood que no tiene que esforzarse demasiado para bordarlo, y con el ojeador al que da vida Justin Timberlake, una relación bien trazada casi siempre, con cierta sutileza. Otros secundarios -John Goodman, Matthew Lillard, Robert Patrick...- dan lustre a una cinta rebosante de humanidad, que muestra con optimismo de fondo lo mejor y lo peor de jóvenes y ancianos, tema muy eastwoodiano, muy malpasiano...

6/10
Red State

2011 | Red State

Kevin Smith no ha sabido salirse a lo largo de su carrera de los parámetros de su alocada Clerks, con la que dio la campanada. Obtuvo sus mejores resultados, dentro de lo que cabe, cuando escapó un poco de sus esquemas, introduciendo algo de trasfondo dramático en torno a la paternidad, en Una chica de Jersey. Ahora con Red State, cuando hasta sus más fervientes seguidores se han agotado de sus cada vez más decadentes comedias, el realizador trata de cambiar por completo de registro con Red State, un thriller, que obtuvo el premio a la mejor película y al mejor actor –Michael Parks– en el Festival de Sitges de 2011. Los protagonistas de Red State parecen sin embargo, propios del universo del realizador. Y es que Travis, Jared y Billy Ray son tres adolescentes inmaduros, obsesionados con el sexo, que conciertan por internet una cita con Sara, una mujer supuestamente interesada en una orgía con ellos. Pero todo resulta ser una trampa, ya que Sara es la hija de Albin Cooper, lunático que lidera la Iglesia de las Cinco Puntas, una secta que persigue a los lujuriosos para castigarles. Justo es reconocer que Smith logra algún momento de suspense gracias a una planificación más elaborada que la de sus habituales obras. Y en Red State cuenta con alguna interpretación destacada, especialmente del citado Parks, secundario en títulos como Kill Bill Volumen 2, en un memorable registro de psicópata como el predicador Cooper (al que hasta los neonazis consideran un tarado), y de Melissa Leo, que parece trabajarse todos sus papeles a fondo, independientemente del interés del film en el que participe. Tiene cierta fuerza John Goodman, si bien su personaje no acaba de estar bien definido en el guión. La presencia de este autor, habitual de los Coen, y el tono tragicómico, parecen sugerir cierta voluntad de tomar como modelo el cine de los autores de Fargo, si bien Kevin Smith carece de la capacidad de los hermanos para crear secuencias memorables de enorme fuerza visual. Donde el realizador fracasa estrepitosamente es a la hora de darle profundidad a Red State mediante un discurso que critica en apariencia a los fundamentalistas intolerantes y violentos, pero que finalmente parece extrapolarse a la ideología conservadora y a todos los creyentes en general, que según una frase final del personaje de Goodman, son prácticamente terroristas en potencia. Le falta por supuesto al realizador, que se autodeclaró católico tras su disparatada Dogma, mostrar por un momento un mínimo lado positivo de la fe, lo que le habría dado al menos algo más de sustancia al conjunto. También arremete contra la política antiterrorista americana. Al final el microcosmos que crea Kevin Smith resulta sumamente desalentador, pues aparte de adolescentes salidos, y feligreses extremistas, sólo quedan autoridades sin escrúpulos.

4/10
Tan fuerte, tan cerca

2011 | Extremely Loud and Incredibly Close

Thomas, Linda y su hijo Oskar forman una familia muy unida, que vive en Nueva York. Oskar adora a su padre, y la unión entre ambos es completamente idílica, se compenetran a la perfección. Thomas es joyero y Oskar es un chaval muy, muy despierto, avispado como un adulto, o más si cabe. Sin embargo, un día en la vida de Oskar se convertirá para siempre en "el peor día": el 11 de septiembre de 2001. Y es que su padre estaba en una de las torres gemelas. Después de la tragedia Oskar está descolocado, no encuentra consuelo en su madre, y tan sólo su abuela, que vive al otro lado de la calle, parece tener algo de conexión con él. Mientras, el hallazgo de una misteriosa llave en el cuarto de su padre puede darle al chaval algo en que ocupar su tiempo: encontrar la cerradura correspondiente. Cada día Oskar recorrerá Nueva York con ese objetivo. Tras su brillante debut con Billy Elliot (Quiero bailar) el director británico Stephen Daldry abandonó el mundo infantil para centrarse en la vida de los adultos, con dramones tremebundos como Las horas o The Reader (El lector). Con Tan fuerte, tan cerca regresa al difícil universo de la niñez, aunque no abandona el terreno más dramático, donde mejor se mueve, y para ello adapta una novela de Jonathan Safran Foer, autor que hizo posible esa extraña joya titulada Todo está iluminado. Con la tragedia del 11-S como pesada atmósfera que lo envuelve todo, Daldry centra su discurso en la paternidad con el personaje modélico interpretada por Tom Hanks, un padre absolutamente perfecto a ojos de su hijo (y del espectador). En realidad, Daldry "usa" ese personaje para imprimir optimismo acerca de la libertad humana, al margen de amargos y supuestos predeterminismos. Las personas somos capaces de dar mucho amor, dice el film, aunque quizá no lo hayamos recibido cuando más lo necesitábamos... Daldry cala hondo además al describir la imposibilidad de nuestra limitada inteligencia para explicar sucesos que escapan a cualquier razonamiento. La metáfora de la llave se manifiesta así como un gran Macguffin que sobrevuela sobre la desesperada búsqueda del sentido de la vida, escenificada en las andanzas del pequeño Oskar. Con razón puede achacársele a Daldry que quiera conmover demasiado, que se regodee en la pesadumbre. El tema lo exige, claro, pero este enfoque sentimental deliberado "canta" excesivamente en tres escenas concretas donde la congoja se anuda en la garganta del espectador. Quizá eran necesarias o quizá no... cada cual tendrá su opinión. Las interpretaciones son buenas, verosímiles al cien por cien. El chaval debutante Thomas Horn borda su desconcierto absoluto, con esos tics verborreicos y su tozuda e insoslayable búsqueda. Y como ya hizo en Crash y The Blind Side (Un sueño posible) Sandra Bullock vuelve a demostrar que es una actriz maravillosa en el género dramático y desde luego ofrece un colofón maternal para enmarcar (quizá lo mejor del film). Menos justificada parece la nominación al Oscar del veterano y magnífico Max Von Sydow, cuyo papel, aunque muy sentido, también resulta algo plano.

6/10
Daños y perjuicios (4ª temporada)

2011 | Damages | Serie TV

Para la brillante abogada Patty Hewes (Glenn Close, ganadora de dos Emmy) nunca ha habido tanto en juego, tanto profesional como personalmente, como en la apasionante cuarta temporada del thriller legal. Cuando Patty se une a su ex perseguidora Ellen Parsons (Rose Byrne) para desenmascarar una empresa de seguridad corrupta en Afganistán, descubren una tapadera del más alto nivel que incluye a un agente mercenario inescrutable (Dylan Baker), a un testigo clave convertido en rehén (Chris Messina) y al poderoso director general (John Goodman, ganador de dos Emmy) con sus propios secretos explosivos. Todo acaba con una última traición mortal.

6/10
The Artist

2011 | The Artist

Hollywood, 1927. George Valentin es una gran estrella del cine mudo, sus películas son garantía de entretenimiento y una máquina de ganar dinero. Lo que no impide que viva en un matrimonio infeliz. Conocerá a Peppy Miller, una joven con deseos de triunfar en la pantalla, y a la que echa un pequeño cable. La llegada del sonido para las películas supondrá el declive de Valentin, mientras que Miller alcanza la cumbre del éxito. Aunque ella trata de ayudar al otro, existe una dificultad difícil de salvar, su orgullo, que le hace despreciar el cine hablado y cualquier gesto de compasión de los otros. Asombrosa y genial film de Michel Hazanavicius, cuya carrera hasta la fecha no era especialmente brillante, lo más destacado era la saga de espías OSS 117. Aquí ha tomado la opción radical de entregar una película muda a la antigua usanza, lo que incluye formato de pantalla 4:3, rótulos como los de antaño, acompañamiento de orquesta, gesticulación exagerada de los actores para remarcar su estado anímico... También el recurso al montaje paralelo o los ángulos al más puro estilo expresionista. Pero Hazanavicius no se limita a rodar una película que pudiera creerse que fue hecha en la etapa del cine mudo, sino que juega a que el espectador advierta lo que se ha quedado en el camino debido a los avances técnicos, y lo que supuso la introducción de las películas habladas en determinados actores, idea que estaba presente en clásicos como Cantando bajo la lluvia y El crepúsculo de los dioses, que son citados muy sutilmente. De modo que hay recursos geniales, en que el sonido puede aparecer inesperadamente, o en que un determinado ruido expresado en un rótulo puede ser un original hallazgo para sorprender al espectador. A los que atacan determinadas películas tachándolas de maniqueas, no se sabe cómo calificarán un film que sabe a obra maestra casi desde su arranque. Porque la película no deja de ser un cuento moral, con aire de folletín, donde hay espacio para las risas, las lágrimas y el amor, y en que se fustiga la soberbia y se alaba el amor desinteresado, que puede detectarse en la sensible Peppy, pero también en un simpático y fiel perrillo que es una de las figuras de la película. Hazanavicius ha hecho un casting perfecto, los actores parecen en efecto de finales de la década de los 20 y principios de los 30. Bérénice Bejo es de una belleza y bondad arrebatadoras, y Jean Dujardin atrapa todos los matices de quien cae desde lo más alto hasta el abismo.

9/10
Treme

2010 | Treme | Serie TV

Una serie sobre la adversidad y el espíritu humano, ubicada en Nueva Orleans, tras las secuelas que dejó el mayor desastre natural de la historia americana. Personas corrientes –músicos, chefs, residentes– se ven aferradas a una cultura única y se preguntan si la ciudad que vio nacer ese estilo de vida sigue teniendo futuro. David Simon, creador de The Wire (Bajo escucha), está detrás de esta serie que brilla por su originalidad. Sigue los pasos de diversos personajes corrientes –músicos, chefs, residentes– de Nueva Orleans, afectadas por el huracán Katrina. Tiene el tono de las cintas del cine independiente estadounidense, y cuenta con la colaboración de la cineasta polaca Agnieszka Holland, que dirigió el episodio piloto.

6/10
No conoces a Jack

2010 | You Don't Know Jack

Acercamiento a la trayectoria del doctor Jack Kevorkian, también conocido como el “doctor Muerte” por las prácticas de suicidio asistido y eutanasia en las que participó en el estado de Michigan en EE.UU. con un artilugio de su invención, más de 130 casos antes de que terminara encerrado en prisión. La película se rodó en 2010, un año antes de la muerte de Kevorkian. El film, con libreto de Adam Mazer (El espía) y la dirección del veterano Barry Levinson, procura mantener las distancias acerca del personaje que retrata y su personal “cruzada” asumida como una especie de “misión” a la que estuviera destinado. De modo que lo que vemos es a un personaje para el que sólo vale su criterio personal, un iluminado que se ve como un nuevo Galileo o incluso un defensor de los derechos humanos fundamentales. Soltero, le ayuda su hermana Margo también soltera, y una camarilla de personajes, aprovechando las grietas legales del sistema, y la compasión que suscitan los casos en que participa Kevorkian, siempre personas con graves dolencias que no desean seguir viviendo, y cuyos familiares sufren la presión de ayudarles a terminar con sus vidas. El film no oculta las ambiciones de personas como el abogado Geoffrey Fieger, que ayuda a Kevorkian pero que también piensa en despegar políticamente. Con buenas interpretaciones -empezando por el gran Al Pacino-, y cierta intención casi documental, se trata de una cinta que evita tomar partido, no glorifica a su protagonista, y aunque no le condena explícitamente, las acciones de Kevorkian son bastante elocuentes acerca de una conducta que intenta “jugar a ser Dios”, aunque él se justifique asegurando que los médicos hacen eso todo el tiempo.

5/10
En el centro de la tormenta

2010 | In the Electric Mist

La Luisiana posterior al huracán Katrina. El policía Dave Robicheaux investiga la salvaje muerte de una joven prostituta, todo apunta a que anda suelto un asesino en serie. Los hechos coinciden con un rodaje cinematográfico en la zona, que implica a celebridades, y que tiene asociado en la producción a un indeseable criminal local. Curioso film en inglés del francés Bertrand Tavernier, que adapta una novela de James Lee Burke. La protagoniza un sólido Tommy Lee Jones, que últimamente parece abonado al papel de policía cansado de enfrentarse cotidianamente a los peores horrores de que es capaz el ser humano, piénsese en No es país para viejos. En su caso tal agotamiento parece que lo intensifica el pensar qué mundo va a dejar a su hijita adoptada, de origen salvadoreño. El film, que compitió en Berlín en 2010, ha recortado metraje en la versión que aquí comentamos. Sea como fuere lo cierto es que no se trata de un film logrado, la trama avanza a veces a trompicones. Sucesos como el secuestro de la niña suenan a recurso melodramático barato, o no están bien engarzados, como es el caso de la muerte muchos años atrás de un hombre negro. Tienen cierta gracia las escenas oníricas, en que Dave habla con el espectro de un general sudista, y que intentan subrayar la vigencia de cierto espíritu caballeroso sureño, frente a la violencia atávica que nunca acaba.

4/10
El poder de un sueño

2010 | Drunkboat

Cuando su madre se va de viaje, el joven Abe aprovecha para manipular a su tío alcohólico para que le compre un barco a Fletcher, un estafador. El chico sueña con navegar, pero como no tiene la edad para poder adquirir el navío necesita la complicidad de su tío. Aunque se trata de una producción de pocas pretensiones, elevan el nivel los siempre correctos John Malkovich, John Goodman y Dana Delany.

5/10
Alabama Moon

2009 | Alabama Moon

Moon Blake es un chaval que siempre ha vivido con su padre, en plena naturaleza. Los dos enterraron a su madre, y a él le toca hacer lo propio con su padre, tras sufrir un fatal accidente. Las autoridades le llevan a un orfanato, pero ahí no está a gusto, con lo que organiza una fuga en autobús con sus otros compañeros. Al final tres de ellos logran huir, pero un agente de la policía les sigue la pista. El director de El secreto de los McCann, y guionista de El gigante de hierro, Tim McCanlies, ofrece una simpática película de aventuras, donde destaca la camaradería de los chavales. No se pretende contar una historia realista -aunque sorprende la crudeza con que se muestra el accidente del padre del protagonista-, y en tal sentido el villano se acerca demasiado a personaje de opereta. Pero cumple con creces la intención de mostrar a unos chicos ingeniosos y necesitados de afecto.

5/10
Confesiones de una compradora compulsiva

2009 | Confessions of a Shopaholic

Érase una mujer a una tárjeta de crédito pegada, érase una compradora compulsiva... Esto podríamos decir, parafraseando a Quevedo, de Rebecca Bloomwood, una joven periodista, despierta y agradable, pero que no puede resistir la tentación de comprar todo tipo de trapitos y calzado 'ad hoc'. Hasta tal punto que sus múltiples tarjetas empiezan a estar agotadas, y un especialista en impagados la acecha con tesón. En tal tesitura, mientras intenta ver cumplido su sueño de ser fichada por una revista de moda, se produce la ironía de que donde acaba yendo a parar es a una revista de finanzas, donde sus columnas firmadas por “La dama del pañuelo verde” se convierten en un inesperado éxito; en efecto, con un lenguaje popular, Rebecca da consejos sobre cómo gastar responsablemente, algo que ella no huele ni de lejos. Tampoco su jefe, el apuesto Luke, se baja del guindo, y cree que Rebecca es toda una experta en economía doméstica. Simpática comedia que se basa en las populares novelas de Sophie Kinsella, que en su retrato de los apuros de una mujer de nuestros días conecta con otros éxitos recientes filmados a partir de libros, como El diablo viste de Prada y El diario de Bridget Jones El australiano P.J. Hogan, que despertó muchas esperanzas con sus comedias iniciales La boda de Muriel y La boda de mi mejor amigo, pero cuya carrera luego se ha ido desinflando, retoma el tono del segundo film citado, con un ritmo ágil, repleto de gags ocurrentes, y traslada a Nueva York la acción londinense del original. La película se ve con una sonrisa todo el tiempo, pues se juegan con inteligencia las cartas de la historia amorosa, la relación de las dos amigas, el suspense del cobrador, la adicción a las compras y las reuniones de personas que quieren dejar tal vicio... Isla Fisher y Hugh Dancy son dos actores jóvenes en alza, que aguantan bien la película, y cuentan con el respaldo de secundarios solventes, algunos –Krysten Ritter, Kristin Scott Thomas, Robert Stanton- mejor aprovechados que otros -John Goodman, Joan Cusack, John Lithgow–. Si se quiere, el film intenta ser una crítica al consumismo exacerbado, pero tampoco debería ser tomado demasiado en serio en tal aspecto, pues pesa mucho más su condición de divertimento, y lo cierto es que al verlo dan unas ganas locas de irse a comprar algo. En la puesta en escena hay alguna idea ingeniosa, como la de la animación de los maniquíes que invitan a comprar las prendas que lucen.

6/10
Speed Racer

2008 | Speed Racer

Desde pequeño, Speed Racer sueña con dedicarse a las carreras de coche, como el resto de su familia, pues su padre es diseñador de bólidos, y su hermano, Rex, un piloto de gran éxito. En lugar de concentrarse en sus exámenes, Speed sueña que su pupitre es un fórmula uno que adelanta a los demás, y espera ilusionado el momento en que suene la campana para poder irse con su hermano, que le lleva a dar vueltas por el circuito. La carrera de Rex se va al traste, al ser acusado de hacer trampas, y éste se distancia de la familia y muere en un accidente. Muchos años después, Speed debuta como piloto de carreras y demuestra su enorme talento. Royalton, dueño de una gran empresa, le ofrece una tentadora oferta para que corra para él, a pesar de que el padre de Speed siempre ha desconfiado de los grandes patrocinadores. Otro apabullante espectáculo visual de los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de Matrix, que esta vez adaptan en imagen real Meteoro, una serie de carreras automovilísticas que pasa por ser la primera de animación japonesa que se emitió en España, mucho antes de que Marco buscara a su madre en Argentina. Con su extrema fidelidad al original, los hermanos ofrecen un giro radical que desconcertará a sus seguidores habituales. Han optado por un tono familiar que contrasta con la oscuridad de sus anteriores trabajos, que son Lazos ardientes, y la trilogía de Neo, Morpheo y compañía. Inspirados en las imágenes sesenteras de la serie original, los Wachowski han filmado con una estética kitsch y pop muy radical, marcada por los colores chillones y los diseños de videojuegos, que proporciona en todo momento una sensación de irrealidad. Los hermanos tienen una gran imaginación visual que propicia muchos planos potentes, que son el gran valor de la cinta. En este mundo virtual, totalmente recreado por ordenador, encajan muy bien sus personajes, idénticos a los de la serie en su sencillez, pues son todos totalmente esquemáticos: el héroe, el villano sin escrúpulos, etc. Esto da pie a interpretaciones muy poco naturalistas, algunas un poco cargantes, como la de Paulie Litt (Una chica de Jersey), que interpreta a Spritle, el hermano pequeño del protagonista, que se enfrenta con ninjas si es necesario, con la ayuda inestimable de su mascota, un mono que se comporta como un humano. Y es que la trama es premeditadamente pueril, al estilo de las series niponas para niños, donde los futbolistas realizan acrobacias sobrehumanas o los guerreros lanzan rayos con las manos, pues aquí los coches de carreras pueden ejecutar sofisticados saltos para evitar el vehículo que va a colisionar contra él. El plato fuerte son las carreras de automóviles, a las que le falta cierto suspense, quizás porque no llegan a ser creíbles, pero también por cierta confusión narrativa, muy propia del cine moderno. Subyace de la serie original un sano mensaje que critica el juego sucio, la corrupción y los intereses empresariales que a veces enturbian el deporte. También proviene de los dibujos su exaltación de los valores familiares. Estos mensajes prevalecen a pesar de que no parecen del todo sinceros, porque los diálogos tienen cierto tono paródico, como si los Wachowski, también guionistas, quisieran imitar las frases del cine de Tarantino, mucho más ingenioso que ellos.

5/10
Sentencia de muerte

2007 | Death Sentence

James Wan dirigió Saw, un sorprendente y violento thriller que inició una de las franquicias más rentables de los últimos tiempos. Tras la infumable Silencio desde el mal, el cineasta nacido en Malasia, aunque se crió en Melbourne, se propone homenajear al cine de los 70, y sobre todo a El justiciero de la ciudad, polémica reflexión sobre la injusticia, la delincuencia y la venganza, que se basaba en una novela de Brian Garfield. Para ello, adapta una novela del mismo autor, prácticamente idéntica a la que dio lugar a la famosa cinta protagonizada por Charles Bronson. Nick Hume acompaña a su hijo a un partido de su equipo de hockey. Durante el regreso a casa, se queda sin gasolina y paran a repostar. Unos agresivos delincuentes atracan la gasolinera. En el asalto, el hijo de Nick resulta mortalmente herido al recibir un disparo. Sólo es detenido uno de los asaltantes, porque al intentar huir es atropellado por un vehículo. Pero cuando éste es procesado, Nick se da cuenta de que puede quedar en libertad, pues él es el único testigo. Como mucho, su abogado puede llegar a un acuerdo con la defensa, y que le caiga una condena mínima. Para sorpresa de los letrados y del juez, Nick testifica que no está seguro de haber visto bien al acusado la noche de los hechos, y éste queda automáticamente en libertad. En realidad, Nick se ha propuesto tomarse la justicia por su mano. Parte de una obra que critica los fallos del sistema legal, y expone las consecuencias de la violencia, pues el protagonista se ve inmerso en una auténtica guerra que no puede parar. Pero Wan no parece tomarse en serio estos temas, se prodiga en homenajes a títulos de la época, como Harry el sucio y Taxi Driver, y acaba derivando hacia un tono casi paródico. Obtiene algún momento hilarante, como cuando Kevin Bacon, el protagonista, acude a comprar armamento a John Goodman –un competente actor muy desaprovechado–. No acaba de resultar creíble en ningún momento, pues le falta tensión dramática, acumula situaciones poco creíble y recuerda a las producciones de serie B más casposas. Curiosamente, Wan rueda con solvencia, e incluso se luce con un plano larguísimo que sigue al protagonista, huyendo de sus enemigos, en un aparcamiento. Gracias a su oficio, el cineasta logra que su trabajo, más o menos, funcione, al menos hasta el segundo punto de giro.

4/10
Sigo como Dios

2007 | Evan Almighty

Secuela de Como Dios, una divertida comedia protagonizada en su día por Jim Carrey, que no quiso repetir en esta ocasión, cediendo el testigo a Steve Carell. Éste interpretaba en aquella un papel secundario, el presentador televisivo Evan Baxter, aquí ascendido a protagonista de la función. Evan deja su trabajo en la pequeña pantalla cuando le entran inquietudes políticas, se presenta a las elecciones al Congreso, y puesto que resulta elegido, se muda con su mujer y sus tres hijos a una urbanización cercana a Washington, a donde llega con ganas de cambiar el mundo. Sus sueños filantrópicos chocan frontalmente con los planes del ambicioso congresista Long, que le enreda para que apoye una ley injusta y antiecológica, de la que piensa sacar una buena tajada. Aunque Evan tiene un poco dejada de lado la religión, por pura desidia, un día se anima a rezar para pedir ayuda divina. Poco después, recibe la inesperada visita del mismo Dios, que le pide que construya un arca, como hiciera en tiempos bíblicos Noé, para recoger una pareja de cada especie animal, con el fin de que sobrevivan a un nuevo Diluvio Universal. La vecindad le toma por loco, y su familia no sabe si apoyarle o no. Quizás es de rigor señalar el defecto que tiene esta película desde el punto de vista estrictamente financiero, en lo relativo al planteamiento de producción. Sigo como Dios ha costado la friolera de 175 millones de dólares, convirtiéndose en la comedia más cara de la historia, un disparate de inversión porque no se puede gastar un presupuesto similar al de Misión imposible III, en un film de corto alcance, al servicio de Steve Carell, cada vez más en alza pero que no tiene ni de lejos el tirón de Tom Cruise. Y aunque el film fue número uno en la taquilla americana, no llegó a recaudar lo que se esperaba. Por contra, desde el punto de vista cinematográfico y creativo, todo es bastante distinto. El principal acierto de los guionistas es que no pretenden copiar al milímetro la primera parte, como hacen casi todas las secuelas, sino que se aventuran a seguir otros derroteros. Repite como director Tom Shadyac, que vuelve a acercarse al tono del cine de Frank Capra, una opción apropiada teniendo en cuenta que el argumento es una comedia celestial cercana a ¡Qué bello es vivir!, con elementos que parecen sacados de Caballero sin espada. Al igual que Capra, Shadyac no duda en introducir moralejas valiosas, en torno a la unidad familiar, al valor del servicio a los demás, y sobre todo a la aceptación de los designios divinos. Shadyac acumula gags efectivos, no recurre nunca al humor grueso, tan de moda últimamente, y sus referencias al Génesis de la Biblia y a la religión son tan positivas como divertidas. Además, el amplísimo presupuesto se nota en los eficaces efectos especiales y en una secuencia final catastrofista que sin alcanzar la espectacularidad de El día de mañana, está bien realizada. Steve Carell demostró que podía contenerse en la estupenda Pequeña Miss Sunshine, y en esta ocasión vuelve a la comedia histriónica, con una interpretación divertida que recuerda más a su trabajo en la serie The Office. Además, está muy bien secundado por Lauren Graham, la actriz de Las chicas Gilmore, que encarna a su mujer, y sobre todo por Morgan Freeman, la mejor elección que podían haber hecho para encarnar a Dios, y que aprovecha que tiene las mejores frases del guión.

5/10
Un toque de seducción

2005 | Marilyn Hotchkiss Ballroom Dancing & Charm School

Casi se diría que existe un subgénero de cine romántico en bailes de salón, a juzgar por títulos como ¿Bailamos? (versiones japonesa y americana), Déjate llevar o el documental Mad Hot Ballroom. Aquí es un viudo (Robert Carlyle) el que trata de sobreponerse a su dolor con la terapia del baile, descubierta a la hora de cumplir el encargo de un moribundo. Se trata de una película amable y emotiva, donde con facilidad se derrama alguna que otra lagrimita. Entre el fabuloso reparto destaca la oscarizada Marisa Tomei.

6/10
Beyond the Sea

2004 | Beyond the Sea

Proyecto largamente acariciado por Kevin Spacey (diez años le supuso su gestación), en el que actúa, canta, baila, escribe el guión, dirige y produce. Se trata de un biopic del cantante Bobby Darin (1936-1973), nacido en Nueva York como Walden Robert Cassotto, que pese a una enfermedad se convertirá en encarnación del sueño americano: discos exitosos, esposo de la actriz Sandra Dee, y candidato al Oscar en 1963 por su papel secundario en El capitan Newman. La estructura narrativa del film resulta ciertamente original. Bobby Darin está dirigiendo una película sobre su propia vida, y con un toque surrealista, el actor que le interpreta de niño le interpela acerca de los acontecimientos principales de su biografía, obligándole a bucear en busca de la verdad. Y es que “con la verdad, nunca te equivocas”, como escuchó decir durante la infancia a su madre, palabras que alcanzarán su sentido pleno en un momento especialmente revelador. Spacey entrega una película agradable de ver, con los números musicales y las canciones muy bien seleccionados e introducidos. Aunque retrata las dificultades matrimoniales, saca a la luz dolorosos secretos familiares, o se asoma a una conciencia social manifestada en su oposición a la guerra de Vietnam, hay un esfuerzo consciente por evitar las aristas e impregnar la narración de un aire mágico. Lo que convierte el conjunto en vaporoso, no acabamos de conocer al personaje. Bobby Darin vive, viene a decir Spacey; aunque para muchos sea un desconocido sus canciones, su arte, perduran. El actor lleva bien su protagonismo absoluto, y le arropan a la perfección Kate Bosworth (tiene encanto la escena de la noche nupcial), Caroline Aaron (la hermana), Bob Hoskins (el cuñado) o su alter ego infantil, William Ullrich.

6/10
Anónimos

2003 | Masked and Anonymous

Jack Fate, un músico en decadencia, es reclamado para liderar un concierto benéfico. Se trata de una película coral, con un reparto repleto de caras conocidas (Bridges, nuestra “Pe”, Goodman, Lange, Wilson, Bassett, Ribisi…), que en cierto modo quiere darnos la “foto” de la sociedad estadounidense en la actualidad. El guión de tan ambiciosa idea se debe al propio director, Larry Charles, y a Bob Dylan, quien por supuesto también se hace responsable de la música, lo mejor del film. A destacar la interpretación de una versión de “Dixie” de Stephen Foster.

4/10
El ala oeste de la Casa Blanca (5ª temporada)

2003 | The West Wing | Serie TV

Zoey, la hija del presidente Bartlet, ha sido secuestrada. Todo apunta a terrosristas. Con Bartlet deprimido, y el vicepresidente que 'pasa', el líder de la Cámara -estupendo John Goodman- toma las riendas del poder: la vida de Zoey peligra. Quinta temporada de la serie sobre la trastienda asesora del presidente estadounidense. Allison Janney ganó el Emmy por su papel de secretaria de prensa en esta tanda de episodios.

6/10
Educando a J.

2001 | My First Mister

Recién salida del instituto, “J” es una chica rebelde, desencantada, perforada de piercings. Hija de padres separados, está sola contra el mundo. Asqueada de todo, consigue trabajo. Y cree encontrar un alma gemela en su jefe Randall, un tipo maduro, distinto a ella, pero igual de solitario. Historia sensible, salta con acierto de la sonrisa a la lágrima, evitando el tópico de “historia con lolita”. Recuerda a Ghost World, pero Lahti dota a su film de mayor calado antropológico. Las interpretaciones de la joven Sobieski y Brooks son sobresalientes.

6/10
Cosas que no se olvidan

2001 | Storytelling

En su último trabajo, el polémico, ácido, irreverente y nihilista director de Happiness, explora las relaciones entre la realidad y la creación artística, a través de dos crudas historias, cuya única relación es que están protagonizadas por personajes desorientados. En "Ficción" una estudiante se esfuerza por escribir algo que le guste a su exigente profesor de literatura creativa. En "No ficción", un cineasta frustrado convence a una familia normal para protagonizar un documental.

5/10
Divina pero peligrosa

2001 | One Night At McCool's

Al acabar su jornada laboral, un camarero socorre a Jewell, una joven a quien supuestamente han intentado violar. Terminan entablando una relación sentimental, pero ella resulta ser una criminal que obliga a Randy a cometer robos. Michael Douglas, además de actor, sólido productor (Alguien voló sobre el nido del cuco), respalda esta inocua comedia criminal con secundarios de lujo, pero que abusa de las casualidades en la trama. Liv Tyler la rodó antes de triunfar con la trilogía de El señor de los anillos.

3/10
Jugando al límite

2001 | On The Edge

Tres historias dirigidas por tres actrices que se ponen al otro lado de la cámara. Ellas son las conocidas Anne Heche, Helen Mirren y Mary Stuart Masterson que se han decantado por el genéro fantástico con toque inquietante. "Ser normal" habla de los peligros de la rutina diaria; "Feliz cumpleaños" demuestra que un año más es, de verdad, un año menos; y "El otro lado" nos muestra a un científico con una enfermedad incurable, que quiere hacer una réplica de sí mismo para alcanzar la inmortalidad.

5/10
O Brother!

2000 | O Brother, Where Are Thou?

Pieza magistral de los hermanos Coen, esos originales genios venidos desde Minnesota. En este caso modernizan la "Odisea" de Homero y trasladan las peripecias de Ulises a la época de la Gran Depresión americana, a ritmo de blues y con un preciso toque surrealista marca de la casa. Los protagonistas, Ulyses, Pete y Delmar, son tres fugitivos que han escapado de la cárcel y emprenden un viaje con unas palabras resonándoles en la cabeza: “Encontraréis una fortuna, pero no la fortuna que estáis buscando”. Esta premonición es pronunciada por un anciano ciego pero visionario, encarnación moderna del Tiresias clásico. Los tres compañeros viajarán por el Estado de Mississippi sin descanso, en busca de un tesoro escondido en el fondo de un valle. Pero su aventura estará llena de peligros, sorpresas y encuentros con los personajes más variopintos: el malvado Cíclope Goodman, un vendedor de biblias con intenciones no precisamente amistosas; un célebre gángster al más puro estilo James Cagney, con el que entablan amistad después de un atraco; un encantador grupo de sirenas capaces de embaucarles con sus idílicas notas musicales; el gobernador del Estado, en plena campaña electoral; y una Penélope que espera y espera en el ideal territorio de Ithaca. Con estas coordenadas de poema épico, Joel y Ethan Coen diseñan una comedia única y originalísima desde el punto narrativo, visual y dramático. El resultado es simplemente tan encantador y magnético como el canto melodioso de las sirenas. Una de las mayores bazas de la película es la banda sonora de T-Bone Burnett, donde se recogen admirables canciones de blues, entre ellas la fascinante "I am A Man of Constant Sorrow". El reparto está plagado de nombres conocidos como John Turturro, John Goodman o Holly Hunter. Pero entre ellos es obligado felicitar a un George Clooney que ofrece un verdadero recital de interpretación. Nadie era capaz de figurarse lo que podía hacer este rompecorazones en manos de los Coen. Su impecable metamorfosis en Ulises con fachada a lo Clark Gable le ha supuesto merecidamente el Globo de Oro al mejor actor de comedia. Y es que los "brother" Coen convierten en oro todo lo que tocan.

8/10
Las aventuras de Rocky y Bullwinkle

2000 | The Adventures of Rocky and Bullwinkle

Dos malvados personajes de dibujos animados con aire ruso, Boris y Natasha, han encontrado un código secreto que les permite irrumpir en el mundo real. Y tienen el plan de derrocar al presidente de EE.UU con una emisora de televisión. Rocky y Bullwinkle deben impedirlo. Esta peli de aire ingenuo mezcla animación y personajes reales tal y como se hacía en la estupenda ¿Quién engañó a Roger Rabit?

4/10
El Bar Coyote

2000 | Coyote Ugly

Una jovencita de campo llega a Nueva York dispuesta a convertirse en estrella de la canción. Pero la vida es dura y sus sueños no parecen fáciles. Para sobrevivir acepta trabajar en un bar como Coyote: lo que significa ropa ceñidita e insinuante y mucho descaro, para encandilar a la clientela. Lo más sorprendente de este film es saber que detrás de él está el productor Jerry Bruckheimer, conocido por títulos de acción como La roca o Sesenta segundos. Cambia de género, sí, pero permanece su deseo de llegar a muchos espectadores, en este caso adolescentes. Así que sirve mucha sensiblería, niñas y niño monos y un montón de música.

4/10
¿De qué planeta vienes?

2000 | What Planet Are You From?

Un lejano planeta está en peligro de extinción. Sus habitantes necesitan urgentemente procrear, y para ello uno de ellos, Harold, es enviado a la Tierra en misión especial. Debe encontrar a la hembra adecuada y ponerse manos a la obra. Pero tiene algunos problemillas con su aparato reproductor. Disparatada comedia marciana de Mike Nichols, con situaciones delirantes. La mayoría de sus gags giran en torno al sexo, por los problemas que su protagonista tiene para relacionarse. El reparto es espectacular. Quizá demasiado, para el resultado final. Pero si uno tiene la risa floja, reirá.

3/10
Al límite (1999)

1999 | Bringing Out the Dead

La noche neoyorquina. Principios de los 90. Entre los vehículos que pueblan las calles destacan las ambulancias, que con sus luces y sirenas van a toda velocidad allí donde surge una emergencia. Frank Pierce, en plena crisis espiritual, trabaja en una de ellas. Hasta el momento ha tratado de hacer su trabajo, salvar vidas, lo mejor posible. Pero el estímulo que supone resucitar a veces a un moribundo tiene su contrapeso en las muertes inevitables, en la contemplación de tanta degradación humana, en los refugios buscados por sus compañeros de trabajo (resignación, cinismo, iluminación, agresividad...) para soportar la tensión, y que a veces rayan la locura. Cuando Frank salva a uno de sus pacientes, se fija en su hija Mary que, quizá, pueda suponer un rayo de luz en sus horas más bajas. Resulta agobiante la composición que Nicolas Cage hace de Frank: una ‘buena persona’ que no encuentra sentido a su vida. Cerrado a la trascendencia, es incapaz de aceptar que el dolor o la muerte de una persona, con el sufrimiento de sus seres queridos, pueda revestir algún aspecto positivo. El valor técnico de las imágenes nocturnas de la Gran Manzana, tomadas desde la ambulancia con distintas cámaras y velocidades, es sin duda grande, y quizá se haya abierto brecha para futuras películas donde los vehículos de cuatro ruedas sean protagonistas. Pero no evitan que la película resulte un tanto farragosa.

5/10
Sin piedad

1999 | The Jack Bull

Correcto film para televisión dirigido por el competente John Badham (Juegos de guerra). En él se cuenta las desventuras de un tratante de caballos, cuando le toca atravesar tierras ajenas. El reparto es de ensueño (John Cusack y John Goodman), y tiene una hermosa partitura de Lennie Niehaus.

4/10
Runner. La última apuesta

1999 | The Runner

Edward Harrington. Un joven. Tiene un vicio del que no puede escapar: es adicto al juego. No lo puede evitar, en cuanto están el dinero y el azar de por medio... ¡zas!, se deja llevar. Para colmo, vive... ¡en las Vegas!, la ciudad del juego por antonomasia. Edward trabaja para un mafioso de la ciudad: se ocupa de llevar su dinero de un sitio para otro. Y claro, la tentación de usar ese dinerillo para menesteres distintos a los previstos por su jefe es demasiado fuerte. Entretenido film, que desmitifica bastante la aureola con que otros títulos muestran la ciudad de Las Vegas. Tiene un reparto bien pensado: el joven Ron Eldard sabe dar carácter a su personaje, y está bien secundado por veteranos como Joe Mantegna y John Goodman, y por los televisivos Courteney Cox y David Arquette, vistos también en la trilogía de Scream.

5/10
Blues Brothers 2000 (El ritmo continúa)

1998 | Blues Brothers 2000

Elwood Blues (Dan Aykroyd) sale de la cárcel y comienza a advertir lo mucho que han cambiado las cosas durante su encierro. Su socio Jake ha muerto, la banda se ha disuelto y el orfanato donde creció ha cerrado. 18 años después de Granujas a todo ritmo, el mismo realizador de aquella, John Landis recompone al popular grupo musical en esta aceptable secuela. Aunque repite muchos gags de la primera parte, que resultan muy entretenidos, compone otros nuevos del mismo estilo. Además, Landis logra que la trama resulte muy interesesante. Como la otra vez, lo mejor es la banda sonora y varias persecuciones alocadas.

4/10
El gran Lebowski

1998 | The Big Lebowski

El Nota, un hippy vago como pocos, es confundido con un multimillonario. El error sirve para que el magnate le confÍe el rescate de su mujer, secuestrada por unos indeseables de los que sólo el Nota conoce el rostro. Secuestros, confusión de identidades, tipos estrafalarios: con tales elementos los Coen han hecho películas muy distintas entre sí. Aquí orquestan un film delirante, que combina comedia, cine negro, musical, surrealismo y todo lo que se les ocurre, con la referencia literaria de Raymond Chandler. El reparto, fantástico, cuenta con todos los nombres habituales de los hermanos de Minnesota. Del reparto, destaca un pequeño cameo de uno de sus actores fetiche, John Turturro, que fue el protagonista de otro de sus éxitos, Barton Fink.

6/10
Fallen

1998 | Fallen

John Hobbes investiga la pista de un criminal cuya identidad desconoce. En realidad, el asesino es Edgar Reese, un ente poderoso con la capacidad de cambiar de forma y aspecto en cuestión de segundos, con solo tocar a otro ser humano. El caso se complica porque cualquiera puede ser el criminal y Hobbes comienza a indagar en este suceso, llegando a la conclusión de que todo se debe a Azazel, un ángel caído con una maldición en la Tierra. Thriller con tintes fantásticos y terroríficos protagonizado por el oscarizado Denzel Washington (Philadelphia, Training Day (Día de entrenamiento)). La historia está bien llevada y contiene buenas dosis de suspense y acción, además de un elenco de altura donde destacan John Goodman (Melodía de seducción) o Donald Sutherland (Space Cowboys), entre otros.

6/10
Los Borrowers

1997 | The Borrowers

Notable adaptación de los relatos de Mary Norton (autora de grandes éxitos de la literatura infantil como La bruja novata) sobre unos seres diminutos que sobreviven en una gran ciudad, en el subsuelo de una casa habitada por la familia Lender. Un día la intrépida Anita decide lanzarse a la aventura y es atrapada por el niño de la familia. En poco tiempo, ambos se hacen buenos amigos. Tanto el guión, la realización de Peter Hewitt (La princesa de Sherwood) y las interpretaciones son de estimable calidad, pero sobre todo destacan los espectaculares efectos especiales y una ambientación muy imaginativa.

4/10
Mother Night

1996 | Mother Night

El dramaturgo norteamericano Howard Campbell ha vivido casi siempre en Alemania. Allí conoció a la mujer con quien se casó. En los años de la II Guerra Mundial recibe la proposición de actuar como espía para la causa aliada. De modo que transmite información en clave valiéndose de sus discursos radiofónicos de apoyo a los nazis, donde se autodenomina, no sin ironía, el "último americano libre". Acabada la guerra y muerta su esposa, se convierte en un apestado —la misión que cumplió debe quedar en secreto—, sin ganas de vivir. Se alternan imágenes en blanco y negro de Campbell en prisión –donde escribe su increíble historia, a la espera de ser juzgado como criminal de guerra–, con otras –la mayoría– en color, que resumen su vida. Podía haber sido un entretenido film de espionaje; pero Mother Night es, sobre todo, y conscientemente, una película oscura, pesimista y desesperanzada, que dibuja un personaje –bien encarnado por Nick Nolte– para el que la existencia no parece tener ningún sentido. Campbell actúa como espía no movido por altos ideales, ni siquiera por dinero. Únicamente le atrae –y resulta difícil de creer: es lo más débil del film– interpretar en la vida real un personaje fingido. Asegura el protagonista que la única nación que le interesa es la "nación de dos" que forman él y su mujer, aunque tampoco le explica a su amada sus peligrosas actividades, que pueden poner en peligro la vida de ambos. Cuando muera ella, Campbell se convertirá en un espectro. Lo mejor de la dirección funcional de Keith Gordon –que adapta una novela del habitualmente deprimente Kurt Vonnegut Jr.– es la escena que muestra al protagonista detenido en la calle, como una estatua, mientras la gente le rodea para no tropezar, símbolo poderoso del vacío que domina su entera existencia.

4/10
Un tranvía llamado Deseo (1995)

1995 | A Streetcar Named Desire

Blanche, una mujer madura, se traslada a vivir a casa de su hermana Stella, casada con el agrio y violento Stanley Kowalski. Cuando Blanche le cuenta a Stella que han perdido una antigua propiedad de la familia, Kowalski decide investigar el pasado de Blanche. Esta producción televisiva que adapta la celebérrima obra televisiva de Tennessee Williams, que dio lugar a la obra maestra de Elia Kazan, pero también a otras versiones para la pequeña pantalla. Aunque Alec Baldwin no resiste comparaciones con Marlon Brando, el actor realiza una esforzada interpretación de Stanley Kowalski, y está acompañado por un buen reparto, encabezado por Jessica Lange (que ganó el Globo de Oro por su interpretación de Blanche), Diane Lane (Stella) y John Goodman (Mitch). El realizador Glenn Jordan (Algo en que creer) respeta al milímetro el texto original.

5/10
El gran salto

1994 | The Hudsucker Proxy

Los hermanos Coen homenajean, a la vez que lo caricaturizan, el cine clásico de Frank Capra. Y lo hacen a través de la historia de Norville Barnes (Tim Robbins), un ingenuo joven recien licenciado en empresariales, que es contratado por una empresa el mismo día que su fundador se ha suicidado saltando desde la ventana de la Sala de Juntas en el piso 44. Sidney J. Mussburger, brazo derecho del fallecido, decide elegir como nuevo presidente de la compañía a Norville Barnes, al que considera un idiota, para conseguir que bajen los precios de las acciones de la compañia. El resultado es una brillante comedia, con grandes golpes de humor. Tambien es de destacar el efecto visual conseguido por los Coen, en particular el peliculiar "look" del Nueva York de los años 50. La película cuenta con grandes secuencias tales como las impresionantes caídas desde el rascacielos.

6/10
Los Picapiedra

1994 | The Flintstones

Adaptación de la popular serie animada de Hanna-Barbera al cine, con personajes reales y producción de Steven Spielberg, no deja de transmitir un cierto aire rancio y de cartón piedra. Los problemas laborales de Pedro Picapiedra son mera excusa para dibujar las relaciones familiares, amistosas y profesionales del protagonista, y propiciar gags visuales más o menos graciosos, y los clásicos anacronismos de la saga. El resultado es entretenido, sin más pretensiones.

4/10
Matinee

1993 | Matinee

Auténtico homenaje a las viejas películas de terror de la serie B. La trama narra la preparación de un estreno de una de esas películas Mant, la historia del hombre hormiga. Lawrence Woolsey un productor, con ganas de publicidad decide ejecutar una serie de efectos expeciales "extras" para sembrar el pánico y la histeria entre el público, el clima de terror que conseguirá superará todas las expectativas, pues sembrará el pánico en toda la ciudad. Divertida comedia dirigida por Joe Dante autor de las célebres: Aullidos (1981), Gremlins, Piraña.....e interpetada por el hombre que pasará a la historia del cine por haber interpretado a Pedro Picapiedra, John Goodman. El film cuenta además con unos buenos secudarios, entre los que destacan Cathy Moriarty, Simon Fenton y Omri Katz.

6/10
Nacida ayer

1993 | Born Yesterday

Nueva versión fílmica de la obra teatral de Garson Kanin, remake de la que en 1950 fue llevada a la pantalla por George Cukor (Nacida ayer), que parece responder a la nostalgia por las comedias de antaño, en las que uno podía encontrar la diversión gracias a una buena historia, unos diálogos ingeniosos y unos actores a la altura. A Luis Mandoki (Gaby, una historia verdadera, Pasión sin barreras) la película le sale a medias. Billie (Melanie Griffith) vive con Harry, un ocupado hombre de negocios (John Goodman). Es guapa, pero ingenua e inculta. Después de hacer sonrojar a Harry en una fiesta de sociedad, comenzará a tomar clases para elevar su nivel cultural. Terminará enamorándose de su profesor (Don Johnson). El film mantiene un tono elegante, pero atraviesa más de un bache en la narración. Un error claro parece la elección de Don Johnson para interpretar al profesor: no resiste la comparación con William Holden en la versión de Cukor. Queda una película simpática, de denuncia a la corrupción en política y canto a la Constitución americana –y nunca mejor dicho en este caso lo segundo–, que se contempla con agrado, pero poco más.

5/10
Rafi, un rey de peso

1991 | King Ralph

Tras la muerte de la familia real británica en un accidente, un americano de Las Vegas se convierte en el heredero del trono. El mítico Peter O’Toole, parodiando su interpretación de El último emperador, es el máximo aliciente de esta divertida comedia sin pretensiones, que contrapone la grosería del protagonista con la rigidez británica. Está muy bien dirigida por David S. Ward (El golpe), autor del guión y el productor es Sydney Pollack (Memorias de África).

4/10
Barton Fink

1991 | Barton Fink

Un autor teatral de éxito escucha el canto de sirenas de Hollywood. Y allí descubre que no todo el monte es orégano, pues le encargan absurdas películas de lucha libre. Al tiempo, extraños personajes del motel donde se aloja le ayudarán a su temido enfrentamiento con la página en blanco de la máquina de escribir. Genial acercamiento de los Coen al momento creador, los hermanos mezclan sabiamente géneros e influencias fílmicas, introducen personajes excéntricos, y nos intrigan con cierta misteriosa caja. 

8/10
Aracnofobia

1990 | Arachnophobia

Una especie rara de araña que proviene de una selva exótica llega a parar a una pequeña localidad de Estados Unidos e instala su nido en el granero de una familia recién llegada. El arácnido pronto se reproduce y comienza a picar a los habitantes de la zona causándoles la muerte. El Dr. Ross Jennings, dueño del granero y que casualmente tiene aracnofobia, empezará a investigar. Clásica y más que entretenida producción de Steven Spielberg donde abunda el misterio, la aventura y un poquito el terror. La película juega con el pavor extremo a estos bichos unido a la posibilidad de que que sean mortalmente dañinos. Destaca el buen hacer de Jeff Daniels (Volando libre) y la divertida aparición del fumigador John Goodman (Los Picapiedra).

6/10
Always (Para siempre)

1989 | Always

Steven Spielberg dirige esta magnífica película sobre personas que dedican su vida a apagar espectaculares incendios forestales, todo ello envuelto en una vida de peligro, aventura, amor y compañerismo. Peter (Richard Dreyfuss) es el aviador mejor dotado de su grupo, un auténtico genio del vuelo capaz de arriesgarse hacia los mayores peligros, de los que no parece tener miedo, con tal de llevar a cabo su trabajo. Su actitud en el aire, sin embargo, no es vista con buenos ojos por parte de la mujer que ama (Holly Hunter) que sufre mucho cada vez que realiza una misión. Un día, al intentar salvar la vida de Al (John Goodman), su mejor amigo, Peter sufre un accidente mortal. El maestro Spielberg rueda una película llena de emoción y ternura, no exenta de realismo y tragedia, todo ello con la inestimable colaboración de unos actores fantásticos y una maravillosa banda sonora compuesta por el especialista John Williams. Fue la última película de la mítica Audrey Hepburn.

6/10
Melodía de seducción

1989 | Sea of Love

Frank Keller (Al Pacino) es un veterano policía de Nueva York, divorciado y desilusionado con la cruda realidad de su quehacer diario. Se encarga de la investigación de una cadena de asesinatos que asola la ciudad. La única pista con la que cuenta es que todas las víctimas respondieron anuncios de contactos personales. En un intento de encontrar al asesino, Keller y su compañero (John Goodman) ponen un anuncio en el periódico para intentar identificar al asesino. Una misteriosa joven contesta el anuncio, y el policía no puede evitar enamorarse de ella a pesar de que se trata de la principal sospechosa. Triunfal regreso de Al Pacino al género policíaco, que tantos éxitos le había dado anteriormente (A la caza). Junto a él, un reparto de lujo del que sobresale John Goodman (Arizona Baby).

7/10
Roseanne

1988 | Roseanne | Serie TV

Popular serie compuesta por nueve temporadas que supuso la respuesta a tanta familia ideal que había en las comedias de situación norteamericanas. En un mundo televisivo donde todo era perfecto y ejemplar, la familia de Roseanne tenía mucho que decir. Los Connor son una familia que lidia con problemas varios como los de carácter económico. Ninguno tiene un físico espectacular y de entrada no parecen ser la familia que más amor se tiene en el mundo. Pero si algo son los Connor, es muy divertidos.

5/10
Lo que cuenta es el final

1988 | Punchline

Melancólica y más que notable comedia sobre un grupo de cómicos que dedican su devenir diario a hacer felices a los espectadores que acuden a sus shows. Entre ellos hay envidias, sufrimiento, amor y penalidades varias. Entre ellos se celebrará un concurso para distinguir al mejor. Estupendo reparto, con Tom Hanks como cómico hasta sus últimas consecuencias y Mark Rydell como maestro de ceremonias al más puro estilo del Joel Grey de Cabaret. Se descubre en la película una secuencia magistral, repleta de ternura y sensibilidad, que tiene lugar cuando la protagonista (Sally Field) llega a casa con un horrible corte de pelo y es piropeada por su marido e hijas.

7/10
Cuando me enamoro

1988 | Everybody's All-American

La historia gira en torno a la vida del matrimonio formado por un ex jugador de fútbol americano y una antigua animadora que, tras conocer la gloria y la popularidad en una época pasada, viven el otro lado de la fama. Melodrama romántico que cuenta con un gran reparto encabezado por los siempres eficaces Jessica Lange (Tootsie) y Dennis Quaid (El día de mañana). La película refleja muy bien los problemas matrimoniales que pueden llegar a surgir en la pareja aunque no termina de ser redonda.

5/10
Querido detective

1987 | The Big Easy

Romance y corrupción son los ingredientes de esta película policial de Jim McBride. La ayudante del fiscal de Nueva Orleáns (Ellen Barkin) se traslada a un pueblo del Estado para poder investigar in situ un problema de supuestas corrupciones del cuerpo de policía. Mientras está realizando sus investigaciones, aparece en su vida Remy, un detective apuesto y cautivador (Dennis Quaid), al que la vocación profesional le viene de una familia que actúa siempre como una piña. Remy, con un planteamiento laxo, asegura a la ayudante del fiscal que la policía está limpia; pues no da importancia a ciertos privilegios y sobornos. Acabarán acostándose. Y claro, mezclar trabajo y placer no va a ayudar, sobre todo cuando a él le tienden una trampa. Y es que el caso de corrupción, como ocurre normalmente, es mucho más amplio de lo que parecía. Lo que se ve es solamente la punta del iceberg. Dos buenas interpretaciones y un poquito de enredo avalan la calidad de esta película sobre los peligros del abuso de poder, en el que se suele caer poco a poco en cosas pequeñas. Escrita por Daniel Petrie Jr., la intriga planteada no deja cabos sueltos y engancha al espectador, hasta el sorprendente desenlace.

4/10
Arizona Baby

1987 | Raising Arizona

Un atracador de tiendas es detenido por una policía. Cuando ésta le lleva a comisaría para ficharle, ambos se enamoran, por lo que ella deja el cuerpo para compartir su vida. Poco después descubren que no pueden tener hijos, por lo que no se les ocurre otra cosa que el disparatado plan de secuestrar a un bebé. Eligen para ello a un quintillizo, pues piensan que cuando los padres se den cuenta, podrán consolarse con los otros cuatro. Ya desde sus primeros trabajos, los hermanos Coen pusieron en práctica su particular mezcla de géneros, que ha dado películas como (Fargo, El gran salto o El gran Lebowski). Joel aparece como director mientras que Ethan lo hace como productor, si bien en realidad, ambos escriben el guión y se reparten las tareas de realización. Para esta divertida historia contaron con un reparto privilegiado y los papeles protagonistas estuvieron interpretados por dos actores que, poco a poco, se convirtieron en dos celebridades de Hollywood: Holly Hunter (El piano) y Nicolas Cage (Leaving Las Vegas).

7/10
Dulces sueños

1985 | Sweet Dreams

Jessica Lange (El cartero siempre llama dos veces), y Ed Harris (Abyss) protagonizan esta historia de amor nada convencional. En Virginia, en los años cincuenta, Charlie, un vividor sin inquietudes conoce a una atractiva cantante de country llamada Pansy. Ella abandona a su aburrido marido para casarse con él. El primer primer disco es un éxito, pero el reclutamiento de Charly, su creciente alcoholismo y sus infidelidades provocan un serio deterioro de sus relaciones y Patsy se verá obligada a elegir entre el amor que siente por Charlie o la necesidad de proseguir con su carrera profesional. Este film, basado en el caso real de una auténtica cantante de country, con temas tan populares como "Crazy", plantea las dificultades que supone compaginar una carrera artística con una vida amorosa y familiar ordenada. El trabajo de los intérpretes es estupendo, hasta el punto de que Jessica Lange obtuvo una nominacion al Oscar.

5/10
Los amantes de María

1984 | Maria's Lovers

Al acabar la II Guerra Mundial, María se casa con Iván, que vuelve del frente. Su vida conyugal se convertirá en una pesadilla. Konchalovsky dirige este drama sobre las carencias afectivas.

6/10
La revancha de los novatos

1984 | Revenge of the Nerds

Tras ser rechazados por todas las fraternidades del campus, varios marginados deciden fundar la suya propia. Subproducto de universitarios juerguistas en la línea de Desmadre a la americana y similares.

1/10
Sufridos ciudadanos

1983 | The Survivors

En plenas navidades, Donald, un financiero triunfador de Nueva York se entera de la noche a la mañana que sus jefes le han puesto de patitas en la calle. Mientras ahoga sus penas en una cafetería del nevado Vermont, conoce a Sonny, cuya gasolinera acaba de ser destruida. Sin un futuro planeado, ambos decidirán unir fuerzas para convertirse en los nuevos defensores de su ciudad y ser el centro de atención de los medios de comunicación. Comedia un tanto alocada dirigida por Michael Ritchie sobre dos perdedores que se niegan a ser pisoteados. Un Robin Williams (Una jaula de grillos) desternillante, acompañado por el genial Walter Matthau (El truhán y su prenda) es la pareja protagonistas que promete un buen rato de diversión.

5/10

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