Confieso que tengo cierta manía a los museos de cera, que a mi entender desprenden un cierto aire malsano y como apolillado. Pero reconozco que en
Confieso que tengo cierta manía a los museos de cera, que a mi entender desprenden un cierto aire malsano y como apolillado. Pero reconozco que en mis años mozos temblaba con las películas tipo Los crímenes del museo de cera: eso de figuras de personajes históricos que en su interior escondían cadáveres me producía escalofríos.
El caso es que me entero de que la popular cadena de museos de cera Madame Tussauds tiene unas figuras superrealistas, y si no me creen, observen la imagen de la última incorporación al museo, el mismísimo Leonardo DiCaprio, que al menos en la foto parece estar en la alfombra roja de uno de sus últimos estrenos.
Da la impresión de que DiCaprio ha hecho suya esa frase de Pat Morita en la saga Karate Kid, “Dar cera, pulir cera”, no sólo por su nueva efigie, sino por lo combativo de su documental ecologista La hora 11, que produce, coescribe y narra con su propia voz. Está claro que Leo sigue la estela de Al Gore y Una verdad incómoda para alertar de los peligros planetarios que nos acechan, y aquí cuenta con su popularidad para ser escuchado. Eso sí, siempre habrá quien le conteste que predique con el ejemplo, usando líneas regulares en sus vuelos en vez de jets privados, para no contribuir al calentamiento global, pero en fin, demagogia hay en todas partes, digo yo…
