Leo unas consideraciones de David Carr en el New York Times, quien defiende que muchas películas llegan a hacerse pensando en los Oscar. No es que
Leo unas consideraciones de David Carr en el New York Times, quien defiende que muchas películas llegan a hacerse pensando en los Oscar. No es que Carr considere que ésa sea la única razón de su existencia, pero es que hay películas de tesis (las muchas sobre la guerra de Irak) o dramas de difícil venta (Michael Clayton), que así de entrada no tienen por qué atraer al público masivamente, aun contando con George Clooney entre su filas, u otra estrella de ese calibre. Pero a veces los ejecutivos miran a los nominados y ganadores de años recientes, tipo Crash, Brokeback Mountain, Truman Capote, Million Dollar Baby, Babel y demás, y se dicen: “Bueno, ¿qué peli, así, seriecita, nos podíamos inventar este año, para meter la cabeza en los Oscar, eso sí, con algún actor conocido, que si no, no cuela?”. Y así surgen Expiación, Charlie Wilson’s War y compañía. Sólo hay un problemilla: que únicamente 5 películas llegan a la recta final de la nominación al mejor título del año. Pero en fin, hay que intentarlo, prestigio (y taquilla) obligan.
