Su éxito en Estados Unidos ha sorprendido a propios y extraños. Fireproof , “a prueba de fuegos”, una película sin actores de relumbrón y con un
Su éxito en Estados Unidos ha sorprendido a propios y extraños. Fireproof, “a prueba de fuegos”, una película sin actores de relumbrón y con un presupuesto de tan sólo medio millón de dólares, ha conseguido recaudar en 10 días 12,5 millones, o sea, ha ingresado una cantidad 25 veces superior a la de su coste. La semana del estreno ocupaba la 4ª posición del 'box office', por delante de Milagro en Santa Ana de Spike Lee, que también era novedad esa semana. Tal proeza bien podría calificarse de milagro, lo que le viene ciertamente al pelo, ya que la película está producida por Sherwood Pictures, una pequeña compañía ligada a la Iglesia Baptista de Sherwood en Albany, Georgia.
La trama puede descolocar a más de uno, sobre todo si ese uno es un cínico de campeonato. Pues la peli trata de un bombero, que realiza a la perfección su trabajo de salvar vidas de personas en edificios en llamas, pero cuyo matrimonio está a punto de irse al garete. In extremis su padre le recomienda un libro, “Atreverse a amar”, que desarrolla un método a aplicar durante 40 días para matrimonios en crisis, donde es apoyo primordial la Biblia.
A la hora de explicar la pegada que está teniendo Fireproof, no debe olvidarse que existe un amplio público cristiano, deseoso de ver buenas películas respetuosas con sus creencias, y con tramas interesantes y positivas. La Pasión de Cristo de Mel Gibson demostró en su día que existe realmente ese nicho de mercado, al que los estudios hollywoodienses no prestan toda la atención que debieran, siquiera fuera por el terrenal motivo de llenar sus arcas.
El caso es que Alex Kendrick, que ya logró buenos resultados con Gigantes hacia la victoria, ha vuelta a dar en la diana, con ayuda de su hermano coguionista Stepeh Kendrick, y del pastor de su iglesia, también productor, Michael Catt. Aunque el protagonista es el televisivo Kirk Cameron (Los problemas crecen, éxito de los 80, cuando el actor era un chaval), el resto del reparto y del equipo son en general no-profesionales, fieles de la mentada iglesia que trabajaron como voluntarios. Todo apunta a que la película se ha beneficiado de un marketing que ha sabido dirigirse al primer público interesado, los creyentes; pero es que además han tenido ideas tan ingeniosas como la de editar, de verdad, un libro que se titula “Atreverse a amar”, muy promocionado en Barnes & Noble, y del que se han impreso 600.000 ejemplares. Alex Kendrick lo explica todo de un modo muy sencillo: “No tenemos la preparación ni somos lo bastante listos para hacer películas exitosas y escribir ‘best-sellers’. La única forma en que esto ha podido suceder es que, primero rezamos, y luego Dios respondió de verdad a nuestras oraciones.”
