No lo entiendo. Si alguna vez han pintado calva la ocasión de publicitar el vino español mediante la conocida técnica de ‘product placement’, o sea,
No lo entiendo. Si alguna vez han pintado calva la ocasión de publicitar el vino español mediante la conocida técnica de ‘product placement’, o sea, ‘emplazamiento del producto’, ésa es la propiciada por Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet. En el film David (Sergi López) es un hispano que tiene una negocio de vinos en Tokio, con el cinéfilo nombre de Vinidiana, sin duda un homenaje a Viridiana de Luis Buñuel. Que se vieran bien las botellas podía haber sido una publicidad estupenda, y que se insertaba con naturalidad en la trama, pero apenas se vislumbran dichas botellas. Todavía más natural podía haber sido en la escena en que Ryu (Rinko Kikuchi) entra en el establecimiento de David, y le pide consejo para comprar un vino. Porque David empieza a alabar las cualidades de uno y otro vino, pero de un modo vago, sin mencionar, no sé, ‘aquí tengo un Rioja crianza del 2000’, o un Valdepeñas, o un Ribera del Duero, o un Cariñena, o lo que sea, de tal año, que fue excepcional. Pues nada, ocasión perdida, no sé si por esnobismo o por falta de visión comercial. Estos artistas...
