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Biografía

Isabel Coixet

Isabel Coixet

60 años

Isabel Coixet

Nació el 09 de Abril de 1960 en Sant Adrià de Besòs, Barcelona, España

Premios: 5 Goya (más 1 nominaciones)

La intimidad al descubierto

13 Septiembre 2010

Isabel Coixet es una cineasta de lo íntimo. Esta contadora de historias demuestra sensibilidad para adentrarse en la vida interior de las personas, esos sentimientos que no se expresan, y que sin embargo están allí, con su dueño deseando que alguien los entienda con la mejor de las armas, el amor.

Isabel Coixet nació en San Adrián de Besos, Barcelona, el 9 de abril de 1962. A edad muy temprana el cine empezó a formar parte de su vida, ya que su abuela era taquillera en una sala de su ciudad. Las películas que veía Isabel Coixet le impelían a pensar en contar sus propias historias, algo a lo que le ayudaría el regalo que recibió al hacer la primera comunión: una cámara de super 8. Pero tendría que pasar el tiempo antes de que su afición se conviertiera en profesión. Tiempo en que la futura directora se licenció en Historia en la Universidad de Barcelona, y donde su amor al cine la llevó a colaborar con la revista Fotogramas en la realización de entrevistas que ella misma calificó más tarde como “horribles”.

Aparte de la ficción cinematográfica, su faceta más conocida, Coixet destaca como publicista. Fue directora creativa de JWT, y ha rodado spots para marcas tan conocidos como los cereales Kellogg o la bebida refrescante Pepsi; también ha apoyado con su talento audiovisisual las campañas políticas del partido socialista en España; además, con su compañía Miss Wasabi Films ha rodado documentales y videoclips musicales para artistas como Alejandro Sanz. En 2010 ha impactado su muñeco gigante Miguelín para el pabellón de España de la Expo de Shanghai.

Pero yendo al cine, 1989 fue un año importante para Coixet, que se estrenó como guionista y directora con Demasiado viejo para morir joven, film rodado en español –conviene decirlo de esta directora catalana que rueda pelis de con aire de cine independiente americano– con el que logró una nominación al Goya al mejor director novel. No podía imaginar entonces que llegaría el día en que ella misma sería la responsable de retransmisión televisiva de la gala de estos premios.

En 1996 rueda su segundo largo de ficción, Cosas que nunca te dije, y lo hace en inglés. Se nota la huella de su ‘background’ publicitario en la propuesta estética, pero al tiempo estamos ante una historia íntima, los entresijos de la ruptura de una joven pareja. La buena acogida le lleva a intentar una segunda película en español, A los que aman (1998), pero aquí llega el chasco, esta narración de época de amores contrariados en Galicia no consigue atraer al público. Viene un parón en el largo de ficción de casi cinco años, pero la espera merece la pena, Pedro Almodóvar le produce Mi vida sin mí, una mirada a la muerte a través de los ojos de una mujer –estupenda Sarah Polley– que sabe que le queda poco tiempo de vida, que no quiere revelarlo a sus seres queridos, y que elabora una lista de lo que debe hacer antes de morir.  La película aborda también un tema, la maternidad, que interesa especialmente a la cineasta. Goya al mejor guión original, se trata de nuevo de una película en inglés, idioma con el que repite en 2005 con La vida secreta de las palabras, nuevo drama intimista con Polley ‘again’ más Tim Robbins, el mejor trabajo de la directora, que transcurre en una plataforma petrolífera, donde distintos personajes se lamen sus heridas del pasado, accidentes y vivencias muy dolorosas. Coixet destacaría en su film “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros -de silencio, de cinismo­- que hay entre ellos”. El envoltorio visual y sonoro resulta fascinante, embriagador para los sentidos. El film ganó dos Goyas, a la dirección y al guión.

La Coixet se ha puesto su propio listón demasiado alto. Su solvencia profesional es indudable, y tiene razón cuando asegura que es “poco autocomplaciente”, aunque la imagen pública que da a veces produzca rechazo, su modo acelerado de expresarse, con un estudiado punto histérico. Tras firmar segmentos de los filmes Paris, je t’aime (2006) e Invisibles (2007), sus siguientes largos decepcionan un poco. Elegy (2008) adapta una novela de Philip Roth, y habla de la relación amorosa de un cínico profesor universitario con una antigua alumna; el reparto –Ben Kingsley, Penélope Cruz, Dennis Hopper– es solvente, pero las emociones no fluyen con la naturalidad de otros títulos. Mientras que la deuda de Mapa de los sonidos de Tokio (2009) con el cine de Wong Kar Wai resulta demasiado evidente, y la aprendiz se queda bastante por debajo del nivel de su maestro. La historia de la asesina que se enamora de su víctima experta en vinos en Tokio, Rinko Kikuchi y Sergi López, resulta artificiosa en exceso, su preciosismo estético ahoga el poco creíble drama de los protagonistas.

A Coixet le interesan muchos los personajes de mujer de sus películas, y afirma que “existe un cine dominante en el que hay unos estereotipos -en alusión a los femeninos- que dan ganas de vomitar”. En tal sentido ella, que es madre, asegura que “tenemos que educar para que nuestros hijos sepan ver dónde está el estereotipo y para que vean dónde está la realidad, ya que si los niños tienen educación y criterio formado podrán ver lo que sea y no se modificará su punto de vista”.

Goya
2018

Ganador de 2 premios

Goya
2016

Nominado a 1 premio

Goya
2012

Ganador de 1 premio

Goya
2006

Ganador de 2 premios

Filmografía
Nieva en Benidorm

2020 | Nieva en Benidorm

Peter Riordan es un hombre solitario, maniático y metódico, obsesionado por los fenómenos meteorológicos. Cuando le dan la jubilación anticipada en el banco de Manchester en el que ha trabajado toda su vida decide visitar a su hermano, Daniel, que vive en Benidorm. A su llegada a la ciudad descubre que su hermano ha desaparecido y que éste era propietario de un club de burlesque donde trabaja Alex, una misteriosa mujer que ejerce una poderosa fascinación sobre él. Peter y Alex intentan averiguar qué ha sido de Daniel, ayudados por una policía obsesionada por la presencia de Sylvia Plath en los años cincuenta en Benidorm. La ciudad de Benidorm, con su increíble geografía de calas, rascacielos y su peculiar mezcla de británicos de vacaciones y jubilados españoles en pos de un merecido carpe diem es un personaje más de este thriller romántico en el que un hombre descubre que la vida, la verdadera vida, puede empezar en cualquier momento, incluso cuando creíamos que ya no era posible. Pero si nieva en Benidorm, es que cualquier cosa es posible.

Elisa y Marcela

2019 | Elisa y Marcela

Fallida película escrita y dirigida por una Isabel Coixet poco inspirada, quizá por la innegable militancia de la propuesta, se trata de la primera producción que hace para Netflix. Pese a contar con el morbo de basarse en un hecho real, el casamiento en una iglesia de dos mujeres, Elisa y Marcela, una de ellas disfrazada de hombre, en la Galicia de finales del siglo XIX, lo cierto es que no funciona en ningún momento. Su preciosista fotografía en blanco y negro, y el deseo a toda costa de querer mostrar el amor lésbico matrimoniado de las protagonistas como una especie de heroica gesta, acaban resultando pretenciosos, lindantes con la pedantería. El film describe el ingreso en una escuela llevada por monjas de Marcela, que enseguida hace buenas migas con Elisa, que vive con las religiosas. Ayudar a Marcela a secarse de un aguacero, es el primero de muchos contactos físicos que encienden una enorme pasión, que superará la prueba del paso del tiempo, y de la incomprensión social, mayormente de la Iglesia. Con un ritmo de premiosidad agotadora, y unos diálogos vacuos, toda la trama está atravesada de clichés: las clases que imparten las monjas con un toniquete insoportable, el padre brutote cuya esposa tiene inquietudes por leer nada menos que a doña Emilia Pardo Bazán, el intercambio epistolar tras la separación forzosa, el mozo bien plantado que llama a una de ellas marimacho, el acoso y los escraches... Ver a Elisa travestida de Mario, pobre Natalia de Molina, resulta risible. Y el gran drama por el bebé, con la intervención feliz de unos bondadosos portugueses frente a los intolerantes españoles, hace que la narración desemboque en el oceáno del folletín insípido.

2/10
Foodie Love

2019 | Foodie Love | Serie TV

Primer acercamiento de la directora barcelonesa Isabel Coixet al mundo de las series de televisión. Compuesta de episodios de media hora, esta producción de HBO describe cómo evoluciona la relación entre dos treintañeros que se han conocido a través de internet, se supone que ambos comparten ciertos gustos culinarios, y que tienen histoiras amorosas atrás que no han terminado bien. En cada capítulo se citan en un establecimiento, primero para un café, en otro se trata de tomar una copas, luego toca ir a un japonés a comer ramen... Aunque él y ella (Laia Costa y Guillermo Pfening, pero nunca se proporciona al espectador el nombre de sus personajes) son los protagonistas, alrededor, en cada episodio pulula algún personaje, desde otras parejas, o los camareros y los que atienden la barra, hasta una escritora pelirroja con su portátil pergeñando historias, que se diría cita autorreferencial de Coixet. Con bonito envoltorio visual, pues la fotografía está cuidada, todo consiste en las supuestamente ingeniosas conversaciones, en realidad muy banales, con elementos de flirteo erótico no demasiado sutiles, que acaban agotando. Y los "bocadillos" de tebeo, u otras veces la voz en off, son recursos utilizados de modo irregular para expresar lo que piensan y sus intenciones en el juego de la seducción en el que se mueven.

5/10
La librería

2017 | The Bookshop

Una encantadora película, adaptación de la novela homónima de Penelope Fitzgerald, que habla de modo tremendamente original y desde una óptica femenina del amor por los libros. Resulta muy apropiado que también sea una mujer directora de cine, la española Isabel Coixet, la que haya hecho la correspondiente traslación a la pantalla. Contiene bastantes elementos autobiográficos de la propia autora, como su trabajo en una librería y su dedicación a los libros tras quedar viuda de un antiguo soldado de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, la protagonista, Florence Green, acaba de recalar en Hardborough, un pueblecito británico costero, con un sorprendente plan: restaurar un histórico edificio local y convertirlo en librería, la primera del lugar. Viuda y sin hijos, sabe que los libros son lugares en los que es posible habitar, y que hacen formidable compañía, y querría compartir esa pasión con sus nuevos vecinos. No va a ser tarea fácil, pues aparte de los escasos hábitos de lectura allí existentes, Violet Garmet, una de las fuerzas vivas del lugar, tiene otros planes, como la apertura de un centro cultural, y ve en la recién llegada a una rival que debería cederle el local y plegarse a sus ideas. Esta mujer y otros lugareños, como Milo North, un insustancial periodista de la BBC, van a poner las cosas difíciles a Florence, que en cambio puede que encuentre un aliado en el taciturno señor Brandish, gran lector, pero que vive recluido en su caserón. Aunque el planteamiento puede ser un poco naif, y el final algo brusco, la película de Coixet funciona en líneas generales como fábula sobre las dificultades para integrarse en una comunidad cerrada que excluye a los que no se pliegan a ciertos modos de funcionar. Tiene momentos realmente encantadores, sobre todo gracias al audaz corazón de oro de Florence, una bondadosa mujer con gran fuerza de voluntad y fibra moral a prueba de bombas, estén a la altura o no de la confianza que deposita en sus vecinos, nunca les responderá con vileza; Emily Mortimer sabe encarnar con convicción estos valores, un auténtico coraje que no dejará indiferentes a Violet -Patricia Clarkson prueba lo gran actriz que es al no convertirla en personaje de cartón piedra-, Milo o el señor Brandish -magnífico Bill Nighy-, o a la niña que echa una mano en la tienda por las tardes. Se habría agradecido una mejor integración de la pasión los libros en la narración, aunque se citan algunos autores, sólo dos tienen auténtico peso específico, Ray Bradbury y sus famosas obras de anticipación, y Vladimir Nabokov con su escandola “Lolita”, y si el espectador no sabe de qué van no entenderá su inclusión en la trama. De todos modos sí tiene encanto esa selección y recomendación de libros, y la petición de consejo, que hace pensar en otra película basada en una novela sobre amor a los libros, La carta final, que adaptaba “84 Charing Cross Road”, la novela de otra escritora, Helene Hanff.

6/10
Nadie quiere la noche

2015 | Nadie quiere la noche

Película inspirada en personajes y hechos reales, en los alrededores de la última expedición del estadounidense Robert Peary para llegar al Polo Norte en 1908. Cuenta la peripecia de su esposa Josephine, que se planta en uno de los campamentos base, y se empeña en acercarse a las proximidades del lugar donde se encuentra él tratando de cumplir su meta. Algo desaconsejado por todos los exploradores del lugar, por ser la peor época del año, se acerca el invierno polar. Pero ella, tozuda, ordena al guía Bram Trevor que se ponga al frente de este nuevo grupo, del que también forman parte dos esquimales. Tras diversas penalidades Josephine llega a una cabaña donde conoce a Allaka, una mujer esquimal inuit, que le va a deparar unas cuantas sorpresas. Isabel Coixet vuelve a rodar en inglés con un atractivo reparto encabezado por Juliette Binoche, y en el que están también Gabriel Byrne y Rinko Kikuchi. Los tres componen bien sus personajes, y nos creemos sus nacionalidades, aunque se traten realmente de una francesa, un irlandés y una japonesa. Su película fue además escogida para inaugurar el Festival de Berlín en 2015. El guión lo firma Miguel Barros, y su temática existencialista conecta con su anterior libreto para Mateo Gil en el western Blackthorn, ambas historias transcurren en la frontera en un mundo salvaje, que se aleja de lo que llamamos civilización. A pesar del meritorio y duro rodaje en tierras heladas con bajísimas temperaturas, y del gran trabajo actoral en torno a unos personajes fuertes, sobre todo de Binoche y Kikuchi, el film es irregular. Resultan reiterativos los momentos en que Josephine se comporta, a pesar de su enorme determinación, como una mujer "fina", dispuesta en todo momento a aparecer con aspecto impecable y hacer gala de su puritanismo. De modo que el choque, primero con Bram, de vuelta de casi todo, que no quiere cruces en su vida, y luego con Allaka, la inocencia de la vida sencilla en comunión con la naturaleza, también se diría compuesto de escenas que abundan siempre en lo mismo. Es cierto que la trama depara un par de sorpresas, que ayudan a sostener el interés, y que subyuga la fotografía de la nieve helada, metáfora del nihilismo y la sencillez frente a la sofisticación impostada. Pero en general el ritmo es cansino, el viaje del espectador se hace demasiado largo, y no parece válida la excusa de que también la protagonista pasa por ese agotamiento que acaba aproximándola a Allaka. La historia propuesta por Coixet en esta ambiciosa producción de Mediapro es hermosa, y el film contiene puntos de interés, pero, insistimos, no es redondo.

5/10
Mi otro yo

2014 | Another Me

La adolescente Fay atraviesa una etapa difícil. Su padre sufre esclerosis múltiple y está anclado a una silla de ruedas. Su madre no lo lleva bien, aunque se esfuerza, y podría estar buscando otro consuelo amoroso. Y su elección para el papel principal de la representación en el colegio de "MacBeth" ha despertado la envidia de una compañera. Por si fuera poco, empiezan a acosarle extraños sucesos paranormales que se dirían están relacionados con su hermana gemela, muerta cuando ella nació, y de la que desconocía su existencia. Sorprende a priori encontrarse a Isabel Coixet detrás de un film de terror adolescente, aunque la directora se esfuerce en darle un envoltorio de complejidad psicológica, en cuyo tono parece tener de referente a El otro, de Robert Mulligan. Está claro que hay que vivir, y Mi otro yo tiene cierta cualidad de producto alimenticio, aunque la directora ha puesto en juego todo su buen hacer profesional, incluso asumiendo el guión, que adapta una novela de Cathy MacPhail. Tal vez para ella el film tiene algo de desafío, después de que toda una hornada de directores españoles, desde Alejandro Amenábar a Rodrigo Cortés, Paco Cabezas, Juan Antonio Bayona y compañía, hayan demostrado que el thriller y el terror se da bastante bien por estos páramos. De todos modos, y a pesar de la gran tradición en estos géneros en las cuestiones de gemelos, duplicidades y desdoblamientos de personalidad, no se la acaba de ver a Coixet muy a gusto con su film. Juega a entregar escenas de suspense, se esmera en el ejercicio de estilo en que consiste el film, pero al mismo tiempo incide en muchos clichés y trucos para captar al público juvenil, con actores guapitos, celos muy evidentes y sustos fáciles, más personajes prescindibles como la anciana vecina a la que da vida Geraldine Chaplin. En realidad todo en la trama resulta bastante caprichosa, en relación a la cuestión de la gemela y el porqué surge cuando surge y no diez años antes o diez años después, por poner un poner.

4/10
Aprendiendo a conducir

2014 | Learning to Drive

El matrimonio de Wendy, escritora y crítica literaria, se ha roto. En su casa de Manhattan ha vivido absorta en sus libros, su teclado, su ordenador. Y su marido no ha aguantado más y la abandona por otra mujer. A Wendy se le viene el mundo encima pues se da cuenta de su culpa en el fracaso de su matrimonio, y ni siquiera tiene el consuelo de su hija Tasha, pues ésta se encuentra viviendo lejos, en Vermont. Precisamente con la excusa de poder ir a visitarla, decide entonces sacarse el carnet de conducir. Su profesor será Darwan, un refugiado político sij. Algo está cambiando en la directora española Isabel Coixet. Justo después de probar con el terror en Mi otro yo, vuelve a dejar de lado el género dramático, de profundidades interiores y pesados sufrimientos, que tanto prestigio le ha generado (Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras) y se adentra por primera vez en la comedia con esta película ligera, pero agradable, que se desarrolla con tremenda naturalidad. Llama la atención el tono que adopta Coixet, pues la situación de la protagonista no es lo que se llama idílica (el mundo se le viene encima por un proceso de divorcio) y sin embargo la directora elude el dramatismo y se decanta descaradamente por el lado menos tremendista e incluso opta a veces por lo descomplicado y tragicómico (esa surrealista escena de cama que parece salida del Woody Allen de los 80) e incluso hay referencias a Dios, a su auxilio como fuente de paz (aunque se esté enemistado con él, como dice la protagonista). Funciona además la idea que aletea en el guión de Sarah Kernochan, la metáfora de la conducción como modo de vivir la propia vida: es necesario estar pendientes de lo que sucede alrededor, de los detalles, de las personas del exterior. Si nos encerramos en nuestro propio mundo, nunca avanzaremos y la colisión será segura. Aprendiendo a conducir se ve con gusto, aunque no se escapa que es poca cosa, casi una historia mínima. Se engrandece, sin embargo, con la presencia de Patricia Clarkson, quien en cada escena demuestra ser una actriz enorme, de gran gestualidad y empatía. Le acompaña un correcto Ben Kingsley, aunque su papel de Darwan sea más tópico, menos dado a la brillantez.

6/10
Ayer no termina nunca

2013 | Ayer no termina nunca

2017. Europa es un caos, y la crisis sigue golpeando con enorme dureza a España. Una pareja que lleva 5 años sin verse se reencuentra en un lugar apartado, una especie de nave industrial, la excusa es firmar unos papeles de no se sabe qué... Las heridas que propiciaron la ruptura matrimonial se reabren, surgen los reproches y los interrogantes existenciales acerca de si vale la pena vivir el día a día, tal como se sienten ambos, náufragos arrojados por el mar de la vida a situaciones insoportables. Hay que reconocer valor a Isabel Coixet, directora y guionista, y a sus productores. El esfuerzo es notable para contar una historia sobre una crisis personal que tiene el telón de fondo de la otra crisis, la económica, aunque tal vez ambas estén más imbricadas de lo que parece. Se supone, porque la realidad es que lo que se cuenta podía ocurrir y desgarrar con o sin ese telón de fondo. Dos actores, largas parrafadas, sin concesiones que hagan la experiencia del visionado de la película más llevadera, configuran la propuesta de una cinta que, en presupuesto, también parece acorde con los tiempos de penuria económica. Ayer no termina nunca podía ser una obra de teatro. Pero Coixet ha organizado su historia con ciertas coordenadas cinematográficas, la más visible los insertos en blanco y negro en una cueva, para mostrar los pensamientos no expresados verbalmente por los protagonistas. Hay también algo de cámara en mano, y cierta intención de lograr que la película aplaste al espectador, al igual que la vida puede aplastarle, hasta lograr algo lo más parecido posible a una catarsis, dentro de lo que cabe. Y pese a todo... La sensación es de una historia alargada en exceso, demasiado plúmbea, aunque la grisura y el cansinismo sean hasta cierto punto conscientes. Sobra verborrea victimista, aunque sea para evidenciar la falta de recursos en los personajes para sobreponerse a lo que les sucede. Mucho marear la perdiz, variaciones sobre el mismo tema no demasiado brillantes, dosificación de la poca información que se nos va a dar sobre la tragedia de la pareja. Los actores, Javier Cámara y Candela Peña están bien, intentan aguantar el tipo e imprimir algo de emoción a los pasajes que la demandan.

4/10
Escuchando al juez Garzón

2011 | Escuchando al juez Garzón

Entrevista realizada durante un fin de semana, al suspendido juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, sobre el que pesan tres graves acusaciones de prevaricación que debe ver el Tribunal Supremo, por su investigación de los crímenes del franquismo, por las escuchas presuntamente ilegales del caso Gurtel, y por supuestos solicitudes ilegales de dinero por su actividad académica en la Universidad de Nueva York. El documental, rodado en blanco y negro con un par de cámaras, se ha realizado muy apresuradamente, lo que se nota en sus deficiencias técnicas de temblequeo de la cámara y, sobre todo, en el sonido. Más allá de esto -la supuesta frescura de lo inmediato se ve contrarrestada por la debilidad de la improvisación-, el interés que tenía la cinta era ver cómo el magistrado se defendía de las causas que penden sobre él. En tal sentido, la entrevista es algo decepcionante. En primer lugar porque realizadora y entrevistador –el escritor Manuel Rivas– no toman la necesaria distancia objetiva; puede entenderse que simpaticen con Garzón, pero preguntas del tipo "debe ser terrible verse sentado injustamente en el banquillo" resultan demasiado complacientes. De modo que dudas más que razonables, especialmente la de la legalidad de las grabaciones de conversaciones entre abogado y cliente en el caso Gurtel, no quedan despejadas; y el victimismo de la conjuración de la extrema derecha resulta un argumento -por llamarlo de algún modo- demasiado obvio y que apela a las vísceras del espectador. Sí vemos el lado humano del entrevistado, su deseo de justicia, como él la ve, su protagonismo que él dice que no busca, su indignación en algunos momentos. Pero lo que escuchamos no aporta datos a favor ni en contra de lo que debe juzgarse; tras presentar a Garzón como juez justo, paladín de la justicia internacional en casos tan sonoros como el de Pinochet, se repiten los argumentos que han inundado los medios de comunicación que apoyan a Garzón, y se rebaten sin grandes razonamientos las acusaciones de los que le tienen ganas, que parecen ser muchos.

4/10
Mapa de los sonidos de Tokio

2009 | Map of the Sounds of Tokyo

Tokio, en la actualidad. El señor Nagara, un poderoso empresario, está roto de dolor por el suicidio de su hija Midori. Culpa de la tragedia a su novio David, un español que tiene un negocio de vinos. Su fiel empleado Ishida, enamorado en silencio siempre de Midori, le dice que él se "ocupa" de todo. Lo que significa que va a contratar a una asesina a sueldo para matar a David. Ella es Ryu, una mujer que lleva una doble vida: trabaja por las noches en el mercado de pescado, pero se gana un sobresueldo asesinando a gente por encargo. No cuenta con el inesperado afecto que va surgir en ella hacia la potencial víctima. Y alrededor del relato, que puntea con su voz en off, está un ingeniero de sonido, que inició una singular amistad con Ryu, pidiéndole que le dejar grabar el ruido que hacía al comer. Una película de atmósfera, donde enseguida se detecta la mirada de su directora, fascinada por la cultura oriental. Casi se diría que rodar en Tokio es un pretexto, un deseo al fin satisfecho. Isabel Coixet juega a ser Wong Kar Wai. Pero no es Wong Kar Wai. Se esfuerza en atrapar el "mood", el estado de ánimo de los personajes, todos con el corazón roto, llevando a cuestas consigo su melancolía. David no necesita que el señor Nagara le culpe de la muerte de Midori, él mismo asume esa tarea. Es egoísta en la relación que inicia con Ryu, y lo sabe; también ella lo sabe, pero acepta la situación, porque parece que tal tesitura es lo más cerca que se ha sentido de estar viva en mucho tiempo. Hay momentos en que verdaderamente Coixet contagia al espectador de la tristeza de los personajes; pero a la vez, en muchos pasajes la "música" suena a falsete. Resulta difícil aceptar que el "encargo" asesino devenga en extraña, compleja relación, con encuentros en un motel donde la directora se detiene con morosidad erótica excesiva, que pretende homenajear a cierto cine erótico nipón expresamente citado; sin llegar a los extremos ridículos de Caótica Ana de Julio Medem, hay algún momento en que se roza tan peligroso terreno de perder cierto sentido de la realidad; y el final teñido de fatalismo tiene cierta belleza, pero también está susurrando al espectador la petición de la suspensión de la incredulidad. Hay cierta intención de decir "qué cantidad de cosas trascendentes estoy contando", sobre la incomunicación, el amor, el dolor, y a la vez, no se deja de transmitir la sensación de que todo es demasiado leve, que no se atisba siquiera la complejidad de la entrega al otro, del sacrificio, del amor en suma. Estéticamente, la película es un regalo para los sentidos, ya sea en el apartado visual, ese Tokio nocturno de subyugante belleza, o en el sonoro, de gran importancia, y donde se distinguen y cobran gran importancia los ruidos del agua, un tranvía, el roce de un papel o de un vestido, el que se hace al beber o al masticar, un motor, etc., a la hora de componer la atmósfera de la soledad en la que están inmersos los personajes. Hay un buen trabajo actoral, sobre todo de Rinko Kikuchi, aunque se trata, sobre todo, de un ejercicio de estilo de la directora.

6/10
Elegy

2008 | Elegy

Isabel Coixet sigue con su costumbre ya casi inveterada de rodar en inglés –el español lo reserva para los spots políticos–, aunque en este caso la novedad es que lo hace con capital estadounidense en su totalidad, aportado por la compañía Lakeshore. Otro elemento inédito en la directora catalana es que no firma el guión, escrito por Nicholas Meyer a partir de la novela “El animal moribundo”, de Philip Roth. Aunque ciertamente los temas abordados, amor y desamor, enfermedad y dolor, sentido de la vida y la sombra de la muerte, son plenamente coherentes con el resto de la filmografía coixetiana. David es un profesor universitario de literatura, divorciado hace años y con un hijo médico adulto que no le perdona el abandono del hogar. Brillante en sus clases magistrales y en el ejercicio de la crítica literaria en los medios de comunicación, se trata de un cínico de pies a cabeza que no cree en el amor. Está acostumbrado a relaciones ocasionales nada comprometedoras, de las que se surte a veces entre ex alumnas jóvenes –hay que evitar posibles demandas por acoso sexual, nunca se sabe–; a la vez, mantiene desde hace tiempo una relación con Carolyn, una mujer de su edad, ejecutiva, con la que disfruta del gusto de cierta rutina, con ella no tiene que fingir; y es un gran amigo de George, de puntos de vista parecidos, aunque él compatibiliza su trato con jovencitas con el mantenimiento, por así decir, de su matrimonio. Un día David conoce a Consuela, una alumna de origen cubano de deslumbrante belleza. Acabado su curso comenzará la ceremonia de la seducción, pero esta relación parece diferente a las otras que ha mantenido hasta la fecha. David se siente tan torpe como un adolescente, y planea sobre él la duda de si eso no será, a la postre, amor. La cineasta trata temas de indudable interés, relacionados con el hastío de tanto intelectual de Occidente, que tras su postiza postura de tener las cosas muy claras, de cierta seguridad y aplomo, ocultan una terrible fragilidad, por carecer de asideros sólidos que les permitan caminar por el mundo. Así, y dentro de la ausencia de la cuestión trascendente, algo típico en Coixet, el anhelo de felicidad y la belleza de contar con el apoyo de los seres queridos en los malos tragos, son los elementos que pueden hacer más llevadero este “valle de lágrimas”. En cambio, elementos como la pura belleza física se revelan insuficientes y efímeros. Coixet es una directora sólida, pero esto no impide una morosidad excesiva en la historia, con abundantes reiteraciones sobre lo mismo, sin desbrozar el terreno y avanzar, por así decir. Tampoco resulta demasiado convincente contraponer al escepticismo de David el supuesto amor puro de Consuela… que no es al fin y al cabo tan puro, ni revela demasiado contenido, hasta el último tramo del film. O el salpicar el relato de escenas íntimas, con esa insistencia en señalarnos que Penélope Cruz es como la reencarnación de la maja pintada por Goya. Cuenta el film con un buen reparto, lo que supone dos protagonistas de altura –Ben Kingsley o la perfección del cinismo, Penélope Cruz o una belleza diferente– más tres secundarios –Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard– muy competentes.

5/10
Invisibles

2007 | Los invisibles

7/10
Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
Mi vida sin mí

2003 | My Life Without Me

Ann. 23 años. Casada, con dos niños. Lleva una vida sencilla, sin grandes alardes. De hecho, vive en una caravana, en el jardín de la casa de su madre. A pesar de su juventud, una espada de Damocles pende sobre su cabeza. Los médicos han sido tajantes: le han anunciado que tiene un cáncer de útero; sólo le restan dos meses de vida. ¿Qué hacer en todo ese tiempo? La primera decisión de la joven, es no decir nada a sus seres queridos. No quiere que compartan su sufrimiento. Lo siguiente es hacer una lista con todas las cosas que, a su entender, merece la pena hacer en el poco tiempo que le queda. Isabel Coixet sigue transitando por esos terrenos intimistas en los que acostumbra, de personas necesitadas de amor, en un mundo demasiadas veces hostil. Y como hiciero en Cosas que nunca te dije, rueda en inglés, al más puro estilo del cine independiente norteamericano. Parece encontrarse la directora catalana más cómoda en esta atmósfera, que en esa Galicia rural y romántica en la que situó A los que aman. De nuevo rueda en inglés, y a través del personaje encarnado con poderío por Sarah Polley, nos habla de la angustia que la atenaza, y de su deseo de dejar algunas cosas bien atadas. Hay detalles entrañables que se ha propuesto (decir a las personas a las que ama, muchas veces, que las quiere; pensar en quién podría sustituirla cuando falte –¿será Leonor Watling?–, para que su familia no se quede sola) con otras sacadas de quicio (el tener una aventura con alguien distinto a su marido, por la sola razón de tener esa experiencia antes de morir, parece un pelín disparatado). El film, producido por Almodóvar, ha acaparado un buen puñado de nominaciones en los premios Goya.

7/10
A los que aman

1998 | A los que aman

Tragedia de enredo impregnada de un aire romántico irresistible. En una época indefinida, quizá el siglo XVIII, varios personajes desojan la margarita de sus amores apasionados: el maestro ama a Matilde, Matilde ama a León, León ama a Valeria. A ellos se suma una chiquilla, enamorada del maestro, y que turba aún más estos amores desgarrados. Trajes de época, bosques con niebla, duelos de espada, amor, odio, melancolía. La catalana Isabel Coixet (Cosas que nunca te dije) demuestra un envidiable dominio de la narración cinematográfica en una película de gran belleza formal, que recuerda a las novelas de las hermanas Brontë.

6/10
Cosas que nunca te dije

1996 | Cosas que nunca te dije

Una joven sufre un trágico desengaño amoroso cuando su novio, que está trabajando en el extranjero le llama por teléfono para decirle que le abandona. Ella decide mandarle una cinta de vídeo para explicarle las intimidades que hasta el momento no le había contado. Mientras tanto, un joven se dedica a vender urbanizaciones y presta sus servicios como operador del teléfono de la esperanza. Las vidas de ambos jóvenes se entrecruzarán. La segunda película de la realizadora Isabel Coixet fue una de las más sorprendentes propuestas del cine español en el año 1996. Rodada en inglés en Estados Unidos, sorprende por su frescura y por la agilidad del argumento.

7/10
Demasiado viejo para morir joven

1989 | Demasiado viejo para morir joven

Equis es un joven desorientado, que acompaña a su amigo ex rockero Taxi, que se gana la vida... con su taxi, como es de imaginar, y que entre el estrés de la urbe y los quebraderos de cabeza que le da su novia, anda un poco agobiado. Además anda por ahí Evax, mensajera que le echa cara a la vida soñando con grandes negocios. Isabel Coixet debutó en el largo con esta historia juvenil urbana, y logró ser nominada al Goya a la mejor dirección novel.

4/10
Nieva en Benidorm

2020 | Nieva en Benidorm

Peter Riordan es un hombre solitario, maniático y metódico, obsesionado por los fenómenos meteorológicos. Cuando le dan la jubilación anticipada en el banco de Manchester en el que ha trabajado toda su vida decide visitar a su hermano, Daniel, que vive en Benidorm. A su llegada a la ciudad descubre que su hermano ha desaparecido y que éste era propietario de un club de burlesque donde trabaja Alex, una misteriosa mujer que ejerce una poderosa fascinación sobre él. Peter y Alex intentan averiguar qué ha sido de Daniel, ayudados por una policía obsesionada por la presencia de Sylvia Plath en los años cincuenta en Benidorm. La ciudad de Benidorm, con su increíble geografía de calas, rascacielos y su peculiar mezcla de británicos de vacaciones y jubilados españoles en pos de un merecido carpe diem es un personaje más de este thriller romántico en el que un hombre descubre que la vida, la verdadera vida, puede empezar en cualquier momento, incluso cuando creíamos que ya no era posible. Pero si nieva en Benidorm, es que cualquier cosa es posible.

Foodie Love

2019 | Foodie Love | Serie TV

Primer acercamiento de la directora barcelonesa Isabel Coixet al mundo de las series de televisión. Compuesta de episodios de media hora, esta producción de HBO describe cómo evoluciona la relación entre dos treintañeros que se han conocido a través de internet, se supone que ambos comparten ciertos gustos culinarios, y que tienen histoiras amorosas atrás que no han terminado bien. En cada capítulo se citan en un establecimiento, primero para un café, en otro se trata de tomar una copas, luego toca ir a un japonés a comer ramen... Aunque él y ella (Laia Costa y Guillermo Pfening, pero nunca se proporciona al espectador el nombre de sus personajes) son los protagonistas, alrededor, en cada episodio pulula algún personaje, desde otras parejas, o los camareros y los que atienden la barra, hasta una escritora pelirroja con su portátil pergeñando historias, que se diría cita autorreferencial de Coixet. Con bonito envoltorio visual, pues la fotografía está cuidada, todo consiste en las supuestamente ingeniosas conversaciones, en realidad muy banales, con elementos de flirteo erótico no demasiado sutiles, que acaban agotando. Y los "bocadillos" de tebeo, u otras veces la voz en off, son recursos utilizados de modo irregular para expresar lo que piensan y sus intenciones en el juego de la seducción en el que se mueven.

5/10
Elisa y Marcela

2019 | Elisa y Marcela

Fallida película escrita y dirigida por una Isabel Coixet poco inspirada, quizá por la innegable militancia de la propuesta, se trata de la primera producción que hace para Netflix. Pese a contar con el morbo de basarse en un hecho real, el casamiento en una iglesia de dos mujeres, Elisa y Marcela, una de ellas disfrazada de hombre, en la Galicia de finales del siglo XIX, lo cierto es que no funciona en ningún momento. Su preciosista fotografía en blanco y negro, y el deseo a toda costa de querer mostrar el amor lésbico matrimoniado de las protagonistas como una especie de heroica gesta, acaban resultando pretenciosos, lindantes con la pedantería. El film describe el ingreso en una escuela llevada por monjas de Marcela, que enseguida hace buenas migas con Elisa, que vive con las religiosas. Ayudar a Marcela a secarse de un aguacero, es el primero de muchos contactos físicos que encienden una enorme pasión, que superará la prueba del paso del tiempo, y de la incomprensión social, mayormente de la Iglesia. Con un ritmo de premiosidad agotadora, y unos diálogos vacuos, toda la trama está atravesada de clichés: las clases que imparten las monjas con un toniquete insoportable, el padre brutote cuya esposa tiene inquietudes por leer nada menos que a doña Emilia Pardo Bazán, el intercambio epistolar tras la separación forzosa, el mozo bien plantado que llama a una de ellas marimacho, el acoso y los escraches... Ver a Elisa travestida de Mario, pobre Natalia de Molina, resulta risible. Y el gran drama por el bebé, con la intervención feliz de unos bondadosos portugueses frente a los intolerantes españoles, hace que la narración desemboque en el oceáno del folletín insípido.

2/10
La librería

2017 | The Bookshop

Una encantadora película, adaptación de la novela homónima de Penelope Fitzgerald, que habla de modo tremendamente original y desde una óptica femenina del amor por los libros. Resulta muy apropiado que también sea una mujer directora de cine, la española Isabel Coixet, la que haya hecho la correspondiente traslación a la pantalla. Contiene bastantes elementos autobiográficos de la propia autora, como su trabajo en una librería y su dedicación a los libros tras quedar viuda de un antiguo soldado de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, la protagonista, Florence Green, acaba de recalar en Hardborough, un pueblecito británico costero, con un sorprendente plan: restaurar un histórico edificio local y convertirlo en librería, la primera del lugar. Viuda y sin hijos, sabe que los libros son lugares en los que es posible habitar, y que hacen formidable compañía, y querría compartir esa pasión con sus nuevos vecinos. No va a ser tarea fácil, pues aparte de los escasos hábitos de lectura allí existentes, Violet Garmet, una de las fuerzas vivas del lugar, tiene otros planes, como la apertura de un centro cultural, y ve en la recién llegada a una rival que debería cederle el local y plegarse a sus ideas. Esta mujer y otros lugareños, como Milo North, un insustancial periodista de la BBC, van a poner las cosas difíciles a Florence, que en cambio puede que encuentre un aliado en el taciturno señor Brandish, gran lector, pero que vive recluido en su caserón. Aunque el planteamiento puede ser un poco naif, y el final algo brusco, la película de Coixet funciona en líneas generales como fábula sobre las dificultades para integrarse en una comunidad cerrada que excluye a los que no se pliegan a ciertos modos de funcionar. Tiene momentos realmente encantadores, sobre todo gracias al audaz corazón de oro de Florence, una bondadosa mujer con gran fuerza de voluntad y fibra moral a prueba de bombas, estén a la altura o no de la confianza que deposita en sus vecinos, nunca les responderá con vileza; Emily Mortimer sabe encarnar con convicción estos valores, un auténtico coraje que no dejará indiferentes a Violet -Patricia Clarkson prueba lo gran actriz que es al no convertirla en personaje de cartón piedra-, Milo o el señor Brandish -magnífico Bill Nighy-, o a la niña que echa una mano en la tienda por las tardes. Se habría agradecido una mejor integración de la pasión los libros en la narración, aunque se citan algunos autores, sólo dos tienen auténtico peso específico, Ray Bradbury y sus famosas obras de anticipación, y Vladimir Nabokov con su escandola “Lolita”, y si el espectador no sabe de qué van no entenderá su inclusión en la trama. De todos modos sí tiene encanto esa selección y recomendación de libros, y la petición de consejo, que hace pensar en otra película basada en una novela sobre amor a los libros, La carta final, que adaptaba “84 Charing Cross Road”, la novela de otra escritora, Helene Hanff.

6/10
Mi otro yo

2014 | Another Me

La adolescente Fay atraviesa una etapa difícil. Su padre sufre esclerosis múltiple y está anclado a una silla de ruedas. Su madre no lo lleva bien, aunque se esfuerza, y podría estar buscando otro consuelo amoroso. Y su elección para el papel principal de la representación en el colegio de "MacBeth" ha despertado la envidia de una compañera. Por si fuera poco, empiezan a acosarle extraños sucesos paranormales que se dirían están relacionados con su hermana gemela, muerta cuando ella nació, y de la que desconocía su existencia. Sorprende a priori encontrarse a Isabel Coixet detrás de un film de terror adolescente, aunque la directora se esfuerce en darle un envoltorio de complejidad psicológica, en cuyo tono parece tener de referente a El otro, de Robert Mulligan. Está claro que hay que vivir, y Mi otro yo tiene cierta cualidad de producto alimenticio, aunque la directora ha puesto en juego todo su buen hacer profesional, incluso asumiendo el guión, que adapta una novela de Cathy MacPhail. Tal vez para ella el film tiene algo de desafío, después de que toda una hornada de directores españoles, desde Alejandro Amenábar a Rodrigo Cortés, Paco Cabezas, Juan Antonio Bayona y compañía, hayan demostrado que el thriller y el terror se da bastante bien por estos páramos. De todos modos, y a pesar de la gran tradición en estos géneros en las cuestiones de gemelos, duplicidades y desdoblamientos de personalidad, no se la acaba de ver a Coixet muy a gusto con su film. Juega a entregar escenas de suspense, se esmera en el ejercicio de estilo en que consiste el film, pero al mismo tiempo incide en muchos clichés y trucos para captar al público juvenil, con actores guapitos, celos muy evidentes y sustos fáciles, más personajes prescindibles como la anciana vecina a la que da vida Geraldine Chaplin. En realidad todo en la trama resulta bastante caprichosa, en relación a la cuestión de la gemela y el porqué surge cuando surge y no diez años antes o diez años después, por poner un poner.

4/10
Escuchando al juez Garzón

2011 | Escuchando al juez Garzón

Entrevista realizada durante un fin de semana, al suspendido juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, sobre el que pesan tres graves acusaciones de prevaricación que debe ver el Tribunal Supremo, por su investigación de los crímenes del franquismo, por las escuchas presuntamente ilegales del caso Gurtel, y por supuestos solicitudes ilegales de dinero por su actividad académica en la Universidad de Nueva York. El documental, rodado en blanco y negro con un par de cámaras, se ha realizado muy apresuradamente, lo que se nota en sus deficiencias técnicas de temblequeo de la cámara y, sobre todo, en el sonido. Más allá de esto -la supuesta frescura de lo inmediato se ve contrarrestada por la debilidad de la improvisación-, el interés que tenía la cinta era ver cómo el magistrado se defendía de las causas que penden sobre él. En tal sentido, la entrevista es algo decepcionante. En primer lugar porque realizadora y entrevistador –el escritor Manuel Rivas– no toman la necesaria distancia objetiva; puede entenderse que simpaticen con Garzón, pero preguntas del tipo "debe ser terrible verse sentado injustamente en el banquillo" resultan demasiado complacientes. De modo que dudas más que razonables, especialmente la de la legalidad de las grabaciones de conversaciones entre abogado y cliente en el caso Gurtel, no quedan despejadas; y el victimismo de la conjuración de la extrema derecha resulta un argumento -por llamarlo de algún modo- demasiado obvio y que apela a las vísceras del espectador. Sí vemos el lado humano del entrevistado, su deseo de justicia, como él la ve, su protagonismo que él dice que no busca, su indignación en algunos momentos. Pero lo que escuchamos no aporta datos a favor ni en contra de lo que debe juzgarse; tras presentar a Garzón como juez justo, paladín de la justicia internacional en casos tan sonoros como el de Pinochet, se repiten los argumentos que han inundado los medios de comunicación que apoyan a Garzón, y se rebaten sin grandes razonamientos las acusaciones de los que le tienen ganas, que parecen ser muchos.

4/10
Mapa de los sonidos de Tokio

2009 | Map of the Sounds of Tokyo

Tokio, en la actualidad. El señor Nagara, un poderoso empresario, está roto de dolor por el suicidio de su hija Midori. Culpa de la tragedia a su novio David, un español que tiene un negocio de vinos. Su fiel empleado Ishida, enamorado en silencio siempre de Midori, le dice que él se "ocupa" de todo. Lo que significa que va a contratar a una asesina a sueldo para matar a David. Ella es Ryu, una mujer que lleva una doble vida: trabaja por las noches en el mercado de pescado, pero se gana un sobresueldo asesinando a gente por encargo. No cuenta con el inesperado afecto que va surgir en ella hacia la potencial víctima. Y alrededor del relato, que puntea con su voz en off, está un ingeniero de sonido, que inició una singular amistad con Ryu, pidiéndole que le dejar grabar el ruido que hacía al comer. Una película de atmósfera, donde enseguida se detecta la mirada de su directora, fascinada por la cultura oriental. Casi se diría que rodar en Tokio es un pretexto, un deseo al fin satisfecho. Isabel Coixet juega a ser Wong Kar Wai. Pero no es Wong Kar Wai. Se esfuerza en atrapar el "mood", el estado de ánimo de los personajes, todos con el corazón roto, llevando a cuestas consigo su melancolía. David no necesita que el señor Nagara le culpe de la muerte de Midori, él mismo asume esa tarea. Es egoísta en la relación que inicia con Ryu, y lo sabe; también ella lo sabe, pero acepta la situación, porque parece que tal tesitura es lo más cerca que se ha sentido de estar viva en mucho tiempo. Hay momentos en que verdaderamente Coixet contagia al espectador de la tristeza de los personajes; pero a la vez, en muchos pasajes la "música" suena a falsete. Resulta difícil aceptar que el "encargo" asesino devenga en extraña, compleja relación, con encuentros en un motel donde la directora se detiene con morosidad erótica excesiva, que pretende homenajear a cierto cine erótico nipón expresamente citado; sin llegar a los extremos ridículos de Caótica Ana de Julio Medem, hay algún momento en que se roza tan peligroso terreno de perder cierto sentido de la realidad; y el final teñido de fatalismo tiene cierta belleza, pero también está susurrando al espectador la petición de la suspensión de la incredulidad. Hay cierta intención de decir "qué cantidad de cosas trascendentes estoy contando", sobre la incomunicación, el amor, el dolor, y a la vez, no se deja de transmitir la sensación de que todo es demasiado leve, que no se atisba siquiera la complejidad de la entrega al otro, del sacrificio, del amor en suma. Estéticamente, la película es un regalo para los sentidos, ya sea en el apartado visual, ese Tokio nocturno de subyugante belleza, o en el sonoro, de gran importancia, y donde se distinguen y cobran gran importancia los ruidos del agua, un tranvía, el roce de un papel o de un vestido, el que se hace al beber o al masticar, un motor, etc., a la hora de componer la atmósfera de la soledad en la que están inmersos los personajes. Hay un buen trabajo actoral, sobre todo de Rinko Kikuchi, aunque se trata, sobre todo, de un ejercicio de estilo de la directora.

6/10
Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
Mi vida sin mí

2003 | My Life Without Me

Ann. 23 años. Casada, con dos niños. Lleva una vida sencilla, sin grandes alardes. De hecho, vive en una caravana, en el jardín de la casa de su madre. A pesar de su juventud, una espada de Damocles pende sobre su cabeza. Los médicos han sido tajantes: le han anunciado que tiene un cáncer de útero; sólo le restan dos meses de vida. ¿Qué hacer en todo ese tiempo? La primera decisión de la joven, es no decir nada a sus seres queridos. No quiere que compartan su sufrimiento. Lo siguiente es hacer una lista con todas las cosas que, a su entender, merece la pena hacer en el poco tiempo que le queda. Isabel Coixet sigue transitando por esos terrenos intimistas en los que acostumbra, de personas necesitadas de amor, en un mundo demasiadas veces hostil. Y como hiciero en Cosas que nunca te dije, rueda en inglés, al más puro estilo del cine independiente norteamericano. Parece encontrarse la directora catalana más cómoda en esta atmósfera, que en esa Galicia rural y romántica en la que situó A los que aman. De nuevo rueda en inglés, y a través del personaje encarnado con poderío por Sarah Polley, nos habla de la angustia que la atenaza, y de su deseo de dejar algunas cosas bien atadas. Hay detalles entrañables que se ha propuesto (decir a las personas a las que ama, muchas veces, que las quiere; pensar en quién podría sustituirla cuando falte –¿será Leonor Watling?–, para que su familia no se quede sola) con otras sacadas de quicio (el tener una aventura con alguien distinto a su marido, por la sola razón de tener esa experiencia antes de morir, parece un pelín disparatado). El film, producido por Almodóvar, ha acaparado un buen puñado de nominaciones en los premios Goya.

7/10
A los que aman

1998 | A los que aman

Tragedia de enredo impregnada de un aire romántico irresistible. En una época indefinida, quizá el siglo XVIII, varios personajes desojan la margarita de sus amores apasionados: el maestro ama a Matilde, Matilde ama a León, León ama a Valeria. A ellos se suma una chiquilla, enamorada del maestro, y que turba aún más estos amores desgarrados. Trajes de época, bosques con niebla, duelos de espada, amor, odio, melancolía. La catalana Isabel Coixet (Cosas que nunca te dije) demuestra un envidiable dominio de la narración cinematográfica en una película de gran belleza formal, que recuerda a las novelas de las hermanas Brontë.

6/10
Cosas que nunca te dije

1996 | Cosas que nunca te dije

Una joven sufre un trágico desengaño amoroso cuando su novio, que está trabajando en el extranjero le llama por teléfono para decirle que le abandona. Ella decide mandarle una cinta de vídeo para explicarle las intimidades que hasta el momento no le había contado. Mientras tanto, un joven se dedica a vender urbanizaciones y presta sus servicios como operador del teléfono de la esperanza. Las vidas de ambos jóvenes se entrecruzarán. La segunda película de la realizadora Isabel Coixet fue una de las más sorprendentes propuestas del cine español en el año 1996. Rodada en inglés en Estados Unidos, sorprende por su frescura y por la agilidad del argumento.

7/10
Demasiado viejo para morir joven

1989 | Demasiado viejo para morir joven

Equis es un joven desorientado, que acompaña a su amigo ex rockero Taxi, que se gana la vida... con su taxi, como es de imaginar, y que entre el estrés de la urbe y los quebraderos de cabeza que le da su novia, anda un poco agobiado. Además anda por ahí Evax, mensajera que le echa cara a la vida soñando con grandes negocios. Isabel Coixet debutó en el largo con esta historia juvenil urbana, y logró ser nominada al Goya a la mejor dirección novel.

4/10
Foodie Love

2019 | Foodie Love | Serie TV

Primer acercamiento de la directora barcelonesa Isabel Coixet al mundo de las series de televisión. Compuesta de episodios de media hora, esta producción de HBO describe cómo evoluciona la relación entre dos treintañeros que se han conocido a través de internet, se supone que ambos comparten ciertos gustos culinarios, y que tienen histoiras amorosas atrás que no han terminado bien. En cada capítulo se citan en un establecimiento, primero para un café, en otro se trata de tomar una copas, luego toca ir a un japonés a comer ramen... Aunque él y ella (Laia Costa y Guillermo Pfening, pero nunca se proporciona al espectador el nombre de sus personajes) son los protagonistas, alrededor, en cada episodio pulula algún personaje, desde otras parejas, o los camareros y los que atienden la barra, hasta una escritora pelirroja con su portátil pergeñando historias, que se diría cita autorreferencial de Coixet. Con bonito envoltorio visual, pues la fotografía está cuidada, todo consiste en las supuestamente ingeniosas conversaciones, en realidad muy banales, con elementos de flirteo erótico no demasiado sutiles, que acaban agotando. Y los "bocadillos" de tebeo, u otras veces la voz en off, son recursos utilizados de modo irregular para expresar lo que piensan y sus intenciones en el juego de la seducción en el que se mueven.

5/10
Haz conmigo lo que quieras

2003 | Haz conmigo lo que quieras

Manolo es un pobre tipo que trabaja persiguiendo a morosos con un ridículo traje de conejo. Maribel es una joven libertina que sueña con trabajar en el antro sadomasoquista de su hermana. Ambos se encuentran y se enamoran, pero entre ellos se entromete Néstor, un maduro pastelero que acaba de descubrir el sexo desenfrenado y desea casarse con Maribel. Ramón de España debuta en la dirección con esta comedia disparatada, con situaciones tan chabacanas como rocambolescas. El reparto es de altura.

2/10
Escuchando al juez Garzón

2011 | Escuchando al juez Garzón

Entrevista realizada durante un fin de semana, al suspendido juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, sobre el que pesan tres graves acusaciones de prevaricación que debe ver el Tribunal Supremo, por su investigación de los crímenes del franquismo, por las escuchas presuntamente ilegales del caso Gurtel, y por supuestos solicitudes ilegales de dinero por su actividad académica en la Universidad de Nueva York. El documental, rodado en blanco y negro con un par de cámaras, se ha realizado muy apresuradamente, lo que se nota en sus deficiencias técnicas de temblequeo de la cámara y, sobre todo, en el sonido. Más allá de esto -la supuesta frescura de lo inmediato se ve contrarrestada por la debilidad de la improvisación-, el interés que tenía la cinta era ver cómo el magistrado se defendía de las causas que penden sobre él. En tal sentido, la entrevista es algo decepcionante. En primer lugar porque realizadora y entrevistador –el escritor Manuel Rivas– no toman la necesaria distancia objetiva; puede entenderse que simpaticen con Garzón, pero preguntas del tipo "debe ser terrible verse sentado injustamente en el banquillo" resultan demasiado complacientes. De modo que dudas más que razonables, especialmente la de la legalidad de las grabaciones de conversaciones entre abogado y cliente en el caso Gurtel, no quedan despejadas; y el victimismo de la conjuración de la extrema derecha resulta un argumento -por llamarlo de algún modo- demasiado obvio y que apela a las vísceras del espectador. Sí vemos el lado humano del entrevistado, su deseo de justicia, como él la ve, su protagonismo que él dice que no busca, su indignación en algunos momentos. Pero lo que escuchamos no aporta datos a favor ni en contra de lo que debe juzgarse; tras presentar a Garzón como juez justo, paladín de la justicia internacional en casos tan sonoros como el de Pinochet, se repiten los argumentos que han inundado los medios de comunicación que apoyan a Garzón, y se rebaten sin grandes razonamientos las acusaciones de los que le tienen ganas, que parecen ser muchos.

4/10

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