En general, se supone que Michael Moore es un hombre de izquierdas, y son el blanco de su mordaz cámara Bush, los capitalistas, los partidarios de
En general, se supone que Michael Moore es un hombre de izquierdas, y son el blanco de su mordaz cámara Bush, los capitalistas, los partidarios de las armas, la derecha, Bush, Wall Street, las multinacionales, Bush... De ahí la sorpresa de que el cineasta ha logrado ganarse las iras de los más fervientes partidarios del presidente venezolano Hugo Chávez.
Al parecer, Moore y Chávez coincidieron el pasado septiembre en la Mostra de Venecia, cada uno con una película bajo el brazo, uno con Capitalismo, una historia de amor, el otro como ‘protagonista’ del documental de Oliver Stone South of the Border. Y Moore no ha tenido mejor ocurrencia que la de sacar a pasear su singular sentido del humor en Jimmy Kimmel Live!, un programa televisivo, el pasado 9 de octubre. Allí, entre risas y bromas, aseguró Moore que cuando estaba en su hotel descansando, le despertó el estruendo del séquito presidencial. Luego subió a su habitación, y se pimpló con Chávez botella y media de tequila, mientras le dada consejos para sus discursos presidenciales, incluido el que debía pronunciar en breve en Naciones Unidas.
Eva Golinger, bloguera y fervorosa seguidora de Chávez, quedó indignada ante tal cúmulo de despropósitos. Así que la abogada de origen venezolano y ciudadana estadounidense a la que Chávez denominó “la novia de Venezuela” por su probada lealtad, ha escrito en su blog todo un contundente desmentido de las bromas de Moore. Nada de tequila, míster Moore, que la bebida nacional es el ron, y además Chávez es abstemio, pedazo de ignorante, puede leerse entre líneas. Ah, y a Chávez nadie le prepara sus discursos, ni siquiera él mismo, los dice de memoria, que el hombre es la mar de inteligente.
Curiosa cosa. Moore no ha contestado. Y el sentido del humor de Golinger y compañía brilla por su ausencia, no deje la mujer pasar ni una coma que pueda desdecir de la preclara estatura moral e intelectual de su jefe. Lo que tiene gracia es que Golinger admite que todo lo que Moore ha hecho antes es genial, verdadero y divertido. Ah, pero con Chávez se equivoca de medio a medio. A eso se llama coherencia.
