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Biografía

Michael Moore

Michael Moore

66 años

Michael Moore

Nació el 23 de Abril de 1954 en Flint, Michigan, EE.UU.

Premios: 2 Festival de Cannes

Ganador de 2 premios

Filmografía
Fahrenheit 11/9

2018 | Fahrenheit 11/9

Michael Moore juega con las fechas, como si 11/9, 9/11, monta tanto, tanto monta, volvemos a la temperatura fahrenheit a la que arde Estados Unidos, y por tanto, el resto del mundo. Cierto que con la notación anglosajona esto es un lío, pero la primera fecha alude a la del inesperado triunfo en las elecciones presidenciales de Donald Trump, la otra a la de los terribles ataques terroristas contra Estados Unidos en 2001. La idea es tratar de reverdecer el éxito de Fahrenheit 9/11; es evidente que las cosas han cambiado, pero también para Moore, su mordacidad ya no resulta novedosa, y al ser un personaje público, sus apariciones en edificios públicos o casas ajenas para dejar en ridículo a los que tienen ideas o planteamientos diferentes a los suyos carecen de la eficacia hilarante de antaño. La idea que vertebra el excesivamente largo documental –se superan las dos horas– es tratar de dar respuesta a la pregunta "¿Cómo pudo suceder?", en relación a la llegada de Trump a la Casa Blanca. En tal sentido, el prólogo resulta prometedor, combinando imágenes de los demócratas vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado, con grandes celebraciones de la victoria de Hillary Clinton, mientras que en los cuarteles generales de la campaña de Donald Trump todo son caras largas y desolación... hasta que los resultados cambian las cosas. Pero pronto, esta habilidad de jocoso cineasta manipulador, se convierte en la presentación de un conjunto de denuncias y contradicciones trumpianas no demasiado bien hiladas, junto a la denuncia del establishment demócrata y el aplauso a algunos personajes que serían genuinos, Bernie Sanders o algunos jóvenes que se postulan al Congreso en las elecciones midterm que van a tener lugar poco después del estreno del film. Por ejemplo, al denunciar el escándalo de las aguas de su Flint natal en Michigan, que salpica principalmente al gobernador del estado, parece olvidarse de Trump, incluso el espectador adormilado podría llegar a preguntarse si si se habrá equivocado de documental, mientras que el más despierto podría sospechar que el director ha querido aprovechar un material al que no sabía cómo dar salida. Finalmente lo engarza con calzador, pues sacude al anterior presidente Obama, aunque sin olvidarse de Trump. También resulta un poco fuerte insinuar algún tipo de relación malsana entre el presidente y su hija Ivanka, lo justo para que no le puedan denunciar, o las comparaciones no demasiado sutiles con Adolf Hitler. Aprovecha mejor la reacción de jóvenes de todo el país al enésimo tiroteo en un instituto, aunque no deja de ser algo conocido, y que él arrima al ascua de la sardina de su película.

5/10
Michael Moore in TrumpLand

2016 | Michael Moore in TrumpLand

¿Qué invadimos ahora?

2015 | Where to Invade Next

Los documentales de Michael Moore son perfectamente reconocibles, y el que nos ocupa no es la excepción. El cineasta, al igual que hizo en Fahrenheit 9/11 y Bowling for Columbine, por citar sus títulos más celebrados, recurre a la ironía burlona para cuestionar a unos Estados Unidos a los que asegura amar, pero que le parece que no están a la altura de las actuales circunstancias históricas; y para demostrarlo acude a las comparaciones con otros países, mayormente la vieja Europa, aunque también Túnez. La idea es reírse de la vieja costumbre americana de invadir países, que ahora estaría un poco en decadencia, pero que Moore retoma visitando países europeos como Italia, Francia, Portugal, Noruega, Alemania, Eslovenia o Islandia a los que "invade" robándoles ideas como vacaciones pagadas, cobertura sanitaria universal, buena alimentación, la no criminalización de los consumidores de drogas, la universidad gratuita o las cárceles que buscan la redención de los presos, entre otras. Las virtudes y defectos del film son los usuales en el cineasta. Logra entregar un film muy entretenido –aunque se pasa con su excesivo metraje de dos horas–, y critica algunas debilidades de la versión actual del "American Way of Life"; pero a la vez es muy, muy simplista, pues la visión que da de Europa y Túnez resulta absolutamente idílica, parece que no exista en esos lugares ningún problema, aparte de que es tan negativo con su propio país que el intento final de recuperar a los suyos suena a bastante tramposo, no parece que vaya a hacer muchos amigos entre sus compatriotas. Además en la "turmix" de Moore, parece que cabe todo y que todo es lo mismo, así  igual habla del derecho al aborto y a una educación sexual desconectada del amor y la responsabilidad, que de los abusos de los bancos o la comida basura, y hemos de creer que el matrimonio gay es un hito semejante a la caída del Muro de Berlín, o que en Estados Unidos se persigue el consumo de drogas para encerrar a los negros en la cárcel, todo lo cual, como mínimo, es, simple y llanamente, mezclar churras con merinas.

6/10
Capitalismo, una historia de amor

2009 | Capitalism: A Love Story

Continúa el director Michael Moore con su empeño de arreglar Estados Unidos denunciando todo aquello que él considera nefasto para su país. Si en anteriores filmes arremetió contra la Asociación Nacional del Rifle (Bowling for Columbine), contra el presidente Bush (Fahrenheit 9/11) y contra el sistema sanitario norteamericano (Sicko), ahora el orondo ímpetu de su dardo acusador recae sobre algo tan concreto como el capitalismo. El documental ilustra algunos males del sistema capitalista (responsable de la crisis económica mundial iniciada en 2008) con diversas situaciones y hechos ciertamente injustos, y sazonados con entrevistas a los damnificados, enterados, etc. A realidades terribles aunque conocidas –sueldos miserables y préstamos abusivos para los universitarios, embargo de casas por los bancos, pérdida másiva de empleos sin derecho a indemnización, etc.– se suman y recogen otros usos empresariales que ponen los pelos de punta, como el de la existencia en Estados Unidos de empresas cuyos contratos les hacen beneficiarias de los seguros de vida de sus empleados. Este sistema lleva a la paradoja de que para las empresas los trabajadores tienen mayor valor muertos que vivos. El colmo. Junto a ello, también Moore habla de puros casos de corrupción, como el del internamiento de menores en reformatorios debido a acuerdos corruptos entre jueces y empresas privadas, etc. Pero ya sabemos de qué pie cojea Michael Moore. Es un tipo listo, valiente y cómico a su modo, pero también le está pasando factura el hecho de creerse en posesión de la verdad. Sólo parecen ser válidos su opinión y sus razones y eso acaba minando su credibilidad. Y lo que más llama la atención de este documental es que el cineasta parece no distinguir entre corrupción y capitalismo. Para Moore, el término ‘capitalismo’ debe ser equivalente a ‘robo’, ‘engaño’ y ‘extorsión’. Creo que nadie en su sano juicio niega que el sistema capitalista sea un excelente calvo de cultivo para que los poderosos exploten a los débiles, pero el cineasta de la gorra obvia el hecho de que igual puede ocurrir (y de hecho ocurre) en cualquier otro sistema político y social cuando son los hombres los que se corrompen. El problema es el hombre y no el sistema. Pero Mr. Moore parece ignorar eso y acusa una y otra vez al sistema, al mundo financiero, a las empresas (si no son cooperativas, claro) con su cerrazón característica, sin matices, sin excepciones, como si un empresario, un director de banco o un agente de bolsa no pudieran ser honrados y al mismo tiempo ganar dinero. Espoleado por las trágicas consecuencias de la crisis mundial, el cineasta de Michigan deja claro que el capitalismo –con Wall Street y George Bush a la cabeza– es el mal. Pero al bien, por supuesto, no se le ocurre llamarle socialismo, sino democracia (la palabra mágica, impoluta y perfecta, estandarte para tantos demagogos). Por la naturaleza de la narración, la película no es demasiado entretenida. Corrupción, injusticias, dramas personales y familiares, lobbys poderosos en las altas esferas... Queda poco campo para la creatividad del cineasta y en general al film le falta algo de emoción. En este sentido, resultan originales aunque de dudoso gusto las palabras inventadas puestas en boca de Jesús a traves de las imágenes de la película Jesús de Nazaret. Pero es que el católico Moore quiere también dejar claro que la Iglesia está en contra del capitalismo, y así lo apuntala con algunas entrevistas a sacerdotes y obispos... Más adecuados son algunos gags bastante logrados, como la inclusión de la ‘voz en off’ tipo El padrino, doblada sobre el anuncio de un préstamo bancario, o esa idea estrambótica de precintar un emblemático edificio de Wall Street como si fuera el lugar del crimen.

5/10
Sicko

2007 | Sicko

Tras denunciar los problemas del permisivismo legislativo de su país con las armas, en Bowling for Columbine, y arremeter contra el gobierno de Bush en Fahrenheit 9/11, Michael Moore critica esta vez el sistema de salud estadounidense, basado en seguros privados, y reivindica un sistema de seguridad social similar al que existe en paises como España. Ciertamente, el obeso cineasta de Michigan expone su punto de vista con mucha gracia, y da que pensar sobre el tema, se esté de acuerdo con él o no, a pesar de que esta vez su film es tan localista, que tiene difícil conectar con el público de fuera de los Estados Unidos. Aunque es justo reconocer la habilidad de Moore como documentalista, también se debe advertir que es capaz de agarrarse a un clavo ardiendo, o tejer las más surrealistas argumentaciones para sustentar las tesis de sus películas, por lo que conviene ver sus trabajos con las alertas al máximo. El primer tercio del film pinta un panorama bastante desolador. Moore recoge numerosos casos de ciudadanos que no han sido atendidos debidamente por los hospitales, por carecer de compañía de seguros o porque ésta se ha lavado las manos, asegurando que la póliza no cubre lo que ellos necesitan. Por ejemplo, una señora es dada prematuramente de alta, y abandonada en medio de la calle por la ambulancia. Para Moore, las compañías de seguro tienen fichados a auténticos expertos cuya misión consiste en quitarse de encima contra más pacientes mejor. Incluso ilustra su punto de vista con el testimonio de una persona que se dedicó a esta dudosa tarea. En la segunda parte, Moore recorre Canadá, Francia y Gran Bretaña, que tienen un sistema universal de salud. El cineasta presenta un panorama idílico de estos países, narrando todas las ventajas y suprimiendo posibles partes negativas: largas listas de espera en los hospitales, etc. La tercera parte, aunque está filmada con gracia, es la más polémica y la que está tan forzada que pinta un panorama surrealista que puede inducir a error. Moore recoge a varios héroes del 11 S que han sido desatendidos por diversos motivos, y se los lleva a la prisión de Guantánamo, pues alega que allí los reclusos –terroristas y combatientes enemigos– sí que tienen derecho a ser atendidos en todo momento. Como lógicamente, es imposible entrar allí, acaba llevándoselos a Cuba, donde los médicos locales les atienden, sin reparar en que sean extranjeros. El mensaje del cineasta es razonable –a pesar de la represión política en Cuba, que es una dictadura, y de que económicamente sufre muchos problemas, su sistema de salud acoge a todo el mundo, a diferencia de Estados Unidos, etc.–. Pero un espectador poco avisado puede llegar a entender que por lo que se muestra en la película, en Cuba todo es estupendo, y en Estados Unidos es todo malo... ¡Que pruebe a hacer un documental criticando al gobierno en Cuba, a ver si le dejan! Eso sí, resulta bastante emotivo el tributo que los bomberos cubanos le rinden a los héroes del 11 S en reconocimiento a su trabajo en las Torres Gemelas y en solidaridad con las víctimas.

6/10
Fahrenheit 9/11

2004 | Fahrenheit 9/11

Tras su ‘cruzada’ contra la permisividad con las armas de fuego en Estados Unidos en Bowling for Columbine, Michael Moore decidió enfrentarse con su ‘enemigo mortal número uno’: el presidente George W. Bush. Parafraseando el título de una célebre novela del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury (quien, por cierto, se pilló un mosqueo por el título ¿homenajeado?, ¿plagiado?), el orondo cineasta parte de la tesis de que 9/11, o sea, el 11 de septiembre, triste fecha de los atentados de Bin Laden en EE.UU., es la ‘temperatura a la que arde la libertad’. Y orquesta un documental diseñado para desprestigiar a Bush, y cuestionar toda su política: desde el modo en que llegó a la presidencia (con un recuento de votos en Florida muy discutido), hasta su no-reacción el 11-S, cuando visitaba una escuela, pasando por los intereses petrolíferos y armamentísticos de la familia del presidente, por un supuesto trato de favor a los familiares de Bin Laden residentes en EE.UU. tras los atentados, y por una intervención en Irak de fines y motivaciones más que dudosos. Moore repite la fórmula del humor sarcástico, y aporta datos escalofriantes, muchos conocidos por el espectador enterado, pero que pueden dar luces a los despistados. Además evita estar de modo omnipresente ante la cámara, conocedor de que el egocentrismo es su peor enemigo ante parte del público. De todos modos, es obligado señalar el carácter manipulador del documental (aunque, ¿hay alguno que no manipule?), al presentar a Irak como un lugar idílico antes de la llegada de los americanos, o el sospechoso olvido de Israel (¿será por qué los hermanos Weinstein, productores del film, son judíos?), a la hora de describir el tablero de la situación internacional. En cualquier caso, es un film que obliga a pensar, y que enciende el debate, lo que no es poco.

5/10
Bowling for Columbine

2002 | Bowling for Columbine

¿Qué les pasa a los yanquis? ¿Por qué hay tantos muertos por arma de fuego en su país? ¿Tienen una querencia especial por la violencia o qué? El documentalista Michael Moore, ganador del Oscar al mejor documental, y premiado también en Cannes, realiza un vitriólico análisis sobre los hechos tomando como punto de partida los trágicos sucesos acontecidos en el instituto de Littleton, donde 12 alumnos murieron víctimas de los disparos efectuados por dos de sus compañeros. El director, con la cámara al hombro, se convierte en protagonista del film, que va entrevistando a unos y otros, con las armas de la ironía y el sentido del humor. Así, entrevista a gente dueña de armas, entra en tiendas y supermercados, se pregunta por qué el fenómeno tiene unas cotas en EE.UU. que no alcanza su país vecino Canadá, etc. Y mezcla estas imágenes con otras del pasado, la bomba atómica, dibujos animados…, lo que configura un cóctel muy pero que muy explosivo. El film ha generado una enorme polémica, y mientras unos aplauden la audacia de Moore, y su logro de haber conseguido un documental divertido (no son términos contradictorios, en absoluto) otros le acusan de burdo manipulador. Sea como fuere, su trabajo ayuda a reflexionar acerca de lo disparatado que resulta que las armas puedan estar al alcance de cualquiera, y de las influencias externas que pueden influir en los que acaban disparando sin ton ni son.

6/10
The Big One

1997 | The Big One

Documental de Michael Moore, anterior a Bowling for Columbine. El orondo cineasta de Michigan rodó este film tras Roger y yo. En esta ocasión, escoge varias multinacionales que en su opinión han congelado desde hace tiempo el sueldo de sus empleados, a pesar de haber aumentado sus beneficios. Provocador como siempre, Moore utiliza todo tipo de tácticas para entrevistarse con ejecutivos de las empresas que tiene en su punto de mira. Logra entrevistarse con el mismísimo presidente de Nike.

5/10
Operación Canadá

1995 | Canadian Bacon

El presidente de los Estados Unidos, aconsejado por un asesor, lanza una campaña a la opinión pública en la que presenta a Canadá como un país enemigo. El sheriff de un pueblo fronterizo se toma la cosa demasiado en serio, y organiza la defensa de su pueblo. Al estilo de Que vienen los rusos de Norman Jewison, Michael Moore escribe y dirige una película moderadamente divertida en algunos pasajes, pero previsible. Fue uno de los últimos trabajos del actor John Candy antes de morir.

4/10
Fahrenheit 11/9

2018 | Fahrenheit 11/9

Michael Moore juega con las fechas, como si 11/9, 9/11, monta tanto, tanto monta, volvemos a la temperatura fahrenheit a la que arde Estados Unidos, y por tanto, el resto del mundo. Cierto que con la notación anglosajona esto es un lío, pero la primera fecha alude a la del inesperado triunfo en las elecciones presidenciales de Donald Trump, la otra a la de los terribles ataques terroristas contra Estados Unidos en 2001. La idea es tratar de reverdecer el éxito de Fahrenheit 9/11; es evidente que las cosas han cambiado, pero también para Moore, su mordacidad ya no resulta novedosa, y al ser un personaje público, sus apariciones en edificios públicos o casas ajenas para dejar en ridículo a los que tienen ideas o planteamientos diferentes a los suyos carecen de la eficacia hilarante de antaño. La idea que vertebra el excesivamente largo documental –se superan las dos horas– es tratar de dar respuesta a la pregunta "¿Cómo pudo suceder?", en relación a la llegada de Trump a la Casa Blanca. En tal sentido, el prólogo resulta prometedor, combinando imágenes de los demócratas vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado, con grandes celebraciones de la victoria de Hillary Clinton, mientras que en los cuarteles generales de la campaña de Donald Trump todo son caras largas y desolación... hasta que los resultados cambian las cosas. Pero pronto, esta habilidad de jocoso cineasta manipulador, se convierte en la presentación de un conjunto de denuncias y contradicciones trumpianas no demasiado bien hiladas, junto a la denuncia del establishment demócrata y el aplauso a algunos personajes que serían genuinos, Bernie Sanders o algunos jóvenes que se postulan al Congreso en las elecciones midterm que van a tener lugar poco después del estreno del film. Por ejemplo, al denunciar el escándalo de las aguas de su Flint natal en Michigan, que salpica principalmente al gobernador del estado, parece olvidarse de Trump, incluso el espectador adormilado podría llegar a preguntarse si si se habrá equivocado de documental, mientras que el más despierto podría sospechar que el director ha querido aprovechar un material al que no sabía cómo dar salida. Finalmente lo engarza con calzador, pues sacude al anterior presidente Obama, aunque sin olvidarse de Trump. También resulta un poco fuerte insinuar algún tipo de relación malsana entre el presidente y su hija Ivanka, lo justo para que no le puedan denunciar, o las comparaciones no demasiado sutiles con Adolf Hitler. Aprovecha mejor la reacción de jóvenes de todo el país al enésimo tiroteo en un instituto, aunque no deja de ser algo conocido, y que él arrima al ascua de la sardina de su película.

5/10
Michael Moore in TrumpLand

2016 | Michael Moore in TrumpLand

¿Qué invadimos ahora?

2015 | Where to Invade Next

Los documentales de Michael Moore son perfectamente reconocibles, y el que nos ocupa no es la excepción. El cineasta, al igual que hizo en Fahrenheit 9/11 y Bowling for Columbine, por citar sus títulos más celebrados, recurre a la ironía burlona para cuestionar a unos Estados Unidos a los que asegura amar, pero que le parece que no están a la altura de las actuales circunstancias históricas; y para demostrarlo acude a las comparaciones con otros países, mayormente la vieja Europa, aunque también Túnez. La idea es reírse de la vieja costumbre americana de invadir países, que ahora estaría un poco en decadencia, pero que Moore retoma visitando países europeos como Italia, Francia, Portugal, Noruega, Alemania, Eslovenia o Islandia a los que "invade" robándoles ideas como vacaciones pagadas, cobertura sanitaria universal, buena alimentación, la no criminalización de los consumidores de drogas, la universidad gratuita o las cárceles que buscan la redención de los presos, entre otras. Las virtudes y defectos del film son los usuales en el cineasta. Logra entregar un film muy entretenido –aunque se pasa con su excesivo metraje de dos horas–, y critica algunas debilidades de la versión actual del "American Way of Life"; pero a la vez es muy, muy simplista, pues la visión que da de Europa y Túnez resulta absolutamente idílica, parece que no exista en esos lugares ningún problema, aparte de que es tan negativo con su propio país que el intento final de recuperar a los suyos suena a bastante tramposo, no parece que vaya a hacer muchos amigos entre sus compatriotas. Además en la "turmix" de Moore, parece que cabe todo y que todo es lo mismo, así  igual habla del derecho al aborto y a una educación sexual desconectada del amor y la responsabilidad, que de los abusos de los bancos o la comida basura, y hemos de creer que el matrimonio gay es un hito semejante a la caída del Muro de Berlín, o que en Estados Unidos se persigue el consumo de drogas para encerrar a los negros en la cárcel, todo lo cual, como mínimo, es, simple y llanamente, mezclar churras con merinas.

6/10
Capitalismo, una historia de amor

2009 | Capitalism: A Love Story

Continúa el director Michael Moore con su empeño de arreglar Estados Unidos denunciando todo aquello que él considera nefasto para su país. Si en anteriores filmes arremetió contra la Asociación Nacional del Rifle (Bowling for Columbine), contra el presidente Bush (Fahrenheit 9/11) y contra el sistema sanitario norteamericano (Sicko), ahora el orondo ímpetu de su dardo acusador recae sobre algo tan concreto como el capitalismo. El documental ilustra algunos males del sistema capitalista (responsable de la crisis económica mundial iniciada en 2008) con diversas situaciones y hechos ciertamente injustos, y sazonados con entrevistas a los damnificados, enterados, etc. A realidades terribles aunque conocidas –sueldos miserables y préstamos abusivos para los universitarios, embargo de casas por los bancos, pérdida másiva de empleos sin derecho a indemnización, etc.– se suman y recogen otros usos empresariales que ponen los pelos de punta, como el de la existencia en Estados Unidos de empresas cuyos contratos les hacen beneficiarias de los seguros de vida de sus empleados. Este sistema lleva a la paradoja de que para las empresas los trabajadores tienen mayor valor muertos que vivos. El colmo. Junto a ello, también Moore habla de puros casos de corrupción, como el del internamiento de menores en reformatorios debido a acuerdos corruptos entre jueces y empresas privadas, etc. Pero ya sabemos de qué pie cojea Michael Moore. Es un tipo listo, valiente y cómico a su modo, pero también le está pasando factura el hecho de creerse en posesión de la verdad. Sólo parecen ser válidos su opinión y sus razones y eso acaba minando su credibilidad. Y lo que más llama la atención de este documental es que el cineasta parece no distinguir entre corrupción y capitalismo. Para Moore, el término ‘capitalismo’ debe ser equivalente a ‘robo’, ‘engaño’ y ‘extorsión’. Creo que nadie en su sano juicio niega que el sistema capitalista sea un excelente calvo de cultivo para que los poderosos exploten a los débiles, pero el cineasta de la gorra obvia el hecho de que igual puede ocurrir (y de hecho ocurre) en cualquier otro sistema político y social cuando son los hombres los que se corrompen. El problema es el hombre y no el sistema. Pero Mr. Moore parece ignorar eso y acusa una y otra vez al sistema, al mundo financiero, a las empresas (si no son cooperativas, claro) con su cerrazón característica, sin matices, sin excepciones, como si un empresario, un director de banco o un agente de bolsa no pudieran ser honrados y al mismo tiempo ganar dinero. Espoleado por las trágicas consecuencias de la crisis mundial, el cineasta de Michigan deja claro que el capitalismo –con Wall Street y George Bush a la cabeza– es el mal. Pero al bien, por supuesto, no se le ocurre llamarle socialismo, sino democracia (la palabra mágica, impoluta y perfecta, estandarte para tantos demagogos). Por la naturaleza de la narración, la película no es demasiado entretenida. Corrupción, injusticias, dramas personales y familiares, lobbys poderosos en las altas esferas... Queda poco campo para la creatividad del cineasta y en general al film le falta algo de emoción. En este sentido, resultan originales aunque de dudoso gusto las palabras inventadas puestas en boca de Jesús a traves de las imágenes de la película Jesús de Nazaret. Pero es que el católico Moore quiere también dejar claro que la Iglesia está en contra del capitalismo, y así lo apuntala con algunas entrevistas a sacerdotes y obispos... Más adecuados son algunos gags bastante logrados, como la inclusión de la ‘voz en off’ tipo El padrino, doblada sobre el anuncio de un préstamo bancario, o esa idea estrambótica de precintar un emblemático edificio de Wall Street como si fuera el lugar del crimen.

5/10
Sicko

2007 | Sicko

Tras denunciar los problemas del permisivismo legislativo de su país con las armas, en Bowling for Columbine, y arremeter contra el gobierno de Bush en Fahrenheit 9/11, Michael Moore critica esta vez el sistema de salud estadounidense, basado en seguros privados, y reivindica un sistema de seguridad social similar al que existe en paises como España. Ciertamente, el obeso cineasta de Michigan expone su punto de vista con mucha gracia, y da que pensar sobre el tema, se esté de acuerdo con él o no, a pesar de que esta vez su film es tan localista, que tiene difícil conectar con el público de fuera de los Estados Unidos. Aunque es justo reconocer la habilidad de Moore como documentalista, también se debe advertir que es capaz de agarrarse a un clavo ardiendo, o tejer las más surrealistas argumentaciones para sustentar las tesis de sus películas, por lo que conviene ver sus trabajos con las alertas al máximo. El primer tercio del film pinta un panorama bastante desolador. Moore recoge numerosos casos de ciudadanos que no han sido atendidos debidamente por los hospitales, por carecer de compañía de seguros o porque ésta se ha lavado las manos, asegurando que la póliza no cubre lo que ellos necesitan. Por ejemplo, una señora es dada prematuramente de alta, y abandonada en medio de la calle por la ambulancia. Para Moore, las compañías de seguro tienen fichados a auténticos expertos cuya misión consiste en quitarse de encima contra más pacientes mejor. Incluso ilustra su punto de vista con el testimonio de una persona que se dedicó a esta dudosa tarea. En la segunda parte, Moore recorre Canadá, Francia y Gran Bretaña, que tienen un sistema universal de salud. El cineasta presenta un panorama idílico de estos países, narrando todas las ventajas y suprimiendo posibles partes negativas: largas listas de espera en los hospitales, etc. La tercera parte, aunque está filmada con gracia, es la más polémica y la que está tan forzada que pinta un panorama surrealista que puede inducir a error. Moore recoge a varios héroes del 11 S que han sido desatendidos por diversos motivos, y se los lleva a la prisión de Guantánamo, pues alega que allí los reclusos –terroristas y combatientes enemigos– sí que tienen derecho a ser atendidos en todo momento. Como lógicamente, es imposible entrar allí, acaba llevándoselos a Cuba, donde los médicos locales les atienden, sin reparar en que sean extranjeros. El mensaje del cineasta es razonable –a pesar de la represión política en Cuba, que es una dictadura, y de que económicamente sufre muchos problemas, su sistema de salud acoge a todo el mundo, a diferencia de Estados Unidos, etc.–. Pero un espectador poco avisado puede llegar a entender que por lo que se muestra en la película, en Cuba todo es estupendo, y en Estados Unidos es todo malo... ¡Que pruebe a hacer un documental criticando al gobierno en Cuba, a ver si le dejan! Eso sí, resulta bastante emotivo el tributo que los bomberos cubanos le rinden a los héroes del 11 S en reconocimiento a su trabajo en las Torres Gemelas y en solidaridad con las víctimas.

6/10
Fahrenheit 9/11

2004 | Fahrenheit 9/11

Tras su ‘cruzada’ contra la permisividad con las armas de fuego en Estados Unidos en Bowling for Columbine, Michael Moore decidió enfrentarse con su ‘enemigo mortal número uno’: el presidente George W. Bush. Parafraseando el título de una célebre novela del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury (quien, por cierto, se pilló un mosqueo por el título ¿homenajeado?, ¿plagiado?), el orondo cineasta parte de la tesis de que 9/11, o sea, el 11 de septiembre, triste fecha de los atentados de Bin Laden en EE.UU., es la ‘temperatura a la que arde la libertad’. Y orquesta un documental diseñado para desprestigiar a Bush, y cuestionar toda su política: desde el modo en que llegó a la presidencia (con un recuento de votos en Florida muy discutido), hasta su no-reacción el 11-S, cuando visitaba una escuela, pasando por los intereses petrolíferos y armamentísticos de la familia del presidente, por un supuesto trato de favor a los familiares de Bin Laden residentes en EE.UU. tras los atentados, y por una intervención en Irak de fines y motivaciones más que dudosos. Moore repite la fórmula del humor sarcástico, y aporta datos escalofriantes, muchos conocidos por el espectador enterado, pero que pueden dar luces a los despistados. Además evita estar de modo omnipresente ante la cámara, conocedor de que el egocentrismo es su peor enemigo ante parte del público. De todos modos, es obligado señalar el carácter manipulador del documental (aunque, ¿hay alguno que no manipule?), al presentar a Irak como un lugar idílico antes de la llegada de los americanos, o el sospechoso olvido de Israel (¿será por qué los hermanos Weinstein, productores del film, son judíos?), a la hora de describir el tablero de la situación internacional. En cualquier caso, es un film que obliga a pensar, y que enciende el debate, lo que no es poco.

5/10
Bowling for Columbine

2002 | Bowling for Columbine

¿Qué les pasa a los yanquis? ¿Por qué hay tantos muertos por arma de fuego en su país? ¿Tienen una querencia especial por la violencia o qué? El documentalista Michael Moore, ganador del Oscar al mejor documental, y premiado también en Cannes, realiza un vitriólico análisis sobre los hechos tomando como punto de partida los trágicos sucesos acontecidos en el instituto de Littleton, donde 12 alumnos murieron víctimas de los disparos efectuados por dos de sus compañeros. El director, con la cámara al hombro, se convierte en protagonista del film, que va entrevistando a unos y otros, con las armas de la ironía y el sentido del humor. Así, entrevista a gente dueña de armas, entra en tiendas y supermercados, se pregunta por qué el fenómeno tiene unas cotas en EE.UU. que no alcanza su país vecino Canadá, etc. Y mezcla estas imágenes con otras del pasado, la bomba atómica, dibujos animados…, lo que configura un cóctel muy pero que muy explosivo. El film ha generado una enorme polémica, y mientras unos aplauden la audacia de Moore, y su logro de haber conseguido un documental divertido (no son términos contradictorios, en absoluto) otros le acusan de burdo manipulador. Sea como fuere, su trabajo ayuda a reflexionar acerca de lo disparatado que resulta que las armas puedan estar al alcance de cualquiera, y de las influencias externas que pueden influir en los que acaban disparando sin ton ni son.

6/10
The Big One

1997 | The Big One

Documental de Michael Moore, anterior a Bowling for Columbine. El orondo cineasta de Michigan rodó este film tras Roger y yo. En esta ocasión, escoge varias multinacionales que en su opinión han congelado desde hace tiempo el sueldo de sus empleados, a pesar de haber aumentado sus beneficios. Provocador como siempre, Moore utiliza todo tipo de tácticas para entrevistarse con ejecutivos de las empresas que tiene en su punto de mira. Logra entrevistarse con el mismísimo presidente de Nike.

5/10
Operación Canadá

1995 | Canadian Bacon

El presidente de los Estados Unidos, aconsejado por un asesor, lanza una campaña a la opinión pública en la que presenta a Canadá como un país enemigo. El sheriff de un pueblo fronterizo se toma la cosa demasiado en serio, y organiza la defensa de su pueblo. Al estilo de Que vienen los rusos de Norman Jewison, Michael Moore escribe y dirige una película moderadamente divertida en algunos pasajes, pero previsible. Fue uno de los últimos trabajos del actor John Candy antes de morir.

4/10
The Fever

2004 | The Fever

Singular film que quiere ser un aldabonazo en la conciencia social. Una mujer despierta una noche en una habitación de hotel en un país en guerra. En una especie de estado febril, comienza a recordar su pasado, las personas que ha conocido y la violencia que ella ha generado. Con un presupuesto mínimo, Carlo Gabriel Nero (Sin invitación) se apoya en un estupendo elenco de actrices, con la gran Vanessa Redgrave a la cabeza, para ofrecer esta curiosa reflexión. El guión adapta la obra teatral de Wallace Shawn.

4/10
Combinación ganadora

2000 | Lucky Numbers

Russ Richards es un patético hombre del tiempo que trabaja en una televisión Pennsylvania. Derrocha todo lo que gana y lo que le queda lo pierde en un cutre negocio de motos de nieve. Desesperado, decide buscar suerte en un lugar seguro y decide amañar el sorteo de lotería estatal poniéndose de acuerdo con la chica de la tele encargada de sacar las bolas. John Travolta y Lisa Kudrow forman una formidable pareja cómica, capaz de sacar adelante un guión convencional, dirigido con oficio por Nora Ephron.

3/10

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