Luna nueva arrasa en las taquillas de todo el mundo. Los adolescentes y, sobre todo, las adolescentes, acuden en tropel a ver la película, a suspirar
Luna nueva arrasa en las taquillas de todo el mundo. Los adolescentes y, sobre todo, las adolescentes, acuden en tropel a ver la película, a suspirar y a emitir grititos cada vez que Taylor Lautner, y sobre todo, Robert Pattinson, asoman a la pantalla. Precisamente la primera vez que aparece Edward, al ralentí, con su extrema palidez vampírica donde resaltan sus rosados labios, es un momento claramente provocador, el equivalente a encender un botón para que se produzca el efecto suspirogriteril comentado en las salas. Por otro lado, Jacob y sus compinches lobeznos parecen empeñados en una competición por mostrar los mejores pectorales y bíceps, apareciendo sin camisa con ocasión o sin ella, algo a lo que también se apunta Pattinson, que el chico no va a ser menos en eso de lucir tipo. Lo curioso es que no hay disimulo alguno en este exhibicionismo de pecholobos y pechovampiro, y a tal respecto se llega al colmo en el momento en que, para limpiar la sangre que fluye de la cabeza de Bella-Kristen Stewart, el amigo Jacob se quita la camisa debajo de la cual, por supuesto, no hay camiseta. Está claro que los tiempos adelantan que es una barbaridad, antes este tipo de escenas para resaltar el físico se reservaba a las chicas, que cuando podían se quitaban ropa para quedar en ajustada camiseta. ¿Será esto el igualitarismo que viene?
