En España se da un curioso fenómeno de ‘memoria histórica selectiva’, que tiene un fiel reflejo en el cine. En películas como Alatriste o Los
En España se da un curioso fenómeno de ‘memoria histórica selectiva’, que tiene un fiel reflejo en el cine. En películas como Alatriste o Los caprichos de Goya aparecen los abusos de la inquisición, pero la influencia del espíritu cristiano en esos contextos históricos brilla casi siempre por su ausencia. Y a la hora de acometer algo que tenga que ver con la guerra civil o el franquismo, está claro por donde van a ir los tiros… Ahí están dos ejemplos recientes, Salvador Puig Antich sobre una de las últimas ejecuciones del franquismo, o El laberinto del fauno, donde los chicos del maquis son unos héroes, mientras que un capitán de la guardia civil es el tipo más cruel y sanguinario que quepa imaginar. Y en la actualidad Emilio Martínez-Lázaro está rodando Las 13 rosas, basada en el caso real del fusilamiento de trece milicianas. El cineasta asegura, y tiene gracia que lo diga, que "la guerra civil en el cine español siempre se ha tratado de forma muy oblicua, muy tangencial, como para no herir sensibilidades". En fin, estamos esperando los rodajes de películas sobre Paracuellos, o los mártires de la guerra civil, por aquello del equilibro más que nada. Me pregunto si nuestro país tendría la sensibilidad democrática para aceptarlos sin escándalos farisaicos… y para financiarlos con fondos públicos. No me gusta la amnesia, ni en un sentido ni en otro.
