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Biografía

Emilio Martínez Lázaro

Emilio Martínez Lázaro

Emilio Martínez Lázaro

Filmografía
Miamor perdido

2018 | Miamor perdido

La misma noche en que Olivia y Mario rompen con sus respectivas parejas, se conocen tras una colisión accidental en que está implicada una bicicleta, y surge el flechazo. Ambos coinciden en su dedicación artística actoral, aunque de corte muy diferente: él es monologuista cómico, y ella actriz de teatro sesudo y con pretensiones. Aunque se lanzan dardos dialécticos todo el tiempo, la química es innegable. Además les unirá un gato callejero al que rescatan de un contenedor de basura, y al que bautizan con el original nombre de "Miamor perdido". Comedia del especialista Emilio Martínez Lázaro, coescrita con su hija Clara. Uno de los actores es Dani Rovira, con el que el cineasta ha cosechado dos de sus mayores éxitos, Ocho apellidos vascos y su secuela, Ocho apellidos catalanes. Empieza bien, con magnífico timing, y la idea de unir actoralmente a Rovira con Michelle Jenner se revela feliz, ambos tienen mucha gracia, y encarnan bien lo que es un buen punto de partida de trama de guerra de sexos. Y sin embargo... Sin embargo, la cosa se enreda y se estanca. Cuando empiezan a producirse algunos altibajos sentimentales, y surge la idea de una obra de teatro basada en la vida de la pareja, hay una clarísima bajada de ritmo, que sólo se recupera a ratos, a base de gags aislados, donde pueden brillar brevemente algunos buenos secundarios, como Vito Sanz. También pesa, algo típico en el cine de Emilio Martínez-Lázaro, la innecesaria sal gruesa y los desnudos, que despojan al film de la condición de "comedia blanca" que también le fue a los dos Ocho apellidos.

5/10
Ocho apellidos catalanes

2015 | Ocho apellidos catalanes

El andaluz Rafa ha roto con la vasca Amaia, no se hacía a la idea de vivir en Euskadi, fuera de su amada Sevilla. Pero cuando se entera de que va a casarse con un catalán cruzará la península para evitar la boda, en la que también el veterano pescador Koldo tratará de reconquistar a Merche, de la que se ha distanciado. Ocho apellidos vascos conectó con los espectadores españoles, incluso con los más reacios al cine patrio, por su visión amable de las diferencias autonómicas, y porque hacía reír. Logró lo que parecía poco probable, superar a Lo imposible como la película española más taquillera de todos los tiempos. El director Emilio Martínez Lázaro ha tardado poco más de un año en tener lista una secuela para aprovechar el fenómeno, esta vez incorporando al partido a Cataluña, aunque en cierta manera se la jugaba, pues el film se estrena en el período más conflictivo por la cuestión independentista. No ayuda que el film sea un poco más subido de tono que su predecesor, quizás por influencia de Martínez Lázaro, responsable de El otro lado de la cama, al que el original sólo le cayó de encargo. Aún así el realizador sale airoso, gracias a los guionistas, de nuevo Borja Cobeaga y Diego San José, que consiguen un arreglo eficaz con cuidado a la hora de sacarle punta a los tópicos localistas. Aunque esta vez ninguno de sus gags se recuerda más allá de la salida del cine, y no todos los elementos están bien aprovechados, sí que arrancan algunas risas, en momentos como el que tiene lugar en la madrileña estación de Atocha, el bar donde se reparte jamón... Si en la primera echaron mano de Bienvenidos al norte como referente, aquí han recurrido como inspiración a la alemana Good Bye, Lenin!, para dar lugar a una subtrama en la que el novio monta un guirigay para hacer creer a su anciana abuela que Cataluña ya se ha independizado. Precisamente este último personaje brilla entre los recién llegados, por el talento de Rosa María Sardà, muy por encima de los eficaces, y poco más, Berto Romero y Belén Cuesta. A su lado, vuelven a sacarle tajada a sus personajes Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi y sobre todo un Dani Rovira que parece tener espontaneidad para rato.

4/10
Ocho apellidos vascos

2014 | Ocho apellidos vascos

¿Amor imposible? Rafa, andaluz por los cuatro costados, se enamora casi al instante de Amaia, vasca de pura cepa, a la que su novio ha dejado plantada en vísperas de su boda. Un reencuentro de ella con su padre tras mucho tiempo sin mantener contacto, aconseja a Amaia a mantener la ficción de que los planes matrimoniales continúan en marcha, para lo que persuade que Rafa de que se haga pasar por su prometido. Lo que le obliga a fingir que es de la tierra, sus ocho apellidos vascos lo demostrarían. Simpática comedia que toma pie de los estereotipos sobre vascos y andaluces para abogar por la superación de estúpidos prejuicios muy arraigados y dictados casi siempre por la ideología. Los guionistas Diego San José y Borja Cobeaga ya están acostumbrados a hacer reír a cuento de sus paisanos y de la tiranía de lo políticamente correcto gracias al programa televisivo humorístico “Vaya semanita”, y aquí manejan la misma fórmula, aunque para la dirección han recurrido a Emilio Martínez Lázaro. Da la impresión de que se ha acudido al director de El otro lado de la cama, pensando en que puede tener más gancho comercial, pues su otro intento cinematográfico en comedia, No controles, a pesar de lo divertido de la propuesta, no tuvo demasiado éxito de público. En cualquier caso continúa el esfuerzo por no molestar a nadie, y de no cargar la mano con escenas de alcoba. El film contiene momentos divertidos, e incluso muy divertidos, aunque esto no impide que a veces la narración de Ocho apellidos vascos se estanque o los gags resulten algo reiterativos. El cuarteto protagonista compuesto por Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi, y hay cierta capacidad de riesgo, sobre todo en el conato de romance entre los personajes de Elejalde y Machi.

5/10
La montaña rusa

2012 | La montaña rusa

Cuando estaba en el colegio, la pequeña Ada oyó hablar por primera vez que el sexo era lo mejor para ser feliz. Ella sin embargo, no entendía que pudiera haber algo más divertido que montar en la montaña rusa del parque de atracciones. Pasaron los años y Ada fue haciéndose mayor, mientras intentaba que el sexo con los hombres fuera tan bueno como una montaña rusa. Pero siempre fracasaba... Ahora, joven violinista de talento, todo va a cambiar en ese aspecto cuando recupere la amistad con dos compañeros del colegio: Luis y Lorenzo, de uno se enamorará y del otro disfrutará como nunca del placer sexual. Parece que en España no sabemos hacer otra cosa... Sexo, tonterías, risas, sexo, sexo, tonterías, risas, etc. etc. El cine español es un monumento a la superficialidad. Es como un laberinto frívolo en el que estamos atrapados desde hace décadas, sobre todo si se trata de hacer comedias con bajo presupuesto. Hay excepciones, claro, pero son muy, muy escasas. Lo habitual (porque también es lo fácil para un público con poco cerebro), es que se recurra a guiones plagados de futilidades estúpidas, pero usando actores que tengan suficiente tirón entre el público. Es lo que ocurre con La montaña rusa, una película donde el guión es de una memez extrema, donde el sexo explícito es reiterativo hasta lo asombroso, y donde lo único que destaca es el reparto cuidadosamente elegido para atraer a la taquilla. Y es que ni siquiera se saca partido a posibles malentendidos al estilo Screwball Comedy, ni hay momentos de humor especialmente reseñables; tan sólo se salvan quizá algunas réplicas del talentoso Ernesto Alterio y, bueno, sí, también la alegre expresividad facial de Verónica Sánchez, aunque, en fin, durante la mayoría del metraje el rostro sea la parte de su cuerpo que menos importe...

2/10
Las 13 rosas

2007 | Las 13 rosas

Película inspirada en un episodio auténtico, que siguió a la conclusión de la guerra civil española: el 5 de agosto de 1939 trece mujeres fueron ejecutadas -además de 43 hombres-, en lo que muchos interpretaron como una represalia a un atentado cometido diez días antes, a resultas del cual fueron asesinados un comandante de la guardia civil y su hija. La mitad eran menores de edad, y su crimen (excepto en el caso de Blanca Brisac) era la militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), lo que se consideró "un delito de adhesión a la rebelión", según la sentencia dictada, que impuso la pena capital. Qué difícil es hacer una película medianamente objetiva sobre la guerra civil española. La hora de los valientes y Soldados de Salamina son casi la excepción dentro de un panorama escorado siempre al lado de los derrotados en la conflagración. De entrada estamos ante un film complejo. No sólo por un tema de fondo que aún levanta ampollas -ya entraremos en ello-, sino porque hay que contar la historia de varias mujeres, proporcionar datos de una y otra, y lograr trenzar el conjunto dándole forma unitaria. Esto no acaba de conseguirse. Vemos a unas pocas mujeres -no se llega a tratar de veras a las trece del título-, y se nos pinta con trazos leves su actividad política, y algunos detalles personales, en los que no está claro qué hay de veras y qué de ficción. Están Julia, cobradora de tranvías, con una hermana tuberculosa, que se echa un simpático novio requeté, que la dejará tirada cuando "pintan bastos"; Carmen, la hija de un sargento de la República; Virtudes, con un novio socialista, que se coloca de niñera en una familia franquista, para pasar inadvertida; y el caso más sangrante, Blanca Brisac, católica y de derechas, cuyo crimen es haber dado algún dinero a su cuñado comunista, para ayudarle a sobrevivir. Las encarnan un buen grupo de actrices, pero hasta el hecho de conformar un conjunto de "guapitas" perjudica a la credibilidad. El calificativo "rancia" suele asociarse a menudo a la "derechona", pero existe cierta "progresía" a la que ese adjetivo le viene al pelo, y esta película, desgraciadamente, cae en muchos tópicos que le hacen merecedora de la palabrita "de marras". Se trata de un film que llega mientras se sigue dando vueltas en España a la memoria histórica, y a una ley sobre la misma: pero en vez de contribuir a una mirada serena al pasado, sin rencores ni revanchismos, se opta por los trazos de brocha gorda, a la hora de ridiculizar a los vencedores de la guerra: lemas y canciones como el "Cara al sol", de proclamación obligatoria; falangistas que abusan y maltratan a pobres ancianos de pueblo; la obligatoriedad para las condenadas de pasar por el sacramento de la confesión, si desean dejar una carta de despedida a los seres queridos; las torturas brutales en las cárceles... Todo ello sin un esfuerzo por tamizar el asunto, de buscar un equilibrio, siquiera sea por aquello de "no sólo ser honrado, sino parecerlo" o por no despertar la vergüenza ajena, que la despiertan varios pasajes sonrojantes. Hay cosas o modos de hacer de la propaganda, mostrados en el film, que son ciertos. Proclamas como la de “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…” estaban ahí, y para una mentalidad contemporánea suenan risibles, pero forman parte del modo de hacer de la época, en uno u otro bando. Y aquí la distorsión consiste en achacarlo sólo a unos, mientras los otros serían los representantes de ideales nobles de verdad, frente a la palabrería vana. Por otro lado, se diría que hay una cierta intencionalidad de entregarnos la versión "laica" de los mártires de la guerra: estaríamos antes unas mujeres que entregan su vida por la causa de la libertad; y aunque nada hay objetable al hecho de subrayar la muerte por unos ideales distintos a los de la fe, esta sensación de revancha, de que se buscar dar respuesta, una especie de "pues nosotros más", le quita fuerza a la historia. Se puede simpatizar más con los de un lado o los del otro, pero en este tipo de filmes ayuda el "sano ejercicio" de ponerse en el lugar de la otra parte, y el trío Pedro Costa-Ignacio Martínez de Pisón-Emilio Martínez-Lázaro no acaba de hacerlo. Brilla por su ausencia lo que supuso la guerra de confrontación brutal, con los horrores perpetrados también en el lado republicano, como el de la persecución religiosa. Así, todo parece reducirse a la imposición de un régimen autoritario que elimina las libertades elementales, y a la represión de quien pretenda contradecirlo.

4/10
Los 2 lados de la cama

2005 | Los 2 lados de la cama

En el año 2002, Martínez-Lázaro dio la campanada con El otro lado de la cama, una original comedia de amores desenfadados a flor de piel, que llevaba al cine nacional el nuevo resurgimiento del género musical. Pese a sus limitaciones, la película se convirtió en la más taquillera de la temporada. Esta segunda parte, vuelve a jugar con las mismas bazas: parejas de jóvenes amigos que se enamoran, desenamoran, se acuestan, se engañan, se odian… El tono sigue siendo tan divertido como picante y superficial, y para ir a la moda el quid de la cuestión es ahora la homosexualidad. Y entre beso y beso, unas divertidas canciones (Tequila, Los Rodríguez, Alaska, Loquillo), interpretadas en playback y con unas caseras coreografías marca de la casa. Destacan, eso sí, los fantásticos intérpretes (aunque se nota la ausencia de Paz Vega y Natalia Verbeke).

4/10
El otro lado de la cama

2002 | El otro lado de la cama

Sonia y Javier: son novios, y llevan varios años viviendo juntos. Se supone que son grandes amigos de otra pareja de novios, Pedro y Paula. Pero lo cierto es que Javier se ha liado con Paula; ésta querría que la cosa se hiciera pública, pero Javier teme las iras de su amigo Pedro, y hacer daño a su novia de siempre, Sonia. Nuevas amistades enamoradizas complicarán aún más estas relaciones contruidas sobre el resbaladizo terreno de la mentira. Emilio Martínez Lázaro parece especializado en comedias de jóvenes desorientados, que pasean sus amores y desamores sin llegar a conocer nunca el valor de la palabra compromiso. La prueba, Los peores años de nuestra vida y Amo tu cama rica. En esta ocasión cuenta con el libreto de un joven guionista, David Serrano, que aporta buenas dosis de humor a la desencantada y cínica trama. Un reparto juvenil bien conjuntado, y la idea (vista en títulos célebres como Magnolia) de poner a cantar a los actores en medio de una escena (bien escogidas las canciones, cuidada coreografía de Pedro Berdäyes) hicieron de este film la película española más taquillera de 2002.

4/10
La voz de su amo

2001 | La voz de su amo

Ser el número dos de un poderoso capo de la mafia no es tarea fácil. Pero Charli (Eduard Fernández) aún lo tendrá más complicado en el Bilbao de los 80, porque además de burlar a la policía, tiene que competir con otra organización gansteril, la mismísima ETA, que ha amenazado a su jefe, el portugués Oliveira (Joaquim de Almeida). En el reparto destaca la presencia de Imanol Arias.

4/10
Carreteras secundarias

1997 | Carreteras secundarias

Debido a una serie de circunstancias, un adolescente interpretado por Fernando Ramallo y su padre, interpretado por Antonio Resines, viajan por la España de 1974 en su Citroën Tiburón, que es lo único que tienen. Se alojan en apartamentos de la costa, en temporada baja. Así, padre e hijo corren diferentes aventuras. Hasta que el rumbo de su vida bohemia cambia cuando conocen a una atractiva joven que viajará con ellos, interpretada por Maribel Verdú. Basada en un relato del escritor español Ignacio Martínez de Pisón. Esta película ofrece una peculiar visión de la situación social en nuestro país el año antes de iniciarse la transición. Los personajes, interpretados con brillantez por Resines, Ramallo y Verdú, tienen contenido y rezuman humanidad.

6/10
Los peores años de nuestra vida

1994 | Los peores años de nuestra vida

Alberto y Roberto son dos hermanos muy diferentes entre sí. El primero es feúcho y atolondrado, mientras que el segundo es atractivo y tiene éxito con las chicas. El problema entre los dos surge cuando la novia de Alberto empieza a sentirse atraída por Roberto. Comedia al más puro estilo ochentero español, donde se muestra a unos personajes vacíos que se mueven únicamente por el interés sexual. La película carece de ritmo, guión y dirección de actores, y en general, la historia es pesimista y vulgar en bastantes escenas de la acción. A pesar de todo, cuenta con un buen reparto que no suele decepcionar: Gabino Diego, Ariadna Gil y Jorge Sanz.

2/10
Amo tu cama rica

1992 | Amo tu cama rica

Pedro es un chico formal que una noche en un bar se queda profundamente enamorado de Sara, una chica muy guapa que está intentando quitarse de enmedio a otro chico. Pero aunque ambos congenian al instante y parecen enamorados, los dos se empiezan a distanciar cuando ella flirtea con cualquiera y él se da cuenta de que todos los chicos la persiguen. Irán pasando los años y los dos van teniendo parejas diferentes, pero la casualidad hará que Sara y Pedro se vayan reencontrando continuamente. Exitosa comedia romántica, muy frívola y desenvuelta, pero quizá uno de los mejores trabajos del director Emilio Martínez Lázaro. Los actores protagonistas están fenomenal, sobre todo un Pere Ponce, muy inspirado y divertido, mientras que Ariadna Gil está tan natural y guapa como siempre. El argumento se basa en una novela de Martín Casariego y la música de jazz de Michel Camilo es, por lo demás, soberbia.

5/10
El juego más divertido

1988 | El juego más divertido

Ada y Bruno son estrellas televisivas, especialistas en series de amor. Surgirá la chispa entre ambos, pero no podrán vivir su pasión fuera de las pantallas, lo cual generará todo tipo de situaciones. Comedia al uso firmada y filmada por Emilio Martínez Lázaro, antes de encontrar el estrellato con El otro lado de la cama y Ocho apellidos vascos. Tiene sus momentos divertidos y cuenta con un estupendo reparto.

4/10
Las palabras de Max

1978 | Las palabras de Max

El fillm narra la historia de Max (Ignacio Fernández de Castro), un hombre solitario y tristón cuya única vía de escape a su rutinaria vida es la de interactuar con sus amigos, hija y amante.

5/10
La montaña rusa

2012 | La montaña rusa

Cuando estaba en el colegio, la pequeña Ada oyó hablar por primera vez que el sexo era lo mejor para ser feliz. Ella sin embargo, no entendía que pudiera haber algo más divertido que montar en la montaña rusa del parque de atracciones. Pasaron los años y Ada fue haciéndose mayor, mientras intentaba que el sexo con los hombres fuera tan bueno como una montaña rusa. Pero siempre fracasaba... Ahora, joven violinista de talento, todo va a cambiar en ese aspecto cuando recupere la amistad con dos compañeros del colegio: Luis y Lorenzo, de uno se enamorará y del otro disfrutará como nunca del placer sexual. Parece que en España no sabemos hacer otra cosa... Sexo, tonterías, risas, sexo, sexo, tonterías, risas, etc. etc. El cine español es un monumento a la superficialidad. Es como un laberinto frívolo en el que estamos atrapados desde hace décadas, sobre todo si se trata de hacer comedias con bajo presupuesto. Hay excepciones, claro, pero son muy, muy escasas. Lo habitual (porque también es lo fácil para un público con poco cerebro), es que se recurra a guiones plagados de futilidades estúpidas, pero usando actores que tengan suficiente tirón entre el público. Es lo que ocurre con La montaña rusa, una película donde el guión es de una memez extrema, donde el sexo explícito es reiterativo hasta lo asombroso, y donde lo único que destaca es el reparto cuidadosamente elegido para atraer a la taquilla. Y es que ni siquiera se saca partido a posibles malentendidos al estilo Screwball Comedy, ni hay momentos de humor especialmente reseñables; tan sólo se salvan quizá algunas réplicas del talentoso Ernesto Alterio y, bueno, sí, también la alegre expresividad facial de Verónica Sánchez, aunque, en fin, durante la mayoría del metraje el rostro sea la parte de su cuerpo que menos importe...

2/10
Las 13 rosas

2007 | Las 13 rosas

Película inspirada en un episodio auténtico, que siguió a la conclusión de la guerra civil española: el 5 de agosto de 1939 trece mujeres fueron ejecutadas -además de 43 hombres-, en lo que muchos interpretaron como una represalia a un atentado cometido diez días antes, a resultas del cual fueron asesinados un comandante de la guardia civil y su hija. La mitad eran menores de edad, y su crimen (excepto en el caso de Blanca Brisac) era la militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), lo que se consideró "un delito de adhesión a la rebelión", según la sentencia dictada, que impuso la pena capital. Qué difícil es hacer una película medianamente objetiva sobre la guerra civil española. La hora de los valientes y Soldados de Salamina son casi la excepción dentro de un panorama escorado siempre al lado de los derrotados en la conflagración. De entrada estamos ante un film complejo. No sólo por un tema de fondo que aún levanta ampollas -ya entraremos en ello-, sino porque hay que contar la historia de varias mujeres, proporcionar datos de una y otra, y lograr trenzar el conjunto dándole forma unitaria. Esto no acaba de conseguirse. Vemos a unas pocas mujeres -no se llega a tratar de veras a las trece del título-, y se nos pinta con trazos leves su actividad política, y algunos detalles personales, en los que no está claro qué hay de veras y qué de ficción. Están Julia, cobradora de tranvías, con una hermana tuberculosa, que se echa un simpático novio requeté, que la dejará tirada cuando "pintan bastos"; Carmen, la hija de un sargento de la República; Virtudes, con un novio socialista, que se coloca de niñera en una familia franquista, para pasar inadvertida; y el caso más sangrante, Blanca Brisac, católica y de derechas, cuyo crimen es haber dado algún dinero a su cuñado comunista, para ayudarle a sobrevivir. Las encarnan un buen grupo de actrices, pero hasta el hecho de conformar un conjunto de "guapitas" perjudica a la credibilidad. El calificativo "rancia" suele asociarse a menudo a la "derechona", pero existe cierta "progresía" a la que ese adjetivo le viene al pelo, y esta película, desgraciadamente, cae en muchos tópicos que le hacen merecedora de la palabrita "de marras". Se trata de un film que llega mientras se sigue dando vueltas en España a la memoria histórica, y a una ley sobre la misma: pero en vez de contribuir a una mirada serena al pasado, sin rencores ni revanchismos, se opta por los trazos de brocha gorda, a la hora de ridiculizar a los vencedores de la guerra: lemas y canciones como el "Cara al sol", de proclamación obligatoria; falangistas que abusan y maltratan a pobres ancianos de pueblo; la obligatoriedad para las condenadas de pasar por el sacramento de la confesión, si desean dejar una carta de despedida a los seres queridos; las torturas brutales en las cárceles... Todo ello sin un esfuerzo por tamizar el asunto, de buscar un equilibrio, siquiera sea por aquello de "no sólo ser honrado, sino parecerlo" o por no despertar la vergüenza ajena, que la despiertan varios pasajes sonrojantes. Hay cosas o modos de hacer de la propaganda, mostrados en el film, que son ciertos. Proclamas como la de “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…” estaban ahí, y para una mentalidad contemporánea suenan risibles, pero forman parte del modo de hacer de la época, en uno u otro bando. Y aquí la distorsión consiste en achacarlo sólo a unos, mientras los otros serían los representantes de ideales nobles de verdad, frente a la palabrería vana. Por otro lado, se diría que hay una cierta intencionalidad de entregarnos la versión "laica" de los mártires de la guerra: estaríamos antes unas mujeres que entregan su vida por la causa de la libertad; y aunque nada hay objetable al hecho de subrayar la muerte por unos ideales distintos a los de la fe, esta sensación de revancha, de que se buscar dar respuesta, una especie de "pues nosotros más", le quita fuerza a la historia. Se puede simpatizar más con los de un lado o los del otro, pero en este tipo de filmes ayuda el "sano ejercicio" de ponerse en el lugar de la otra parte, y el trío Pedro Costa-Ignacio Martínez de Pisón-Emilio Martínez-Lázaro no acaba de hacerlo. Brilla por su ausencia lo que supuso la guerra de confrontación brutal, con los horrores perpetrados también en el lado republicano, como el de la persecución religiosa. Así, todo parece reducirse a la imposición de un régimen autoritario que elimina las libertades elementales, y a la represión de quien pretenda contradecirlo.

4/10
La voz de su amo

2001 | La voz de su amo

Ser el número dos de un poderoso capo de la mafia no es tarea fácil. Pero Charli (Eduard Fernández) aún lo tendrá más complicado en el Bilbao de los 80, porque además de burlar a la policía, tiene que competir con otra organización gansteril, la mismísima ETA, que ha amenazado a su jefe, el portugués Oliveira (Joaquim de Almeida). En el reparto destaca la presencia de Imanol Arias.

4/10
Amo tu cama rica

1992 | Amo tu cama rica

Pedro es un chico formal que una noche en un bar se queda profundamente enamorado de Sara, una chica muy guapa que está intentando quitarse de enmedio a otro chico. Pero aunque ambos congenian al instante y parecen enamorados, los dos se empiezan a distanciar cuando ella flirtea con cualquiera y él se da cuenta de que todos los chicos la persiguen. Irán pasando los años y los dos van teniendo parejas diferentes, pero la casualidad hará que Sara y Pedro se vayan reencontrando continuamente. Exitosa comedia romántica, muy frívola y desenvuelta, pero quizá uno de los mejores trabajos del director Emilio Martínez Lázaro. Los actores protagonistas están fenomenal, sobre todo un Pere Ponce, muy inspirado y divertido, mientras que Ariadna Gil está tan natural y guapa como siempre. El argumento se basa en una novela de Martín Casariego y la música de jazz de Michel Camilo es, por lo demás, soberbia.

5/10
El juego más divertido

1988 | El juego más divertido

Ada y Bruno son estrellas televisivas, especialistas en series de amor. Surgirá la chispa entre ambos, pero no podrán vivir su pasión fuera de las pantallas, lo cual generará todo tipo de situaciones. Comedia al uso firmada y filmada por Emilio Martínez Lázaro, antes de encontrar el estrellato con El otro lado de la cama y Ocho apellidos vascos. Tiene sus momentos divertidos y cuenta con un estupendo reparto.

4/10
Las palabras de Max

1978 | Las palabras de Max

El fillm narra la historia de Max (Ignacio Fernández de Castro), un hombre solitario y tristón cuya única vía de escape a su rutinaria vida es la de interactuar con sus amigos, hija y amante.

5/10
Pascual Duarte

1976 | Pascual Duarte

Pascual Duarte es un campesino en la España de la posguerra que ha crecido en un hogar donde presenciaba cada dos por tres las peleas de su alcohólico padre. Además, su hermana se desvincula pronto de la casa y se marcha para dedicarse al negocio más antiguo del mundo. Pascual forja un carácter en el que sólo entiende la agresividad como manera de solucionar los problemas de la vida, y poco a poco entrará en un círculo obsesivo que tendrá terribles consecuencias. Drama basado en la novela 'La familia de Pascual Duarte' de Camilo José Cela, y que dirige pobremente Ricardo Franco (La buena estrella). Se critica a la película el olvidarse en cierto modo de prestar atención a la familia del protagonista, que es la verdadera raíz donde empieza la tragedia del mismo y sobre la cual recae toda la culpa. De todos modos, José Luis Gómez recibió en premio al mejor actor en Cannes en 1976.

4/10
La encadenada

1975 | La encadenada

Un cazador de recompensas intenta capturar a un forajido. Pero si quiere atraparle debe usar su carisma para enfrentarle con los amigos que siempre le acompañan. Manuel Mur Oti muestra su versatilidad con esta cinta de intriga criminal. Contó con un aceptable reparto.

5/10
La saga de los Drácula

1972 | La saga de los Drácula

Variaciones sobre el conde Drácula entregadas por el especialista León Klimovsky, con un guión donde interviene el luego famoso director de Ocho apellidos vascos, Emilio Martínez Lázaro, que entonces usaba el vistoso seudónimo de Lazarus Kaplan. Sigue a una joven pareja que viaja a Transilvania al castillo del abuelo de ella, que no es otro que el conde Drácula. Y se van a topar con terroríficos y grotescos personajes.

5/10
Crisis mortal (La sombra del girasol)

1970 | Crisis mortal (La sombra del girasol)

Un asesino se refugia en la cada de una mujer con esquizofrenia. Otra chica sigue sus paseos y le ayuda a raptar a la mujer.

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