23 años juntos y dos hijos en común. Nunca llegaron a casarse –lo consideraban una convención innecesaria para la afirmación de su amor–, pero la
23 años juntos y dos hijos en común. Nunca llegaron a casarse –lo consideraban una convención innecesaria para la afirmación de su amor–, pero la relación de Tim Robbins y Susan Sarandon se consideraba en el mundillo hollywoodiense sólida como una roca. Se ve que no. Y es que, parafraseando el título de la reciente peli sobre divorcio y matrimonio de Nancy Meyers, No es tan fácil mantener vivo el amor de dos personas que han decidido compartir toda su vida, los obstáculos surgen día a día, y hay que luchar en todo momento para superarlos. Ése es el tema de Prueba de fuego, curiosa peli que refleja esta realidad con tono positivo, mostrando el camino para mantener, en lo posible, una feliz vida conyugal. Hay que ir más allá de los sentimientos, cultivar el amor con constancia.
Ignoro las razones de la separación de Tim y Susan, y no soy yo quién para juzgarles. Rescato una declaración de la actriz, cuando cumplieron 17 años juntos, en que aseguraba: “Creo que la clave en simplemente centrarse en el otro y no poner el ojo de la cerradura para ver quién podría ser mejor”. Buenos deseos había, pero no bastaron. Me da pena la noticia, qué quieren que les diga, sentimental que es uno. Por otro lado, los dos apoyaban con ruido muchas causas sociales, donde podía uno creer que había fuertes convicciones. Ahí están sus declaraciones sobre la guerra de Irak, Guantánamo o George W. Bush, o su colaboración en numerosas organizaciones benéficas. Recuerdo una visita de Susan Sarandon a Madrid, cuando la actriz aseguró que se iría de Estados Unidos si Barack Obama no ganaba las elecciones presidenciales. ¿Lo habría hecho? Lo dudo, pero el ser humano tiene una tendencia asombrosa a 'tirarse de la moto'.
Total, que al final hay que contar con la fragilidad humana, y tener claro que igual que puede fallarse en lo personal, también se puede no cumplir con el compromiso público, causas que entusiasman un día y cansan al otro. Nadie es perfecto, necesitamos ayuda. De arriba y de los de al lado.
