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Biografía

Tim Robbins

Tim Robbins

61 años

Tim Robbins

Nació el 16 de Octubre de 1958 en West Covina, California, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

Actor de altura

01 Febrero 2006

Para muchos siempre será Andy Dufresne, el preso espigado, listo y tenaz de Cadena perpetua. Pero más allá de ese papel, Robbins es una de las personalidades más marcadas de Hollywood, con una brillante carrera como actor y director, y una bien merecida fama de izquierdista recalcitrante.

Sus 1,96 metros de altura imponen, y sin embargo sus gestos y sus andares son de una persona tranquila y pacífica. Una percepción que muchas veces contradice su trabajo, y es que es capaz de convencer igualmente como tipo bondadoso y alegre o como psicópata y deprimido. Su mayor reconocimiento artístico lo obtuvo hace dos años, cuando ganó el Oscar al mejor actor secundario en Mystic River, el drama de Clint Eastwood en el que Robbins interpretaba a Dave Boyle, un hombre traumatizado por una horrible experiencia infantil. El actor tenía entonces 46 años y ese premio significó el colofón de una amplia cosecha de éxitos, que incluye hasta ahora dos Globos de Oro, un premio a la mejor interpretación en Cannes y un premio del Sindicato de Actores, además de dos nominaciones al BAFTA y otra al Oscar en la categoría de mejor director.

Nacido el 16 de octubre de 1958 en West Covina (California), Timothy Francis Robbins es el hijo menor de Mary, ejecutiva editorial, y Gil, músico y cantante. Como él, sus hermanos mayores se decantaron por el mundo artístico: David es compositor, Adele es también actriz y Gabrielle se gana la vida como artista de cabaret. El gustillo por la interpretación le llegó pronto a Tim: a los 12 años ya actuaba en el Theatre of New City y en el instituto de Stuyvesant se atrevió a dirigir sus primeras piezas teatrales. La guinda a esa precocidad interpretativa le llegó cuando se trasladó a Los Ángeles y se graduó en arte dramático en UCLA. En 1981 fundó el grupo teatral Actor’s Gang, caracterizado desde sus inicios por su carácter vanguardista y su interés por obras de contenido político y provocativo, como las de Bertold Brecht. En la actualidad Actor’s Gang sigue en plena forma –recientes éxitos con “The Seagull” o “The Guys” lo confirman– y no ha perdido un ápice de ese carácter algo subversivo de su fundador.

En los primeros 80 apareció en series televisivas como Canción triste de Hill Street o Luz de luna, y también intervino en algún telefilm. Su debut en cine data de 1984, en el drama bélico Jóvenes comandos. Más tarde compartió cartel con John Cusack en la comedia de Rob Reiner Juegos de amor en la universidad (1985), y con Tom Cruise en Top Gun. Ídolos del aire (1986). Dos años después su vida cambiaría para siempre cuando entró a formar parte del reparto de Los búfalos de Durham. Su protagonista femenina, Susan Sarandon, se convertiría en el amor de su vida. A la vuelta de casi veinte años Tim y Susan siguen juntos, son conocidos en Hollywood como los adalides de un archidemócrata “progresismo” político (algo exagerado, todo hay que decirlo) y tienen dos hijos, Miles y Jack.

A partir de los 90 forjó el éxito de su carrera. Colaboró con Robert Altman en tres de sus películas: la ácida El juego de Hollywood (1992), la coral Vidas cruzadas (1993) y la vacua Prêt-à-porter (1994). También en el 94 protagonizó la “coeniania” e infravalorada El gran salto y sobre todo la carcelaria Cadena perpetua, soberbio debut tras las cámaras de Frank Darabont. Más tarde, Robbins se enamoró de Meg Ryan en la romántica El genio del amor (1994), asustó a Jeff Bridges en Arlington Road (1999) y se fue al espacio con Gary Sinise en Misión a Marte (2000). Pero además de su trabajo de actor, Tim Robbins se ha puesto al otro lado de la cámara en tres ocasiones: debutó en la sátira política Ciudadano Bob Roberts (1992), que también protagonizó; le siguió la dura y reivindicativa Pena de muerte (1995), por la cual Susan Sarandon ganó el Oscar a la mejor actriz; y en 1999 trasladó a la pantalla un episodio real de la vida de Orson Welles en Abajo el telón.

Sus últimos trabajos de interés son Alta fidelidad (2000), junto a John Cusack (de quien es un gran amigo tras haber trabajado juntos en seis películas), la correcta Conspiración en la red (2001), la futurista Código 46, con Samantha Morton, la ya citada Mystic River (2003), La guerra de los mundos (2005), de Spielberg, y la reciente La vida secreta de las palabras (2005), memorable drama dirigido por la española Isabel Coixet. Tiene por estrenar la aventura familiar Zathura, una aventura espacial y la comedia musical Tenacious D: Dando la nota. Y en estos momentos rueda Atrapa el fuego, a las órdenes del australiano Phillip Noyce.

Oscar
2004

Ganador de 1 premio

Goya
2016

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Aguas oscuras

2019 | Dark Waters

La historia real de la lucha durante casi veinte años de un abogado de Cincinnati (Ohio) contra el gigante de la industria química DuPont. Todo comienza en 1998, cuando Robert Bilott, recién nombrado socio del prestigioso bufete Taft, recibe la visita de un rudo granjero de West Virginia, que le dice que todas sus vacas se están muriendo. Bilott comienza a investigar el asunto y descubre alarmantes datos que hablan de un envenenamiento masivo de la población. Una de esas películas inspiradoras que invitan a luchar por la justicia, aunque la esperanza de éxito se presuma casi inexistente. Aguas oscuras se inspira en el artículo de Nathaniel Rich “El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont”, publicado en New York Times Magazine en 2016. Con ese material, el guionista Matthew Michael Carnahan (Leones por corderos, Marea negra), en colaboración con Mario Correa, ha pergeñado una historia poderosa, sencilla en sus planteamientos pero que posee un gran poder de implicación en el espectador, que inevitablemente seguirá con interés las andanzas del abogado, hombre de familia cristiana, casado y con niños en camino. Se irán desplegando así sus investigaciones, sus hallazgos, sus estrategias, sus miedos, su horror, su frustración al comprobar el entramado de contaminación ecológica y toxicidad a la que los ciudadanos se ven expuestos y los obstáculos casi insalvables para evitarlo y lograr que la justicia se abra camino. El tema de fondo no es nuevo y hay películas de referencia, las más claras quizá Acción civil y Erin Brockovich, ambas espléndidas a la hora de mostrar la tozudez de los abogados contra empresas contaminantes. No les va a la zaga Aguas oscuras, cuyo resultado es similar, si no superior. Todd Haynes (Carol), un director que sabe crear atmósferas intensas como pocos, sea cual sea el tema del que habla, adopta aquí un tono dramático y aun siniestro para conseguir transmitir fidedignamente la heroica lucha de un simple hombre contra un imperio empresarial sin escrúpulos. Su camino es el habitual: del seguimiento de un simple caso rutinario hasta el más firme compromiso personal, un itinerario para el que el trabajo de Mark Ruffalo resulta formidable, especialmente impactante a la hora de transmitir su vulnerabilidad, incluso físicamente. Mientras que Anne Hathaway, en su papel de esposa abnegada y madre de familia, le secunda magníficamente con algunas de las escenas más conmovedoras de la película.

7/10
Here and Now

2018 | Here and Now | Serie TV

Alan Ball descolló con el guión de la oscarizada American Beauty, aunque luego se ha centrado sobre todo en el mundo del serial televisivo, con títulos como la funeraria A dos metros bajo tierra o la vampírica True Blood. Fuera cual fuera el contexto en que situara sus ficciones, todas compartían la pretensión de ofrecer una radiografía profundamente pesimista de la sociedad actual estadounidense, mostrando las taras que afectan a tantas personas supuestamente normales. Here and Now, que invita a aprovechar el “aquí y ahora” sin vivir con nostalgias o quimeras, no es la excepción a la regla. El punto de partida se diría inspirado en Brangelina, ese idílico y ahora roto matrimonio compuesto por Angelina Jolie y Brad Pitt, con familia numerosa compuesta de hijos adoptivos y biológicos. Pues aquí Ball sigue a una singular y progresista familia, Greg Bishop y Audrey Bayer tienen cuatro hijos, una biológica, Kristen, de 17 años, pero los demás, ya adultos de distintos países, el vietnamita Duc, la liberiana Ashley y el colombiano gay Ramón. Aquello debería ser el modelo perfecto de integración y tolerancia ante las decisiones personales de cada uno, pero Greg se siente deprimido a la hora de cumplir 60 años, y en general cada uno tiene su personal cómputo de frustraciones. Las poses cínicas, las infidelidades, el sexo compulsivo, el recurso a la droga o el alcohol o el afán de controlarlo todo les hunden más en el fango, y para colmo Ramón está teniendo unas extrañas visiones de incomprensible significado. La serie cuenta con un reparto con dos grandes veteranos, Tim Robbins y Holly Hunter, mientras que el resto es uan apuesta por intérpretes menos conocidos. Hay que agradecer a Ball que no se muestre complaciente con el narcisismo vacuo de los personajes, realmente sus personajes son patéticos, auténticos náufragos existenciales a la deriva. Sin embargo, a juzgar por el primer capítulo su propuesta no conduce a ninguna parte, más allá de la constatación de los hechos, y del recordatorio de que necesitamos afecto, aunque no sepamos a veces darlo o aceptarlo, quizá porque se ignora el significado de la palabra "amor". Resulta cansina y tosca la abundante y gimnástica carga sexual de algunos pasajes.

5/10
Marjorie Prime

2017 | Marjorie Prime

Un día perfecto

2015 | A Perfect Day

Cinco años después de Amador, Fernando León de Aranoa vuelve a estrenar película, también producida por él. Esta vez sitúa la historia en la guerra de los Balcanes, en la que  sigue a un grupo de voluntarios que se dedica a asegurar el suministro de agua potable en la zona. El conflicto surge cuando, intentando sacar un cadáver de un pozo para evitar su contaminación, se les rompe su única cuerda: conseguir otra será la excusa argumental para el desarrollo de esta “road movie”. El film está concebido como un baile de géneros, se mueve entre la comedia, el drama y el cine social, algo que ya ocurría en Barrio. En Un día perfecto esta hibridación tiene un resultado irregular. En unas ocasiones los chistes del personaje interpretado por Tim Robbins animan el film, en otras le restan verosimilitud. Lo mismo ocurre con la visión crítica de la ONU y de su intervención: por un lado enriquece la película, pero llega un momento en que el reproche a la burocracia militar peca de exagerado. Es la primera vez que Fernando León rueda en inglés, pero eso no le ha impedido dirigir bien a sus excelentes actores. Tanto Benicio del Toro, con una interpretación penetrante de un personaje que intenta arreglarse a sí mismo, como Tim Robbins y su loco conductor, cumplen con creces. Los personajes –incluidas las dos chicas, Mélanie Thierry y Olga Kurylenko– cargan con un pasado que no terminamos de conocer y que nos interesa, pues ellos y ellas son el resultado de sus heridas, de su cansancio por tratar de hacer de este mundo un sitio mejor. Es la mayor virtud de esta película, una veta que se podría haber explotado más. Es indudable que el director quería hacer una película de contrastes, con muchos contrapuntos: entre sus protagonistas, entre imagen y música, entre las risas de los personajes y el drama que los rodea, entre la bondad de los voluntarios y la frialdad de los militares. Así construye una obra irregular e interesante, bien planificada –aunque a veces los planos aéreos parecen metidos con calzador– y con un final que cierra perfectamente la historia. Como es habitual en él –recordemos Familia, Barrio o Los lunes al sol– lo que más brilla en esta película son sus personajes y su pasado. Sin embargo, esta vez la trama no está al nivel de sus protagonistas: da la sensación de que, en ocasiones, la historia está supeditada al deseo de crítica. Además, uno se queda con ganas de introducirse más en el conflicto de la antigua Yugoslavia, que solo se toca de manera tangencial en dos momentos puntuales.

6/10
Welcome to Me

2014 | Welcome to Me

Amor sin control

2013 | Thanks for Sharing

Adam (Mark Ruffalo) es un adicto al sexo. Su vida puede cambiar cuando conoce a la bella Phoebe (Gwyneth Paltrow). Lleva cinco años “limpio” gracias a su esfuerzo y al apoyo del grupo de terapia al que acude. Su mentor es Mike (Tim Robbins), padre de familia con problemas en el pasado. A su vez, Adam ejerce de tutor de Neil (Josh Gad), un joven médico con serios problemas para controlar su impulso sexual. Los tres personajes tendrán que lidiar con sus adicciones y los problemas derivados. Debut en la dirección de Stuart Blumberg, guionista de filmes como Más que amigos y Los chicos están bien. Blumberg pone el dedo en el centro de una de las llagas de la sociedad actual, cuya hipersexualización deriva no pocas veces en patologías adictivas que se convierten en un verdadero calvario para sus víctimas. La historia –que aúna tres hilos narrativos diferentes y conectados– está abordada en clave de comedia, pero es muy clara a este respecto y avisa del peligro de dejarse llevar por los bajos instintos que continuamente despiertan todo tipo de agentes externos: la moda, la publicidad, la televisión, Internet, etc. La adicción al sexo –dice el film– destruye a la personas y las convierte en guiñapos cuya autoestima cae por los suelos, seres incapaces de amar, siempre al filo de la navaja, y cuyas acciones pueden causar graves trastornos familiares. Aunque no obvie algunas escenas sexualmente explícitas, Blumberg se muestra realista pero comedido y afortunadamente este panorama lo plantea desde un punto de vista netamente optimista: quizá las cosas pueden cambiar con esfuerzo personal, ayuda externa y ese tipo de virtudes que son las bases de una vida verdadera: la humildad y la sinceridad. El reparto de Amor sin control –¿no hubiera sido mejor traducir directamente el título original por “Gracias por compartir”?– es estupendo y está sobresaliente, y seguramente tiene mucho que ver con el resultado, que si no es notable, sí funciona. Destacar a alguno de los intérpretes sería una injusticia con los demás.

5/10
Vidas criminales

2013 | Life of Crime

Cinema Verite

2011 | Cinema Verite

Green Lantern (Linterna Verde)

2011 | Green Lantern

Linterna Verde es uno de los personajes más importantes de la editorial DC, aunque para los no lectores de comics no es tan conocido como Batman y Supermán, los pesos pesados de la compañía. El primer Linterna Verde fue creado por Bill Finger y Martin Nodell en 1940, aunque su encarnación más conocida, el piloto de pruebas Hal Jordan nació en 1959 de la mano de John Broome y Gil Kane. Con tanta cinta de superhéroes que se estrena, era bastante predecible que tarde o temprano llegara a las pantallas la adaptación al cine. Los Linterna Verde son un cuerpo de paz formado por diferentes vigilantes, de planetas y razas distintos, que patrullan cada uno su cuadrante del universo, con ayuda de un anillo de poder que le confiere extraordinarios poderes. Uno de ellos está a punto de morir en el Planeta Tierra tras ser perseguido por el amenazador Parallax, un ser que pone en peligro la paz cósmica. El anillo del Linterna Verde elige un sustituto y vuela hasta él. Éste resulta ser Hal Jordan, un piloto de pruebas que debe encontrar la valentía suficiente para derrotar a Parallax. Aporta muy poco al género, ya que repite todos los tópicos sin darles ninguna vuelta de tuerca: existe un tipo que repentinamente adquiere poderes asombrosos y una gran responsabilidad, se ha enamorado de una mujer a la que debe conquistar, tiene que hacer frente a su némesis... El mercado está tan abarrotado que resulta difícil encontrar elementos originales. Además, juega en contra de esta cinta su abuso de los escenarios virtuales y los efectos digitales por ordenador, pues algunos pasajes parecen de animación, y resulta difícil aceptar la mezcla con personajes humanos. Sin embargo, tiene un buen reparto, ya que Ryan Reynolds le da cierta humanidad a su personaje y resulta tener buen 'feeling' con la joven Blake Lively (Gossip Girl). El film tiene secundarios de altura como Tim Robbins y Mark Strong, desconocido como uno de los Linterna Verde. Aunque no llega a la altura de otros de sus films, Martin Campbell (007 Casino Royale, La máscara del Zorro) dirige con el suficiente pulso. El tema central es el miedo, y la capacidad humana para sobreponerse a él y lograr sus objetivos.

4/10
Tipos con suerte

2008 | The Lucky Ones

Tres soldados veteranos de la guerra de Irak -Fred, Colee y T.K., dos hombre y una mujer- regresan a Estados Unidos de permiso. El aeropuerto de Nueva York es un caos debido a un apagón, de modo que los tres deciden compartir un automóvil de alquiler para dirigirse a sus respectivos destinos. Pronto van a sentirse desubicados. Por un lado, la gente les agradece su servicio en Irak, pero por otro miran esa guerra como algo absurdo, motivo por el que alguno les falta al respeto. Además saldrán a la luz sus problemas personales: Fred, padre de familia, se encuentra con una mujer que le pide el divorcio sin motivo aparente, y su hijo sólo piensa en que le financie su estancia en la Universidad de Stanford, donde ha sido admitido; T.K. Sufrió una herida de metralla en los testículos, y tiene miedo de que esto suponga la ruptura con su novia; finalmente, Colee es una joven sin hogar, que no sabe hacer gran cosa, y que de modo ingenuo confía en que la familia de un soldado muerto, a la que lleva su guitarra y sus recuerdos, la acogerá como poco menos que a una hija. Interesante mirada a los problemas de los veteranos al reintegrarse a la vida civil, viene a ser una puesta al día de Los mejores años de nuestra vida, pues las dificultades son ahora diferentes. Planteada con formato de 'road-movie', Neil Burger traza bien los rasgos de los personajes, aunque se equivoca con alguna digresión casi de vodevil, como el pasaje en que una mujer se lía con Fred. El director de El ilusionista hace una inmersión en la América profunda con la excusa del viaje, y se puede ver la fe y la generosidad de la gente sencilla, la sincera admiración mezclada con una ignorante inocencia. La película no busca posicionarse de modo militante a favor o en contra de la intervención en Irak, pero sí pinta el desapego de las clases opulentas, y muestra la paradoja de que gente buena se desangra en la lucha, pero al tiempo encuentra una atractiva suerte de amistad y camaradería. A veces hay planos muy expresivos, donde sobran las palabras, como el adelantamiento a un automóvil donde viaje una familia musulmana, o el accidente que está a punto de costarles la vida que no les ha sido arrebata en Irak. El trío actoral compuesto por Rachel McAdams, Tim Robbins y Michael Peña resulta muy convincente.

6/10
City of Ember (En busca de la luz)

2008 | City of Ember

Algún tipo de catástrofe ecológica sacude a la Tierra. Los supervivientes deben refugiarse bajo la superficie terrestre, en la ciudad de Ember, pensada para tal emergencia. Los sucesivos alcaldes de la subterránea metrópoli se traspasarán a lo largo de los años, unos a otros, una enigmática caja, que avisará en el momento adecuado cuándo se puede volver a vivir en el exterior. Pero el tiempo pasa, y la cadena de entrega de la caja se rompe, de modo que ésta queda olvidada. Entretanto la ciudad inicia inexorablemente su decadencia, en primer lugar por los continuos fallos del generador de luz, pero también por el indolente gobierno del alcalde Cole, que sólo vela por su propio interés. Por suerte andan por ahí dos despiertos jóvenes, Lina y Doon. Ambos acaban de hacer su juramento de servicio a Ember, y comienzan a trabajar, la primera como mensajera, y el otro en el mantenimiento de las tuberías de la ciudad. Prosigue el loable empeño de Walden Media por producir cine familiar. En esta ocasión se adapta un libro de Jeanne Duprau, con un sencillo mensaje de advertencia para preservar el planeta. El film comienza de modo prometedor, con un comité de sabios que pone en marcha un operativo para la supervivencia bajo tierra. Luego vemos un diseño artístico de la ciudad más o menos razonable, y a los jóvenes dispuestos a cumplir con su tarea, cara al funcionamiento de la ciudad. Pero la cosa no va más allá, enseguida empiezan los problemas narrativos que conducen al aburrimiento. Sorprende descubrir el solitario nombre de Caroline Thompson en el guión, porque la mano de la autora de los libretos de Eduardo Manostijeras, Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver no se adivina por ninguna parte. Y Gil Kenan, que dirigió el estupendo film de animación Monster House, fracasa al ponerse a trabajar con actores de carne y hueso. Tenemos así una serie de desordenadas peripecias de los protagonistas, una concepción infantiloide (que no infantil) de la trama, y una galería de secundarios de lujo -los desganados Bill Murray, Tim Robbins, Martin Landau, Toby Jones- a los que no se saca ningún partido. Tampoco tienen demasiado que hacer los protagonistas, Saoirse Ronan -la hermana mentirosa de Expiación-, y el bastante inexpresivo Harry Treadaway. Así las cosas, queda un film simplemente entretenido, si no se es demasiado exigente.

4/10
Sobrepasando el límite

2007 | Noise

Tim Robbins vive en Nueva York. Es un tipo culto, educado y sensible. Quizás demasiado. Su sensibilidad le lleva a estar cada vez más harto del ruido incesante que hay siempre en la ciudad. Llegado un punto en el que todo ruido parece molestarle, inicia una peculiar campaña de lucha a favor del silencio. El tipo se convierte en un vengador, algo así como un superhéroe de cómic, y sale cada noche para castigar a todo aquel que haga ruido. Su propósito es claro: conseguir que reine la calma en la Gran Manzana. Este título es la segunda entrega de la trilogía iniciada por el director Henry Bean con The Believer (El creyente). El principal nexo de unión entre ambos filmes son los personajes principales. Los dos acometen una misión en solitario que es descabellada para el resto de la humanidad. Y aún así, no se trata de personajes locos o estúpidos, sino todo lo contrario. Sin embargo, la principal diferencia entre ambas películas es el tono. El drama brutal de la primera cinta con un judío convertido a nazi se compensa en esta ocasión con un aire cómico-dramático que hará que el espectador sienta cierta simpatía por el personaje de Tim Robbins.

5/10
Tenacious D: Dando la nota

2006 | Tenacious D in The Pick of Destiny

Los actores Jack Black y Kyle Gass formaron en 1994 una banda de rock llamada 'Tenacious D'. El film dirigido por Liam Lynch describe en tono de humor las desventuras de estos dos personajes y su viaje en el tiempo buscando una púa de guitarra hecha con el diente de Satanás, y expuesta en un museo. Este simple objeto supone la clave del éxito, y por ello JB y KG tienen pensado robarla para que les sean abiertas las puertas de la fama. La película tiene toques biográficos, que mezcla con otros surrealistas y momentos hilarantes (aunque el humor sea a veces desagradablemente 'escatológico'); y actores como Ben Stiller o Tim Robbins aparecen haciendo un cameo. Destaca la música roquera con temas de los propios protagonistas, como 'Baby', 'The Metal' o 'History'.

4/10
Atrapa el fuego

2006 | Catch a Fire

En los últimos tiempos el director Phillip Noyce se ha dedicado a contar historias de amplio interés humano, social y político, a menudo duras y dramáticas, ambientadas en diferentes partes del mundo, tales como El americano impasible o Generación robada. En esa estela temática se sitúa su último film, sólo que ahora nos lleva a la sudáfrica del Apartheid para recrear la historia real de Patrick Chamusso, un joven que vivió los horrores raciales en los años 80. Con el fin de acabar con el terrorismo que asola el país, el coronel de la policía antiterrorista Nic Vos, captura a Patrick y a otros amigos suyos creyéndoles responsables de la explosión de una bomba colocada en una planta industrial de la ciudad de Secunda. Patrick es inocente. Sin embargo, sufre reclusión y torturas e incluso maltratan a su mujer para lograr una confesión. Convencido de su inocencia, Vos le pone en libertad. Pero Patrick ya no puedo olvidar lo que ha sufrido injustamente y es entonces cuando se alista en las milicias terroristas para liberar a Sudáfrica de la opresión bóer. Como se ve, se trata de una película nada sencilla, donde enjuiciar la bondad o maldad de los actos humanos se revela ciertamente complicado. Los años del Apartheid (1948-1991) y las tensiones sociales que provocaron no se pueden explicar a la ligera. Lo que está claro es que las situaciones injustas se dieron por doquier y los derechos humanos brillaron a menudo por su ausencia. El film habla de la lucha legítima por la libertad de un país y sus habitantes (entonces 75% negros por 25% blancos), y de la igualdad de todas las razas. Phillip Noyce está mesurado a la hora de dibujar las maldades, que las hay, y se agradece el uso de la elipsis en ciertas escenas. A la vez, muestra que el camino hacia la libertad nunca pasa por la venganza. Si uno vence el odio, logra entonces ser realmente libre, dice la película. El guión, sin embargo, peca de cierta estructura plana, pues el desarrollo de los hechos es previsible hasta cierto punto y a la historia le falta algo de intensidad, o quizá algún giro que resulte distinto a lo esperado, más emotivo, más conmovedor. Derek Luke, al que vimos en Antwone Fisher y en la estupenda Retrato de April, logra una actuación notable como el joven protagonista, y el oscarizado Tim Robbins compone un personaje con aristas, difícil, y lo hace, como siempre, de modo convincente.

6/10
Zathura, una aventura espacial

2005 | Zathura: a Space Adventure

Walter, un niño de diez años, se lleva como el perro y el gato con su hermano Danny, de seis. Un día, su padre, recientemente divorciado, se marcha a trabajar, dejándoles al cuidado de su hermana. Como ésta sólo se preocupa por acicalarse, los chicos aprovechan para pelear hasta que Danny encuentra en el sótano un viejo juego de mesa de ciencia ficción. Decide empezar una partida, su ficha-astronave se mueve unas casillas y el tablero arroja una tarjeta que advierte al chico de que ha caído en una lluvia de meteoritos. Inesperadamente, unos meteoritos reales atraviesan las paredes. Los chicos descubrirán que su hermana permanece en estado de congelación, que la casa entera se encuentra en medio del espacio y que aparentemente la única forma de solucionar la situación es acabando la partida. Un astronauta perdido en el espacio les ayudará a enfrentarse a los Zorgons, una raza de alienígenas y a diversas amenazas, como el ataque de un robot letal. Hace ya la friolera de una década que arrasaba en las carteleras Jumanji, de Joe Johnston, basada en una novela de Chris van Allsburg. Esta nueva adaptación de otra obra del autor tiene numerosos puntos en común con su predecesora, aunque en versión futurista. Se pierde el efecto sorpresa, pero el actor reconvertido en cineasta Jon Favreau (Elf) dirige con solvencia, aliñando bien la moraleja sobre la necesidad del cariño fraternal. Destaca la combinación de efectos especiales por ordenador con maquetas tradicionales, que recuerdan a las películas producidas por Spielberg en los 80.

6/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
La guerra de los mundos (2005)

2005 | War Of The Worlds

Cine palomitero, cine menor. Steven Spielberg entrega una gran superproducción, basada en la obra homónima de ciencia ficción de H.G. Wells, adaptada por David Koepp y Josh Friedman a un contexto contemporáneo, con ciertas licencias. La premisa básica es de una simplicidad pasmosa: por alguna razón ignota, un ejército de alienígenas ha decidido invadir nuestro planeta. Con una idea semejante, M. Night Shyamalan articuló en Señales una trama inquietante sobre la necesidad de la fe, y acerca de los peores temores que acechan y paralizan a la sociedad actual. Spielberg se queda sólo con la idea de los extraterrestres belicosos (nada que ver las visitas amistosas de E.T. y Encuentros en la tercera fase), y con una familia en apuros, aunque con problemas domésticos más convencionales. Como es típico en los filmes del director, por la situación que él mismo vivió en su infancia, tenemos una familia en descomposición. Ray Ferrier es un padre divorciado, mujeriego y poco responsable, incapaz de ganarse a sus hijos en los periodos en que se hace cargo de ellos. Pero durante un fin de semana compartido se produce la indeseada invasión, y Ray se ve obligado a salir de su caparazón… para no ir demasiado lejos. Aprenderá a ocuparse de los seres queridos más cercanos, los hijos, y poco más. Aunque uno espera de Spielberg más, no deberían buscarse tres pies al gato que vino del espacio. Su película es entretenimiento en estado puro, en la línea de Parque Jurásico, con quien comparte guionista. Se ve con agrado, y desde el punto de vista visual y de efectos especiales, el cineasta entrega escenas asombrosas, de rara perfección. Y acierta en la creación del suspense en el primer tramo del film, a través de unas tormentas con inusitado aparato eléctrico. Pero pronto opta por circunscribirse más al subgénero catastrofista que al cine de ciencia ficción: El día del mañana se nos antoja la referencia más cercana en el tiempo. Así las cosas, la narración discurre por senderos más que trillados, hasta llegar a un desenlace que sabe a poco. El reparto, con el todopoderoso Tom Cruise y la niña Dakota Fanning al frente, se limita a cumplir con sus esquemáticos personajes.

6/10
Código 46

2003 | Code 46

En un futuro cercano, nadie puede entrar en las gigantescas megalópolis sin un permiso especial. La clonación humana está permitida, pero el Código 46 prohíbe tener hijos a las personas cuyo ADN sea similar, pues serían familiares genéticos. En tal contexto, William, un hombre casado, inspector de una compañía de seguros, va a Shanghai para investigar el caso de unos falsificadores de papeles para circular entre ciudades o salir al exterior. Pero allí se enamora de María, la supuesta falsificadora. La policía acabará acusándole de violar el Código 46. La ciencia ficción es un género ideal para las reflexiones éticas o filosóficas, pues se puede componer un guión que especule sobre los peligros a los que puede llevar en el futuro cualquier tipo de práctica actual. Blade Runner y Gattaca advertían de los riesgos de la manipulación genética. Y aunque las comparaciones son odiosas, recupera el tema el prolífico cineasta británico Michael Winterbottom, en una cinta que en principio intenta ser tan reflexiva como los títulos citados, lejos de los espectáculos de acción tipo Matrix o Star Wars. Empeñado en labrarse la filmografía más heterogénea de la historia del cine, el autor de In this World y Wonderland advierte de un aspecto inusitado de la clonación, el riesgo de mantener relaciones incestuosas sin saberlo. Prescinciendo de grandes efectos especiales, Winterbottom construye una atmósfera inquietante, y aunque el desarrollo resulta escabroso y bastante frío para tratarse de una historia de amor, abre interrogantes curiosos e interesará a los puristas del género.

5/10
Mystic River

2003 | Mystic River

Jimmy, Dave y Sean, compañeros de la infancia, vieron cómo su amistad se truncaba bruscamente la mañana en que dos tipos, simulando ser policías, se llevaron a uno de ellos. Los abusos sexuales que padeció Dave le marcaron de por vida; y aunque casado y con un hijo años después, le quedan claran secuelas; Jimmy, siguió el camino de la delincuencia, aunque tras una temporada en prisión, trata de regenerarse y de sacar adelante a su familia; por último, Sean se ha convertido en policía. Y precisamente un caso criminal, el asesinato de la hija de Jimmy, fuerza de nuevo el contacto de los otrora amigos. Clint Eastwood es un excelente director. Tiene además su propia productora, Malpaso, y un equipo de técnicos (Lennie Niehaus, música, Joel Cox, montador, Henry Bumstead, diseñador de producción…), con los que viene repitiendo de película en película. O sea, cuenta con un preciso mecanismo de relojería para poner en marcha, realizar y empaquetar películas impecables. Es el caso de Mystic River, un film intenso, con un guión bien vertebrado de Brian Helgeland, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, donde todo encaja y que disimula bien algunas trampas, como la inexistencia de coartada para Dave, el repentino hallazgo de unas pruebas incriminatorias. Eastwood rueda a las mil maravillas, con ritmo brioso, sin empantanarse; con ideas visuales efectivas. El film es pesimista y duro, pero su violencia es sobre todo psicológica, y se evitan las truculencias al tratar los abusos sexuales. Película masculina, alguno la tacharía quizá de machista, pues las mujeres tienen escasa presencia, y se comportan de modo poco inteligente: la excepción es la esposa de Sean, con sus llamadas silenciosas al móvil. Clint Eatwood no actúa, pero hace actuar a sus actores con maestría. Medido reparto que ha dado a Sean Penn el primer Oscar de su carrera, el rebelde actor está perfectamente secundado por un plantel de campanillas: Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne. Y aunque las mujeres tengan menos peso, Marcia Gay Harden y Laura Linney se las arreglan para dar a sus personajes una tercera dimensión.

7/10
La verdad sobre Charlie

2002 | The Truth About Charlie

Reggie descubre, tras la muerte de su esposo, que éste llevaba una doble y peligrosa vida. Remake de la maravillosa Charada de Stanley Donen, donde Audrey Hepburn, Cary Grant y Walter Matthau son sustituidos por Thandie Newton, Mark Wahlberg y Tim Robbins. Las comparaciones son siempre odiosas, pero Jonathan Demme, el director de El silencio de los corderos, se esfuerza por mantener el tipo, aunque el tiro le sale más bien por la culata. Dedica el film a su sobrino Ted, también director, fallecido en el año 2002.

2/10
Conspiración en la red

2001 | AntiTrust

Todo hijo de vecino concuerda en pensar que la informática ha hecho progresar al hombre una barbaridad. Pero también la tecnología puede usarse para planes siniestros. Lo va a averiguar pronto Milo, un geniecillo del bit descubierto por los cazatalentos de una empresa de software. Recién terminados sus estudios, no puede resistir la tentación de trabajar en la empresa liderada por Gary Winston, un tipo carismático, modelo para muchos informáticos; aunque algunos piensan que usa métodos poco ortodoxos para hacerse con el control del mercado. El joven empieza a trabajar entusiasmado, atraído por el vértigo de su nuevo estatus social. La cosa promete –un mundo de lujo que recuerda a áquel en que se sumergía Tom Cruise en La tapadera–, pero... algo huele a chamusquina. Peter Howitt (Dos vidas en un instante) dirige un thriller donde se ponen en tela de juicio algunos comportamientos empresariales poco éticos. El director imprime al relato un tono conspiratorio: “Dicen que la información es poder, y en la actualidad el poder está en manos de un reducido grupo de personas multimillonarias”, asegura. En el reparto hay talento juvenil a espuertas: Ryan Phillippe (Jugando con el corazón) en el lado masculino, y Claire Forlani (¿Conoces a Joe Black?) y Rachael Leigh Cook (Alguien como tú) en el femenino.

5/10
Human Nature

2001 | Human Nature

Tras vivir una temporada en el bosque entre animales silvestres, la reputada novelista Lila vuelve a la civilización tras enamorarse de un científico obsesivo. Éste trata de educar a un hombre criado en estado salvaje. Alocado e irreverente debut del autor de videoclips Michel Gondry, animado por su amigo Spike Jonze, director de Adaptation. El ladrón de orquídeas, que ejerce como productor, al igual que el guionista, el carismático Charlie Kaufman, autor de ese mismo título.

4/10
Misión a Marte

2000 | Mission to Mars

Año 2020. La NASA, al fin, ha logrado colocar una nave tripulada en el planeta Marte. Pero, misteriosamente, se pierde contacto con los astronautas al poco de descubrir una extraña formación rocosa. Un nuevo vuelo tratará de aclarar las cosas. Nueva vuelta de tuerca al género de viajeros en el espacio, que ha dado títulos inolvidables como Apolo 13, El planeta de los simios (1967) o 2001: una odisea del espacio. El origen del proyecto fue la obra (no de ficción) de Robert Zubrin The Case for Mars, donde el autor, ingeniero aeronáutico, proporcionaba gran cantidad de información técnica acerca de cómo debería prepararse un vuelo con seres humanos a Marte. Uno de los aspectos en que incide el director, Brian De Palma, es en el heroísmo de los astronautas: "Son grandes exploradores. (...) Es una película muy heroica y positiva, muy en la línea de nuestros tiempos. Estamos mirando hacia el futuro, y deberíamos elevar nuestras miras". El director logra crear un sostenido suspense, aunque quizá patina un poco a la hora de mostrar a las digitales criaturas marcianas, responsables nada más ni nada menos que de la existencia de vida en la Tierra.

5/10
Alta fidelidad

2000 | High Fidelity

Rob Gordon es un pirado de la música. Regenta una tienda de discos en Chicago, con la particularidad de que sólo los tiene de vinilo. Él y sus dos empleados son capaces de reconocer cualquier canción en milésimas de segundo, y juegan con frecuencia a elaborar “la lista de las cinco mejores canciones de... lo que sea”. La película habla del amor, y para ello se estructura en torno a “Cinco canciones para decir a la persona que te ha abandonado que te ha roto el corazón, pero que sobrevivirás.” Y con tan original modo narrativo asistimos a las cinco relaciones amorosas determinantes en la vida de Gordon. Original, fresca, y con una música maravillosa (se llegan a escuchar hasta 60 canciones diferentes, aparte de la propia partitura de la película). La historia, adaptación de una novela de Nick Hornby, atrapa, cae bien. Mezcla romanticismo –la búsqueda del amor perfecto, las canciones que recuerdan tiempos mejores– con buenos golpes de humor agridulce. Entre las sorpresas, alguna aparición inesperada, como la de Bruce Springsteen, que se interpreta a sí mismo.

7/10
Arlington Road

1999 | Arlington Road

Inquietud. Hay películas de intriga que basan su eficacia en crear en el espectador una angustia creciente. Se trata de provocar en él una cierta incomodidad, que le haga revolverse en el asiento. Esto se puede lograr con estilo, respetando al espectador; o burdamente, con trucos fáciles. El casi debutante (y por tanto, desconocido) Mark Pellington, se apunta al segundo grupo en Arlington Road; lo que se agradece. El film comienza, ya, de un modo sobrecogedor. En medio de uno de esos encantadores barrios suburbiales, tan típicos en Estados Unidos, un asustado Jeff Bridges recoge entre sus brazos a un chaval ensangrentado. La escena ofrece un elaborado estilo documental. ¿Qué ha ocurrido? ¿Un atentado? ¿El tiroteo provocado por un psicópata? ¡No! El chaval estaba jugando con unos petardos, junto a un grupo de amigos, cuando ocurrió el accidente. Accidente que, a Dios gracias, resulta de poca monta. Pero que sirve para que el viudo al que da vida Bridges entable amistad con los vecinos padres del niño, y para que los hijos se hagan amigos. El arranque del film es toda una declaración de principios. La secuencia parece presentar una tragedia, pero queda en nada. Y a medida que transcurre la historia, los interrogantes que se plantean hacen buena aquella máxima de que “nada es lo que parece”. Los vecinos muestran su lado más encantador, pero poco a poco asoma en ellos otra faceta, oscura, poco clara. El personaje de Bridges aparenta ser un paranoico, que cree ver en ellos a peligrosos terroristas: una serie de coincidencias, de datos descubiertos aquí y allá, hacen que planee la sombra de la duda. Y el director consigue que el espectador crea, alternativamente, a uno y a otros: ahora tiene razón el estupendo Bridges al investigar a sus vecinos, ahora son los vecinos (inconmensurables Tim Robbins y Joan Cusack, ésta mostrando un registro diferente a sus papeles de comedia) los que, con todo el derecho del mundo, reprochan a Bridges que husmee en sus vidas.

7/10
Nada que perder

1997 | Nothing to Lose

Comedia alocada llena de acción. Nick Beam (Tim Robbins) ve cómo todo su mundo se deshace como fuego de artificio cuando descubre que su mujer le engaña con su propio jefe. Destrozado y sin ganas de vivir, tiene un encuentro fortuito con un delincuente que le amenaza (Martin Lawrence). Nick está tan destrozado que decide cambiar el rumbo de su vida hasta el punto de que se rebela contra el criminal y pasa a ser él el secuestrador. Sin embargo el encuentro entre los dos generará una singular empatía entre ellos y dará lugar a una provechosa relación, llena de acción y situaciones divertidas. Simpática comedia con un guión bien estructurado, obra de Steve Oedekerk, también realizador. Cuenta con una de las personalidades más asentadas en el panorama cinematográfico, el actor y director Tim Robbins (Cadena perpetua, Arlington Road), que aquí demuestra con creces sus formidables cualidades para la comedia.

4/10
El gran salto

1994 | The Hudsucker Proxy

Los hermanos Coen homenajean, a la vez que lo caricaturizan, el cine clásico de Frank Capra. Y lo hacen a través de la historia de Norville Barnes (Tim Robbins), un ingenuo joven recien licenciado en empresariales, que es contratado por una empresa el mismo día que su fundador se ha suicidado saltando desde la ventana de la Sala de Juntas en el piso 44. Sidney J. Mussburger, brazo derecho del fallecido, decide elegir como nuevo presidente de la compañía a Norville Barnes, al que considera un idiota, para conseguir que bajen los precios de las acciones de la compañia. El resultado es una brillante comedia, con grandes golpes de humor. Tambien es de destacar el efecto visual conseguido por los Coen, en particular el peliculiar "look" del Nueva York de los años 50. La película cuenta con grandes secuencias tales como las impresionantes caídas desde el rascacielos.

6/10
Prêt-à-Porter

1994 | Prêt-à-Porter

La moda está de moda: diseñadores y modelos acaparan espacio en los medios de comunicación. Robert Altman aprovecha este tirón para realizar un film coral, en el que numerosos personajes se reúnen en París para mostrar o ver las últimas creaciones de temporada. Sus historias se entrecruzan en un modo de contar recurrente en el director de Nashville o Vidas cruzadas, con un reparto plagado de estrellas, pero desaprovechado. ¿Qué le falla al film de Altman? Algo bastante importante: el guión. No hay un sustrato sólido, capaz de vertebrar dos horas largas de película, que se reducen a una colección de anécdotas sueltas. La dificultad de vender al espectador una película como ésta es patente en la publicidad que la acompañó en su estreno: ésta trata de convertir Prêt-à-Porter en un film policíaco, cosa que, desde luego, no es. Por otra parte, Altman da una visión corrosiva y amoral del mundo de la pasarela, al que acusa sin tapujos de frivolidad: sorprende por ello que muchos profesionales de la moda hayan colaborado en el film. Fiel a su marcado pesimismo, el director no salva a ningún personaje de la quema que organiza; ésta se completa con un exceso erótico final, que pretende ser ingenioso. Ante tal ambiente degradado –simbolizado de modo agotador con excrementos de perro– Altman parece decir que sólo cabe encogerse de hombros y decir: “Así son las cosas”.

4/10
El genio del amor

1994 | I.Q.

Walters es un mecánico de coches de Princeton, en el estado de Nueva Jersey. Además es muy aficionado a los experimentos científicos. Un día conoce a una bonita chica llamada Catherine (Meg Ryan), que resulta ser sobrina del científico Albert Einstein. Walters no puede menos que enamorarse con locura de ella. El problema es que Catherine está prometida desde hace tiempo con un aburrido y serio inglés. Como a Einstein no le gusta el inglés, y por el contrario le cae muy bien el simpático Walters, decide ayudar a éste para que conquiste a su sobrina. Antes deberá disuadir al inglés de sus intenciones, para lo que contará con la estimable ayuda de un grupo de alocados científicos. Una divertida comedia protagonizada por la reina de las comedias románticas de los años 90, la dulce Meg Ryan, denominada en varias ocasiones la Novia de América. Tim Robbins da vida a un joven espabilado y de buen corazón. Walter Matthau completa una interpretación divertidísima y convincente. Muy agradable para pasar un buen rato, original y repleta de situaciones tan geniales como disparatadas.

5/10
Cadena perpetua

1994 | The Shawshank Redemption

Acusado del asesinato de su mujer y su amante, Andy Dufresne es enviado a prisión de por vida. A partir de un relato de Stephen King, Frank Darabont debutó con este extraordinario drama carcelario, que huye de los efectismos para centrarse en temas como la amistad y la esperanza. Tim Robbins compone un protagonista muy humano y atractivo, y Morgan Freeman le secunda a la perfección mimetizándose en su mejor amigo entre rejas. Algunas escenas son memorables, como las de la cerveza en el tejado o el momento en que Dufresne "regala" unos momentos de música clásica a los presos. Son momentos en que la verdadera libertad humana, esa que nadie te puede quitar, grita poderosamente. Nominada para 7 Oscar, la película tuvo la desgracia de que ese año Forrest Gump lo acaparara todo.

9/10
Vidas cruzadas

1993 | Short Cuts

Basada en ocho historias y un poema de Raymond Carver, nos cuenta la historia de diferentes hombres y mujeres que tratan de incoporarse y adaptarse al mundo laboral. Se trata de un auténtico mosaico de diversas historias entrelazadas que dan lugar a diferentes argumentos, en algunos predomina el humor, en otros el romance e incluso el terror. Robert Altman (Prêt-à-Porter, El juego de Hollywood) dirige este film que fue galardonado con el Leon de Oro en la Mostra Internacional Cinematográfica de Venecia y que obtuvo la nominacion al Oscar en la categoría de mejor director. Destaca un elaborado montaje, a la hora de mezclar y entrelazar las diferentes historias, y un extraordinario y largo reparto de lujo: Andie MacDowell, Bruce Davison, Julianne Moore, Tim Robbins, Jack Lemmon, son algunas de las estrellas de este original film.

8/10
Ciudadano Bob Roberts

1992 | Bob Roberts

Debut en la dirección del actor Tim Robbins, que hace una acendrada crítica del tantas veces circense mundo de la política. Para ello sigue la campaña del ciudadano Bob Roberts del título, un tipo que se presenta al Senado por el partido republicano, y que originalmente era cantante de canciones folclóricas, que se integran en la banda sonora del film.   La película no es ciertamente original, sigue la estele de los populistas protagonistas de Un rostro en la multitud y El candidato, que se llevan a la gente de calle, pero que realmente no tienen un programa nítido para mejorar las cosas en la sociedad. Robbins no sólo dirige, sino que firma el guión, protagoniza, y compone él mismo las canciones de su personaje. Ha contado con la intervención de muchos actores conocidos para pequeños papeles, en el fondo, cameos.

5/10
El juego de Hollywood

1992 | The Player

Loca sátira del mundo del cine, narra las peripecias de un productor cinematográfico que recibe una serie de amenazas de muerte por un guionista, al que este en su día no contrató. Tim Robbins da vida a este productor, que habrá de luchar por mantener su puesto de trabajo y que deberá hacer todo lo posible para eludir la acción de la policía cuando se vea accidentalemnte involucrado en la muerte de un guionista. Robert Altman dirige esta comedia, a la que sabe imprimir su sello personal, ironía y mordacidad predominan durante todo el film. Ingeniosos diálogos y un reparto multiestelar encabezado por Tim Robbins, Whoopi Goldberg, Greta Scacchi, Fred Ward, Peter Gallagher y Brion James contribuyen a que estemos ante un auténtico producto de lujo. El film obtuvo tres nominaciones a los oscar en las categorías de mejor director, mejor montaje, y mejor guión adaptado.

7/10
Fiebre salvaje

1991 | Jungle Fever

Fliper Purify, arquitecto negro casado, inicia una relación extraconyugal con su secretaria blanca, una chica de origen italiano que debe cuidar de su padre. Ambos deciden contar la verdad con funestas consecuencias, ya que la mujer de Flipper le echa de casa, y el padre de ella, un hombre racista, acaba golpeándola. Tras Haz lo que debas, Spike Lee reincide en la cuestión racial en uno de sus mejores trabajos del inicio de su carrera. Excelente reparto encabezado por Wesley Snipes, en uno de sus papeles más logrados.

6/10
Cadillac Man

1990 | Cadillac Man

Joey O'Brien (Robin Williams) es un verdadero triunfador, tanto en el terreno profesional como en el personal. Su profesión consiste en vender coches, algo en lo que resulta infalible debido a su verborrea y a su capacidad de convicción. Además, aprovecha sus innatas cualidades para conquistar a cuanta mujer se le pone a tiro. Pero llega un momento en el que Joey se encuentra hasta el cuello de deudas. Sus jefes le dan un ultimátum, que consiste en vender el mayor número de coches posible en un solo día de ofertas especiales. Las cosas se complican cuando un delincuente desesperado, interpretado por Tim Robbins, entra en la tienda de Joey amenazándole con una metralleta. Disparatada comedia protagonizada por uno de los actores más carismáticos de los últimos años, el histriónico Robin Williams. Desarrolla con habilidad algunas situaciones divertidas. Agradable, a cambio de no ser muy exigente.

4/10
La escalera de Jacob

1990 | Jacob's Ladder

Un veterano de la guerra de Vietnam tiene recurrentes pesadillas relacionadas con su primer matrimonio y su experiencia bélica. Adrian Lyne se mueve como pez en  el agua al recrear los psicodélicos sueños.

6/10
Miss América

1989 | Miss Firecracker

Camelle (Holly Hunter), una chica provinciana de cascos ligeros, sueña con ganar un concurso de belleza emulando a su presumida prima Elain (Mary Steenburgen), ganadora años atrás, y que atraviesa una crisis familiar. Popeye, una joven negra (Alfre Woodard), le ayuda a preparar el vestido que lucirá en el desfile. Empezando por Elain, muchos de los conocidos de Carnelle no creen que sea buena idea el que se presente al concurso; pero ella se ha esforzado mucho, incluso corrigiendo su mala fama, y haciendo buenas obras en el pueblo. También aparece en escena el hermano de Carnelle (Tim Robbins), recién salido del psiquiátrico, y un admirador (Scott Glenn).  Una grata comedia de ambientación sureña y sabor agridulce, con atractivo reparto y buenos personajes. Pinta bien la atmósfera de las fiestas locales, los rasgos estrafalarios de unos y otros, lo fácilmente que puede divertirse la gente con bien poca cosa. Quizá como narración es poca cosa, falta progresión, pero tiene buenos pasajes, como la escenificación de un célebre pasaje de Lo que el viento se llevó, a la que sigue un número patriótico de claqué de Carnelle, en la prueba de habilidades de las concursantes a miss; o el descubrimiento del vestido rojo.

5/10
Erik, el vikingo

1989 | Erik, the Viking

Un guerrero vikingo decide partir hacia la ciudad de los dioses para conseguir que en el mundo reine la paz. Por el camino tendrá que enfrentarse a todo tipo de amenazas. Terry Jones y John Cleese, dos de los miembros de los Monty Pithon, autores de la serie televisiva Flying circus se volvieron a reunir para esta comedia sobre la época de los vikingos, que utiliza el humor característicos de su antigua formación. Tim Robbins (El juego de Hollywood, Vidas cruzadas, La escalera de Jacob) salió airoso de uno de sus primeros papeles protagonistas.

4/10
Tapeheads

1988 | Tapeheads

Josh e Ivan acaban de perder su trabajo de guardias jurados. Pero ningún problema, es la oportunidad de hacer realidad su sueño de convertirse en productores de vídeo. Montan una pequeña compañía, y acudirán a pedir su buen hacer profesional gente variopinta, como un candidato a la presidencia de extrema derecha, un productor que quiere engatusarles, y una reportera. Comedia tontorrona y a veces surrealista, protagonizada por unos entonces poco conocidos John Cusack y Tim Robbins. La trama es casi lo de menos, lo de más es orquestar gags que produzcan risa, lo que ocurre en contadísimas ocasiones.

3/10
Los búfalos de Durham

1988 | Bull Durham

Película ambientada en el atractivo mundo del beisbol. Narra las relaciones entre Crash Davis (Kevin Costner), un veterano catcher amargado por su pasado; Ebby, el pitcher más rápido entre todos sus compañeros; y la turbadora Annie (Susan Sarandon), sexy animadora del equipo de beisbol. Crash recibe el encargo de sacar a los Bufalos de Durham de la racha más larga de malos resultados que ha tenido en la historia de la liga de Carolina. Para ello deberá emplearse a fondo en el entrenamiento de su estrella más consagrada: Ebby. Pero lograr que la mente y los brazos del rápido pitcher estén más pendientes del juego que de Annie, parece mucho más difícil de los que se esperaba. Tres de los más grandes actores de Hollywood se dan cita en esta película de relaciones y los tres llevan a cabo unas interpretaciones estupendas; y de entre ellos sobresale un Kevin Costner que comenzaba a travesar sus mejores momentos. Gustará a los incondicionales del deporte y de las amistades complicadas.

4/10
Cinco esquinas

1987 | Five Corners

Un tipo recién salido de la cárcel busca a la mujer a la que intentó violar y al joven que la protegió. Con unos jóvenes Jodie Foster, Tim Robbins y John Turturro, el film lo produjo uno de los componentes de los Beatles, George Harrison. Se escucha el tema `In My Life'.

5/10
Top Gun. Ídolos del aire

1986 | Top Gun

Estados Unidos, década de los 80. Top Gun es el nombre de la más prestigiosa academia para pilotos de aviones estadounidense. Es muy difícil ser seleccionado para el entrenamiento en Top Gun, y mucho más superar las complicadas pruebas para ser un piloto de primera. Maverick Mitchell (Tom Cruise) es un joven y decidido piloto, cuyo único objetivo es ser el mejor. Maverick es orgulloso y testarudo, y no se deja amilanar por la competencia de sus compañeros, aunque estos le hagan la vida imposible. Allí conoce a una bella instructora, interpretada por Kelly McGillis, que le hará recuperar la confianza en los peores momentos. Esta conocida película lanzó al estrellato al joven Tom Cruise, y puso de moda su estética de cazadora de cuero y gafas oscuras. Se trata de una inteligente combinación entre la emoción de un joven dispuesto a superar todos los retos, y una atractiva estética. La guinda la pone una cuidada banda sonora, cuya canción original "Take My Breath Away" ganó el Oscar. Las abundantes escenas en el aire, con las trepidantes maniobras de los aviones, son muy espectaculares. El reparto es fantástico.

6/10
Cámara, ¡acción!

1986 | Mirror, Mirror | Serie TV

Un prepotente escritor de novelas de terror, cuya obra ha sido llevada con frecuencia al cine con abundante casquería, va a probar su propia medicina. En efecto, sin saber por qué, el pobre tipo empieza a ver una especie de fantasmal zombi en cualquier espejo en el que se mire, con evidentes intenciones homicidas. ¿Está loco o qué?Martin Scorsese dirige un argumento de Steven Spielberg para su serie de Cuentos asombrosos. La asociación de los cineastas fructificaría cinco años más tarde en El cabo del miedo, dirigida por el primero y producida por el segundo. Ambos filmes evidencian que, aunque Scorsese es un estupendo cineasta, el género fantástico no es lo suyo. De acuerdo, el italoamericano maneja bien los mecanismos del terror, pero la cosa se antoja demasiado artificiosa. En el film se puede ver, completamente maquillado, a Tim Robbins, que da vida, por así decir, al fantasma.

5/10
Howard... un nuevo héroe

1986 | Howard the Duck

Howard es un pato adulto que adora la cerveza y tocar la guitarra. Una noche, un accidente le transporta hasta nuestro planeta. Allí conoce a Beverly (Lea Thompson), una joven y guapa cantante de rock que se convierte en su amiga. Sin embargo, un maligno científico le persigue y amenaza con destruir su planeta. Fantasía que adapta a la gran pantalla un exitoso cómic de la editorial Marvel, se convirtió en el más colosal fracaso de George Lucas, productor del film. Los prodigiosos efectos especiales dotan de credibilidad al simpático protagonista, pero no salvan la papeleta. En este film hizo uno de sus primeros papeles el excelente Tim Robbins (El juego de Hollywood, Cadena perpetua).

3/10
Juegos de amor en la universidad

1985 | The Sure Thing

Gib emprende un viaje por carretera para visitar un amigo en Carolina. Acaba compartiendo coche con Alison, una chica que también va a Carolina, para visitar a su novio, un abogado mucho mayor que ella. Aunque en principio Gib y Alison se llevan como el perro y el gato, a lo largo del viaje empiezan a sentirse atraídos entre sí. Rob Reiner dirigió este antecedente juvenil de uno de sus títulos más conocidos, Cuando Harry encontró a Sally, que dirigiría cuatro años después. Contó con un reparto que posteriormente daría mucho que hablar, encabezado por un jovencísimo John Cusack. Su compañera, Daphne Zuniga, triunfaría años después con la serie Melrose Place, mientras que Anthony Edwards haría lo propio con Urgencias. En el film también aparecen en roles secundarios Tim Robbins y Nicollette Sheridan (Mujeres desesperadas).

4/10
Treme (3ª temporada)

2012 | Treme | Serie TV

Más episodios sobre la reconstrucción física y anímica de una ciudad. Tras el paso del huracán Katrina había mucho que recomenzar en Nueva Orleans. Primero fueron llegando las personas, pero dentro del caos, la delinciuencia y el crimen campeaban a sus anchas. En esta temporada empezará a llegar el dinero necesario para que la vida en la ciudad comience a ser más o menos normal, aunque habrá que esperar a que la justicia y los políticos también se asienten... El actor Tim Robbins dirige uno de los episodios, el 7 para ser exactos, de un total de 10.

6/10
Treme (2ª temporada)

2011 | Treme | Serie TV

Segunda temporada de esta original serie norteamericana que narra las trágicas consecuencias que dejó el huracán Katrina a su paso por Nueva Orleáns. En esta temporada seguimos tras las huellas de los distintos personajes, hombres y mujeres de todo tipo y ocupación, que vieron cómo sus vidas y su pasado se los llevaba el agua. Asistiremos a su puesta en marcha de nuevo y a su ejemplar y difícil acomodo a su modo de vida. Creada por David Simon (célebre gracias a The Wire (bajo escucha)), esta temporada consta de 11 episodios y cuenta con algunos dirigidos por cineastas conocidos, como Brad Anderson, Tim Robbins, o Agnieszka Holland.

6/10
Abajo el telón

1999 | Cradle Will Rock

Este film dejó claro que debíamos de prestar atención a un tipo larguirucho, de sonrisa algo cínica y mirada fría y perspicaz que responde al nombre de Tim Robbins. Tras Ciudadano Bob Roberts y Pena de muerte, vuelve a ponerse tras la cámara y se descuelga con una película coral fascinante y conmovedora, dura y amable, crítica y mordaz, una apología ideológica sobre la libertad de expresión artística en el Broadway de finales de los años 30. En plena crisis económica los estudios teatrales luchan por salir adelante gracias al Federal Theater Project, un programa destinado a reactivar el trabajo de los actores. Un joven director llamado Orson Welles pone en marcha una obra musical llamada Cradle Will Rock, del compositor Marc Blizstein. Sin embargo, el proyecto será censurado por el gobierno, que ve en sus inquietudes sociales un alarmante alegato filocomunista. Robbins diseña un fresco histórico, muy bien ambientado, por donde se pasean personajes reales como Welles, Nelson Rockefeller o el magnate mediático William R. Hearst, junto a otros “casi” reales. El combinado conforma un completísimo hervidero de caracteres, magistralmente humanizados por una plantilla de intérpretes que, salvo algún caso aislado, hacen gala de talento extraordinario. El guión es simplemente encantador, inteligente y acuchillado. Y el maravilloso desenlace deja en el aire una pregunta no apta para cobardes: ¿cuál es mi precio? Con Abajo el telón Robbins se ha convertido en un creador genuino, lo que se dice un tipo peligroso: nada de “montajes” para la galería, ni moralinas intelectualoides. Arte puro, y por tanto subversivo, provocador, bello.

6/10
Pena de muerte

1995 | Dead Man Walking

Una monja recibe una carta. Un asesino, condenado a muerte, quiere verla. Hablan y hablan, a veces no muy amablemente. Hay mucha rabia y cinismo en el condenado. Pero la monja le escucha siempre y hace todo lo posible por ayudarle y comprenderle. Quizá es inocente, aunque su culpabilidad es más probable. La apelación se acerca. Y pronto verá que el cuadro al que se enfrenta no estará completo si no visita a los familiares de las víctimas. Sin utilizar trampas ni efectismos, Tim Robbins consiguió con Pena de muerte, su segunda película como realizador, un tremendo alegato en contra de la pena capital. Es elogiable la visión objetiva de lo que hay alrededor de una ejecución legal. Interpreta a la religiosa Susan Sarandon, en una de sus más memorables composiciones –ganó el Oscar–, mientras que Sean Penn realiza una sobrecogedora actuación como el presunto asesino.

8/10
Ciudadano Bob Roberts

1992 | Bob Roberts

Debut en la dirección del actor Tim Robbins, que hace una acendrada crítica del tantas veces circense mundo de la política. Para ello sigue la campaña del ciudadano Bob Roberts del título, un tipo que se presenta al Senado por el partido republicano, y que originalmente era cantante de canciones folclóricas, que se integran en la banda sonora del film.   La película no es ciertamente original, sigue la estele de los populistas protagonistas de Un rostro en la multitud y El candidato, que se llevan a la gente de calle, pero que realmente no tienen un programa nítido para mejorar las cosas en la sociedad. Robbins no sólo dirige, sino que firma el guión, protagoniza, y compone él mismo las canciones de su personaje. Ha contado con la intervención de muchos actores conocidos para pequeños papeles, en el fondo, cameos.

5/10
Abajo el telón

1999 | Cradle Will Rock

Este film dejó claro que debíamos de prestar atención a un tipo larguirucho, de sonrisa algo cínica y mirada fría y perspicaz que responde al nombre de Tim Robbins. Tras Ciudadano Bob Roberts y Pena de muerte, vuelve a ponerse tras la cámara y se descuelga con una película coral fascinante y conmovedora, dura y amable, crítica y mordaz, una apología ideológica sobre la libertad de expresión artística en el Broadway de finales de los años 30. En plena crisis económica los estudios teatrales luchan por salir adelante gracias al Federal Theater Project, un programa destinado a reactivar el trabajo de los actores. Un joven director llamado Orson Welles pone en marcha una obra musical llamada Cradle Will Rock, del compositor Marc Blizstein. Sin embargo, el proyecto será censurado por el gobierno, que ve en sus inquietudes sociales un alarmante alegato filocomunista. Robbins diseña un fresco histórico, muy bien ambientado, por donde se pasean personajes reales como Welles, Nelson Rockefeller o el magnate mediático William R. Hearst, junto a otros “casi” reales. El combinado conforma un completísimo hervidero de caracteres, magistralmente humanizados por una plantilla de intérpretes que, salvo algún caso aislado, hacen gala de talento extraordinario. El guión es simplemente encantador, inteligente y acuchillado. Y el maravilloso desenlace deja en el aire una pregunta no apta para cobardes: ¿cuál es mi precio? Con Abajo el telón Robbins se ha convertido en un creador genuino, lo que se dice un tipo peligroso: nada de “montajes” para la galería, ni moralinas intelectualoides. Arte puro, y por tanto subversivo, provocador, bello.

6/10
Pena de muerte

1995 | Dead Man Walking

Una monja recibe una carta. Un asesino, condenado a muerte, quiere verla. Hablan y hablan, a veces no muy amablemente. Hay mucha rabia y cinismo en el condenado. Pero la monja le escucha siempre y hace todo lo posible por ayudarle y comprenderle. Quizá es inocente, aunque su culpabilidad es más probable. La apelación se acerca. Y pronto verá que el cuadro al que se enfrenta no estará completo si no visita a los familiares de las víctimas. Sin utilizar trampas ni efectismos, Tim Robbins consiguió con Pena de muerte, su segunda película como realizador, un tremendo alegato en contra de la pena capital. Es elogiable la visión objetiva de lo que hay alrededor de una ejecución legal. Interpreta a la religiosa Susan Sarandon, en una de sus más memorables composiciones –ganó el Oscar–, mientras que Sean Penn realiza una sobrecogedora actuación como el presunto asesino.

8/10
Ciudadano Bob Roberts

1992 | Bob Roberts

Debut en la dirección del actor Tim Robbins, que hace una acendrada crítica del tantas veces circense mundo de la política. Para ello sigue la campaña del ciudadano Bob Roberts del título, un tipo que se presenta al Senado por el partido republicano, y que originalmente era cantante de canciones folclóricas, que se integran en la banda sonora del film.   La película no es ciertamente original, sigue la estele de los populistas protagonistas de Un rostro en la multitud y El candidato, que se llevan a la gente de calle, pero que realmente no tienen un programa nítido para mejorar las cosas en la sociedad. Robbins no sólo dirige, sino que firma el guión, protagoniza, y compone él mismo las canciones de su personaje. Ha contado con la intervención de muchos actores conocidos para pequeños papeles, en el fondo, cameos.

5/10

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