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Blog de Hildy

He tenido un sueño, doctor Freud

Uno de los más ilustres hijos de Viena es, naturalmente, el doctor Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Muy cerca de la iglesia votiva se

He tenido un sueño, doctor Freud

Uno de los más ilustres hijos de Viena es, naturalmente, el doctor Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Muy cerca de la iglesia votiva se encuentra un parque dedicado a su memoria, y a un centenar de metros, en el número 19 de la Bergasse Strasse, se encuentra la casa donde vivía y pasaba consulta, hoy convertida en museo. Antes de visitar el lugar, visiono una película recientemente editada en DVD por Universal, Freud, pasión secreta. Tiene detrás a un gran director, John Houston, y da vida al inolvidable doctor nada menos que Montgomery Clift.

He tenido ocasión de ver hace poco unos DVDs, de ética nada menos, dedicados entre otras cosas a la universal búsqueda de la felicidad por parte del hombre. Interesantísimos, sin duda, pero que me confirman en la idea de la enorme dificultad de tratar determinados temas con medios audiovisuales, pues requieren un grado de abstracción por parte del espectador, no fácil de conseguir con este medio.

Una impresión parecida he sacado de la película Freud, pasión secreta. Sin pretender aquí ofrecer siquiera una aproximación a las intuiciones y aportaciones, junto a los límites del pensamiento freudiano, y pasando por alto los engolados prólogo y epílogo del film, lo cierto es que resulta complicado, muy complicado, hablar en una película de dos horas de temas como represión sexual, subconsciente, traumas, deseos de matar al padre, complejos edípicos, etcétera, aun aderezando la cosa con sesiones de hipnosis, escenas oníricas, y broncas de colegas médicos poco comprensivos. La cosa se hace pesadita, resulta poco cinematográfica, por mucho que se esfuercen los responsables del film, incluida la partitura musical de Jerry Goldsmith, un poco al estilo misterioso de En los límites de la realidad; el morbo que siempre despierta lo relativo a las perversiones sexuales; o la insistencia vienesa en algo que he mentado en un post previo, la fijación con la muerte, en este caso el fallecido padre de Siggy, si no  recuerdo mal, así llama en la intimidad su esposa al doctor.

Total, que sueño con un cine capaz de abordar con éxito temas difíciles de aprehender, porque parece que se ven claros un momento y enseguida se esfuman. Películas audaces, ricas en contenido, sugerentes, no atadas de pies y manos a los intereses comerciales, ni necesariamente reñidas con ellos, que no se desvanezcan quedándose en nada. ¿Me estaré volviendo loco, señor Freud? ¿Qué me pasa, doctor?

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