“Si los curas y monjas supieran, la paliza que les vamos a dar...” era el inicio de una tonadilla popular, en época de persecución religiosa en
“Si los curas y monjas supieran, la paliza que les vamos a dar...” era el inicio de una tonadilla popular, en época de persecución religiosa en España. Parafraseándolo, podríamos decir “Si los curas y monjas supieran, las películas que van a protagonizar...”, pues de pronto sus historias ocupan bastantes de los filmes estrenados o a punto de estrenarse en las pantallas hispanas.
En tal sentido todavía está reciente en la memoria La última cima, documental sorpresa de la última temporada, la película más vista en su género en 2010, con una recaudación de más de medio millón de euros. El film seguía la trayectoria del sacerdote Pablo Domínguez, muerto en accidente de montaña, la historia de “un cura normal” en palabras de su director Juan Manuel Cotelo.
Pero es que hay más. Ayer se estrenó la película animada The Secret of Kells, nominada al Oscar, que ambientada en la Irlanda del siglo IX, sigue a un joven monje que ayudará a completar el precioso libro miniado de Iona, elaborado en honor de San Columbo. Por supuesto, aún perdura en el recuerdo la sorpresa de ese ascético y sobrio documental titulado El gran silencio (2006), sobre una comunidad de cistercienses, bastante diferente a la visión de los frailes del popular film El nombre de la rosa.
La semana que viene está previsto el estreno de Visión, película sobre la beata Hildegard Von Bingen, abadesa visionaria y erudita, que dirige la alemana Margarethe von Trotta, y hasta en breve se va a recuperar Thérèse, un film de Alain Cavalier sobre Teresa de Lisieux que data nada menos que de 1986. Son estupendas películas que se suman a una larga tradición cinematográfica monjil donde se dan cita Diálogo de carmelitas, Historia de una monja, Narciso negro o la serie televisiva Teresa de Jesús. Y diferentes a una Sor Citroen, pongamos por caso de comedieta ligera, o un Machete con Lindsay Lohan en plan monja guerrera.
Hasta Fernando León de Aranoa se ha apuntado a pintar un cura simpático -lejos de los sacerdotes siniestros del cine español reciente, Camino y Los girasoles ciegos-, personaje secundario en su película de inminente estreno sobre la inmigración y los ancianos, Amador.
