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Biografía

Fernando León de Aranoa

Fernando León de Aranoa

52 años

Fernando León de Aranoa

Nació el 26 de Mayo de 1968 en Madrid, España

Premios: 5 Goya (más 2 premios y 1 nominaciones)

Vuelve el hombre

07 Septiembre 2010

Cine social, sí. Pero cine, sobre todo, que mira a las personas. Así es el trabajo del madrileño Fernando León de Aranoa, un cineasta que ha sabido desarrollar una carrera coherente con la intención no pequeña de "entender el mundo".

Fernando Leon de Aranoa nació en Madrid, en 1968. Licenciado en Ciencias de la Imagen por la madrileña Universidad Complutense, se diría que siempre tuvo claro que quería ser guionista y director de cine. “Yo me planteo las películas desde la curiosidad, para entender el mundo”, me comentó el director en una entrevista. Y en efecto, su cine supone una mirada a la sociedad y a los problemas que la aquejan, pero siempre una mirada a las personas concretas, normales y corrientes, en su cotidianidad. En tal sentido, el suyo es un cine humanista, y no le gusta la etiqueta de que “hace cine social”, aunque pueda entenderla. En persona, con su tradicional camiseta, pelo abundante recogido en coleta y barba, es franco en el trato, directo en las respuestas, con deseos de explicar lo que le interesa, en el cine, y en la vida.

Lo dicho no quita para que León de Aranoa sea un profesional, y de hecho sus primeros pasos en el mundo audiovisual le llevaron a trabajar para otros, ya fuera en el programa televisivo concurso “Un, dos, tres” de Narciso Ibáñez Serrador, y en los sketches cómicos de “Martes y trece”. En la ficción televisiva también aportaría su sapiencia de guionista a Turno de oficio, y en cine trabajaría largamente en comedias de Antonio del Real como ¡Por fin solos! (1994), Los hombres siempre mienten (1994), Corazón loco (1997) y Cha-cha-chá (1998). Cuando ya era un director que desarrollaba sus propios proyectos, no hizo ascos a colaborar con Chus Gutiérrez –Insomnio (1998)–, Antonio CuadriLa gran vida (2000)–, La Fura del Baus –Fausto 5.0 (2001)– y el cine uruguayo –El último tren (2002)–. Aunque a partir de 2002 y su mayor éxito, Los lunes al sol, no firmará guiones para otros.

El primer trabajo como director fue un corto, Sirenas (1994), y no pasaría mucho tiempo, dos años, para que firmara su primer largo, Familia, producción de Elías Querejeta. Fue toda una sorpresa, el original y sorprendente modo de señalar que todos necesitamos el amor de una familia, y no es de extrañar que recibiera un Goya a la mejor dirección novel, y que la película se vendiera por medio mundo, pues su entraña era universal. Ya en este debut demostró que se le daba bien dirigir a los actores, quizá porque entendía cómo son las personas y los personajes, todo al tiempo.

Siguiendo su costumbre de titular las películas de modo minimalista, una palabra basta, vino después Barrio (1998), una mirada durante el verano a tres chicos desocupados de una barrida madrileña, con las inquietudes típicas de la adolescencia, el entorno particular de cada hogar, y cierto fatalismo que volvería a estar presente en su filmografía.

La absoluta consagración vendría con Los lunes al sol (2002), Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y Goya a la mejor película. Protagonizaba un Javier Bardem a punto de hacer las Américas, y la aproximación al problema del paro, a través de un grupo de camaradas sin trabajo, era muy humano, con algún apunte humorístico más bien irónico, dominaba más bien el regusto amargo. El film estaba coproducido con Mediapro, y la asociación con el productor Jaume Roures continúa hasta la actualidad. Aunque eso sí, León de Aranoa decidió crear en 2004 su propia productora, Reposado, desde la cual desarrolla sus proyectos. El primero sería Princesas (2005), una arriesgada mirada al mundo de la prostitución en España. El título ya habla de la intención de humanizar a las mujeres, son personas revestidas de dignidad, pese a su oficio, pero el peligro, que el director no sortea, es la mirada ingenua, de “cuento de hadas”, nunca mejor dicho.

La preocupación por la infancia del director quedó recogida en el film documental colectivo Invisibles (2007). En su segmento Buenas noches, Ouma, se hacía eco de la terrible situación de los niños soldados en Uganda. No era la primera vez que abordaba este género, pues en 2001 firmó Caminantes, sobre los zapatistas en México, premiado en el Festival de Cine de La Habana, y había coescrito el guión de La espalda del mundo (2000).

Cinco años ha tardado en volver a dirigir un largo de ficción Fernando León de Aranoa tras Princesas. Amador no es una película sobre la inmigración, o no sólo trata este tema. En realidad habla de la soledad de las personas, y de la necesidad que todos tenemos de encajar las piezas de nuestra vida para alcanzar la felicidad. Lo hace a través de una situación límite donde no faltan consideraciones sobre la ancianidad, y la envergadura de los problemas de la gente, que no es otra que la que a veces cada uno les da de modo exagerado.

Goya
2016

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Goya
2003

Ganador de 1 premio

Goya
1999

Ganador de 2 premios

Goya
1998

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Concha de Plata al mejor director Barrio
Filmografía
Loving Pablo

2017 | Escobar

1983, en Colombia. Virginia Vallejo, popular presentadora de un programa televisivo, acude a una fiesta en la Hacienda Nápoles, donde conoce a su dueño, Pablo Escobar, que desde el primer momento le resulta fascinante. Acaba iniciando una aventura con él, mientras éste inunda Estados Unidos de cocaína, convirtiéndose en una de las mayores amenazas al gobierno de Ronald Reagan. Con esta adaptación del libro de la propia Vallejo “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, Fernando León de Aranoa partía de un importante ‘handicap’: llega tarde, tras el largometraje Escobar, el paraíso perdido, y la serie Narcos, con las que no puede evitar repetirse. Aún así, el madrileño no ha podido resistirse a la oportunidad de componer un film de mafiosos, muy al estilo de Martin Scorsese, sobre la ascensión y caída de un capo del crimen, con enorme brutalidad a la hora de mostrar asesinatos. Pese a ser sobre todo escritor (modélico el libreto de Familia, su ópera prima) fracasa en el guión, que acumula diversos defectos, sobre todo una voz en off tan innecesaria como reiterativa de la protagonista, pero también se olvida de desarrollar a muchos personajes, por ejemplo al policía que interpreta Peter Sarsgaard. Pese a estar especializado en cine social e intimista, en títulos como Barrio, aquí no consigue plasmar bien las relaciones entre personajes, ni secuencias conmovedoras, pero luego compone vistosos planos de masas (atención al aterrizaje de un avión en la autopista). Y fallan detalles, por ejemplo las prótesis con las que se le da un aspecto rechoncho al protagonista. Por estas razones fue denostada por la crítica tras su paso fuera de concurso por el Festival de Venecia. Pero al fin y al cabo funciona. Sobre todo por el intenso trabajo de los protagonistas, Javier Bardem –que se transforma por completo– y Penélope Cruz, de nuevo mejor con un director nacional que con uno extranjero. Por ejemplo, ambos se han trabajado muy bien el acento colombiano, para los diálogos, que en el original son en inglés con algunas expresiones soeces en español latino. Además, la historia que relata continúa impactando aunque se conozca de sobra. Sobre todo critica la doble moral, por ejemplo de los parlamentarios que critican al narcotraficante cuando ellos ocultan corrupción, o de Estados Unidos, más permisivo con la mafia italiana porque sus beneficios se quedan en el interior del país que con los narcos, que sacan el dinero. Pero también del protagonista, por un lado benefactor de los pobres, para quien se convierte en un héroe, por construir viviendas, por otro capaz de los crímenes más horribles. De la misma forma se supone que adora a su familia pero mantiene relaciones extraconyugales, y adora a su pequeña hija, cuando practica sexo con adolescentes que ha comprado a sus familias.

6/10
Política, manual de instrucciones

2016 | Política, manual de instrucciones

Documental que sigue la trayectoria del fenómeno Podemos, desde su asamblea convocada para constituirse en partido político, hasta las elecciones de diciembre de 2016, en que logró unos extraordinarios resultados, 69 diputados, algo inédito para una formación que concurría por primera vez a una cita electoral de este tipo. Tiene detrás a Fernando León de Aranoa, no sólo como director, sino también como productor a través de su compañía Reposado, en alianza con Jaume Roures de Mediapro. Resulta muy difícil hacer un documental sobre política con gancho, más cuando el hartazgo de los ciudadanos ante la incapacidad y escasa disposición de sus representantes para formar gobierno alcanza límites muy altos. Está claro que Fernando León de Aranoa es un cineasta con pedigrí, y se esfuerza en imprimir brío a su "relato", palabra muy repetida a lo largo del metraje. Pero el film resulta extremadamente largo, con un lenguaje de profesor cansino por parte de los protagonistas, además de que sus simpatías por la formación morada se notan en exceso. Muy poco se habla de los contenidos concretos programáticos de Podemos, tal vez porque son difusos más allá de los deseos vagos de revolución, cambio, un modo nuevo de hacer las cosas, devolver la ilusión a la ciudadanía, acabar con la casta, etc. Incluso el referente bolivariano, y sudamericano en general, queda difuminado. En cualquier caso el acento –y es lo más interesante del film– se pone en la estrategia del Partido, el modo en que se piensa cómo transmitir una mala noticia, o se busca una idea con gancho, y el film muestra sobradamente que Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Manuel Monedero, Pablo Echenique y compañía son grandes comunicadores, que han sabido utilizar la política espectáculo de la televisión en su propio beneficio. El espectador que desee información sobre algunos de los puntos más oscuros de Podemos –su financiación, la relación con Venezuela, el caso Monedero...– quedará decepcionado, pues se pasa por ellos de puntillas, con cierta astucia para que nadie puede decir que se han omitido, pero sin coger el toro verdaderamente por los cuernos. Mientras que hay una indudable toma de postura en dar a entender que la búsqueda de cambio de Ciudadanos no es comparable a la de Podemos. También se echa en falta algo más de humanidad –se menciona a Tania de refilón–, y el papel de las bases, que se supone son los protagonistas del movimiento, no es todo lo relevante que cabía esperar, sus momentos parecen a la postre un gran esfuerzo para que el "relato" de que el cambio vendrá del pueblo a través de Podemos se pueda sostener.

4/10
Un día perfecto

2015 | A Perfect Day

Cinco años después de Amador, Fernando León de Aranoa vuelve a estrenar película, también producida por él. Esta vez sitúa la historia en la guerra de los Balcanes, en la que  sigue a un grupo de voluntarios que se dedica a asegurar el suministro de agua potable en la zona. El conflicto surge cuando, intentando sacar un cadáver de un pozo para evitar su contaminación, se les rompe su única cuerda: conseguir otra será la excusa argumental para el desarrollo de esta “road movie”. El film está concebido como un baile de géneros, se mueve entre la comedia, el drama y el cine social, algo que ya ocurría en Barrio. En Un día perfecto esta hibridación tiene un resultado irregular. En unas ocasiones los chistes del personaje interpretado por Tim Robbins animan el film, en otras le restan verosimilitud. Lo mismo ocurre con la visión crítica de la ONU y de su intervención: por un lado enriquece la película, pero llega un momento en que el reproche a la burocracia militar peca de exagerado. Es la primera vez que Fernando León rueda en inglés, pero eso no le ha impedido dirigir bien a sus excelentes actores. Tanto Benicio del Toro, con una interpretación penetrante de un personaje que intenta arreglarse a sí mismo, como Tim Robbins y su loco conductor, cumplen con creces. Los personajes –incluidas las dos chicas, Mélanie Thierry y Olga Kurylenko– cargan con un pasado que no terminamos de conocer y que nos interesa, pues ellos y ellas son el resultado de sus heridas, de su cansancio por tratar de hacer de este mundo un sitio mejor. Es la mayor virtud de esta película, una veta que se podría haber explotado más. Es indudable que el director quería hacer una película de contrastes, con muchos contrapuntos: entre sus protagonistas, entre imagen y música, entre las risas de los personajes y el drama que los rodea, entre la bondad de los voluntarios y la frialdad de los militares. Así construye una obra irregular e interesante, bien planificada –aunque a veces los planos aéreos parecen metidos con calzador– y con un final que cierra perfectamente la historia. Como es habitual en él –recordemos Familia, Barrio o Los lunes al sol– lo que más brilla en esta película son sus personajes y su pasado. Sin embargo, esta vez la trama no está al nivel de sus protagonistas: da la sensación de que, en ocasiones, la historia está supeditada al deseo de crítica. Además, uno se queda con ganas de introducirse más en el conflicto de la antigua Yugoslavia, que solo se toca de manera tangencial en dos momentos puntuales.

6/10
Amador

2010 | Amador

Marcela es una joven peruana, casada con su compatriota Nelson, introducido en un negocio clandestino de flores en España. Ella no está muy segura de su matrimonio, y no se atreve a comunicar a Nelson su embarazo, ya anteriormente estuvo encinta y decidieron abortar. Su soledad tiene compañía en Amador, un hombre anciano, postrado en la cama, al que cuida mientras su familia se ha ido a la costa, donde se están haciendo una casita. Cuando los dos habían aprendido a conocerse mutuamente, sucede lo inesperado: Amador muere. Y Marcela, que necesita el dinero que le ha prometido la familia, resuelve ocultar la muerte. Ella actuará como si siguiera cuidando del enfermo. Pero claro, los días pasan, es verano, y algunas cosas no se pueden esconder por mucho tiempo. Cinco años han transcurrido desde su último largometraje de ficción, Princesas. Y de nuevo Fernando León de Aranoa es fiel a sus constantes cinematográficas, la mirada a seres humanos concretos y sus problemas, lo que le sirve para entregar una cierta radiografía social del momento, interesante sin duda aunque algo pesimista. El tema dominante es la soledad de unas personas que no son perfectas, sólo una mirada superficial diría que ésta es una película sobre la inmigración, aunque surja el tema desde el mismo arranque. La ancianidad se lleva mal en solitario, más cuando la familia no demuestra su afecto en el día a día, y hay que acudir a sucedáneos de la felicidad para matar el tiempo. Y la maternidad también se lleva mal cuando se está sola, cuando el esposo mira sólo lo inmediato, no tiene un proyecto familiar compartido. Llama la atención la perpetua tristeza de los personajes –es llamativo en el primer tramo del film–, no existe apenas la sonrisa en sus vidas. La metáfora del rompecabezas que está componiendo Amador, sirve para hablar de la necesidad de saber componer una imagen lo más perfecta con la vida de cada uno. Sin embargo, trasladada esta metáfora a la estructura narrativa de la película, lo que nos entrega León de Aranoa adolece de algunos problemas. Afortunadamente, cuenta con un buen final, algo fundamental para lo que plantea. Pero lo cierto es que una vez estamos ante la tesitura del fingimiento de Marcela –muy natural Magaly Solier–, la cosa se estanca, es necesario traer a colación la pieza de la "princesa" (o sea, en terminología del director, "prostituta”) que venía a ver a Amador, o la del intercambio verbal con el sacerdote en la iglesia, jugar con la angustia de teléfonos que suenan o vecinos recelosos; por momentos vienen a ser una serie de piezas algo reiterativas, como esas de un cielo que parecen todas iguales, por seguir con la simbología “leoniana”.

6/10
Invisibles

2007 | Los invisibles

7/10
Princesas

2005 | Princesas

Caye es una puta con muchos años de ‘oficio’, a la que su ocupación ha endurecido, pese a su gran corazón. Su familia no sabe (o hace que no sabe), de modo que bien podría decirse que su auténtica familia son las otras mujeres del gremio, con las mantiene animadas tertulias en una peluquería. Al barrio donde ejercen llega una ‘nueva’, Zulema, inmigrante sudamericana, que al principio es mal recibida. Pero Caye aprende a quererla y cultivar su amistad, al tiempo que admira su intensa dedicación con el fin de mandar dinero a su pequeño hijo, que vive con su abuela al otro lado del charco. Fernando León (Familia, Barrio, Los lunes al sol) hace malabarismos con un tema peliagudo, y pese a su innegable talento en más de una ocasión se le caen los trastos al suelo. Porque su esfuerzo por impregnar a la dura historia de una atmósfera irreal, como de cuento, conlleva el peligro de ocultar, o al menos suavizar, la degradación que padecen las prostitutas. Cierto que sus actrices Candela Peña y Micaela Nevárez componen bien sus papeles, y que los momentos de humor son desahogos muy de agradecer, una técnica usada ya con fortuna en Los lunes al sol. Pero momentos como el conato de noviazgo de Caye son, sencillamente, increíbles. Además, la venganza de Zulema con el cliente que abusa de ella y la pega ‘mata’ la bondad del personaje. Aunque tal vez lo más llamativo es la sensación de que la promiscuidad sexual no afecta demasiado a las protagonistas psicológica o emocionalmente, más bien se diría que estimula su sentido del humor y las hace más vivas; si acaso el amor es imposible, no por ellas, sino por los prejuicios de los ‘novios’ que descubren su profesión, y a los que falta un poco de ‘espíritu abierto’, como a la familia ‘ciega’ de Caye. Hay algo de ingenuidad en el planteamiento de León, ingenuidad confesa incluso en el título del film.

5/10
El último tren

2002 | El último tren

Una vieja locomotora de vapor, del siglo XIX. La ha comprado un estudio de Hollywood, para usarla en una película. Todo un símbolo de los nuevos tiempos, donde el patrimonio histórico de un país, en este caso Uruguay, se convierte en objeto de mercadería. Pero un grupo de ancianos, integrados en la Asociación de Amigos del Rail, no está dispuesto a consentirlo. De modo que roban la locomotora y emprenden un viaje por todo el país, un original modo de protestar que despierta el interés de los medios de comunicación. Federico Luppi se apunta últimamente a la defensa de todas las utopías nunca realizadas, como acabamos de ver en Lugares comunes. Aquí, junto a Héctor Alterio y a un Pepe Soriano cuyo personaje empieza a mostrar síntomas de Alzheimer, se convierte en símbolo de una ancianidad cargada de dignidad, frente a una juventud (Gastón Pauls, a quien vimos en Nueve reinas), dispuesta a vender su alma al mejor postor. Una película sencilla, emotiva, agridulce.

5/10
Los lunes al sol

2002 | Los lunes al sol

Una ciudad portuaria innombrada, en Galicia. Tiempos de recesión. Los astilleros que daban trabajo a un buen número de gente han cerrado. Un grupo de amigos se vio afectado. Uno de ellos se apaña bastante bien regentando un bar. Otro trabaja de guardia jurado. El resto ha pasado a engrosar las listas de parados. Y con ese panorama a cuestas sobreviven y se reúnen con frecuencia en el bar, y allí ríen y lloran, tratan de llevar la situación lo mejor posible. Lo que a veces no es fácil. Fernando León de Aranoa maneja junto a Ignacio del Moral un guión aparentemente invertebrado, con diálogos plenos de naturalidad, dichos por un reparto perfecto, en el que destaca Javier Bardem, uno de los grandes del actual cine español. Y consigue transmitir emociones sencillas con enorme fuerza. Como el mismo León decía recientemente, hablando de sus hábitos de espectador, (“Veo de todo, producciones de fuera, de aquí. Al final, con lo que me quedo, es con la sensación de que me han echado un poco de luz sobre algo, sobre la vida, sobre el amor, la sociedad... Me gusta la sensación de montaña rusa en el cine, sentarme y que me manejen.”), él procura hacer lo mismo contando historias con las que el espectador conecta inmediatamente. Apenas ocurre nada en esta película galardonada con 5 Goyas, incluidos los de mejor película, director y actor principal. Pero tras la aparente levedad de una vida cotidiana y reconocible se nos habla de los rígidos mecanismos de una sociedad insolidaria, incapaz de dar trabajo a las personas de cierta edad, que socava los lazos más sagrados, que aboca a los más débiles a la salida en falso. Nadie tiene la culpa y todos tienen la culpa. La falta de ocupación laboral se revela mal gravísimo, no sólo por las carencias económicas que comporta, sino porque el hombre que no trabaja deja de ser hombre: su dignidad se ve gravemente afectada. Elevando la reflexión, se llega a decir que “Dios no cree en los hombres”. Esa culpabilización divina conduce sin remedio a la desesperación. Evita León los didactismos fáciles que llevan a condenar a personas e instituciones, pero deja su film un regusto de amargura y derrotismo, como si el actual estado de cosas fuera inalterable. Al final queda sólo un vago sentido de la lealtad para jugarlo todo a la carta de la supervivencia.

6/10
Fausto 5.0

2001 | Fausto 5.0

Fausto es un médico contemporáneo que acude a una convención. Allí encuentra a Santos, antiguo paciente desahuciado que, misteriosamente, sigue vivito y coleando. El tipo, original Mefistófeles con la cara de Eduard Fernández, se pega a Fausto como una lapa. La gran ciudad degradada, personajes decadentes, ambientes insanos... La Fura del Baus (Álex Ollé y Carlos Padrissa), con guión de Fernando León de Aranoa, ofrece su peculiar versión del mito del hombre que vende el alma al diablo, con un telón de fondo de nuestra sociedad que se quiere tétrico.

5/10
La gran vida

2000 | La gran vida

Un infeliz llamado Martín esta dispuesto a suicidarse y justo en el momento que va a tirarse por un puente, un extraño hombre le detiene y le propone un trato: alargar su muerte dos semanas, justo el tiempo en el que puede contar con un millón de dólares que puede gastar a su antojo, dándose todos los lujos y caprichos. Si pasan los 15 días y no lo puede devolver a los prestamistas, éstos le matarán. Martín acepta el trato, pero aparece Lola en su vida. Alocada comedia del debutante Antonio Cuadri, que parece una imposible mezcla entre El gran despilfarro y ¡Qué bello es vivir!, salvando las distancias con esta última. Un tipo que quiere morir ve la oportunidad de pegarse la gran vida antes de que llegue su día, y si encima se cruza en su camino una mujer que le rompe los esquemas, el enredo está servido. El genial Carmelo Gómez y la mexicana Salma Hayek son los protagonistas de la historia.

4/10
La espalda del mundo

2000 | La espalda del mundo

Documental de contenido social, sensible y áspero a partes iguales, con guión de Javier Corcuera, Fernando León de Aranoa y Elías Querejeta, y dirección del primero. Aúna historias de superación personal con nombre y apellidos, que transcurren en “la espalda del mundo”: Guinder, un chaval que trabaja en una cantera y vive en una chabola a las afueras de Lima, mientras intenta también estudiar; la lucha de una mujer kurda, Leyla Zana, que ha sido diputada pero también ha dado con sus huesos en la cárcel; y el drama en el corredor de la muerte en Texas de Thomas Miller, condenado a muerte, y que aguarda su turno entre apelaciones y ejecuciones de otros compañeros.

6/10
Cha-cha-chá

1998 | Cha-cha-chá

Cuatro amigos, que no lo son tanto. Cada uno engaña al otro del modo más miserable. Este el el punto de partida de Cha-cha-chá. Lucía (Ana Álvarez) y María (María Adánez) siempre están intercambiando confidencias; pero su amistad es más aparente que real, pues María acaba liándose con Pablo (Jorge Sanz), el novio de Lucía, con remordimientos más bien escasos. Lo que hace, en cambio, para ligarse al chico sin que su amiga se enfade, es buscarle un recambio. Se trata de Antonio (Eduardo Noriega), al que descubre en un casting. Es un morenazo guaperas al que cree el complemento ideal de su amiga... si le forma un poco. Pues su amiga tiene unos gustos algo exquisitos, que coinciden poco con la tosquedad de Antonio. Antonio del Real vuelve por los fueros de la comedia, con un atractivo reparto de jóvenes actores. Álvarez, Adánez, Sanz, Noriega están graciosos, y parecen espontáneos. El tono humorístico rebaja algo lo que el film tiene de corrosivo sobre una juventud urbana egoísta, pendiente únicamente de su yo.

5/10
Barrio

1998 | Barrio

Rai, Javi, Manu. Tres chavales en un barrio de Madrid. Verano. No hay perspectiva de unas felices vacaciones. Los tres se quedan en casa, soportando la canícula madrileña. No pasa nada especial. Son amigos, pasan mucho rato juntos, charlan. Les vemos con sus frágiles familias; en trabajos eventuales, como el de "repartidor de pizzas sin moto"; en pequeñas aventuras; soñando con ganar el sorteo de un viaje a la playa. La ilusión de los tres es escapar de algunas de las perspectivas que ofrece el barrio: desempleo, droga, delincuencia, desintegración familiar. Concha de Plata en San Sebastián. 3 Goya: actriz revelación (Marieta Orozco) dirección, guión. Los premios avalan el segundo largo de Fernando León de Aranoa. Una historia ágil; unos hábiles diálogos, bien pensados, pero que saben a espontaneidad; una buenas interpretaciones. El film interesa y, como sucedía en la estupenda Familia, el director insiste en el tema de la búsqueda de la felicidad. En esta ocasión quizá, con tonos algo sombríos. La metáfora de los barrotes del puente de la M-40 (autovía de circunvalación de Madrid) es muy expresiva.

8/10
Insomnio (1998)

1998 | Insomnio

Alba (Candela Peña), Juan (Ernesto Alterio), y Eva (Cristina Marcos) no se conocen. Son personas normales y corrientes, con una cosa en común: por diversos motivos, padecen insomnio. Alba se entera por teléfono de que su novio le ha dejado, ella no lo acepta y eso le provoca una fuerte depresión que le convierte en una zombi. Juan, que trabaja en una inmobiliaria, se va a casar con su novia de siempre, interpretada por María Pujalte. El no lo tiene muy claro, pero su dominante pareja lo tiene todo preparado. Eva acaba de tener su primer hijo, que no para de llorar ni de día ni de noche. Esto dañará la relación con su marido. En curiosas circunstancias, los tres se conocen y comparten sus ojeras y sus sueños. Se trata de una comedia que se desarrolla en un ambiente casi trágico. El brillante guión lo firma la propia Chus Gutiérrez junto con Fernando León de Aranoa. Con gusto y sin demasiadas pretensiones, el film hace reír a la vez que emociona y entretiene. Las interpretaciones de sus jóvenes actores son muy eficaces.

5/10
Corazón loco

1997 | Corazón loco

Comedia de enredos amorosos en su más clásica versión española. Félix (Juanjo Puigcorbé) es un simpático y frívolo vendedor de pisos que sólo piensa en trepar en la empresa. Lo que más desea es obtener el cargo de Director Comercial que ostenta Lola (Cristina Marcos). Félix se lleva fatal con ella y además tiene muy complicado conseguir su puesto, ya que Lola es la amante del jefe de ambos (Joaquim de Almeida). Cuando la mujer del jefe está a punto de descubrir los engaños de su marido, Félix sale en su ayuda. Sin embargo, lejos de mejorar su situación, esta actuación de Félix le traerá numerosos quebraderos de cabeza. Simpática comedia, que indaga en la sociedad española de la más pura cultura del pelotazo. Los actores están a la altura de unos personajes muy divertidos que se mueven a las mil maravillas sobre el imaginativo guión de Fernando León y Carlos Asorey.

4/10
Turno de oficio: diez años después

1996 | Turno de oficio: diez años después | Serie TV

El abogado Chepa es un alcohólico en fase de redención, Cosme se ha convertido en juez y Eva sigue siendo abogada defensora. Diez años después de la serie original, los mismos actores protagonizaron esta segunda tanda de episodios.

4/10
Familia

1996 | Familia

Un individuo solitario alquila a un grupo de actores para que finjan ser la familia que no tiene durante el día de su cumpleaños. Al principio existen algunas dificultades, pero poco a poco se van convirtiendo en la familia ideal. En esta inquietante reflexión sobre la soledad y la familia -su sorprendente opera prima como director y guionista-, Fernando León de Aranoa ya apuntó la riqueza narrativa, la personalidad visual y la capacidad para la dirección de actores que después fueron refrendados por los múltiples premios recibidos por su segundo trabajo, Barrio.

6/10
Los hombres siempre mienten

1994 | Los hombres siempre mienten

Martín (Gabino Diego) es un joven que tiene enormes inquietudes literarias pero que es incapaz de llevarlas a cabo. Su forma de ser está a punto de ser el motivo de expulsión de la escuela literaria en la que estudia. Una noche, en la que está intentando escribir algo que impresione a su profesor y así permanecer en la escuela, descubre por casualidad que su vecino es escritor, pero no uno cualquiera, sino un novelista famoso... ¡y su último manuscrito está al alcance de la mano! Martín decide copiarlo íntegramente. A partir de entonces su vida ya nunca será la misma. Antonio Resines, uno de los grandes actores españoles, demuestra su talento en esta comedia, cuyo guión , bastante forzado, está firmado por Fernando León de Aranoa (Barrio). Gabino Diego es un actor con gracia, pero que siempre interpreta el mismo papel: chico feo y soñador que, aunque parezca mentira, acaba siempre conquistando a la más guapa. Lo que ha limitado su carrera interpretativa a este tipo de papeles. La película cuenta además con dos conocidos secundarios, Jordi Mollà y Cayetana Guillén Cuervo. Antonio del Real, aparte de algún film de prestigio (El río que nos lleva), apuesta sobre todo por el género de la comedia popular. No le ha ido mal en taquilla con ¡Por fin solos!, ni con Los hombres siempre mienten. Lo cierto es que en esta ocasión las piezas no acaban de encajar. Algunos gags funcionan, pero la mayoría carecen de ingenio y se basan en un burdo erotismo. Además, Del Real da una visión bastante pobre de la juventud española.

4/10
¡Por fin solos!

1994 | ¡Por fin solos!

Arturo (Alfredo Landa) es un honrado y maduro padre de familia, con un feliz matrimonio. Se da cuenta de que está en la edad dorada de la vida, con sus hijos ya crecidos. Piensa que la solución a sus problemas pasa por la independencia de sus hijos. De esta manera, tendría más tiempo y tranquilidad para disfrutar de la vida junto a su esposa. Pero en los tiempos que corren, resulta muy complicado echar a los hijos de casa de una manera suave. Arturo entiende que es muy difícil para sus hijos encontrar trabajo, mantener un piso y llevar una vida propia, pero está claro que esta situación le está fastidiando. Así que decide pasar a la acción, meterse en la vida de sus hijos e idear un plan para que sus hijos se vayan de casa por las buenas. Una entretenida comedia de enredo familiar, que es a la vez un agudo retrato realista. Cuenta con la eficaz interpretación de Alfredo Landa. Narrada con agilidad, provoca situaciones divertidas, en las que cualquiera puede verse identificado. Hace pasar un buen rato al espectador.

4/10
Loving Pablo

2017 | Escobar

1983, en Colombia. Virginia Vallejo, popular presentadora de un programa televisivo, acude a una fiesta en la Hacienda Nápoles, donde conoce a su dueño, Pablo Escobar, que desde el primer momento le resulta fascinante. Acaba iniciando una aventura con él, mientras éste inunda Estados Unidos de cocaína, convirtiéndose en una de las mayores amenazas al gobierno de Ronald Reagan. Con esta adaptación del libro de la propia Vallejo “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, Fernando León de Aranoa partía de un importante ‘handicap’: llega tarde, tras el largometraje Escobar, el paraíso perdido, y la serie Narcos, con las que no puede evitar repetirse. Aún así, el madrileño no ha podido resistirse a la oportunidad de componer un film de mafiosos, muy al estilo de Martin Scorsese, sobre la ascensión y caída de un capo del crimen, con enorme brutalidad a la hora de mostrar asesinatos. Pese a ser sobre todo escritor (modélico el libreto de Familia, su ópera prima) fracasa en el guión, que acumula diversos defectos, sobre todo una voz en off tan innecesaria como reiterativa de la protagonista, pero también se olvida de desarrollar a muchos personajes, por ejemplo al policía que interpreta Peter Sarsgaard. Pese a estar especializado en cine social e intimista, en títulos como Barrio, aquí no consigue plasmar bien las relaciones entre personajes, ni secuencias conmovedoras, pero luego compone vistosos planos de masas (atención al aterrizaje de un avión en la autopista). Y fallan detalles, por ejemplo las prótesis con las que se le da un aspecto rechoncho al protagonista. Por estas razones fue denostada por la crítica tras su paso fuera de concurso por el Festival de Venecia. Pero al fin y al cabo funciona. Sobre todo por el intenso trabajo de los protagonistas, Javier Bardem –que se transforma por completo– y Penélope Cruz, de nuevo mejor con un director nacional que con uno extranjero. Por ejemplo, ambos se han trabajado muy bien el acento colombiano, para los diálogos, que en el original son en inglés con algunas expresiones soeces en español latino. Además, la historia que relata continúa impactando aunque se conozca de sobra. Sobre todo critica la doble moral, por ejemplo de los parlamentarios que critican al narcotraficante cuando ellos ocultan corrupción, o de Estados Unidos, más permisivo con la mafia italiana porque sus beneficios se quedan en el interior del país que con los narcos, que sacan el dinero. Pero también del protagonista, por un lado benefactor de los pobres, para quien se convierte en un héroe, por construir viviendas, por otro capaz de los crímenes más horribles. De la misma forma se supone que adora a su familia pero mantiene relaciones extraconyugales, y adora a su pequeña hija, cuando practica sexo con adolescentes que ha comprado a sus familias.

6/10
Política, manual de instrucciones

2016 | Política, manual de instrucciones

Documental que sigue la trayectoria del fenómeno Podemos, desde su asamblea convocada para constituirse en partido político, hasta las elecciones de diciembre de 2016, en que logró unos extraordinarios resultados, 69 diputados, algo inédito para una formación que concurría por primera vez a una cita electoral de este tipo. Tiene detrás a Fernando León de Aranoa, no sólo como director, sino también como productor a través de su compañía Reposado, en alianza con Jaume Roures de Mediapro. Resulta muy difícil hacer un documental sobre política con gancho, más cuando el hartazgo de los ciudadanos ante la incapacidad y escasa disposición de sus representantes para formar gobierno alcanza límites muy altos. Está claro que Fernando León de Aranoa es un cineasta con pedigrí, y se esfuerza en imprimir brío a su "relato", palabra muy repetida a lo largo del metraje. Pero el film resulta extremadamente largo, con un lenguaje de profesor cansino por parte de los protagonistas, además de que sus simpatías por la formación morada se notan en exceso. Muy poco se habla de los contenidos concretos programáticos de Podemos, tal vez porque son difusos más allá de los deseos vagos de revolución, cambio, un modo nuevo de hacer las cosas, devolver la ilusión a la ciudadanía, acabar con la casta, etc. Incluso el referente bolivariano, y sudamericano en general, queda difuminado. En cualquier caso el acento –y es lo más interesante del film– se pone en la estrategia del Partido, el modo en que se piensa cómo transmitir una mala noticia, o se busca una idea con gancho, y el film muestra sobradamente que Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Manuel Monedero, Pablo Echenique y compañía son grandes comunicadores, que han sabido utilizar la política espectáculo de la televisión en su propio beneficio. El espectador que desee información sobre algunos de los puntos más oscuros de Podemos –su financiación, la relación con Venezuela, el caso Monedero...– quedará decepcionado, pues se pasa por ellos de puntillas, con cierta astucia para que nadie puede decir que se han omitido, pero sin coger el toro verdaderamente por los cuernos. Mientras que hay una indudable toma de postura en dar a entender que la búsqueda de cambio de Ciudadanos no es comparable a la de Podemos. También se echa en falta algo más de humanidad –se menciona a Tania de refilón–, y el papel de las bases, que se supone son los protagonistas del movimiento, no es todo lo relevante que cabía esperar, sus momentos parecen a la postre un gran esfuerzo para que el "relato" de que el cambio vendrá del pueblo a través de Podemos se pueda sostener.

4/10
Un día perfecto

2015 | A Perfect Day

Cinco años después de Amador, Fernando León de Aranoa vuelve a estrenar película, también producida por él. Esta vez sitúa la historia en la guerra de los Balcanes, en la que  sigue a un grupo de voluntarios que se dedica a asegurar el suministro de agua potable en la zona. El conflicto surge cuando, intentando sacar un cadáver de un pozo para evitar su contaminación, se les rompe su única cuerda: conseguir otra será la excusa argumental para el desarrollo de esta “road movie”. El film está concebido como un baile de géneros, se mueve entre la comedia, el drama y el cine social, algo que ya ocurría en Barrio. En Un día perfecto esta hibridación tiene un resultado irregular. En unas ocasiones los chistes del personaje interpretado por Tim Robbins animan el film, en otras le restan verosimilitud. Lo mismo ocurre con la visión crítica de la ONU y de su intervención: por un lado enriquece la película, pero llega un momento en que el reproche a la burocracia militar peca de exagerado. Es la primera vez que Fernando León rueda en inglés, pero eso no le ha impedido dirigir bien a sus excelentes actores. Tanto Benicio del Toro, con una interpretación penetrante de un personaje que intenta arreglarse a sí mismo, como Tim Robbins y su loco conductor, cumplen con creces. Los personajes –incluidas las dos chicas, Mélanie Thierry y Olga Kurylenko– cargan con un pasado que no terminamos de conocer y que nos interesa, pues ellos y ellas son el resultado de sus heridas, de su cansancio por tratar de hacer de este mundo un sitio mejor. Es la mayor virtud de esta película, una veta que se podría haber explotado más. Es indudable que el director quería hacer una película de contrastes, con muchos contrapuntos: entre sus protagonistas, entre imagen y música, entre las risas de los personajes y el drama que los rodea, entre la bondad de los voluntarios y la frialdad de los militares. Así construye una obra irregular e interesante, bien planificada –aunque a veces los planos aéreos parecen metidos con calzador– y con un final que cierra perfectamente la historia. Como es habitual en él –recordemos Familia, Barrio o Los lunes al sol– lo que más brilla en esta película son sus personajes y su pasado. Sin embargo, esta vez la trama no está al nivel de sus protagonistas: da la sensación de que, en ocasiones, la historia está supeditada al deseo de crítica. Además, uno se queda con ganas de introducirse más en el conflicto de la antigua Yugoslavia, que solo se toca de manera tangencial en dos momentos puntuales.

6/10
Amador

2010 | Amador

Marcela es una joven peruana, casada con su compatriota Nelson, introducido en un negocio clandestino de flores en España. Ella no está muy segura de su matrimonio, y no se atreve a comunicar a Nelson su embarazo, ya anteriormente estuvo encinta y decidieron abortar. Su soledad tiene compañía en Amador, un hombre anciano, postrado en la cama, al que cuida mientras su familia se ha ido a la costa, donde se están haciendo una casita. Cuando los dos habían aprendido a conocerse mutuamente, sucede lo inesperado: Amador muere. Y Marcela, que necesita el dinero que le ha prometido la familia, resuelve ocultar la muerte. Ella actuará como si siguiera cuidando del enfermo. Pero claro, los días pasan, es verano, y algunas cosas no se pueden esconder por mucho tiempo. Cinco años han transcurrido desde su último largometraje de ficción, Princesas. Y de nuevo Fernando León de Aranoa es fiel a sus constantes cinematográficas, la mirada a seres humanos concretos y sus problemas, lo que le sirve para entregar una cierta radiografía social del momento, interesante sin duda aunque algo pesimista. El tema dominante es la soledad de unas personas que no son perfectas, sólo una mirada superficial diría que ésta es una película sobre la inmigración, aunque surja el tema desde el mismo arranque. La ancianidad se lleva mal en solitario, más cuando la familia no demuestra su afecto en el día a día, y hay que acudir a sucedáneos de la felicidad para matar el tiempo. Y la maternidad también se lleva mal cuando se está sola, cuando el esposo mira sólo lo inmediato, no tiene un proyecto familiar compartido. Llama la atención la perpetua tristeza de los personajes –es llamativo en el primer tramo del film–, no existe apenas la sonrisa en sus vidas. La metáfora del rompecabezas que está componiendo Amador, sirve para hablar de la necesidad de saber componer una imagen lo más perfecta con la vida de cada uno. Sin embargo, trasladada esta metáfora a la estructura narrativa de la película, lo que nos entrega León de Aranoa adolece de algunos problemas. Afortunadamente, cuenta con un buen final, algo fundamental para lo que plantea. Pero lo cierto es que una vez estamos ante la tesitura del fingimiento de Marcela –muy natural Magaly Solier–, la cosa se estanca, es necesario traer a colación la pieza de la "princesa" (o sea, en terminología del director, "prostituta”) que venía a ver a Amador, o la del intercambio verbal con el sacerdote en la iglesia, jugar con la angustia de teléfonos que suenan o vecinos recelosos; por momentos vienen a ser una serie de piezas algo reiterativas, como esas de un cielo que parecen todas iguales, por seguir con la simbología “leoniana”.

6/10
Invisibles

2007 | Los invisibles

7/10
Princesas

2005 | Princesas

Caye es una puta con muchos años de ‘oficio’, a la que su ocupación ha endurecido, pese a su gran corazón. Su familia no sabe (o hace que no sabe), de modo que bien podría decirse que su auténtica familia son las otras mujeres del gremio, con las mantiene animadas tertulias en una peluquería. Al barrio donde ejercen llega una ‘nueva’, Zulema, inmigrante sudamericana, que al principio es mal recibida. Pero Caye aprende a quererla y cultivar su amistad, al tiempo que admira su intensa dedicación con el fin de mandar dinero a su pequeño hijo, que vive con su abuela al otro lado del charco. Fernando León (Familia, Barrio, Los lunes al sol) hace malabarismos con un tema peliagudo, y pese a su innegable talento en más de una ocasión se le caen los trastos al suelo. Porque su esfuerzo por impregnar a la dura historia de una atmósfera irreal, como de cuento, conlleva el peligro de ocultar, o al menos suavizar, la degradación que padecen las prostitutas. Cierto que sus actrices Candela Peña y Micaela Nevárez componen bien sus papeles, y que los momentos de humor son desahogos muy de agradecer, una técnica usada ya con fortuna en Los lunes al sol. Pero momentos como el conato de noviazgo de Caye son, sencillamente, increíbles. Además, la venganza de Zulema con el cliente que abusa de ella y la pega ‘mata’ la bondad del personaje. Aunque tal vez lo más llamativo es la sensación de que la promiscuidad sexual no afecta demasiado a las protagonistas psicológica o emocionalmente, más bien se diría que estimula su sentido del humor y las hace más vivas; si acaso el amor es imposible, no por ellas, sino por los prejuicios de los ‘novios’ que descubren su profesión, y a los que falta un poco de ‘espíritu abierto’, como a la familia ‘ciega’ de Caye. Hay algo de ingenuidad en el planteamiento de León, ingenuidad confesa incluso en el título del film.

5/10
Los lunes al sol

2002 | Los lunes al sol

Una ciudad portuaria innombrada, en Galicia. Tiempos de recesión. Los astilleros que daban trabajo a un buen número de gente han cerrado. Un grupo de amigos se vio afectado. Uno de ellos se apaña bastante bien regentando un bar. Otro trabaja de guardia jurado. El resto ha pasado a engrosar las listas de parados. Y con ese panorama a cuestas sobreviven y se reúnen con frecuencia en el bar, y allí ríen y lloran, tratan de llevar la situación lo mejor posible. Lo que a veces no es fácil. Fernando León de Aranoa maneja junto a Ignacio del Moral un guión aparentemente invertebrado, con diálogos plenos de naturalidad, dichos por un reparto perfecto, en el que destaca Javier Bardem, uno de los grandes del actual cine español. Y consigue transmitir emociones sencillas con enorme fuerza. Como el mismo León decía recientemente, hablando de sus hábitos de espectador, (“Veo de todo, producciones de fuera, de aquí. Al final, con lo que me quedo, es con la sensación de que me han echado un poco de luz sobre algo, sobre la vida, sobre el amor, la sociedad... Me gusta la sensación de montaña rusa en el cine, sentarme y que me manejen.”), él procura hacer lo mismo contando historias con las que el espectador conecta inmediatamente. Apenas ocurre nada en esta película galardonada con 5 Goyas, incluidos los de mejor película, director y actor principal. Pero tras la aparente levedad de una vida cotidiana y reconocible se nos habla de los rígidos mecanismos de una sociedad insolidaria, incapaz de dar trabajo a las personas de cierta edad, que socava los lazos más sagrados, que aboca a los más débiles a la salida en falso. Nadie tiene la culpa y todos tienen la culpa. La falta de ocupación laboral se revela mal gravísimo, no sólo por las carencias económicas que comporta, sino porque el hombre que no trabaja deja de ser hombre: su dignidad se ve gravemente afectada. Elevando la reflexión, se llega a decir que “Dios no cree en los hombres”. Esa culpabilización divina conduce sin remedio a la desesperación. Evita León los didactismos fáciles que llevan a condenar a personas e instituciones, pero deja su film un regusto de amargura y derrotismo, como si el actual estado de cosas fuera inalterable. Al final queda sólo un vago sentido de la lealtad para jugarlo todo a la carta de la supervivencia.

6/10
Barrio

1998 | Barrio

Rai, Javi, Manu. Tres chavales en un barrio de Madrid. Verano. No hay perspectiva de unas felices vacaciones. Los tres se quedan en casa, soportando la canícula madrileña. No pasa nada especial. Son amigos, pasan mucho rato juntos, charlan. Les vemos con sus frágiles familias; en trabajos eventuales, como el de "repartidor de pizzas sin moto"; en pequeñas aventuras; soñando con ganar el sorteo de un viaje a la playa. La ilusión de los tres es escapar de algunas de las perspectivas que ofrece el barrio: desempleo, droga, delincuencia, desintegración familiar. Concha de Plata en San Sebastián. 3 Goya: actriz revelación (Marieta Orozco) dirección, guión. Los premios avalan el segundo largo de Fernando León de Aranoa. Una historia ágil; unos hábiles diálogos, bien pensados, pero que saben a espontaneidad; una buenas interpretaciones. El film interesa y, como sucedía en la estupenda Familia, el director insiste en el tema de la búsqueda de la felicidad. En esta ocasión quizá, con tonos algo sombríos. La metáfora de los barrotes del puente de la M-40 (autovía de circunvalación de Madrid) es muy expresiva.

8/10
Familia

1996 | Familia

Un individuo solitario alquila a un grupo de actores para que finjan ser la familia que no tiene durante el día de su cumpleaños. Al principio existen algunas dificultades, pero poco a poco se van convirtiendo en la familia ideal. En esta inquietante reflexión sobre la soledad y la familia -su sorprendente opera prima como director y guionista-, Fernando León de Aranoa ya apuntó la riqueza narrativa, la personalidad visual y la capacidad para la dirección de actores que después fueron refrendados por los múltiples premios recibidos por su segundo trabajo, Barrio.

6/10

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