Una de las mayores sorpresas que depara el reciente estreno de Los viajes de Gulliver , es que viene precedido de un estupendo cortometraje de la
Una de las mayores sorpresas que depara el reciente estreno de Los viajes de Gulliver, es que viene precedido de un estupendo cortometraje de la ardilla Scrat, bien conocida por los amantes del cine de animación por la saga Ice Age: La edad de hielo. Mi vecino bloguero, con el que tuve ocasión de ver una y otra película, me decía que lo mejor de la sesión había sido sin duda el corto de Scrat, y aunque la peli de Jack Black en plan Noche en el museo tiene su gracia, tengo que darle la razón.
Se trata de una historia sencilla, en el más puro estilo ‘cartoon’ de los otros gags de Scrat, de nuevo peleando por su bellota, lo que da una explicación, tronchante, nada más ni nada menos que de la deriva de los continentes, aquello que estudiábamos en el cole, y que la verdad, exigía de mí un acto de fe, uno no se acaba de creer ciertas explicaciones. De modo que la tesis Scrat tampoco resulta tan disparatada, y es sin duda un magnífico regalo de Navidad.
