Hay gente que piensa que los que nos dedicamos al cine hemos visto todas las películas. O al menos, todas las películas que hay que ver. O sea, las
Hay gente que piensa que los que nos dedicamos al cine hemos visto todas las películas. O al menos, todas las películas que hay que ver. O sea, las importantes. Pues están en un error. No somos máquinas, el día tiene 24 horas, hay muchas que hacer, y uno tiene una determinada edad. Además, muchas veces no está claro cuáles son esas películas importantes que hay que ver, por mucho que haya quien se empeñe en componer un canon, con eso de las 1000 películas que uno debe ver antes de morir.
Sin embargo, pienso que a los expertos en cine, sobre todo cuando estamos con un colega, nos cuesta un poquillo reconocer, ante la exposición del otro que dice que tal película es indispensable, una obra de arte, la quintaesencia del Séptimo Arte, que no hemos visto dicho título. Tal vez acertemos a musitar, mirando el suelo, así por lo bajín, algo del estilo “no estoy seguro, creo que la vi hace muchos años, no la recuerdo muy bien”.
Bueno, pues todo este preámbulo viene a cuento de que el domingo pasado vi en DVD la película Domingo negro, y a pesar del título, el día se me iluminó. Qué estupenda película. No sé por qué extraña asociación de ideas, viendo el zepelín de cartel, me había hecho la idea de que este film de John Frankenheimer era una peli catastrofista tipo Terremoto, tal vez tenía en el imaginario Hindenburg, del año anterior, no sé, el caso es que nunca la había visto, me daba una pereza enorme. Siendo una película de 1976, imaginaba una película que habría envejecido fatal.
Pues de eso nada, monada. Domingo negro es una excelente película sobre el terrorismo, de un vigor insólito, que se beneficia de un reparto de actores no demasiado conocido. Tengo clarísimo que el film tuvo que influir, y mucho en el Munich de Steven Spielberg casi 20 años después, y no lo digo porque ambas películas compartan al autor de la banda sonora, el gran John Williams, habitual compositor del cine de Spielberg. Qué gran cosa descubrir una buena película cuando no lo esperas.
