Los chinos saben latín, inglés y lo que les echen. Listos como ellos solos, pillos redomados, reconozco que se trata de una cultura en la que me
Los chinos saben latín, inglés y lo que les echen. Listos como ellos solos, pillos redomados, reconozco que se trata de una cultura en la que me cuesta penetrar. Tengo un amigo verdadero entusiasta del país, que hasta en las actuaciones más oscuras de las autoridades logra excusarles o disculparles, hasta el punto de que hay quien dice que padece un auténtico síndrome de Estocolmo.
Sea como fuere hoy leo en The Hollywood Reporter un apasionante reportaje sobre el rodaje en China de Heroes of Nanking, película que dirige el gran director de ese país Zhang Yimou, y que cuenta con Christian Bale de protagonista. Se trata de la producción más cara de la historia de China, tiene aliento épico, y su rodaje en parte en inglés con un actor de la categoría de Bale, bien conocido por Batman Begins y sus secuelas y ganador del Oscar este año por The Fighter, está claro que supondrá una ayuda a su repercusión internacional. Los hechos transcurren en 1937, con la invasión de China por Japón y la tragedia que sufre la ciudad de Naijing.
Como yo soy de los que piensan que los chinos son de los que no dan puntada sin hilo, pienso que a Bale le han escogido en parte recordando al niño protagonista de El imperio del sol de Steven Spielberg, que al principio de la película está afincado en Shanghai. Lo que me cuadra menos es el dato de que el chaval admira a los kamikazes japones, esos pilotos que dan la vida por su país, algo que dudo agrade a las autoridades chinas. No hay más que recordar las pocas facilidades que han dado a una película como Ciudad de vida y muerte, que transcurre en la misma época que el film que comentamos, y que a algún politiquillo le parecía que era criticable porque habían algún personaje japonés positivo. Qué apertura de mente.
El caso es que un film de esta envergadura, con Yimou y Bale, puede conquistar Hollywood, y quién sabe, tal vez aspirar al Oscar. Así que mientras China pasa olímpicamente de lo prometido a la Organización Mundial de Comercio y restringe a 20 el número de títulos a importar a su país anualmente procedentes de la meca del cine, ellos se preparan a conquistar el mercado internacional. Y tal vez lo consigan, ya han demostrado en otros campos lo potentes que son.
