Acabo de leerme “El Sunset Limited”, obra teatral -o novela en forma dramática- de Cormac McCarthy con dos únicos
Acabo de leerme “El Sunset Limited”, obra teatral -o novela en forma dramática- de Cormac McCarthy con dos únicos personajes, escrita en 2006, y que en España acaba de publicar Mondadori. Cuando me pongo a escribir estas líneas buscando la imagen de la portada del libro, me entero de que existe una tv-movie de HBO sobre la misma, protagonizada por dos excelentes actores, Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson, y dirigida por el primero. No es la primera vez que Jones tiene presencia en una trama mccarthyana, pues antes fue sheriff cansado en la oscarizada peli de los Coen No es país para viejos. Me pregunto si algún canal televisivo será lo bastante caritativo como para comprar los derechos de lo que tiene que ser un buen film, a poco que Jones se haya esforzado en la traslación de la historia a la pantalla. O si al menos Warner la lanzará razonablemente pronto en DVD. No pierdo la esperanza, pues esta versión televisiva es de 2011.
“El Sunset Limited” consiste básicamente en el intercambio verbal entre dos hombres que en la obra responden simplemente a los nombres de Blanco y Negro. A medida que la acción -que eso es, aunque transcurra entre las cuatro paredes de la casa de Negro- transcurre, sabemos que Blanco ha intentado suicidarse esperando ser arrollado por el Sunset Limited, un tren, y Negro le ha salvado la vida. Una vida que para Blanco no tiene ningún aliciente, de mod que trata de justificar su intentona con razones intelectuales de hombre leído. Mientras que Negro es un antiguo criminal convertido al cristianismo, que sin querer imponer nada desearía persuadir a Blanco para desistir, lo que le hace experimentar cierta impotencia.
McCarthy atrapa por la honradez del planteamiento, en que cada personaje expone lo que tiene en la cabeza y el corazón. Podemos simpatizar con ambos y les entendemos; la esperanza de uno es atractiva, pero todos hemos experimentado el desaliento del otro. Pienso que la elección de los nombres de los personajes no es para nada casual, y que no responde a simples razones raciales. En la vida las cosas no son tan fáciles como para decir que “esto es Blanco” y “aquello es Negro”. Y nos iría mucho mejor si hiciéramos el intento de ponernos en el lugar del otro, en vez de juzgarle y, por supuesto, condenarle sin piedad. ¿Es esto “moralina” o así, que algunos amables internautas me reprochan a veces? Bueno, sólo digo que poner “etiquetas” a las personas y a sus planteamientos puede ser un terrible simplismo, hay que cultivar la amplitud de miras para comprender a los demás.
Me apasiona McCarthy. Sus novelas son maravillosas, y además de la citada película de los Coen, hay otra magnífica adaptación de una obra suya, The Road (La carretera). Por ello espero con impaciencia la versión de “Hijo de Dios” que está dirigiendo en estos momentos James Franco, y su primera experiencia como guionista, The Counselor, que tendrá como director a Ridley Scott.
