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Blog de Hildy

De Kafka en Kafka, y tiro porque me toca

Se acabaron las vacaciones, vuelta al tajo. Culmino mi estancia en Praga con mi entrevista para Acentos ya publicada y el inicio de una amistad con

Se acabaron las vacaciones, vuelta al tajo. Culmino mi estancia en Praga con mi entrevista para Acentos ya publicada y el inicio de una amistad con Ignacio Blanco, gracias por el encuentro en esa maravillosa ciudad acompañados de una cerveza. No deja de parecerme kafkiano, eso sí, ver mis declaraciones en checo, idioma del que me he esforzado en aprender un poco, pero que desgraciadamente no hablo en absoluto. Adiós a la urbe de Franz Kafka, de quien me he ocupado poco en anteriores posts. El genial y torturado escritor está omnipresente en Praga, aunque curiosamente su obra completa fue originalmente plasmada no en checo sino en alemán. Motivo por el cual los locales me aseguran que le hacen más caso los extranjeros que sus propios connacionales. En cualquier caso, resulta muy recomendable la visita al museo que existe en la ciudad dedicado a la memoria de Kafka, una muy buena introducción a su muy personal mundo, donde el absurdo asfixiante verdaderamente aplasta. Las imágenes de una Praga deformada que envuelven al visitante recuerdan al cine expresionista, como también lo hacen unos dibujos del propio Kafka, curiosos monigotes que me permiten especular con un “y si...”. ¿Y si Kafka se hubiera dedicado al cine? Pues no sé, pero pienso que se habría movido como pez en el agua en el expresionismo alemán tipo El gabinete del doctor Caligari. Hay quien me dirá que el surrealismo de Luis Buñuel es más próximo a sus coordenadas vitales, y no negaré esa posible conexión, pero si tuviera que decantarme por un cine al que Kafka debiera dedicar sus esfuerzos, yo le recomendaría que se apuntara al movimiento expresionista.

¿Soy muy atrevido al hacer recomendaciones a Kafka, que encima, ya fallecido, no puede seguirlas? Sin duda resulta... kafkiano. Pero es que hay tantas cosas kafkianas en los tiempos que nos ha tocado vivir... Por ejemplo, yo he partido de la ciudad de Kafka, pero tengo la impresión de no haber salido de ella, y de haberme convertido en un escarabajo como el de la ilustración que acompaña estas líneas, de la primera edición de "Metamorfosis". Porque España entera es kafkiana. Me refiero, por supuesto, a la grave crisis que nos atenaza, y que no sólo es económica. Confieso haber estado un poco desconectado de este problema durante estos días de descanso, creo que lo exigía mi equilibrio mental. Pero de vuelta me encuentro un enorme guirigay donde lo más deprimente son las acciones y reacciones de una clase política de escasa estatura, donde brilla la ausencia de solidaridad y de líderes capaces de mirar al ciudadano a la cara para decirle la verdad, la mirada es al propio ombligo, y todo se enreda más y más. El euro, la prima y el rescate son conceptos tan abtrusos como el proceso que Joseph K. padece en la famosa novela de Kafka, y los políticos no son mucho mejores que los jueces y funcionarios que marean al pobre K, historia que al cine fue llevada por Orson Welles, la mejor mirada en la pantalla del mundo kafkiano en El proceso. Desde luego, mejor que el film de Steven Soderbergh que protagonizó Jeremy Irons, Kafka, intento interesante de sumergirse en la vida del escritor, pero que se queda en experimento a tener en cuenta.

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