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Biografía

Jeremy Irons

Jeremy Irons

71 años

Jeremy Irons

Nació el 19 de Septiembre de 1948 en Cowes, Isle of Wight, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Oscar

El gigante de hierro

01 Diciembre 2005

Máximo representante de la ilustre escuela británica, Jeremy Irons es uno de los actores más versátiles del panorama actual. No existen rasgos comunes en sus personajes, salvo la intensidad con la que los interpreta. Pero destaca especialmente cuando le tocan personajes elegantes, que en su interior esconden turbios secretos y almas atormentadas. Se le dan especialmente bien los personajes malvados. Su modélica interpretación de Antonio, el comerciante cristiano que pide un préstamo en El mercader de Venecia, ha vuelto a poner de manifiesto que Jeremy Irons se merece un lugar destacado en el Olimpo cinematográfico.

Hijo de un contable, Jeremy John Irons nació en Cowes, un pueblecito de la isla de Wight (Gran Bretaña). De joven, ni siquiera pensaba que acabaría siendo actor. “De adolescente me inquietaba mucho tener que decidir a qué dedicarle el resto de mi vida”, ha revelado el actor. Lo primero que pensó fue en dedicarse a la música y formó un grupo de rock, en el que tocaba la batería. Finalmente, acabó iniciando la carrera de veterinario en la facultad, pero lo dejó para matricularse en la escuela de actores de Melbourne. “Acabé dedicándome a la interpretación porque siempre quise vivir fuera del mundo real. Era una profesión ideal para mí, porque me gusta mucho trabajar intensamente en una cosa, con un grupo de gente, pero sólo durante un breve período de tiempo”, ha dicho Irons. Nada más finalizar sus estudios, se incorpora al Bristol Old Vic Theatre, un grupo de teatro donde representa obras de Shakespeare. Durante su estancia en esta formación se enamoró de otra de las actrices, Sinead Cusack, hoy su esposa con la que tiene dos hijos. Debuta en la gran pantalla en 1980, en Nijinsky, biopic del famoso bailarín que pasó desapercibido. Pero al año siguiente, Irons se convirtió en una celebridad a nivel mundial tras el éxito de la serie televisiva en once episodios Retorno a Brideshead, acertada producción británica –de hecho una de las obras maestras de la historia de la televisión­ que adaptaba la magistral novela de Evelyn Waugh. A pesar de la enorme repercusión de este trabajo, el intérprete intentó que la fama no se le subiera a la cabeza. “La fama te daña a ti y a los que te rodean, por eso prefiero que mi vida sea lo más privada posible”, ha declarado Irons.

Nunca dejó el teatro, e incluso obtuvo un premio Tony –el más prestigioso galardón de la escena estadounidense– por su trabajo en The Real Thing, representación de Broadway en la que compartía los escenarios con Glenn Close. En cine, Irons interpretaba cada vez personajes más complejos, como el actor romántico enamorado de su compañera de reparto, Meryl Streep. en La mujer del teniente francés, los dos gemelos contrapuestos de Inseparables, de David Cronenberg, o el padre Gabriel, jesuita español comprometido con los derechos de los nativos de Brasil, en La misión, que le valió una nominación al Globo de Oro. Ganaría este premio y el Oscar al mejor actor por El misterio Von Bulow, donde interpretó su papel más valorado, como el ambiguo y cínico sospechoso de haber asesinado a su mujer.

Una vez reconocido su prestigio por la Academia de Hollywood, la carrera de Irons se volvió más irregular. Desde ese momento, el actor se ha dedicado a combinar papeles difíciles en producciones arriesgadas con trabajos en películas comerciales que le engordan los bolsillos. Pertenecen al primer grupo sus interpretaciones en Kafka y El país del agua, donde compartía el protagonismo con su mujer. En la otra categoría encajan sus acertadas composiciones del terrorista vengativo de Jungla de cristal. La venganza, que dejó un magnífico sabor de boca, y su interpretación de Aramis, el mosquetero reconvertido en sacerdote de El hombre de la máscara de hierro. Y aunque ha trabajo con varios de los directores de mayor prestigio del panorama mundial, como Louis Malle (Herida), Bernardo Bertolucci (Belleza robada) y Franco Zeffirelli (Callas Forever), no siempre le ha ido bien, pues también tocó fondo con los malvados y planos personajes de Dungeons and Dragons y La máquina del tiempo.

En los últimos años, Irons se prodiga más que nunca en la pantalla. Le vimos en la citada El mercader de Venecia, como marido infiel en la estupenda Conociendo a Julia y como Tiberias, consejero del rey, en El reino de los cielos. Aún no se ha estrenado en España Casanova, de Lasse Hallström, donde interpreta un breve papel, ni el telefilm histórico Elizabeth I. Prefiere no pensar en el mañana –“la única forma de hacer reír a Dios es contarle tus planes para el futuro”, ha declarado–. Pero está claro que seguirá triunfando, pues ha terminado el rodaje de Inland Empire, la última paranoia de David Lynch y de una versión televisiva de El fantasma de la ópera, en la que interpreta al fantasma. Actualmente está rodando Eragon, película de dragones y aventuras fantásticas en la que comparte la pantalla con John Malkovich.

Oscar
1991

Ganador de 1 premio

Filmografía
Watchmen

2019 | Watchmen | Serie TV

Un 2019 alternativo donde… ¡Robert Redford ha sido elegido presidente vitalicio de Estados Unidos! En Tulsa, numerosos agentes de policía fueron aniquilados por el grupo supremacista Séptimo de Kaballería, así que se han visto obligados a actuar enmascarados, y a llevar una doble vida, pues nadie puede sospechar en qué trabajan. Angela Abar finge que está al frente de una pastelería, y que lleva una vida normal con su marido Carl y su hija Topher, pero en realidad patrulla las calles bajo la identidad de Sister Night. Su rutina se complica cuando reaparecen los componentes del Séptimo de Kaballería, que parecían desarticulados, pero que en realidad sólo estaban reorganizándose. Damon Lindelof, uno de los creadores de Perdidos, está al frente de esta serie que continúa la trama del revolucionario cómic homónimo, creado por el dibujante Dave Gibbons y el guionista Alan Moore, que como en la adaptación al cine de 2009 ha rechazado aparecer en los títulos de crédito. El excéntrico británico no sólo se opone a la traslación de sus obras al terreno audiovisual –en este caso no puede oponerse porque los derechos pertenecen a la editorial DC– sino que además declara con sarcasmo que muy mal deben andar las cosas si tienen que estar ahora resucitando sus obras del pasado. En realidad, Lindeloff se aparta bastante del original en lo referente a la trama, pues sus protagonistas son en su gran mayoría distintos, y si se quitan algunas referencias –la aparición del doctor Manhattan, el personaje (Adrian Veidt) de Jeremy Irons, o que el psicópata Rorschach sea la inspiración de los malvados– casi podría haberse titulado de forma distinta. Se parece más en espíritu, por tratarse de una historia de superhéroes poco convencional, tratada con realismo, y por su voluntad de tratar temas sociales, pues radiografía una sociedad donde impera la violencia, y las guerrillas de los antisistema, y denuncia el racismo, en línea con las modas del momento tiene como protagonista a una mujer afroamericana que reparte leña. Queda difusa la línea entre el bien y el mal, pues los protagonistas torturan o toman decisiones moralmente dudosas. Moore se esfuerza porque sus personajes tengan más complejidad de lo habitual en la mayoría de comics, por lo que aquí se ha realizado un esfuerzo en ese sentido. Para ello, resulta clave la labor del reparto, encabezado por Regina King, que demuestra que el Oscar por El blues de Beale Street no fue fruto de la casualidad. La actriz está bien arropada por Don Johnson, Tim Blake Nelson y Louis Gossett Jr. entre otros, si bien al veterano Jeremy Irons le han asignado un rol un tanto exagerado; se espera que esto tenga un propósito en los sucesivos capítulos.

6/10
Gorrión rojo

2018 | Red Sparrow

Cuando la joven Dominika Egorova se rompe la pierna en plena actuación en el Teatro Bolshoi, su carrera de bailarina queda definitivamente truncada. Su situación económica, con su padre fallecido y su madre impedida, pasa rápidamente a ser muy delicada. Por suerte, su tío Vania, alto funcionario del servicio secreto ruso, ve en su sobrina un gran potencial para servir a los intereses del estado y le propone colaborar con él. Acabará ingresando así en la llamada escuela de Gorriones, agentes especializados en la seducción de sus víctimas. Adaptación de la novela homónima de Jason Matthews, que durante más de treinta años trabajó como agente de la CIA. Aunque con hechuras modernas, Gorrión rojo bebe de esa experiencia y tiene ese sabor añejo de las películas de espías de otra época, cuando americanos y rusos jugaban al ajedrez de las relaciones internacionales, desarrollaban implacables programas para reclutar agentes, sacrificaban peones sin dudarlo u ocultaban agentes dobles entre las filas enemigas. En este sentido, sin ser memorable el film cumple con el cometido de entretener y atrapar al espectador, que seguirá el itinerario de la protagonista sin pestañear. Pero estamos ante una película moderna (aunque algún extraño anacronismo hay) y por lo que se ve eso ha de tener sus inevitables concesiones. Por varios motivos, Gorrión rojo emparenta claramente con un film coetáneo protagonizado por Charlize Theron, Atómica. Al tirón de las actrices y la temática del espionaje entre las dos potencias se suma aquí especialmente el morboso tratamiento del sexo, tan insistente y gráfico que llega a ser desconcertante sobre todo en la primera mitad del metraje. Por supuesto hay también violencia, aunque en este caso menos espectacular, y por eso quizá más dura, más veraz. Es otro de los puntos en los que la trama tiene un mayor sesgo hacia el film clásico, menos efectista, aunque eso no quita que el guionista Justin Haythe (Revolutionary Road) simplifique la historia, juegue al despiste y también se guarde el conveniente as en la manga. Entre otras cosas, le sirve para ello un actor como la copa de un pino, el belga Matthias Schoenaerts, que compone magníficamente al maquiavélico agente ruso tío de la protagonista. Por lo demás, con ritmo sostenido el director Francis Lawrence usa bien sus armas para mantener el interés durante el amplio metraje, la primera de las cuales es la actriz con quien comparte apellido, Jennifer Lawrence, a quien ya dirigió en varias películas de la saga de Los juegos del hambre. Pese a su juventud, vuelve a llamar la atención su madurez frente a las cámaras y su capacidad de transmitir estados de ánimo y credibilidad, en este caso con su personaje de Dominika, una mujer preparada meticulosamente para convertirse en un tipo de agente secreto experto en manipular sexualmente a sus víctimas. Su némesis, el agente norteamericano Nate Nash, es más convencional pero está a la altura gracias sin duda al también carismático Joel Edgerton. Funciona más o menos el “feeling” entre ellos, aunque justo es reconocer que su fulgurante conexión no deja de tener algo de “deus ex machina”. Quizá algún titubeo hubiera sido más efectivo. El resto de secundarios cumple, con mención especial para Jeremy Irons.

5/10
Alma de actor

2018 | An Actor Prepares

Liga de la justicia

2017 | Justice League

En ausencia de Superman, el mundo se ha vuelto más peligroso, como constata Batman cuando se enfrenta a una peligrosa criatura insectoide. Resulta ser uno de los sicarios del alienígena Steppenwolf, que roba a las Amazonas una poderosa caja que custodiaban desde tiempos ancestrales. La princesa de las mismas, Diana, más conocida como Wonder Woman, acude a la llamada del Hombre Murciélago, que pide ayuda para formar un equipo de metahumanos que pueda hacer frente a tan peligroso enemigo. Conseguirán fichar a Cyborg, mitad humano, mitad máquina, el atlante Aquaman y el veloz Flash. Todo indica que Liga de la Justicia iba a ser muy similar a Batman v Superman, el amanecer de la Justicia, o sea una sucesión de combates tan espectaculares como interminables con un tono dramático y trascendente muy exagerado. Tras sufrir una terrible tragedia familiar –el suicidio de su hija–, el director Zack Snyder se vio obligado a abandonar la postproducción del film, siendo sustituido por Joss Whedon, responsable del modelo a imitar, Marvel Los Vengadores, que aparece acreditado como coguionista. Pese a que no logra salvar el carro del todo, ha recortado el metraje previsto, y ha rodado nuevas escenas en las que ha introducido bastante humor. Este cambio le da un tono más luminoso al conjunto, más propio de los cómics, que le viene bastante bien. También acierta la banda sonora, en la que Danny Elfman no ha dudado en meter su propio tema de Batman de los filmes de los 90, y el de Superman, del maestro John Williams. Lo mejor del reparto es el recién llegado Ezra Miller (The Flash), en el que se centra la mayor parte de la comicidad, un poco en la onda de Spider-Man: Homecoming, así como Gal Gadot, aunque su personaje no está tan bien perfilado y aprovechado como en Wonder Woman, su film en solitario. Menos interesantes resultan Batman con una voz ronca patética, un Superman que parece eternamente deprimido, un Aquaman que sobra, y un Cyborg que habría merecido mayor atención. El guión, demasiado esquemático, sobre todo naufraga en lo relativo al estereotipado villano, sin motivación aparente para conquistar la Tierra, salvo hacer el mal. Whedon ha traído como herencia de Marvel las secuencias postcréditos, que Snyder evitaba. Aparecen dos, una al finalizar todos los letreros.

6/10
La correspondencia

2016 | La corrispondenza

Una historia de amor apasionado entre la joven Amy, especialista de escenas arriesgadas de acción en películas y estudiante de astrofísica, y su profesor Ed, de más edad, casado y padre de familia. Aunque ambos ignoran adónde les puede llevar la relación, él no deja de sorprenderla con mil detalles de afecto que se anticipan a lo que pudiera desear, es verdaderamente una caja de sorpresas. Al mismo tiempo, enseguida se advierte que ambos guardan espacios de su vida en secreto, tienen miedo a abrirse y compartirlos. Lo que queda especialmente claro cuando Amy, tras dos meses de comunicación sólo digital, teléfono, vídeos, correos electrónicos, y envíos de regalos, se entera de que Ed ha muerto. Lo más curioso del caso es que la relación sigue, pues Ed ha orquestado, siguiendo su gusto por los juegos, un sofisticado sistema de mensajes y regalos, para continuar en contacto con su amada, y ayudarle de algún modo a pasar página. Giuseppe Tornatore, guionista y director, vuelve a rodar en inglés tras La mejor oferta, y de nuevo son reconocibles sus señas de identidad, un romanticismo exacerbado, y el gusto por ofrecer una trama con cierta capacidad de sorprender y emocionar. Todo apoyado por una preciosa banda sonora de su compositor habitual, Ennio Morricone. Aunque Tornatore logra intrigar con su película, también cabe decir que una vez conocido lo que hay, se produce una sensación de estiramiento narrativo, demasiadas cartas ocultas en la manga, que vienen a ser más de lo mismo, por mucho que pretendan resultar novedosas. Cierto que se puede considerar como un modo de subrayar el modo en que nos aferramos a las cosas y las personas, y lo difícil que nos resulta aceptar determinados hechos, pero a la postre el planteamiento resulta demasiado alambicado, un ejercicio de estilo cansino. Puede ser acertada la metáfora de las estrellas, que después de muertas, miles de años después, siguen comunicándonos su brillo, y que lo mismo vendría a ocurrir con la persona amada. Pero a la vez hay una sensación de obsesión casi necrofílica, algo exagerada, de modo que la idea de que la vida continúa –hay que seguir trabajando, amando, perdonando, buscando la paz...– queda algo diluida. Tiene mérito el esfuerzo interpretativo de Olga Kurylenko, a la que toca sostener la película todo el tiempo con su presencia sufriente. Mientras que Jeremy Irons siempre resulta eficaz, aunque aquí venga a la ser la suya como una presencia espectral.

5/10
Batman v Superman: El amanecer de la justicia

2016 | Batman v Superman: Dawn of Justice

Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman, observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le considera en cierta manera responsable del derrumbe de su edificio, acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod, peligroso archivillano procedente de su mundo. Mientras tanto, el maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra. Le ha caído un encargo demasiado complejo a Zack Snyder, pues este film nació como secuela de su trabajo anterior, El hombre de acero, de nuevo con el mismo reparto, encabezado por Henry Cavill, pero también se vende como el enfrentamiento entre los dos personajes más emblemáticos de la editorial DC, Batman y Superman, y aparecen otras creaciones de la casa para tender un puente con The Justice League Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma, prevista para 2019. Acaban saliendo demasiadas cosas, y el que mucho abarca, poco aprieta... Le habría venido mejor un tono desenfadado y tipo cómic, similar al del modelo que se trata de imitar, Marvel Los Vengadores, que el que tiene, en la línea de la trilogía del Hombre Murciélago dirigida por Christopher Nolan, aquí productor ejecutivo, mientras que repite uno de los guionistas de la misma, David S. Goyer, que ha escrito el libreto con Chris Terrio (Argo). Demasiada tono hiperdramático y poco sentido del humor para un film que mezcla alienígenas, amazonas que luchan con espada, etc. También sobran algunos diálogos pretenciosos, que tratan de aportar simbología teológica a lo que en el fondo es un entretenimiento distendido. Pero nadie quedará decepcionado, pues ofrece mucha acción, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams deslumbra como es habitual, el citado Cavill cumple, Ben Affleck no es un Batman tan desastroso como temían los fans, y como mucho se puede decir que a pesar de sus esfuerzos Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene Hackman que no convence. Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un  incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por  su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman,  observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le  considera en cierta manera responsable del derrumbre de su edificio,  acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod,  peligroso archivillano procedente de su mundo.  Mientras tanto, el  maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra.En principio viene a ser la secuela de El hombre de acero, de nuevo  con Zack Snyder en la realización, y Henry Cavill como Superman, pero  también se ha aprovechado la coyuntura para enfrentarle a Batman, con  el que forma el dúo de personajes más emblemáticos de DC. Y además, a  Warner le interesa que el film sea un puente con The Justice League  Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma,  prevista para 2019, que viene a imitar la jugada de Marvel Los  Vengadores, con diversas películas entrelazadas entre sí.Con estas directrices dictadas desde la productora, se acaban  mezclando demasiados elementos y personajes, algunos desaprovechados,  como Wonder Woman, superheroína que parece que pasaba por allí. Además  a Snyder, y a los guionistas Chris Terrio (Argo) y David S. Goyer (El  caballero oscuro) les ha faltado un poco de humor, pues tratan de  imitar el tono el tono de tensión dramática extrema de los films del  hombre murciélago de Christopher Nolan, acreditado como productor  ejecutivo, pero sin mantener su realismo, es más manejando situaciones  muy de cómic juvenil, con alienígenas, amazonas que luchan con espada,  etc.Pero nadie quedará decepcionado, pues se le da al público la acción  prometida, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una  esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene mucho  nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre  el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence  Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams  deslumbra como es habitual, Henry Cavill deslumbra, Ben Affleck no es  un Batman tan desastroso como temían los fans, y eso sí, el otras  veces estupendo Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex  Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene  Hackman que no convence.

6/10
Su mejor historia

2016 | Their Finest

II Guerra Mundial. Londres es bombardeada cada día por las tropas de la Luftwaffe. Los destrozos materiales y las bajas entre los civiles se multiplican y el pesimismo cunde entre la población. El departamento de cine del gobierno británico planea entonces la producción de una película que levante los ánimos. Se trata de encontrar una historia de heroísmo bélico que disipe el ambiente general de derrotismo. Para ello contratan los servicios de una joven guionista, Catrin Cole, con la idea de que aporte un “toque femenino”. Poco a poco, el guionista jefe de su equipo, Tom Buckley, se irá dando cuenta de que la joven tiene un gran talento. Notable film británico, obra de la prestigiosa directora danesa Lone Scherfig (An Education) quien adapta la emotiva novela de Lissa Evans, con guión de Gaby Chiappe, curtida en múltiples series televisivas. Scherfig ofrece cuestiones con suficiente atractivo para generar interés, servidas en un ambiente ya de por sí contundente, como es el bombardeo de Londres durante la II Guerra Mundial, en donde el peligro y la inestabilidad ofrecen el marco dramático adecuado. La historia se desarrolla con mesura y tranquilidad (aunque alguna sorpresa hay) y poco a poco, sin exageraciones, va adquiriendo tintes de gran hondura humana, de emoción real. Hay en Su mejor historia un mirada social al pasado, centrada en las dificultades que a principios del siglo XX tenían las mujeres para hacerse un hueco en el mundo laboral. Y no sólo para hacerse un hueco, sino para ser respetadas en su trabajo, para ser consideradas según su genio intelectual. La película refleja con perfección ese estado de cosas, cómo las mentalidades son difíciles de mover –ese irónico subterfugio de escribir “cosas de mujeres”–, pero lo hace al servicio de una trama dramática urdida con oficio y realismo, huyendo de posibles anacronismos actuales, y en donde habla de un tema más que interesante: el papel de la propaganda durante la guerra. Bien es sabido que el cine de esa época se puso al servicio de la causa y los gobiernos velaban por que las producciones provocaran un patriotismo positivo, que alejara al ciudadano de una mentalidad derrotista. En este sentido el film es un buen ejemplo de cine dentro del cine, de la capacidad del séptimo arte para generar emociones y, en especial, supone un homenaje a la labor, tantas veces oscura y eclipsada, de los guionistas y escritores. Bien ambientada, con colores virados a menudo a tonos azules, la película tiene un guión que cuida además a los personajes. Hay secundarios que brillan lo justo y además de la protagonista Catrin Cole, cuya evolución es del todo convincente gracias al soberbio trabajo de Gemma Arterton, resaltan los dos personajes masculinos de mayor entidad, por una parte el actor veterano al que le cuesta un mundo aceptar que su tiempo ha pasado (Bill Nighy en uno de sus mejores trabajos) y, por otra, el guionista serio y trabajador, seguro de sí mismo, que paulatinamente va descubriendo el talento de Catrin, hasta llegar a la admiración. Magníficamente narrada está la relación entre éstos últimos, con tiras y aflojas, dudas y reconocimientos, y que da lugar a una secuencia maravillosa –la disculpa de Catrin–, que en su sencillez Scherfig transforma en un bellísimo tributo a la magia creadora del cine y la literatura. Detrás se revela una excelente dirección de actores, que resalta especialmente en el caso de Sam Claflin, fuera de sus roles habituales.

7/10
El héroe de Berlín

2016 | Race

La figura de Jesse Owens ha sido desaprovechada en la pantalla. El legendario atleta negro ha dado lugar al telefilm The Jesse Owens Story, de 1984, y también aparecía como personaje secundario en Invencible. De repente se han gestado dos proyectos a la vez, uno protagonizado por Anthony Mackie, aún en fase de desarrollo cuando le ha ganado la carrera Race, el héroe de Berlín, primero en llegar a las carteleras. Aborda el periplo de Jesse Cleveland Owens en tiempos de la Gran Depresión, cuando para alegría de su humilde madre se matricula en la Universidad Estatal de Ohio, lo que le obliga a alejarse temporalmente de su novia y su pequeña hija. En el campus llama la atención del entrenador Larry Snyder, que le propone trabajar duro con el fin de clasificarse para las Olimpiadas de 1936 en Berlín, que el régimen nazi planea utilizar con fines propagandísticos. Dirige Stephen Hopkins, que regresa a la gran pantalla tras una temporada centrado en capítulos televisivos. Aborda un nuevo biopic, tras Llámame Peter, que retrataba a Peter Sellers, con un estilo muy academicista, que sin embargo funciona, también gracias a la labor del reparto, pues Stephan James (Selma) da el tipo como el personaje central, y tiene a su lado a correctos actores como Jason Sudeikis (el mentor), Jeremy Irons (director del comité olímpico estadounidense), William Hurt (presidente de una asociación que defiende boicotear los juegos) y Carice Van Houten (la cineasta Leni Riefenstahl, que inmortalizó el evento deportivo en Olympia, su célebre documental). Tiene tirón la historia de superación personal, aunque el guión se centra sobre todo en la cuestión racial, comparando (obviamente no equiparando) la marginación que sufrió el héroe americano en su propio país, con la de los judíos por el régimen nazi.

6/10
Assassin's Creed

2016 | Assassin's Creed

Tras ser ejecutado por haber asesinado a su padre, Callum Lynch despierta en un centro tecnológico de la organización Abstergo, dirigida por Alan Rikkin. La hija de éste, Sofia, le informa de que le necesitan para conectarle al Animus, una máquina revolucionaria que a través de su ADN le conecta con su antepasado Aguilar de Nerja, que vivía en el siglo XV en Andalucía, donde pertenecía al clan de los Asesinos. De esta forma podrá controlarle para buscar en aquel entonces la Manzana del Edén, la misma que Eva le dio a comer a Adán, para evitar que caiga en manos de los despiadados Templarios, que la usarán para acabar con el libre albedrío del ser humano. El australiano Justin Kurzel ha levantado grandes expectativas, sobre todo con Macbeth, su segundo trabajo. Repite con los mismos protagonistas, Michael Fassbender y Marion Cotillard, en esta traslación a la pantalla de una de las franquicias más exitosas de los videojuegos. Se enfrentaba no sólo al reto de pasarse al blockbuster, sino también a la maldición de las consolas, pues éstas no han generado por ahora ninguna versión fílmica de sus títulos realmente redonda. El resultado no es ni mucho menos satisfactorio. Aunque mantiene el sello autoral en sus potentes imágenes, éstas no bastan para sacar adelante un guión pobre y caótico. Parte de una premisa pueril, y a pesar de sus alusiones a temas que podrían haber dado juego, como la naturaleza de la violencia, acaba resultando demasiado banal, mera excusa para entrelazar secuencias de acción vistosas, como un espectacular salto a enorme altura que parece haberse rodado al viejo estilo, con especialista. Quizás este momento, y el resto de peleas y persecuciones satisfagan a los apasionados de la saga, pero el resto del público las seguirá sin mucho interés porque a los personajes les falta una mínima profundidad. No basta el esfuerzo de las estrellas citadas, pues no logran insuflar vida a los fríos y distantes protagonistas, ni tampoco Jeremy Irons (el padre de ella) o el español Javier Gutiérrez, en un papel de inquisidor estereotipado. Acaban de terminar con la poca credibilidad conseguida por la película, sus numerosas licencias históricas, sobre todo para el público español.

4/10
El hombre que conocía el infinito

2015 | The Man Who Knew Infinity

La apasionante historia de un genio de las matemáticas, el indio Srinivasa Ramanujan, que sin recursos ni una educación formal, se formó de modo autodidacta en Madrás, en la segunda década del siglo XX, hasta plantear complicados teoremas y ecuaciones. Su talento natural no dejó de llamar la atención del profesor G.H. Hardy, cuando el otro le escribió enviándole parte de sus primeras investigaciones, de modo que se lo trajo al Trinity College en la elitista Universidad de Cambridge, en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Aunque contaba con la comprensión de otro colega, Littlewood, las autoridades académicas recibieron al recién llegado con un escepticismo y unos prejuicios no exentos de connotaciones raciales. El desconocido Matt Brown escribe y dirige un film que atrapa, a partir de la biografía de Robert Kanigel. Aunque su puesta en escena no sea deslumbrante, tiene entre manos un material magnífico, al que dan alma dos actores magníficos, Dev Patel (que se dio a conocer con Slumdog Millionaire) y, sobre todo, Jeremy Irons, un actor que nunca defrauda, aunque a veces se involucre en películas que no están a la altura de su talento (por fortuna, no es el caso de la que nos ocupa). La película obra el milagro de que el interés no decaiga, con un tema de entrada tan abstracto como son las matemáticas. Lo consigue no enredándose tratando de razonar mil complejos teoremas, pero al tiempo se arriesga ofreciendo discusiones que pueden herir el ego de los implicados, y alguna sencilla explicación muy pedagógica, como la relativa a las particiones. De modo que entendemos la belleza y la pasión por los números que subyugan al piadoso Ramanujan, que encuentra en ellos a Dios, y que también encandilan al en principio ateo Hardy, que no puede dejar de reconocer algo extraordinario en esa armonía objeto de su estudio, de la que su pupilo es un estudioso asombroso. Los que se dediquen a la investigación no dejarán de vibrar con un film que recuerda que en la ciencia no basta la intuición, por muy genial que ésta sea, sino que hay cultivar también una metodología que justifique los hallazgos, que no basta simplemente enunciar. La cuestión profesional convive con la relación humana, aspecto bien trabajado. Lo que podría ser una relación de conveniencia profesor-discípulo va a crecer, gracias también a la calidad humana de Ramanujan, que lo pasa mal lejos de India, sin su esposa, que ha dejado de momento atrás, y con un mentor que se muestra demasiado frío y rigoroso. En tal sentido Littlewood, amigo de Hardy, bien interpretado por Toby Jones, hace de eficaz contrapunto que puede humanizar el trato. Todos los personajes secundarios ofrecen interés, incluido el famoso Bertrand Russell, al que da vida Jeremy Northam. Además se encajan bien en la narración las penalidades de la guerra, la delicada salud del protagonista, y lo que ocurre en la India mientras él está fuera.

7/10
High-Rise

2015 | High-Rise

Ahora que las distopías juveniles están tan de moda, con las sagas de Los juegos del hambre y compañía, llega una cinta adulta de ese corte, High-Rise, que adapta una novela del británico J.G. Ballard. Pero son más interesantes los recuerdos autobiográficos de infancia de ese autor, plasmados en la pantalla por Steven Spielberg en El imperio del sol, que su mirada a una sociedad enfermiza de un corte futurista que a veces ya es presente, y que ha dado pie a obras como el Crash de David Cronenberg. El tiempo en que transcurre la acción de High-Rise se diría indeterminado, quizá un futuro muy parecido a la actualidad, donde la sociedad se ha degradado hasta el extremo. El doctor Robert Laing, que aún llora la reciente muerte de su hermana, se acaba de mudar a un enorme edificio de apartamentos, donde en los pisos bajos habitan personas de inferior condición social, mientras que en los altos vive la élite. Precisamente en la azotea habita el arquitecto, Royal, aunque el gobierno del rascacielos –que cuenta con piscina, gimnasio y supermercado, entre otras comodidades, aún mayores para él, su esposa ha montado una suerte de parque con animales arriba del todo–, no es sencillo. “Sexo y paranoia”, diagnostica uno de los personajes en un momento dado, a modo de resumen de las obsesiones de una sociedad decadente. Y es que los habitantes conforman un auténtico zoo humano, con personas animalescas, promiscuas, chismosas y superficiales, con obsesiones de todo tipo, ya sean más o menos famosetes. Los suministros de luz, agua y alimentos empiezan a fallar, y la locura se desata, mientras se sucede la violencia y las fiestas orgiásticas. Todo se sirve con una cuidada imaginería alucinada, e irritante casi siempre, que hace pensar en el cine de Terry Gilliam: el film de Ben Wheatley querría ser algo así como Brazil y 12 monos, pero su demencial locura que agota al espectador más paciente se aproxima más a Miedo y asco en Las Vegas o The Zero Theorem. Da pena que un reparto con Jeremy Irons o Sienna Miller sirva para esto.

4/10
Hermosas criaturas

2013 | Beautiful Creatures

Gatlin, un perdido pueblo sureño de los Estados Unidos, donde el horizonte vital de sus habitantes parece bastante limitado. Así lo siente el joven Ethan Wate, aburrido de las tradiciones locales que recrean la guerra de secesión, o de las expectativas con la chica que le tira los tejos. La cosa cambia con la llegada de Lena Duchannes, fascinante sobrina del misterioso y rarito Macon Ravenwood, un tipo siempre encerrado en su mansión. Porque surge el amor. El único inconveniente es que él es un humano y ella una bruja sobre la que pesa una maldición. Adaptación de la primera entrega de una saga juvenil conocida como “Las crónicas de Caster”, creada por Kami Garcia y Margaret Stohl. El referente, al que se trata de añadir quizá algo más de oscuridad e intectualidad, es sin duda otra saga juvenil, la creada por Stephanie Meyer, estamos al fin y al cabo ante un “Crepúsculo” con brujas y libros. Porque las ideas de amor imposible y sacrificio son constantes que innegablemente comparten. Quizá lo que pesa al film dirigido y escrito para el cine por Richard LaGravanese es su intento por ofrecer algo más profundo que la popular saga vampírica. Y aunque se agradece el esfuerzo, lo cierto es que al estilo de La brújula dorada, ofrece un extraño, incoherente y, por qué no decirlo, aburrido batiburrillo de ideas acerca de fe y superstición, ciencia y magia, el poder intangible del amor, que exige sacrificio. Al final la trama hace honor a la frase de G.K. Chesterton de que “cuando no se cree en Dios, se acaba creyendo en cualquier cosa”. Se revele poco inteligente este enfoque, que sin duda resta público. No falta la inevitable ración de efectos especiales, a cuento de los hechizos de turno, no demasiado originales. El film permite la presentación en sociedad, por así decir, de actores juveniles desconocidos –Alden Ehrenreich, Alice Englert– y “ganarse los garbanzos” a los veteranos –­Jeremy Irons, Emma Thompson–.

4/10
Tren de noche a Lisboa

2013 | Nachtzug nach Lissabon

Adaptación de la novela de Pascal Mercier, cuyos pulcros resultados bien apoyados en la magistral interpretación de un actor, Jeremy Irons, hacen pensar en otra novela llevada al cine, Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi, que contó con el gran Marcello Mastroianni. Raimond Gregorius, maduro profesor de humanidades en Berna, Suiza, impide que una joven materialice su intentona de suicidio. Le pierde la pista, pero conserva en sus manos un impermeable de la desconocida, un libro escrito por el médico portugués Amadeu Prado, y un billete de tren para viajar a Lisboa. Fascinado por el relato que tiene en su poder, que narra las tribulaciones de un grupo de jóvenes que se enfrentan a la dictadura de Salazar, Gregorius abandona su vida gris en Suiza y emplea el billete de tren para averiguar más “in situ” acerca de los hechos que está leyendo, lo que supone para él empezar a sentirse vivo. El danés Bille August apoya su película sobre todo en el trabajo de un Irons que hace absolutamente creíble a su personaje, cómo cambia su modo de ver las cosas, subrayado con su nuevo modelo de gafas. El guión de Greg Latter y Ulrich Herrmann acentúa bien el carácter de misterio intrigante del relato, en lo relativo a la amistad de Amadeu, hijo de un juez bien considerado en el régimen, con Jorge, hijo de un verdulero, puesta a prueba por la atracción que ambos siente por una joven de la resistencia a Salazar, Stephania. Y usa como buen telón de fondo el texto literario de la obra de Prado, como voz en off, y las magníficas posibilidades una ciudad tan preciosa como es Lisboa. Quizá en las escenas de flash-backs se concentran demasiados momentos próximos al folletín, o la mirada política sea algo convencional, pero la elegancia narrativa de alguien tan curtido como August y el poderío de Irons impiden que el conjunto chirríe. También ayuda, y mucho, un trabajo de casting sensacional, aunque pueda también saber a poco la breve presencia en pantalla de Christopher Lee, Charlotte Rampling, Bruno Ganz, Lena Olin, Martina Gedeck... Los más jóvenes, Mélanie Laurent, Jack Huston, Tom Courtenay, August Diehl, están bien interpretando a los personajes en su etapa juvenil.

6/10
El ladrón de palabras

2012 | The Words

El escritor Clay Hammond comienza haciendo una lectura de su más reciente novela en un gran auditorio lleno de oyentes. El protagonista de su narración es un joven que desea triunfar como escritor, pero que no logra publicar su primera novela, ante la impaciencia de su mujer y la falta de ingresos. Por casualidad encontrará un antiguo manuscrito de cincuenta años atrás y decidirá plagiarlo y publicarlo con su nombre. Brian Klugman y Lee Sternthal, actores ocasionales y corresponsables de la historia de Tron Legacy, aúnan esfuerzos conjuntos en el guión y la dirección de El ladrón de palabras para sacar adelante un relato en torno a la creación literaria. El tema no es sencillo de llevar a puerto pues se corre el peligro de resultar muy tópico. No evitan del todo los autores ese obstáculo, de modo que no se les ocurre otra cosa que hacer encontrar al protagonista un manuscrito en una tienda de antigüedades de París... Pero además se dejan arrastrar por otras situaciones excesivamente fáciles, muy próximas al cliché, como la de la escritura compulsiva de la novela, el encuentro casual en New Jersey, la atormentada búsqueda de redención del plagiador e incluso el juego equívoco entre realidad y ficción. No hay duda de que en El ladrón de palabras hay un esfuerzo de guión y de montaje, con la intención de no resultar superficial a la hora de ofrecer reflexiones acerca de la creación y la autenticidad literaria, y de esa importante cuestión de saber aceptar las propias limitaciones camino de la madurez. Sin embargo, es innegable que a la postre la trama acaba pareciéndose desgraciadamente a una especie de melodramático culebrón metaliterario, con tres planos de profundidad (que no de hondura) de escasa originalidad y cuyo resultado no acaba dando con las claves para impactar o provocar algún tipo de emoción. Por lo que si El ladrón de palabras es un film correcto y más o menos llevadero es gracias al formidable elenco de actores, desde el protagonista Bradley Cooper (que intenta huir cada vez más de sus roles de payaso), hasta el maduro Jeremy Irons, pasando por la estupenda Zoe Saldana, el siempre competente Dennis Quaid o los jóvenes y menos conocidos Ben Barnes (Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian) y Nora Arnezeder (El invitado), que también hacen también unos trabajos meritorios.

4/10
Los Borgia (2ª temporada)

2012 | The Borgias | Serie TV

En la Italia del Renacimiento, una época de creatividad y logros intelectuales y también de desorden endémico, guerras constantes entre familias y una depravación que, incluso en el siglo XXI, resulta inconcebible, el corazón del orden del mundo fue el Vaticano, el árbitro de conflictos entre reinos e imperios. Y en el centro del Vaticano hubo un hombre cuya sed de poder le llevaría al trono de San Pedro: Rodrigo Borgia, el papa Alejandro VI. Tras el asesinato de Juan, el poder de Rodrigo se debilita. Una nueva y poderosa fuerza llevará la lucha en su nombre, César, que se convertirá en El Príncipe, un feroz e implacable guerrero al que retrata Maquiavelo en su obra. Fría y metódicamente, César lleva a cabo su deseo de gobernar Italia llevando la destrucción a la península y a su propia familia. Al igual que su padre, César desea reformar la Iglesia Católica Romana, pero sus esfuerzos están condenados al fracaso debido a la corrupción dentro del Vaticano y a sus propias debilidades y deseos. Por su parte, Lucrecia, que ha maquinado el asesinato de Juan y ha sido testigo de la muerte de su amante Perotto a manos de César, lucha por lograr la paz de espíritu que nunca ha alcanzado. La dulce e inuenciable joven se ha convertido en la mano derecha de su padre que llega a nombrarla su sustituta mientras se ausenta de Roma. Lucrecia no duda en sentarse, incluso, en el trono papal.

Margin Call

2011 | Margin Call

En la sucursal neoyorquina de un potente banco de inversión internacional despiden a gran parte de la plantilla debido a unos drásticos recortes. Antes de marcharse, un trabajador veterano le comunica a un joven analista de riesgos el trabajo que estaba realizando. Cuando le da el archivo también le dice “ten cuidado”. Éste, presa de la curiosidad, se quedará por la noche para echar un vistazo al material y lo que ve le deja espantado. En resumidas cuentas constata que el valor de los paquetes de activos de la empresa es en realidad nulo, de modo que el agujero real sería mayor que el propio valor bursátil de toda la empresa... Avisados, lo gerifaltes del banco tendrán que tomar decisiones durante la noche. Sorprendente debut del director J.C. Chandor, quien se lanza al ruedo con una película realmente arriesgada, que apunta al mundo empresarial y más directamente a la crisis financiera mundial que se inició por 2007. No es muy difícil emparejar las similitudes de la empresa del film con el holding Lehman Brothers y su quiebra anunciada en 2008 y causada por los créditos subprime. Lo que llama la atención es cómo Chandor logra armar un excelente guión con un material tan aburrido a primera vista y, ante todo, tan terriblemente simple: el film no es más que adornar la toma de una decisión empresarial. Chandor consigue atrapar como si su historia fuera un thriller de intriga, gracias a unos personajes complejos, tiburones del dinero, tan diferentes como iguales a un tiempo, creaciones espantosas de la avaricia del mercado, pero también humanos. El film, cuyo desarrollo tiene lugar en un solo día, está ambientado en oficinas nocturnas, con luces artificiales y primeros planos, con tonos azulados y fríos. Y es que ahí es donde se cuece el bacalao mundial, mientras los demás (la “gente normal”, dice un personaje) son ajenos a lo que ocurre... Chandor sabe hablar y gritar sobre el capitalismo en un mundo de cuatro paredes, y en este sentido la referencia es Wall Street, pero aquí todo es más crudo, tremendamente más real. Sus gritos son de impotencia, y de rabia (esas referencias reiteradas a las millonarias ganancia de los socios) ante el monstruo que ha creado la sociedad occidental –un mundo donde, más allá de cualquier duda ética, a la postre siempre acaba ganando el dinero (los personajes de Kevin Spacey y de Stanley Tucci lo dicen todo)–, pero cuyo sistema no hay quien lo pare. Por lo demás, hay un gran acierto de casting, con unos actores que ofrecen momentos memorables, donde se llevan la palma un terrorífico y colosal Jeremy Irons (hacía tiempo que no daba muestras de su poder en pantalla) y un agobiado y cautivador Kevin Spacey. Ambos están tan gigantescos como la crisis que sus personajes provocan. Estamos ante una película crítica y dura con el capitalismo sin escrúpulos de la sociedad moderna, cuya visión es muy triste por su cercanía a la realidad y que hará preguntarse al espectador si los humanos no nos hemos vuelto locos.

6/10
Los Borgia (serie)

2011 | The Borgias | Serie TV

Año 1492. El Papa Inocencio VIII agoniza, y ante la cercanía de la muerte reclama la reforma de la Iglesia, cuyos príncipes han caído en la corrupción, de la que él sería un claro ejemplo. Varios cardenales, entre ellos Rodrigo Borgia, rodean su lecho y prometen un cambio, aunque en realidad sólo ambicionan el poder que lleva aparejada la sede de Pedro. Cuando muere el Pontífice, Rodrigo, amancebado con una mujer y con cuatro hijos, conspira para ser elegido Papa comprando los votos clave de los cardenales reunidos en cónclave. La lucha por la gloria temporal de la familia Borgia no ha hecho más que empezar. Serie televisiva de corte histórico, creada por el irlandés Neil Jordan, que es la primera vez que acomete una tarea de este tipo. Al parecer hace tiempo pensó rodar una película sobre el tema con Steven Spielberg como director, pero éste le indicó que le parecía más adecuado el formato televisivo. El formato es muy semejante a Los Tudor –de hecho está en la producción Michael Hirst–, o sea, intrigas palaciegas sin cuento, ambición de poder y embriagadora lujuria, aquí con el morbo del Papado en una de sus etapas menos ejemplares, y las relaciones incestuosas. Como corresponde a este tipo de productos, la ambientación es lujosísima, están cuidados todos los detalles, por ejemplo en la vistosa coronación de Alejandro VI, llevado en su silla gestatoria, o en la imposición de la tiara. Lo cual no quita para que la trama esté salpicada de detalles de algo grotescos –la juguetona Lucrecia espiando las evoluciones en el lecho de su hermano César con una mujer, el cambio de tornas en un envenenamiento en la cocina, a escasos metros de un banquete cardenalicia...–, o que se eche en falta un punto de vista algo más espiritual en algún personaje. De hecho llama poderosamente la atención el dominante cinismo, los comentarios próximos a la blasfemia y la simonía generalizada. Hay un reparto excelente, donde destaca Jeremy Irons, que sabe conceder gravedad a Alejandro VI, e introduce cierto grado de complejidad a su personaje cuando asume al fin la responsabilidad de ser el sucesor de Pedro. Hay buenos roles secundarios, como el papel en el primer capítulo del gran Derek Jacobi.

5/10
La Pantera Rosa 2

2009 | The Pink Panther 2

El temible ladrón El Tornado ha vuelto a hacer de las suyas. Esta vez no se ha contentado con robar una sola obra de arte, sino que en pocos días se hace con algunos de los tesoros más valiosos de la humanidad, como la Sábana Santa. Como no puede ser de otra manera, El Tornado también roba la Pantera Rosa, la genial joya que trajo de cabeza al inspector Clouseau en la primera entrega de la saga. La indignación por los robos se extiende a nivel mundial, por lo que se forma un “dream team” de investigadores internacionales para detener a El Tornado. Dada la fama adquirida por Clouseau en el anterior capítulo, todos están de acuerdo en que él es el hombre indicado para comandar a lo mejor de lo mejor del mundo de la investigación. Secuela de La Pantera Rosa (2006), donde el inspector Clouseau vuelve a ser ese hombre torpe y ajeno a la realidad, que, sorprendentemente, tiene la virtud de dar siempre con la clave del caso. Esta película sigue la línea de la anterior en cuanto al tipo de humor, algo más picantón e irreverente que el de las cintas que en su día protagonizara Peter Sellers. Steve Martin repite como Clouseau, al igual que sus colegas de la jefatura de policía Jean Reno y Emily Mortimer. Reno vuelve a estar magistral como el buenazo de Ponton. Entre las caras nuevas cabe destacar a John Cleese, que toma el relevo de Kevin Kline como el sufrido inspector jefe Dreyfus. A pesar de su carácter secundario, Cleese consigue ser uno de los personajes más divertidos de la película. Con algo más de presencia nos encontramos a Andy García y Alfred Molina. Están fantásticos como dos de los miembros del “dream team”. Pero la creación de este equipo está relacionado con uno de los aspectos más pesados de la cinta. Si ya es cansino soportar a Clouseau con su peculiar acento francés, Andy García se pasa toda la película hablando con acento italiano. En ocasiones este tema verbal es divertido, pero en la mayoría de los casos resulta extraordinariamente cansino. Quienes disfrutaran con la primera película harán lo propio con ésta. No es para empezar a reír y no parar, pero hay que reconocer que sí que hay varios momentos en los que el espectador soltará una carcajada, como durante el interrogatorio del “dream team” al personaje de Jeremy Irons o en las sesiones de Clouseau con la señora Berenger.

4/10
Georgia O'Keeffe

2009 | Georgia O'Keeffe

Tv-movie que describe la relación amorosa, no exenta de dificultades, entre la pintora Georgia O'Keefe y su esposo, el fotógrafo Alfred Steiglitz. Con hermosa fotografía y dos grandes actores, Joan Allen y Jeremy Irons, dirigidos por otro actor que dirige con frecuencia, Bob Balaban, ilustra bien la dificultad de trato entre dos personas muy sensibles, que tienden a que domine el propio ego.

5/10
Appaloosa

2008 | Appaloosa

Randall Bragg, un ranchero acostumbrado a saltarse la ley a la torera y avasallar junto con sus hombres a los habitantes de la localidad de Appaloosa, dispara contra el sheriff y sus ayudantes. Para sustituirles y hacerse cargo de la compleja tarea de imponer la ley, los lugareños contratan a dos tipos duros, Virgil Cole y Everett Hitch, mercenarios que llevan mucho tiempo colaborando juntos. Cuando éstos empiezan a controlar la situación irrumpe en el pueblo Allison French, una viuda que encandila a Virgil hasta que éste le propone matrimonio. Un día, Allison aprovecha que se ha quedado a solas con Everett, el amigo de su marido, para intentar besarle. Desde ese momento, Everett se da cuenta de que la chica no se esfuerza mucho por ser fiel a su amigo, y que éste corre peligro de ser bastante infeliz. Ed Harris se pone tras la cámara por segunda vez –la primera fue con el drama biográfico Pollock– en un western de hechuras clásicas que él mismo ha coescrito, a partir de una novela de Robert B. Parker. También Harris ha decidido interpretar a uno de los protagonistas, al lado de un repartazo, ya que le acompañan Viggo Mortensen, Renée Zellweger, Lance Henriksen y Jeremy Irons, que interpreta al villano. Todos ellos están a un nivel bastante alto, aunque Viggo Mortensen es quien saca más jugo a su personaje. Destaca asímismo la presencia en un rol muy secundario de la española Ariadna Gil, que cumple con profesionalidad. La parte más endeble del guión es la trama típica de western, un enfrentamiento con los desaprensivos que atemorizan al pueblo, que remite a títulos legendarios como Raíces profundas. Pero a la hora de la verdad, Ed Harris se quita de en medio el asunto de un plumazo, pues los protagonistas resuelven los conflictos con los villanos con una gran facilidad. Tiene mucho más peso en la trama la amistad entre los dos protagonistas, y cómo ésta se ve puesta a prueba con la llegada de la viuda. Estamos ante un film sobre la amistad, que sin embargo a veces no logra evitar caer en un tono más propio de una comedia romántica.

6/10
El color de la magia

2008 | The Colour of Magic | Serie TV

Un ingenuo turista aprendiz de mago es conducido a un mundo fantástico, Discworld. Esta miniserie adapta las novelas de Terry Pratchett que combinan aventuras mágicas y humor.

5/10
Eragon

2006 | Eragon

La adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos, de Tolkien, se convirtió en un fenómeno de masas. Tampoco le fue mal a El león, la bruja y el armario, versión fílmica de la primera entrega de Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis. No es extraño que otros productores y cineastas traten de sacar tajada al enorme tirón de las novelas juveniles de fantasía. Al veteranísimo experto en efectos especiales Stefen Fangmeier, que ha trabajado en Parque Jurásico y El caso Bourne, le ha tocado la papeleta de llevar a las pantallas, en su debut cinematográfico un caso insólito de sucedáneo tolkieniano. Eragon es la obra de un joven ‘friqui’ apasionado de Tolkien y el género fantástico, que empezó a escribir esta obra con quince años, fusilando pasajes de sus películas y novelas favoritas. Sus padres tenían una pequeña editorial y lo publicaron, y un editor de una empresa más grande consiguió convertirlo en un auténtico best-seller. Se supone que es el primer volumen de la trilogía ‘El legado’, a la que siguen  ‘Eldest’ y un tercer título, aún en gestación. La acción transcurre en Alagaësia, mundo mítico deudor de Narnia y la Tierra Media.  El tal Eragon es un quinceañero de una aldea, que encuentra en medio del bosque una especie de gema gigante, que resulta ser un huevo de dragón. Cuando se abre, sale de su interior una dragona que se comunica mentalmente con Eragon, y dice llamarse Saphira. Los soldados del despótico emperador Galbatórix acuden al lugar en busca de Eragon y matan a su tío, por lo que debe poner pies en polvorosa con ayuda de Brom, un anciano experto en dragones y magia. El gran lastre del film es su falta de elementos originales. Especialmente significativas resultan las referencias a La guerra de las galaxias, con la que se pueden sacar muchas, demasiadas similitudes. Existe un joven granjero, rubio, que vive con su tío y que mira al horizonte en un plano que sólo se diferencia de su equivalente en Star Wars, en que en aquel había dos soles, y aquí sólo uno. Cuando matan a su tío, se va con un maestro, igualito que Obi-Wan Kenobi, ¡a rescatar a una princesa!, mientras le persigue un tipo oscuro que se comporta como Darth Vader. En comparación con El Señor de los Anillos, las batallas y secuencias de acción parecen de serie B, como si estuviéramos ante un spaguetti-western de fantasía heroica. Los personajes están sacados de un manual del buen guionista de aventuras, y las frases parecen poco trabajadas. Eso sí, al menos mantiene el interés, mientras que los efectos especiales se pueden aceptar si uno olvida los filmes de Peter Jackson por un momento. Los actores se esfuerzan, teniendo en cuenta las circunstancias, y hasta Jeremy Irons logra salir de la papeleta con más dignidad que en Dragones & Mazmorras, su otra incursión en el subgénero de dragones, que era patética. Y subyacen ligeramente algunas reflexiones, presentes en los modelos imitados, sobre la justicia, la lealtad, el bien y el mal, la superación personal y el sacrificio.

5/10
Inland Empire

2006 | Inland Empire

Una película de David Lynch muy lynchiana. Extremadamente lynchiana. Suena a tautología tonta, pero es lo que hay. El film contiene muchas de sus personales obsesiones, se mueve dentro de los parámetros surrealistas, y de laberínticas ‘cintas de moebius’ que dan vueltas sobre sí mismas con triple salto mortal de tirabuzón, que le han dado parte de su celebridad. ¿La trama? Es lo de menos. Si intentamos un bosquejo, podemos hablar de lo que parece la aguja de un fonógrafo, unas imágenes en blanco y negro difuminadas de un encuentro sexual, una joven mirando la televisión en el salón de su casa, los conejos que han dado pie a varios cortos de Lynch en la pantalla, y la historia de una actriz madurita a la que le han encomendado un papel, por el que está muy contenta. A partir de ahí, una señora cabezona con sonrisa siniestra, y muchos pasajes delirantes, visualmente hipnóticos y desconcertantes, que conducen con paso seguro (o no), entre violencia y pasión amorosa, real o fingida, no se sabe, hacia ninguna parte. Título reservado a los fans del cineasta, los que no lo son podrían ‘soportar’ su condición de cine experimental si al menos el metraje se mantuviera en unos niveles razonables. Tres horas de divagación no se justifican, se mire como se mire, por muy barato que en la actualidad sea el rodaje en digital. Hay que pensar un poquito más en el espectador.

4/10
Elizabeth I

2005 | Elizabeth I | Serie TV

Poderosa mirada a los últimos años del reinado de Isabel I de Inglaterra, una dama que se las apañó para gobernar con mano de hierro en un mundo dominado por los hombres. Se ha comparado la mirada realista, no exenta de crudeza a las intrigas palaciegas y de alcoba -que aquí se confunden, la línea de separación entre ambas es extremadamente delgada- de esta serie televisiva con la del mundo doméstico de la mafia en Los Soprano, y no anda del todo errada dicha comparación, máxime si tenemos en cuenta que coproduce HBO. Premiada con 3 Globos de Oro -mejor miniserie, actriz principal (Helen Mirren, que hizo doblete con su otra Isabel en La reina) y actot de reparto (Jeremy Irons)- y 9 Emmys -además de repetir las tres categorías mencionadas, Tom Hooper fue considerado mejor director- además de ofrecer una magnífica recreación de la época, se presta especial atención a la psicología de los personajes. El film arranca en 1579. Isabel lleva reinando ya veinte años. Sin esposo ni descendencia, las presiones sobre la monarca son grandes para que asegure un heredero al trono; así aparecen entre los intereses amorosos de la reina el conde de Leicester, amante que acabará sucumbiendo a una enfermedad, y el hijo de éste, el conde de Essex. Entre las crisis políticas con las que Isabel debe lidiar no es la menor la formidable Armada Invencible, enviada contra Inglaterra por Felipe II, o la incipiente rebelión de su prima católica María Estuardo, reina de Escocia. Ni el guionista Nigel Williams ni el director Hooper son demasiado conocidos. Curtidos en series televisivas, combinan el rigor de unos diálogos trabajados, pronunciados por un reparto espléndido, con unos conflictos bien planteados. Su intención –y éxito– es poner en primer término las preocupaciones íntimas de la reina, su deseo de llevar una vida privada de acuerdo con su voluntad; y ello sobre el telón de fondo de su política, que le obliga a tomar decisiones muy dolorosas.

6/10
Casanova

2005 | Casanova

En sus memorias, todo un clásico literario a pesar de su dudosa veracidad, el italiano Giacomo Casanova exponía su labor como espía y diplomático, pero sobre todo sus frívolos galanteos amorosos. El director de Chocolat, se centra en esta última parte, presentando a un Casanova a punto de ser expulsado de Venecia por las autoridades debido a sus escándalos. Para darles a entender que ha sentado la cabeza, concertará un matrimonio de compromiso, pero poco después se enamora de verdad, de una escritora. Restan mucha credibilidad al asunto que los personajes parezcan del siglo XX, sobre todo la feminista que interpreta Sienna Miller, y el tono de farsa elegido por Lasse Hallström. Pero las localizaciones, decorados y vestuarios evidencian un gran esfuerzo de producción.

5/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
El mercader de Venecia

2004 | The Merchant of Venice

Para poder casarse, el joven Bassanio necesita dinero. Lo consigue gracias a su amigo Antonio, que pide un préstamo al usurero judío Shylock. Como éste no le guarda mucha simpatía, accede a darle la cantidad solicitada, pero con la condición de que si se demora en el pago, deberá darle una libra de carne de su propio cuerpo, del lugar que él señale. A pesar de esta condición demencial y abusiva Antonio acepta, pues es sobradamente solvente. No cuenta con el naufragio de uno de sus barcos. Aunque existen muchas versiones televisivas de la inmortal obra de Shakespeare sobre la codicia, y en la escena ha sido requeterrepresentada, faltaba una película de altura basada en "El mercader de Venecia". Dados además los tiempos políticamente correctos que corren, filmar una historia cuyo villano protagonista es un judío sin corazón, supone el riesgo de dar pábulo a la acusación de antisemita. Pues bien, el británico Michael Radford –1984, El cartero (y Pablo Neruda)– viene a llenar con brillantez la mencionada laguna. Eso sí, se cura en salud suavizando la terquedad de Shilock a la hora de mostrar su rechazo a la boda de su única hija con un cristiano, o al insistir en cobrar los intereses de la singular deuda. Estas opciones funcionan bien, y a nuestro entender sobraba ese prólogo vergonzante que trata de explicar por qué el malo de la peli es judío, echando gran parte de la culpa a la Iglesia católica. Además del formidable esfuerzo por recrear la Venecia del siglo XVI, el film es lo que es gracias al magnífico texto del bardo inglés, a una dirección que no trata de llamar demasiado la atención, y al trabajo de un fantástico reparto, donde los rostros más populares corresponden a ‘los chicos’, o sea, Al Pacino, Jeremy Irons y Joseph Fiennes.

6/10
Mathilde

2004 | Mathilde

Durante la guerra de la antigua Yugoslavia un oficial británico queda ofuscado por la pasión que siente por una joven croata, lo que dificulta una toma de decisiones correcta en su trabajo. Con Jeremy Irons, daba más de sí.

4/10
Conociendo a Julia

2004 | Being Julia

Adaptación de una novela del británico Somerset Maughan, el film sigue a una actriz en la cumbre de su carrera. Bella y con talento, radiante en su madurez, Julia tiene un pacto no escrito con su esposo, empresario de teatro: en plan muy ‘british’, displicente y tolerante, cada uno hace lo que le viene en gana a la hora de mantener relaciones íntimas con otras personas. Pero la llegada de Tom, un joven admirador americano, va a alterar este orden de cosas. Julia, halagada por su cortejo, empieza a dar mucho qué hablar en los círculos de sociedad. Y un viejo amigo, que la aprecia, trata de hacerle ver, con delicadeza, que está siendo protagonista de una farsa, donde la vieja que tiene relaciones con el joven sólo puede ser objeto de las risas del público. Y en efecto, cuando entra en liza Sybil, una jovencita aspirante a actriz que querría actuar junto a Julia, Tom inicia con ella una aventura. Exploración del mundo del teatro, al estilo del clásico Eva al desnudo, donde un punto clave de sabiduría es ‘saber envejecer’. El film juega entre el paralelismo evidente entre lo que se representa en el escenario teatral y lo que es ‘el gran teatro del mundo’, la vida misma, en que cada persona interpreta un papel; y ahí, tantas veces, conviven una aparente sinceridad, a veces histérica, con el deseo de guardar las formas. El film, que dirige el húngaro István Szabó, cuenta con brillantes interpretaciones, sobre todo la de Annette Benning. Tiene buen ritmo, y si bien el derrotero de los dos primeros tercios del film resulta previsible, e insiste demasiado en las citas de alcoba, el quiebro que se produce hacia el final es de tal envergadura, que la historia se eleva a alturas insospechas. Nueva y magnífica mirada al mundo de la farándula, donde el humor no oculta las pequeñeces del corazón humano, cuando sigue la aguja del capricho momentáneo.

6/10
La máquina del tiempo

2002 | The Time Machine

Un genial inventor del siglo XIX. Despistado, absorto por su trabajo. El amor le empuja a sentar la cabeza. Pero ocurre una desgracia, que le va a dejar profundamente deprimido. ¿Por qué ha tenido que pasar? Buscará la respuesta con su último invento: una máquina que le permite viajar en el tiempo. Simon Wells, biznieto de H.G. Wells y codirector del film animado El príncipe de Egipto, adapta el clásico "La máquina del tiempo", del que conocíamos la versión El tiempo en sus manos de George Pal. Con estupendos efectos visuales, y algunas escenas trepidantes –la primera aparición de las criaturas mutantes tiene un brío notable–, Wells entrega un buen film de aventuras, que sólo se resiente del subterráneo tramo final, con la aparición decepcionante de un Jeremy Irons irreconocible. Una brillante idea de guión es el divertido personaje virtual de Orlando Jones, interface futurista de una biblioteca pública.

5/10
Y ahora... damas y caballeros

2002 | And Now... Ladies and Gentlemen...

Valentín, un romántico atracador, tiene la idea de dar la vuelta al mundo. Anda un poco desorientado vitalmente, y ha pensado en devolver a cada una de sus víctimas lo que les arrebató. Al sentido de culpa suma algunos momentos de amnesia. Se cruzará en su camino una cantante de jazz de piano-bar, Jane, que anda un poco deprimida. Y surgirá la mutua atracción. Claude Lelouch le pone ganas a esta historia romántica con su punto de consciente absurdo. Destaca el trabajo de la pareja protagonista, Jeremy Irons y la cantante auténtica Patricia Kaas.

5/10
Callas Forever

2002 | Callas Forever

Maria Callas. Una voz única. Después de una carrera plagada de éxitos, vive retirada. Larry Kelly, un viejo amigo homosexual, productor, le tienta con un proyecto que podría ser su regreso y la realización de un sueño: la interpretación de "Carmen", una ópera que nunca llegó a representar. Ciertamente su voz no es la de antaño, pero se trataría de rodar para el cine con playback. Franco Zeffirelli, que ha filmado numerosas óperas y fue amigo personal de la cantante, imagina la ficción de este posible retorno de Callas al candelero. Para ello trenza la historia del sufrimiento de ella, que no se resigna a la pérdida de su don (magnífica composición de Fanny Ardant), con la de la vida profesional y sentimental de Kelly (un papel muy de Jeremy Irons).

4/10
Last Call

2002 | Last Call

Digno telefilm basado en las memorias de Frances Kroll, que fue secretaria y amante de F. Scott Fitzgerald, sigue los últimos meses de vida del escritor, que ya entonces había roto con su esposa Zelda, con la que tuvo una relación tumultuosa por la enfermedad nerviosa de ella. Da vida al escritor Jeremy Irons, mientras que Sissy Spacek es Zelda y Neve Campbell Frandes.

5/10
El cuarto ángel

2001 | The Fourth Angel

Jack es un prestigioso periodista en "The Economist". Suele ir estresado por la vida, así que unas merecidas vacaciones con su esposa y tres hijos parecen un sueño. Pero el sueño se convierte en pesadilla cuando el avión en que viajan es secuestrado por unos terroristas. La mujer y un hijo mueren en la acción, y los dos hijos supervivientes quedan “para el arrastre”, traumatizados por los trágicos hechos. Jack dedicará todo su tiempo a planear la venganza. Aunque El cuarto ángel no ahonda en las causas y horror que traen consigo el terrorismo, el director, John Irvin, asegura que "La acción viene siempre determinada por un conflicto moral". Y es lo que, desde luego, sí tenemos, es una apañada película de acción e intriga, con dos grandísimos actores: Jeremy Irons (que ganó el Oscar por El misterio von Bulow) y Forest Whitaker.

5/10
Dragones & Mazmorras

2000 | Dungeons & Dragons

Izmer es un imperio fantástico, en el que mandan los magos. Ahí el malvado Profión se propone derrocar a la emperatriz Savina mediante el control total del enorme poder de los dragones dorados. Pero tal cosa no es posible sin antes arrebatar a la emperatriz su cetro. En medio de esta reyerta “maguna” se ven envueltos dos simpáticos ladronzuelos, que tendrán que salvar, cómo no, el imperio de marras. Adaptación del célebre videojuego, que se adelanta a Harry Potter y El señor de los anillos, esperadísimos títulos de magia y aventuras. Más modesta sin duda, pero entretenida, destaca sobre todo el villano de la función, el gran Jeremy Irons, más histriónico que nunca.

3/10
El hombre de la máscara de hierro

1998 | The Man in the Iron Mask

En 1698 un misterioso prisionero ingresó en la prisión parisina de La Bastilla, oculto su rostro tras una máscara. Falleció en 1703. Hasta aquí, la historia. Más allá, la leyenda. Leyenda que imaginó a un malvado Luis XIV que mantenía a su hermano gemelo encarcelado. Así evitaba que le disputara el trono. El relato de Randall Wallace (guionista oscarizado por Braveheart, que debuta en la dirección) combina elementos de Alejandro Dumas con otros novedosos. Presenta a Luis XIV caprichoso, cruel y mujeriego, reverso de Philippe, su hermano gemelo, que conserva una inocencia no estropeada por los años de reclusión. Leonardo DiCaprio hace el doble papel con increíble soltura. No le ha hecho mella la posible esquizofrenia de encarnar a la vez a un héroe y a un villano. Los cuatro mosqueteros que sirven al rey tienen una edad, notan el paso de los años. Estos personajes crepusculares recuerdan a la Robin y Marian, donde Sean Connery encarnaba a un Robin Hood con canas. Tienen sus manías, achaques y secretos. Como dice Wallace, “no están en su mejor momento. Les embarga el desencanto y el cinismo, y les agobian sus problemas personales. Pero sienten el impulso de volver a la pasión por el honor”. En la tradición de las aventuras de capa y espada, abunda la acción. Magnífica la carga final de los mosqueteros en defensa de su verdadero rey, y la emocionante escena del baile. E imponente el marco de los auténticos castillos franceses de Fontainebleau, Vaux-Le Vicomte y Manoir du Logis.

6/10
La caja china

1997 | Chinese Box

El 30 de junio de 1997, China recuperará su soberanía sobre Hong Kong e impondrá su régimen. En este marco, John (Jeremy Irons) es un periodista que padece una irremediable leucemia. Sabe que va a morir, pero no puede evitar su amor por la bella Vivian (Gong Li). Cuando sabe que le quedan pocas semanas de vida, decide afrontar sus sentimientos. Vivian conoce lo que John siente por ella, pero vive atormentada por el inconsciente futuro que le ofrece su novio Chang (Michael Hui), que duda casarse con ella porque conoce su oscuro pasado como prostituta. A medida que se acerca la fecha de la devolución de la colonia a China, Vivian y John viven su apasionada historia de amor. Un tremendo drama amoroso, firmado por el director de El club de la buena estrella y Smoke. Su peculiar estilo se mezcla con un carácter documental, que trata de ser una crónica de esta señalada fecha. Así, la reciente historia de Hong Kong se funde con las vidas de unos personajes llenos de incertidumbre. La pareja formada por Irons y Li es un gran atractivo. Una película tan romántica como dramática y desesperada.

5/10
Lolita (1997)

1997 | Lolita

1947. Humbert Humbert es un europeo muy educado y refinado, que llega a Estados Unidos para ocupar su puesto de profesor. Aunque tiene un fuerte atractivo para las mujeres, siente una atracción irrefrenable por las jovencitas. Charlotte (Melanie Griffith), una viuda que desea rehacer su vida, le hospeda en su casa y trata de conquistarle. Pero Humbert no le quita los ojos de encima a Lolita, una bonita y caprichosa niña de doce años, hija de Charlotte. Juntos emprenderán un peligroso y atractivo viaje a través de Estados Unidos. Basada en la turbadora novela del escritor ruso afincado en Estados Unidos Vladimir Nabokov, que fue publicada en 1958. La primera versión cinematográfica la hizo el genial Stanley Kubrick en 1962. Una historia inquietante , en la que se ponen de manifiesto las obsesiones del protagonista. Jeremy Irons realiza con eficacia su escabroso papel. Dominique Swain, de quince años, fue seleccionada para interpretar a Lolita entre 2.500 aspirantes. La versión de Kubrick era sobria, casi una crónica negra. Aquello no consistía en un capítulo de 'Vidas ejemplares', pero se agradecía la contención, el rigor narrativo. Para Adrian Lyne, Lolita reclama en los años 90 sensualidad e insinuación perpetuas –juego seductor de Swain y mirada de cordero degollado de Irons– y alguna que otra escena de alcoba. La novedad de su film –explicar el pasado del protagonista– hace más efecto de parche que de elemento clarificador. Kubrick aprovechaba bien el vigoroso clímax –en torno a él construía la historia como un flash-back que se prolongaba a lo largo de casi todo el metraje–, Lyne lo convierte en algo cercano a la bufonada. Lyne no aprueba la desordenada conducta de los protagonistas –Humbert pide perdón a Lolita por corromperla, sabe que no actúa bien–, pero ahí se queda. Por ello, en una época en que causan pavor graves sucesos de pederastia y pornografía infantil, no debería sorprenderse de las reacciones que produjo su película. Pero la opinión pública ha de interrogarse si es hipócrita su clamor en tales cuestiones, cuando se despreocupa del contenido de otros filmes y emisiones televisivas que vacían la sexualidad de toda su riqueza.

4/10
Belleza robada

1996 | Stealing Beauty

Una joven americana decide pasar el verano en la Toscana tras la muerte de su madre. Allí intentará encontrar a su padre, de quien desconoce su identidad, a la vez que trata de recuperar una relación que comenzó unos años atrás con su vecino Nicolo. El realizador Bernardo Bertolucci es el responsable de la perfección técnica de esta película, con una bella fotografía y una excelente banda sonora. Por lo demás, hay visión muy erotizada de la vida, aunque no esconde las consecuencias infelices de ese mundo 'alegre', heredero del rechazo moral y del 'hippismo' de los años 70. La joven Liv Tyler, que saltó a la fama con este film, consigue una sorprendente interpretación.

5/10
Jungla de cristal 3. La venganza

1995 | Die Hard: With A Vengeance

Para muchos el bueno de Willis siempre será el detective John McClaine de la primera entre de la Jungla de cristal, el personaje que le hizo famoso, después de pasar por la televisión en la divertida serie "Luz de luna". En esta película un sanguinario terrorista (Jeremy Irons) hace explotar una bomba en un concurrido centro comercial de Nueva York. Tras el estallido, el terrorista anuncia la existencia de varias bombas más que amenazan con destruir la ciudad. Con la ayuda de un simpático y singular héroe (Samuel L. Jackson), McClaine comenzará una carrera frenética para descubrir los artefactos antes de que explosionen. Se trata de una película de acción como pocas se han realizado, toda una verdadera demostración de hasta dónde se puede llegar en efectos especiales. El especialista John McTiernan ha contado además con la colaboración de uno de los actores más oscuros e inquietantes del panorama actual, como es Jeremy Irons (La misión, El misterio de Von Bullow) y la colaboración de un magnífico actor en alza, Samuel L. Jackson (Pulp Fiction, Negociador). Para amantes de la acción sin límites.

5/10
La casa de los espíritus

1993 | The House of Spirits

Basada en la novela de Isabel Allende, el film nos presenta a Esteban Trueba, un humilde minero que gracias a su fortaleza de carácter, consigue subir en la escala social al adquirir una hacienda abandonada que logra levantar, y al casarse con Clara la hija de un adinerado político conservador. Clara es una extraña mujer con poderes mágicos y con una peculiar relación con Férula, hermana de Esteban. El matrimonio vive con su hija que ha heredado el carácter de su padre; cuando se enamore de un joven líder izquierdista el confilcto generacional entre padre e hija no tarda en surgir. Bille August dirige este apasionante film de gran fuerza dramática realzada por la gran labor de sus intérpretes principales, todos ellos actores de primera fila : Jeremy Irons, Meryl Streep, Winona Ryder, Glenn Close y Antonio Banderas, nuestro actor más internacional.

5/10
M. Butterfly

1993 | M. Butterfly

En los años 60 del siglo XX un diplomático francés, René Gallimard, se enamora de una cantante de ópera en China. Sin embargo, Gallimard ignora quién es de verdad el objeto de su deseo. Turbio y tristón drama de insanos amores, muy del estilo del actor Jeremy Irons (Herida), que trae a colación cuestiones como el travestismo y la homosexualidad.

4/10
El país del agua

1992 | Waterland

Tom, un profesor de historia, imparte sus clases en un colegio de Pittsburg, (Inglaterra), donde se instaló con Mary, su mujer, huyendo de un complejo pasado. Tom atormentado por los recuerdos, decide contar la historia de su vida a sus alumnos. Sentimientos, ilusiones, amores e incluso un asesinato se dan cita en la turbulenta vida de este profesor ingles. Jeremy Irons, da vida a este personaje, que parece especialmente escrito para él, y así al igual que hiciera en la famosa serie de televisión Retorno a Brideshead (1981) nos hace reañozar un viaje al pasado donde la nostalgia y la melancolía también están presentes. Le acompañan en el film Ethan Hawke y Sinéad Cusack. El film cuenta con una elaborada fotografía a cargo de Robert Elswit. La película fue seleccionada para la edición del 93 del festival de Berlín.

6/10
Herida

1992 | Damage

Un político recién llegado a ministro conoce a una mujer con la que se obsesiona sexualmente e inicia una relación adúltera. Lo fuerte del caso es que dicha mujer es la novia de su hijo; las cosas no cambian ni siquiera cuando los dos jóvenes anuncian su compromiso matrimonial. Malle vuelve a abordar una situación límite: no convence, especialmente con su forzadísimo desenlace.

4/10
Kafka

1991 | Kafka

Kafka (Jeremy Irons) trabaja como empleado en una compañía de seguros. Sus ratos libres los dedica a desarrollar sus cualidades como escritor. Un día su amigo y compañero de empresa Edouard Raban aparece muerto, aparentemente ahogado. Empezará a sospechar que algo extraño sucede cuando entra en contacto con un grupo de anarquistas. El film que se comenta no es una biografía del célebre novelista checo Franz Kafka, aunque abunden pequeños detalles reales de su vida, o se ofrezcan posibles explicaciones a los argumentos de algunas de sus historias. El guión de Lem Dobbs toma al personaje del escritor y lo sumerge en una historia kafkiana completamente ficticia, pero que sirve para desarrollar algunas de sus ideas. El protagonista vive en un mundo absurdo, en el que nada parece tener lógica. En su empresa hay un jefecillo que toma nota de las faltas con precisión y saña ridículas. Dos torpes empleados parecen un trasunto de los gemelos Hernández y Fernández de las aventuras de Tintín. Un inspector de policía nunca averigua la verdad. Un asesino loco deambula con una risa histérica. Y un doctor paranoico experimenta con humanos para conseguir no se sabe qué. El final de la película confirma plenamente el deprimente pesimismo kafkiano. Soderbergh recurre a una estética expresionista acorde con Kafka. La fotografía busca a veces angulaciones extrañas, aunque nunca forzadas, que dan una visión deformada de la realidad, la visión propia de todos los hombres según Kafka. El ‘look’ visual del film es espléndido, tanto cuando la acción transcurre en blenco y negro por el maravilloso marco de la ciudad de Praga, como cuando se traslada en color al interior del castillo. Además se refuerza con la inspirada música de Cliff Martinez, compositor habitual del director. Los actores están muy bien, tanto Jeremy Irons, como los numerosos secundarios, algunos de lujo como Alec Guinness, Armin Müller‑Stahl o Iam Holm. A pesar de las cautivadoras imágenes, que transmiten el aire inquietante que se pretende, y del posible atractivo de Kafka, hay que reconocer que el film es algo pesado, que la acción transcurre con lentitud. Y habiendo dado a la trama argumental un formato de thriller esto podía y debía haberse evitado.

6/10
La ópera de tres peniques

1991 | Zebrácká opera

Adaptación de la famosa ópera del siglo XVIII, tiene detrás nombres de prestigio como el del dramaturgo Vlacav Havel y el director Jirí Menzel, que atrapan un subumundo que puede aplicarse a muchas épocas históricas.

6/10
El misterio von Bulow

1990 | Reversal of Fortune

El célebre caso del barón Klaus von Bulow, que fue acusado de provocar el coma a su esposa. ¿Negligencia o intento de asesinato? ¿Fue el barón von Bulow responsable del coma irreversible de su mujer Sunny? El film muestra, a partir del libro escrito por el letrado Alan Dershowitz, la minuciosidad con que éste preparó la apelación a una sentencia condenatoria. Y se juega la carta de la ambigüedad (nunca sabremos las intenciones de Klaus), mientras se subraya el cinismo del barón, que tienta a Dershowitz para que acepte el caso: sabe que le interesan las causas sociales, y que necesita recursos para financiarlas. Por lo cual, aunque a regañadientes, asume la defensa. Dibuja pues al personaje con trazos nada amables, pero eso no significa, por supuesto, que sea culpable. Barbet Schroeder firmó su mejor trabajo, y Jeremy Irons ganó un merecido Oscar por su interpretación.

7/10
Adorable seductor

1989 | A Chorus of Disapproval

Adaptación de una divertida obra teatral echada a perder por las pocas aptitudes para la comedia de su director Michael Winner. Todo comienza cuando, tras la muerte de su esposa, Guy Jones decide montar una compañía de ópera aficionada en la localidad inglesa de Scarsborough. Además de los problemas de la función, Guy tiene que lidiar con el dueño del local, un individuo realmente insoportable, no muy conforme con lo que se está haciendo. Los protagonistas son Jeremy Irons y Anthony Hopkins, por aquel entonces no muy conocidos a nivel internacional, y que poco tiempo después ganarían sendos Oscar al mejor actor por las películas El misterio Von Bulow (1991) y El silencio de los corderos (1990), respectivamente.

4/10
Danny, campeón del mundo

1989 | Roald Dahl's Danny the Champion of the World

Australia

1989 | Australia

Un inmigrante belga que se ha convertido en comerciante de lana en Australia regresa a su país natal. Atrás ha dejado a su joven hija, pero en Bélgica va a conocer a otra mujer. Un drama en toda regla, protagonizado por Jeremy Irons.

5/10
Inseparables

1988 | Dead Ringers

David Cronenberg (eXistenZ) dirige este film que nos narra la extraña relación que se establece entre una paciente, y dos hermanos gemelos, ambos reconocidos médicos ginecólogos. Lo peculiar de la relación es que la mujer ignora que se trata de dos personas diferentes. El film cuenta con la doble interpretación de Jeremy Irons que es quien da vida a esta peculiar pareja de hermanos gemelos, realizando un trabajo memorable. Geneviève Bujold, le acompaña en el encabezamiento del reparto. La película cuenta con los "tics" morbosos propios del director y puede que defraude a los espectadores poco entusiastas del cine de Cronenberg. Es preciso resaltar la espléndida banda sonora realizada por Howard Shore

5/10
La misión

1986 | The Mission

La misión de Roland Joffé se ha convertido en un auténtico clásico moderno. Producción del británico David Puttnam, de cuya mano han salido títulos como Los duelistas, El expreso de medianoche, Carros de fuego y Los gritos del silencio (esta última dirigida en 1984 también por Joffé), narra con aplomo una de las gestas españolas en el nuevo mundo: la evangelización de los indios guaraníes, llevada a cabo por los jesuitas en las conocidas reducciones. Estas instituciones donde el evangelio se diría hecho realidad, junto al hermosísimo paisaje (increíbles las cataratas de Iguazú, fotografiadas con pericia por el oscarizado Chris Menges), parecen restituirnos al paraíso perdido. Pero cuestiones políticas de diversa índole podrían dar al traste con todo. La historia, escrita por Robert Bolt (Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Un hombre para la eternidad), transcurre en el siglo XVIII, cuando España y Portugal han llegado a un acuerdo político, plasmado en el Tratado de Madrid, para gestionar sus colonias americanas. Una consecuencia “colateral” de tal tratado es que los jesuitas, que tienen una misión en tierras de los guaraníes, en Brasil, deberían abandonar el lugar. Pero el padre Gabriel (Jeremy Irons), que esta al frente de la misión, se resiste a dejar a esas almas que tiene encomendadas. Contará con la ayuda de los otros padres, entre los que destaca Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), un antiguo traficante de esclavos, que está tratando de redimirse de su pasado disoluto. La película da un magnífico ejemplo de lo que se ha dado en llamar inculturación. Para transmitir a los indígenas la fe cristiana, el padre Gabriel se sirve de la música, y gracias a su oboe logra comunicar con ellos. A este respecto la música del genial Ennio Morricone se revela memorable, con temas hermosísimos, incluido el Ave María guaraní. Para Joffé, que trabajó codo con codo con Bolt, cuyo estado de salud entonces era delicado, la cosa está clara: “Sentí que había algo muy hermoso en aquello que los seres humanos pueden compartir, y aquello se convirtió en la raíz de la historia para mí”. Una de las cosas que mejor funcionan en el film es la diferencia de caracteres entre el padre Gabriel, apóstol convencido de la no violencia y del poder de la oración, y Rodrigo, que debido a su pasado guerrero es partidario de no quedarse de brazos cruzados y combatir la injusticia. Además de a Irons y De Niro, pueden verse en el reparto a unos entonces jovencísimos Liam Neeson y Aidan Quinn.

8/10
El amor de Swann

1984 | Un amour de Swann

Volker Schlöndorff osa adaptar parte de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust. Durante un día seguimos las veleidades amorosas de Swann, en un entorno de la alta sociedad donde va perdiendo crédito.

5/10
El pato salvaje

1984 | The Wild Duck

Adaptación de la obra de teatro de Henrik Ibsen, donde una reunión familiar, con el matrimonio del inventor Harold y su esposa Gina como anfitriones, pone al descubierto las diversas capas de las personajes, incapaces de mostrarse tal y como son. Tiene como protagonistas a los grandes Liv Ullmann y Jeremy Irons.

5/10
El riesgo de la traición

1983 | Betrayal

Una mujer casada tiene una relación extraconyugal con el mejor amigo de su marido. Y saltarán chispas en tal triángulo amoroso. Harold Pinter firma el libreto de este desgarrado film, basado en su propia obra de teatro, que tiene la particularidad de estar contado en orden cronológico inverso. Estupendo reparto, con duelo actoral entre Jeremy Irons, Ben Kingsley y Patricia Hodge. Se nota el origen teatral de este film sobre el desamor, aunque esto resulta poco menos que inevitable.

5/10
Trabajo clandestino

1982 | Moonlighting

Retorno a Brideshead (1981)

1981 | Brideshead Revisited | Serie TV

Retorno a Brideshead es quizá la mejor serie televisiva de todos los tiempos. Por supuesto, tiene una base literaria envidiable: la gran novela de Evelyn Waugh; y la ventaja de contar con once horas de metraje, lo que permite seguir el libro casi al pie de la letra. Pero esto no resta mérito alguno a los directores, Charles Sturridge y Michael Lindsay-Hogg, que atrapan la trama a la perfección. La historia arranca en los años de la II Guerra Mundial, con el oficial británico Charles Ryder, al que le toca ir casualmente de maniobras al castillo de Brideshead. Su llegada ahí le lleva a rememorar el pasado, y su singular relación con una familia aristocrática católica, dueña del lugar. Así evoca su amistad con Sebastian Flyte durante su época académica en Oxford, su enamoramiento de la hermana de Sebastian, Julia, y la relación con otros miembros de la familia: Cordelia, lord y lady Marchmain, Brideshead, Cora… Waugh resumía la trama de su obra como “el influjo de la gracia sobre unos personajes”. Y en efecto, la fe católica de la familia afecta a cada miembro, en las decisiones que les toca tomar, algunas de ellas dolorosas. Y de rebote, influye en Charles, como en el emotivo momento en que es testigo de cómo dan la unción de los enfermos al agonizante lord Marchmain. El recurso cinematográfico a la voz en off supone un riesgo: demasiadas veces se usa con torpeza. No es el caso que nos ocupa, pues el narrador, Charles Ryder (Jeremy Irons, en el que sigue siendo el papel de su vida), introduce un tono evocador que cautiva. Entendemos así que esté prendado de ese “encanto inglés que todo lo mata”, en palabras de un personaje. El reparto es espléndido, pues además de a Irons vemos en acción a Laurence Olivier, John Gielgud, Claire Bloom, Stéphane Audran, Anthony Andrews, Diana Quick… Y como impresionante escenario de gran parte de la acción, aparte de las impresionantes ciudades de Oxford y Venecia, está Castle Howard, que hace las veces del Brideshead revisitado.

9/10
La mujer del teniente francés

1981 | The French Lieutenant's Woman

Una mujer ataviada de ropa oscura parece medio loca, junto al mar, en Dorset. Sarah guarda el recuerdo de un amor apasionado con un teniente francés casado, y espera que un día su hombre vuelva. Charles, ya prometido con otra mujer, se obsesiona con ella. Es la trama de una película que están rodando Anne y Mike, que mantienen una relación sentimental, aunque ambos están casados. Adaptación cinematográfica de la intrincada novela de John Fowles, sobre dos historias de amor en diferentes momentos, llenas de pasión e intensidad dramática. Pesa el artificio, aunque invita a las comparaciones acerca de las convenciones sociales, y a pensar cómo en el fondo, en la legitimidad de las relaciones, no deberían pensar sólo "las costumbres de la época", sino valores más hondos como el compromiso, el amor y la fidelidad, frente a la pasión y el capricho. La película fue nominada para 5 Oscar en 1981, y Meryl Streep y Jeremy Irons realizan un gran trabajo interpretativo.

6/10
Nijinsky

1980 | Nijinsky

Aunque en un principio iba a ser dirigida por Ken Russell, sería Herbert Ross– coreógrafo y especialista en ballet–, quien se hiciera cargo del proyecto. Mucho mejor, porque de haber sido Russell nos habríamos topado con una deformación de este artista igual que hizo con sus alocados biopics sobre Tchaikovsky (La pasión de vivir, 1970), Mahler (La sombra del pasado (1974)) y Listz (Lisztomania, 1975). Basándose en los diarios de su esposa, Romola –encarnada en el film por Leslie Browne–, la película sigue la trayectoria del gran bailarín ruso Vaslav Fomich Nijinsky (1889-1950), sobre todo en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando el maestro de la danza se involucró sentimentalmente con el empresario Sergei Diaghliev, fundador del Ballet Ruso. Esta peculiar pareja de amantes homosexuales está interpretada por George De la Pena y Alan Bates.

5/10

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