Mi primer encuentro con el cine de Peter Jackson tuvo lugar a través de Criaturas celestiales , allá por 1994. Recuerdo que me
Mi primer encuentro con el cine de Peter Jackson tuvo lugar a través de Criaturas celestiales, allá por 1994. Recuerdo que me impactó esa película neozelandesa, aunque daba muy mal rollo la malsana historia de dos adolescentes asesinas, que se fabricaban un mundo paralelo de fantasía, para sobrellevar la existencia diaria. Definitivamente me pareció espantoso su debut en Hollywood, Agárrame esos fantasmas, de la que a mi entender se salvaban sólo los imaginativos efectos visuales. Luego el cineasta desapareció, inmerso en la preparación de una trilogía que ya es historia, El Señor de los Anillos. Una incursión en la Tierra Media que logró complacer a los tolkienófilos más recalcitrantes. Ahora el cineasta ha vuelto a hollar la Tierra Media con El hobbit: Un viaje inesperado, y aunque hasta el fan más incondicional se da cuenta de que una trilogía hobbitiana resulta exagerada, la buena acogida del film no se ha hecho esperar.
La aparición en el mercado de la primera biografía en español del cineasta, “Peter Jackson: de Mal Gusto a El Hobbit”, me ha permitido emprender un inesperado viaje a la inversa del propuesto por el título de libro, a la hora de abordar el cine del neozelandés. En efecto, uno de sus autores, Juan Luis Sánchez, al saber que desconocía por completo la primera etapa de Jackson, su cine barato y de casquería, me ha pasado en DVD copias de Mal gusto y Braindead. Tu madre se ha comido mi perro.
¿Qué puedo decir? Mal gusto me parece un cine absolutamente cochambroso, hacen falta muchas ganas para aguantar su visionado sin darle al botón de avance rápido, tan cutre es. Puedes intuir a un tipo capaz de concebir encuadres imaginativos, y de rodar películas con cuatro duros, pero el guión brilla por su inexistencia, los actores, Jackson y sus amiguetes, son malísimos. Total, que pienso que su único interés reside en que uno puede decir, señalando a la película, “así empezó todo”, “en un agujero neozelandés vivía un cineasta en ciernes” y tal y cual...
Braindead. Tu madre se ha comido mi perro es ya otra cosa. Aquí sí hay un cine acabado, en esta humorada negra de zombies existe una coherencia narrativa; y aunque sea cine gamberro y disparatado, con excesos gore por doquier, la película tiene un pase, siempre que se tenga estómago suficiente para contemplar desmembramientos mil, sangre a chorros, vísceras a granel.
¿Hay que considerar Mal gusto y Braindead. Tu madre se ha comido mi perro como “pecados” de juventud, una etapa ya cerrada en la carrera de Peter Jackson? Pienso que sí, aunque en algunos pasajes de El hobbit: Un viaje inesperado, con los enanos a punto de ser deglutidos por los tontorrones trolls, uno no puede dejar de pensar en el Jackson de antaño, el que habría aprovechado la ocasión para “regalarnos”, como mínimo, un par de buena vomitonas...
