¿Es suficiente el visionado de sus dos primeros episodios para juzgar una serie televisiva? Evidentemente, no, para dar el veredicto
¿Es suficiente el visionado de sus dos primeros episodios para juzgar una serie televisiva? Evidentemente, no, para dar el veredicto definitivo, pero uno sí que se hace una idea de por dónde van a discurrir las cosas. En cualquier caso, quede claro que este post lo escribo después de haber visto los dos primeros episodios de Hannibal (serie), “Apéritif” y “Amuse-bouche”, que por cierto, parecen sugerir por sus títulos que al desarrollador de la serie, Bryan Fuller, le debe apasionar el francés; o bien que piensa que el uso de la lengua gala da un toque de exquisitez, gastronómica, supongo.
Da la impresión de que esta serie basada en los personajes del novelista Thomas Harris, sigue un esquema a lo CSI, en cada episodio se presenta y cierra un caso, mientras va evolucionando la relación entre el clarividente asesor del FBI Will Graham, y el doctor Hannibal Lecter. Pienso que es un error. No me parece razonable presentar de episodio en episodio nuevos casos de psicópatas asesinos, a cada cual más retorcido. El de varias personas enterradas vivas con coma inducido e interconectadas para cultivar hongos me parece rizar el rizo de lo exótico, pintoresco y truculento. Considero que habría sido más inteligente prolongar los casos en varias entregas, o incluso que uno solo ocupara toda la temporada. Resulta poco creíble que tantas situaciones extremas con chiflados muy chiflados y malvados detrás, ocurran en tan poco tiempo. Eso sí, justificaría la creciente angustia de Graham, sometido a gran presión.
Manejar lo macabro con inteligencia y gusto no es fácil. El silencio de los corderos marcó un hito, pero desde entonces los espectadores se han acostumbrado a ver forenses despedazando cuerpos, e investigadores sacando de los cadáveres polillas, flores o pedazos de papel, mucho de lo que ofrecen ahora los cineastas es puro cliché.
No acababa de apasionarme Hugh Dancy en el papel de Graham, me parece demasiado chaval, echo en falta en él un punto de gravedad. Y que conste que me parece que lo ha hecho bien en títulos como Adam. Sí que es en cambio un acierto completo la elección del danés Mads Mikkelsen, que ahora tiene en cines la excelente La caza (Jagten), y que tiene enorme presencia, aporta algo inefable a sus intercambios con Graham más allá de lo que dice con palabras.
Por último me resultan cansinas y repetitivas las escenas con “visiones” de Graham, ese efectismo que abusa de la tecnología digital para explicar cosas, y que también conecta con CSI.
