Está claro que Sofia Coppola se ha labrado ya una carrera por derecho propio, con un estilo muy personal, eludiendo la sombra de su mítico padre Francis Ford Coppola. Con su último trabajo, “The Bling Ring”, reflexiona sobre la fascinación por el lujo y las celebrities de cierto tipo de adolescentes.
Texto: Vértigo
¿Había oído hablar del Bling Ring antes de la publicación del artículo de Vanity Fair “The Suspects Wore Louboutins” por Nancy Jo Sales?
Recuerdo cuando la historia estuvo en las noticias durante un tiempo, pero no le presté mucha atención. Sin embargo, cuando leí el artículo, me pareció que era como una película: era increíble, y había chicos jóvenes siendo malos en un mundo de glamour. Creo que lo que me sorprendió fueron sus palabras, no parecían creer que hubieran hecho algo tan malo, y el hecho de que estuvieran interesados sobre todo en la fama que les aportaban los robos. Toda la historia parecía decir mucho sobre estos tiempos en los que crecemos con Facebook y Twitter.
¿Cómo convirtió Sofia Coppola esta historia en el guión de The Bling Ring?
Leí las transcripciones de la periodista y los informes de la policía y me encontré con algunos de los chicos para tratar de entender todo lo que pudiera. Luego pensé en la época en que yo tenía esa edad y las cosas que hacía, e intenté identificarme con ellos. Por ejemplo, pensé sobre estar con un grupo de amigos y las cosas estúpidas que haces cuando tienes esa edad y quieres encajar... En cuanto a los padres, vi a la madre de una de las chicas en un reality show, y su personalidad se basa en lo que vi.
¿Qué piensa de estos chicos? ¿Les culpa?
Traté de empatizar y no juzgarles. No quería decir que aquello estaba bien, pero quería que el público se formara su propia opinión. No me gusta decirle al público lo que tiene que sentir. Sí muestro cómo la cultura puede afectar a chicos que no tienen valores fuertes en sus familias.
El simple hecho de que las hermanas Neiers estuvieran en un reality resulta increíble...
Sí, estuve pensando sobre cómo les afectaría eso a las chicas, y en cómo los reality shows parecen ahora tan normales, cuando se ha crecido con ellos. La idea de la no privacidad se ha convertido en la norma. No estoy segura de cuál es la opinión de la gente sobre estos chicos: creo que es fascinante lo lejos que llevaron las cosas. A todos nos gusta mirar los tabloides a veces, y estos chicos eran eso llevado al extremo.
Estilísticamente su película parece un poco diferente de la anterior: más directa, tomas más cortas… ¿por qué?
Encajaba con el material, que siempre dicta cómo ruedo una película. Más aún, después de mi última película, Somewhere, tenía ganas de hacer algo más rápido. Pero hay planos largos, como el de la casa que se ve desde arriba, con chicos entrando y saliendo de las habitaciones. Rodar desde el otro lado de la colina fue idea de Harris Savides, director de fotografía. Me encanta esa toma y estoy contenta de Harris se empeñara en hacerla, porque intentábamos encontrar maneras distintas de mostrar los robos. Harris ha aportado mucho a mis películas, me ha apoyado y me ha ayudado a hacerlas.
Además de en la casa de Paris Hilton, ¿ha rodado en alguna otra casa real de famosos?
La suya fue la única real. Para las otras hicimos nuestra propia versión. Pero tengo que admitir que fue excitante rodar en un sitio real y ver su mundo privado, sus armarios…
Ha mezclado una actriz con mucha experiencia, Emma Watson con recién llegados, ¿por qué?
Pensé que Emma sería fantástica como Nicki, y siempre me ha gustado trabajar con chicos que están empezando, están llenos de entusiasmo y frescura. Me encantó que tuvieran 16 y 17 años. Intente que estuvieran cómodos intentando cosas y también hice que pasaran tiempo juntos como grupo antes de rodar, para que se unieran y parecieran un grupo de verdad.
¿Diría que The Bling Ring es una fábula con moraleja?
Puede que un cuento de advertencia…
