El director, guionista y actor Juan Manuel Cotelo acaba de estrenar en España Mary's Land (Tierra de María), un vibrante documental sobre el cristianismo y la conversión espiritual. La respuesta del público ha sido enorme y en su primer fin de semana la película se ha situado a la cabeza de la taquilla en cuanto a recaudación por copia. Cotelo respondió a nuestras preguntas.
¿Cómo surgió la idea de rodar Mary's Land (Tierra de María)?
Fue un proceso abierto, en el que hubo detonantes internos y externos. Sobre todo, mi inquietud creciente en los últimos años por despejar mis propias dudas sobre Dios y sobre nuestra posible interacción con Él. Así descubrí que las verdades de fe que hemos aprendido de niños no son un cuento de hadas ni una opción posible, como cualquier otra, sino el único camino capaz de llenar totalmente los anhelos de verdad, de paz, de bondad, de belleza, que cualquier persona tiene, desde que nacemos. Junto a ello, descubrí el miedo y los prejuicios que tantas personas tienen, sin haberse dado jamás la oportunidad de experimentar esa cercanía con Dios, en la propia vida. A la mayoría les han infundido desde niños el miedo a Dios, a la Iglesia, a rezar. Les han dicho que todo eso es superfluo, o incluso perjudicial. Las consecuencias de esa ignorancia de la que no son culpables son los prejuicios, los tópicos tan extendidos. Haber conocido a personas que han superado esa barrera tremenda de la ignorancia y del miedo, y que hoy viven en armonía con nuestro Creador y con el mundo, me empujó a contarlo en esta película.
¿Con qué disposición hay que acercarse a ver esta película?
Con la misma que cualquier otra película, con ojos de niño. El cine, como cualquier otra manifestación artística, solamente puede disfrutarse si se ve con ojos de niño asombrado, abierto a la sorpresa y a la emoción. Quien ve las películas con ojo de experto analista, se pierde lo más importante de toda obra: la emoción. Sin esa apertura a la emoción, la vista se queda en las formas sin llegar al fondo. Es como leer una poesía analizando la métrica, el ritmo, la calidad de los recursos literarios, el papel que se ha empleado para su edición, las tapas del libro, sin dejar que las palabras calen en el corazón. Capta mejor una poesía el lector abierto a la emoción, que el estudioso de literatura. Con el cine sucede igual.
¿Pero es necesario creer en Dios y en la Virgen María para que guste el film?
En los primeros fotogramas de la película verá a quién va dedicada: "A los que buscan." Lo importante no es que la película "guste", como nos gusta un helado o un vaso de vino. Lo importante es que cale en la persona, que le deje un poso, una caricia, una invitación al amor. Sin esa experiencia íntima, la película no vale nada, aunque guste mucho.
Medjugorje está muy presente en su película. ¿Qué significa personalmente para usted ese lugar?
Un gran regalo de Dios para mí y para mi familia. Un punto de inflexión definitivo. Una sorpresa que no esperábamos ni en la que creíamos. Una invitación permanente a lo único que importa en la vida: amar y aceptar el amor que recibimos de Dios, de la Virgen, del Cielo. Es como una operación de cataratas. Fuimos con la vista borrosa y regresamos viendo con nitidez lo que tiene peso y lo que es accesorio en la vida. Podía haber sucedido en nuestro pueblo, pero lo cierto es que sucedió en Medjugorje.
¿Por qué decidió adoptar un tono tan humorístico y desenvuelto en la leve trama de ficción?
No fue una decisión, sino todo lo contrario, algo natural y espontáneo. Haber hecho una película rígida o de tono grave, me habría resultado artificial y habría exigido de mí una decisión forzada, ajena a mi personalidad.
Llama la atención que ningunos de los entrevistados de la película procede de España. Ese carácter eminentemente internacional de la producción ¿fue algo decidido de antemano?
Ninguno de los protagonistas estaba decidido de antemano. Surgieron en el proceso de investigación, previo a filmar. Lo que sí quisimos fue mostrar que el amor de Dios no tiene fronteras ni está limitado por rasgos culturales, educativos ni geográficos. El amor de Dios es realmente universal.
¿Tuvo que dejar mucho material fuera del montaje final? ¿Qué sorpresas deparará el DVD?
Hemos entrevistado a bastantes personas que no salen en la película, dejando fuera un material valiosísimo, que no cabía. Tal vez en el DVD incluyamos parte de ese material, que es muy abundante, son casi 40 horas de grabaciones. Piense que cada entrevista realizada duró, más o menos, una hora, y las hemos dejado en fragmentos de ocho o diez minutos.
¿Cree que hay un amplio público dispuesto a ver películas religiosas?
Estoy totalmente convencido de que no hay una sola persona a la que esta película no se dirija. Ni una. El límite lo pone la libertad de cada espectador para aceptar o rechazar la propuesta, y la propia limitación del mercado audiovisual, lleno de barreras que vamos saltando poco a poco, sin prisa pero sin pausa.
¿En qué otros países se estrenará la película?
Nos la han pedido hasta hoy desde 23 países, pero ahora estamos totalmente concentrados en la promoción en España, mientras permanezca en las salas. Cada semana nueva es una gran conquista, teniendo en cuenta que la resistencia media de las películas es de dos semanas. Ya llevamos tres... y aspiramos a pelear hasta la última butaca. En unos meses estrenaremos en unos diez países de Latinoamérica, después en Estados Unidos y en Europa.
¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?
Tengo varios, pero procuro apartarlos de mi cabeza, hasta dentro de unos meses. Mi proyecto inmediato es la promoción y distribución de Mary's Land (Tierra de María) en todo el mundo. Es un trabajo tan importante como haberla hecho. No debo pensar aún en otro proyecto.
Con sus innegables dotes de actor, ¿no ha pensado dirigirse en la ficción?
Cada proyecto tiene sus propias cualidades. Unos son aptos para la ficción, otros para el documental y en otros, como en Mary's Land (Tierra de María), caben ambas opciones. Sobre la marcha tomamos la decisiones.
