Ha cogido un avión como los que compartía con George Clooney en “Up in the Air”, por la que la nominaron al Oscar, para presentar en España "Dando la nota. Aún más alto". Desentona precisamente en persona, pues no es lo que se espera de una estrella, tiene un físico normal, se toma con ironía y sarcasmo su éxito, y más que una actriz con tirón mundial parece una amiga ideal con la que arreglar el mundo tomando unas cervezas.
¿Cómo ha vivido el reencuentro con las compañeras de reparto del film original, Dando la nota?
Fue genial estar de nuevo todas juntas. Nos sentimos muy felices, como si no hubiera pasado el tiempo. Todo el mundo se sentía como si nos hubiésemos despedido ayer. Y sin embargo han transcurrido tres años, y yo he rodado una decena de películas, lo que me ha hecho darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo.
Creo que mi personaje también ha cambiado mucho, pues ahora no sólo debe preocuparse por el coro al que pertenece, Las Bellas, sino que también debe tener en cuenta su propio futuro. Por eso me interesó el proyecto.
¿Algún favorito del reparto, también contando a nuevas incorporaciónes?
Sobre todo Birgitte Hjort Sørensen y Flula Borg, que interpretan a los líderes de un conjunto rival de alemanes. Eran muy buenos, cantantes profesionales, ¡como para competir con ellos de verdad! Pero lo mejor es que eran recién llegados a Hollywood, y estaban llenos de ideas, todo el tiempo proponían cosas. Pienso que hace falta gente así, porque arrastran a todo el mundo, ¡los demás piensan que deben estar a su altura!
¿Por qué tuvo tanto éxito la primera parte?
Creo que a veces los productores se calientan la cabeza demasiado y se les va la olla. Es todo muy simple, las chicas jóvenes quieren verse a sí mismas reflejadas en la pantalla. Y ya está.
Les hace gracia ver cómo se comportan otras muy similares a ellas, con sus problemas. Por ejemplo, cuando yo era pequeña adoraba el film Chicas malas. Quizás no sea la mejor película del mundo, ni tampoco me parece que fuera apropiada para mi edad, pero las protagonistas me parecían muy próximas, así que lo pasaba de miedo.
Supone el debut como directora de Elizabeth Banks, que en la primera parte era secundaria y también productora. ¿Comprende a los actores y se trabaja bien con ella al provenir del campo de la interpretación?
No, ni mucho menos (risas). Puede ser que el film haya quedado muy bien, pero porque se trata de una persona muy exigente. En la primera parte, teníamos al director, Jason Moore, muy blando y agradable, pero ella, la productora, era un ogro.
No trabajamos mal así, pues se compensaban entre ellos, él nos trataba entre algodones y ella a patadas. Pero en esta ocasión, ella lo hacía todo, por lo que nos faltaba... ¡el colchón blando! No hemos tenido a nadie que nos acariciara.
Este tipo de respuestas tan espontáneas no son habituales en las actrices de Hollywood, ¿no cree que es usted muy distinta?
Me lo dicen continuamente. Aunque yo no me veo tan rara, pues conozco a muchos actores jóvenes que me parece que tienen una forma de ser similar a la mía.
En redes sociales parece que no tiene pelos en la lengua a la hora de soltar lo que le pasa por la cabeza.
En realidad, me lo pienso mucho. En esta vida se puede parecer espontánea, pero no conviene soltar todo lo que te viene a la mente. Por ejemplo, muchas veces por la noche tengo ideas para tuits muy graciosos, pero procuro no plasmarlas on line enseguida. Prefiero esperar al día siguiente por la mañana, pues la experiencia me ha demostrado que unas horas después pueden no parecerme igual de divertidas. Para todo conviene pensar antes de lanzarse.
¿Le gustan las canciones de la película?
Me encanta la música pop. Lo cierto es que me dijeron que eran temas musicales que han tenido un gran éxito entre adolescentes. Pero me sabía la letra de muchos de ellos, así que me he sentido un poco como si hubiera vuelto a la infancia. Otros no. No tenía ni idea de que existían, pero me han asegurado que han triunfado y que la gente los conoce. Será verdad.
Me encantó un tema compuesto para el film que se titulaba “Crazy Youngster”, que cantaba Ester Dean. Pero finalmente no se ha incluido, pues decidieron cambiarlo. Así que todas las actrices cantábamos "Crazy Youngster" cuando íbamos al rodaje. No nos hicieron caso. Por suerte, va a formar parte de un disco próximamente.
Últimamente rueda muchos musicales, como "Into the Woods". ¿No ha pensado en sacar un disco como cantante?
No. Rotundamente no (risas).
Pero la canción "Cup", que cantaba usted en la anterior Dando la nota, llegó al número uno de las listas de éxito.
Nunca se puede saber cuándo una canción va a tener tanta repercusión. Yo fui la primera sorprendida.
Ha vivido siempre un idilio con la música, cuando tenía 13 años ganó un premio Tony por el musical "High Society". ¿Ha supuesto una presión para su carrera un comienzo así?
Sólo sé que desde que tenía cinco años descubrí que me encantaba cantar. Y he seguido cantando hasta hoy... No me ha ido mal, pero tampoco quiero reconvertirme en cantante.
Se ha publicado que tiene en proyecto escribir un libro de humor.
Por desgracia todavía no es un libro ni nada, se limita a ser una recopilación de post-its que tengo alrededor de la cama con ideas y anotaciones.
Me tengo que poner un día de estos a escribirlo.
No tiene mucho tiempo. Rueda unas seis películas por año, ocho en 2012. ¿Se considera hiperactiva?
La verdad es que he acabado agotada, así que no me siento hiperactiva (risas). No acepto tantos proyectos porque sea así de vital, sino más bien porque aprecio mucho tener la oportunidad de rodar películas muy diferentes, y me da pena tener que decir que no cuando me quieren para algo interesante. Al final acaban liándome y no paro.
