Aprender de los maestros es siempre una gozada. Y una obra maestra de la animación como "Del revés (Inside Out)" fue desmenuzada con pasión por dos de sus artífices.
Pete Docter, director, y Jonas Rivera, productor, pasaron por Madrid para hablar, en una clase magistral dirigida a profesionales de la animación y prensa especializada, de la última película Pixar, Del revés. La cita tuvo lugar en Cineteca Madrid, en el antiguo Matadero.
La presentación y moderación del coloquio posterior con los asistentes corrió a cargo de Manuel Cristóbal, productor de la cinta animada española Arrugas.
Docter y Rivera hablaron de la inspiración que para ellos ha supuesto siempre Walt Disney, lo que incluyó fotografías de su infancia visitando Disneyland. Y a la vez, su pasión por el cine de animación, que piensan no deben seguir necesariamente lo que en un momento parecía la regla de las mejores títulos Disney, que incluyeran canciones.
Su admiración por los grandes maestros hacía inevitable mostrar fotos con el gran Chuck Jones, maestro del cartoon, y con algunos de los legendarios Nueve Ancianos de Disney, como Frank Thomas y Ollie Johnston.
Pete Docter explicó cómo inspira hacer “cosas nuevas no hechas antes”, subrayando “la experiencia que se adquiere gracias al error”, y los riesgos de innovar porque lo nuevo y el auténtico genio “siempre apesta”. Asi, la idea inspiradora para Del revés viene de su propia vida personal, que ilustró con imágenes de su hija Elie, el ver cómo la niña crecía y cambió a los 11 años, haciéndose menos accesible.
¿Cómo era el proceso interior de ese cambio en la personalidad de una niña? La idea de plasmar en la pantalla cómo son sus emociones fue desafiante, sobre todo porque en las primeras investigaciones los especialistas en psicología hablanban de 27 diferentes, que luego fueron reducidas a 16, luego a 6, y por fin a 5, Sorpresa y Miedo quedaron unificadas. De modo que los 5 personajes en panel de mando de la pequeña protagonista son Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira. Y cada una está asociado a otros conceptos, pues el miedo evoca la inseguridad, la ira viene producida muchas veces por la injusticia, el asco exige la pureza, la tristeza tiene que ver con la pérdida, y la alegría con los beneficios y ganancias.
Docter y Rivera ilustraron el proceso de realización de la película, que incluye el concepto, tratamientos, índices de tarjetas, guiones y dibujos. Hay reuniones de los equipos creativos, donde surgen las notas con recomendaciones que no obligan necesariamente, pero que llevan al proceso de cambiar, mejorar y volver a mostrar, un proceso iterativo hacia la excelencia.
Fue muy ilustrativo cómo los personajes de las emociones, antes de ser concebidos y dibujados tuvieron una representación conceptual puramente simbólica: la estrella amarilla para Alegría, la bola azul de Tristeza, el cuadrado rojo de Ira, el triángulo verde de Asco, y el desgarbado garabato en forma de interrogante violeta de Miedo.
Un ejemplo de cómo se mejoran las cosas en producción tiene que ver con Alegría, que desprendía una especie de partículas, como polvo de estrellas. Al principio se notaba mucho y distraía, de modo que se redujo a algo muy leve y sutil.
En el turno de preguntas, al hablar de la edad del posible público, los artistas subrayaron ambos extremos. Rivera dijo que su hijo de 4 años se ríe aunque no entienda todas las bromas, y Docter comentaba que su madre de 76 años pilla la idea.
El modo de funcionar de Pixar se asemeja mucho al de los antiguos estudios, en la medida en que las historias vienen de dentro, del equipo creativo de la compañía. Y no es fácil dilucidar cuándo es el momento en que la idea pasa a ser un auténtico proyecto, según Rivera “no llega John Lasseter y dice simplemente ‘muy bien, luz verde’, sino que es un proceso, una proyección en progreso, en que vamos viendo que lo propuesto es divertido y complejo”.
Docter considera que el trabajo (asustar para los monstruos, vender globos, dirigir la mente de una persona) se integra en sus tramas porque “forma parte de la vida, y la vida está presente en nuestras películas”. Y tienen “mucha suerte de poder hacer películas que afectan a la gente, y que tratan de algo que es importante para nosotros mismos. Nos interesa de verdad hacernos la pregunta de qué se llevará la gente al volver a casa después de ver la película.”
