Jodie Foster es bien conocida por su faceta actoral, no en vano ha ganado 2 Oscar por sus interpretaciones. Pero le gusta ponerse tras la cámara, y “Money Monster” supone su cuarto largometraje hasta la fecha. Hablamos con ella de este film que combina el thriller con la crítica a una crisis financiera que también lo es de valores éticos y morales.
¿Qué le atrajo de la trama de Money Monster?
Me encanta esta película porque cuenta con dos elementos que la gente ve a veces como opuestos. Uno es que se trata de un thriller para todos los públicos, emocionante, trepidante, inteligente y, pese a todo, verdaderamente accesible. Por otro lado, lo que constituye la razón más importante para ir al cine, es que consigue que te sientas conmovido por una historia real. Es increíblemente relevante.
Para mí, lo más interesante de la historia, además de todos esos policías, helicópteros, armas, bombas y emoción vertiginosa, es cómo este hombre, Lee Gates, interpretado por George Clooney, empieza siendo de una manera –un tipo vano, superficial y engreído, que es un triunfador en su trabajo, pero un fracasado a ojos de todos los demás, incluidos los suyos–, pero pasa por un momento terrible que le obliga, con ayuda de Patty Fenn, el personaje de Julia Roberts, a estar a la altura de las circunstancias, encontrar su humanidad, madurar, evolucionar y cambiar.
Hay algo de burla en mostrar un programa de información económica como un show televisivo ligero...
El programa ‘Money Monster’ es bastante ridículo. Es un programa sobre noticias de economía y bolsa, pero se utilizan muchos elementos de utilería, fragmentos de películas antiguas, campanas, silbatos, cojines de broma y todo lo que se le ocurra a Lee Gates para explicar el mercado financiero. Canta y baila con chicas guapas, lleva distintos sombreros... lo que sea, con tal de dar consejos sobre acciones, pero todo eso lo ha dejado con una profunda sensación de autodesprecio. La película le presenta una oportunidad increíblemente inesperada de redimirse.
Y Patty Fenn es una superproductora. Es capaz de ocuparse de varias tareas a la vez como nadie, es asombrosa. Controla los hilos de este programa y le habla al oído a Lee Gates para indicarle lo próximo que tiene que hacer. Lee Gates puede ser algo vago. No se aprende sus líneas de diálogo, dice cualquier cosa que se le ocurra, y ella se encarga de asegurarse de que todo marche como la seda. Sabe exactamente cómo manejar a ese bala perdida.
Lee Gates es un poco showman. Fue idea de George empezar cada programa de ‘Money Monster’ con un baile. Cuando empezamos con los ensayos, dijo: ‘Voy a necesitar media hora para ver qué se me ocurre para esto del baile’. Y le respondí: ‘Creo que vas a necesitar un poco más’. Así que pusimos a trabajar en ello al coreógrafo y lo consiguió.
La relación entre George Clooney y Julia Roberts fluye con gran naturalidad...
George Clooney y Julia Roberts se conocen, se preocupan el uno por el otro, y tienen una química inmediata e interesante que no exigía ningún esfuerzo por mi parte. Simplemente, existe sin más. Los dos están increíblemente unidos. Hay una intensidad, un vínculo y una comunicación entre ellos, resultado de la intimidad natural entre amigos.
¿No tuvo miedo de que los dos se comieran a Jack O'Connell, que interpreta a Kyle, el tipo que se siente estafado e irrumpe en el programa?
Kyle es un tipo de clase trabajadora que creía que, si hacía lo correcto y trabajaba duro, sería capaz de algún modo de tener algo en su vida. Hereda algo de dinero, e intenta invertirlo lo más inteligentemente posible, pero acaba perdiéndolo todo a manos de algo que escapa a su control. Lo único que tiene en este mundo se esfuma de repente, y no sabe cómo ha sucedido. Kyle no puede aceptarlo. No puede aceptar que haya hecho siempre lo correcto y, aun así, se supone que debe limitarse a superarlo. Kyle se niega a aceptar el fracaso y seguir adelante; en vez de eso, opta por resistirse y luchar.
Kyle sigue haciendo las preguntas difíciles que nadie más hace. Se niega a hacer la vista gorda ante lo sucedido. Sabe que no va a recuperar su dinero, pero obtendrá respuestas, sea como sea. Como es típico de él, la primera reacción de Gates a esta situación de peligro es tratar de manipular a Kyle. Cuando se da cuenta de que todas sus viejas tretas y ardides para manipular no van a funcionar, se ve obligado a afrontar el duro hecho de que ha estado dormido al volante, con el piloto automático, y ya no puede permitirse seguir confiándose mientras se están contando mentiras.
Kyle es todo corazón. Toma decisiones precipitadas, dejándose llevar por sus emociones. Es, por momentos, inestable y difícil de digerir. Pero hay otros momentos en que es como un niño pequeño, y quieres estrecharlo entre tus brazos y decirle que todo va a ir bien.
Jack tuvo que crear a Kyle a partir de una serie de sentimientos fluctuantes. Es un actor verdaderamente maravilloso. Ojalá yo hubiera abordado así la interpretación cuando era joven, con semejante pasión y compromiso. Me encanta eso de él. Es capaz de entregarse muchísimo. Y no deja nunca de entregarse.
En la realización, tuvo que jugar con metraje, por así decir, de la película, e imágenes de las cámaras del plató televisivo. ¿Fue complicado manejar todo ese material?
En efecto, el propio programa de ‘Money Monster’ se graba con cuatro cámaras distintas de televisión y, además, nosotros, como cineastas, también teníamos que grabar nuestro propio metraje”.
La emisión tiene lugar en tiempo real y desde varios lugares. Si hay alguien hablando en el monitor, la persona con la que habla tiene que responderle a la misma velocidad. Así que Matt Libatique, el director de fotografía, y yo nos sentamos con nuestros esquemas para calcular cuándo nos tocaría estar en cada sitio. Después de un tiempo, se volvió intuitivo en qué cámara teníamos que estar: este momento debería estar en una pantalla de televisión y ese momento en una cámara de cine, y así sucesivamente. Cuando lo juntamos todo, quedó perfecto.
La cámara de cine transmite una atmósfera oscura y lóbrega que no se puede conseguir de ninguna otra forma, mientras que la cámara de televisión ofrece una perspectiva alegre y brillante. Cuando cambiamos de una cámara a otra, hay una tensión y una energía que se producen cuando los espectadores tienen que estar alternando constantemente entre lo real y lo falso.
Todas las escenas del plató de ‘Money Monster’ se rodaron completamente en orden, y eso supone casi toda la película. Esos dos personajes empiezan el primer día de rodaje, se conocen y, a medida que se van desarrollando las escenas siguientes, cambian, y su relación crece.
¿Ha rodado en estudio? Lo digo porque el escenario transmite gran autenticidad...
Filmamos en los estudios de la CBS, en el Upper West Side de Manhattan. Queríamos mantener ese cierto nivel de realismo que posee la televisión en directo, y mostrar la intensidad y la obsesión que existen en ese momento. Uno de los elementos más difíciles al hacer esta película fue esa sala de control de 4,5 x 2,4 metros. Nos costó mucho meter allí nuestra cámara.
Hicimos que un director técnico profesional enseñara a Julia cómo ser una productora de verdad. Se siente muy orgullosa del hecho de que [el director técnico] pensara que lo hizo bien, la verdad es que parece que sabe lo que hace.
