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Biografía

Matthew Libatique

Matthew Libatique

Matthew Libatique

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Filmografía
Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

2020 | Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn

Harley Quinn ha roto con su novio, Joker, el payaso mafioso de Gotham. Después de volar por los aires la factoría de productos químicos en la que le conoció, como catarsis, tratará de ayudar a la joven carterista Cassandra Cain, que le ha robado un valioso diamante al sádico supervillano Black Mass. Para sobrevivir al acoso de sus sicarios, Harley deberá unir sus fuerzas con la cantante con poderes Canario Negro, la cazarrecompensas letal Cazadora y la policía Renée Montoya. Escuadrón suicida no acabó de tener buenas críticas, pero casi todas salvaban a Margot Robbie como la caótica y loca novia del Joker, que encarnaba en aquella ocasión Jared Leto. Así que los ejecutivos de Warner han optado por darle una película propia a la antiheroína, en teoría acompañada por otras mujeres del universo de los comics DC, aunque lo cierto es que ella copa la mayoría de la función. Leto ni siquiera aparece. Se tenía que seguir la consigna de imitar la fórmula de Deadpool, de la competencia, Marvel, con una protagonista irreverente y salvaje que habla a la cámara, y sobre todo toneladas de humor, muchas veces metacinematográfico. Pero no se logra ni de lejos la misma gracia y frescura. También se ha apostado por sumarse al feminismo post #MeToo, aunque en realidad no se incluyen reflexiones de calado sobre este tema, el film se limita a mostrar mujeres guerreras que la emprenden a guantazos con cuantos hombres se cruzan en su camino, ya que todos ellos son perversos. A partir de un guión de Christina Hodson (Bumblebee), la directora Cathy Yan, que hasta ahora sólo había dirigido Dead Pigs, un largometraje ‘indie’ poco conocido, parece tener como modelos a Quentin Tarantino y Guy Ritchie. La acción arranca a medio camino, para que después se cuente cómo llegó cada personaje a ese punto. Por desgracia, la mayoría de protagonistas apenas tienen interés, no están bien desarrollados, por lo que se desaprovecha a actores de valía como Mary Elizabeth Winstead (Cazadora), Rosie Perez (Montoya) o Jurnee Smollett-Bell (Canario Negro). Tiene mucho más delito que se le haya dado a Ewan McGregor un villano de opereta que ni él consigue sacar adelante. En todo caso se salva la propia Margot Robbie, porque contagia su entusiasmo por Harley Quinn, y transmite que se lo pasa bomba interpretándola. Tienen su mérito también las coreografías de acción, en secuencias como la que se desarrolla en una comisaría.

5/10
Hijo nativo

2019 | Native Son

La historia de Bigger Thomas, un joven afroamericano de Chicago que es contratado como chófer por Will Dalton, un hombre de negocios de las altas esferas. Cuando Thomas entra en el seductor mundo del dinero y el poder comienza una relación con Mary, la hija de Dalton, y se enfrenta a decisiones imprevistas y circunstancias peligrosas que alterarán para siempre el curso de su vida.

Venom

2018 | Venom

San Francisco. Al reportero Eddie Brock le despiden por tratar de sacar los trapos sucios de Elon Musk-ian, megalómano magnate que en teoría investiga el remedio contra el cáncer y las peores enfermedades humanas con la Fundación Vida, corporación farmacéutica que preside. En realidad, este individuo sin escrúpulos ha enviado unas cápsulas al espacio que han recogido unos terroríficos simbiontes alienígenas, que utiliza en sus terribles experimentos para que se fusionen con vagabundos a los que ha engañado. Uno de ellos acabará invadiendo el cuerpo de Brock… Creado como villano para los comics de Spider-Man, Venom aparecía en Spider-Man 3, de Sam Raimi, donde Topher Grace interpretaba a Brock, el humano que lo albergaba. El siempre resultón Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland) redefine al personaje, dándole una historia propia desvinculada del superhéroe lanzarredes, y distinta a la de los comics. Aunque no hace gala de ideas revolucionarias, y el desarrollo resulta un tanto convencional, el realizador acierta por su falta de pretensiones, y aunque al principio parece que va a ir en la línea del cine de terror, mezclando la saga de Alien con David Cronenberg, acaba derivando hacia un tono desenfadado, añadiendo mucho sentido del humor, para contar una historia muy clásica, en torno al peligro de la falta de ética en la innovación científica, al estilo de “Frankenstein”. Sus efectos visuales no hacen historia pero convencen, y no falta entre las escenas de acción una persecución que aprovecha las calles en cuesta de la ciudad en la que transcurre la ficción, en la línea de Bullitt. Sorprende para bien el trabajo del reparto, pues aunque algunos pensarán en Tom Hardy como demasiado actor para tan poca película, el protagonista de Mad Max: Furia en la carretera se ha entregado al personaje, y brilla en los momentos más cómicos, pues sus diálogos con el ente que tiene en su interior son con mucho lo mejor del film. Por su parte, Michelle Williams logra más o menos remontar el inconviente de que su personaje tiene poca presencia y resulta un poco tópico, al igual que Riz Ahmed (qué bien estaba en Nightcrawler), que logra salvarse pese a que su villano sea sobre el papel un mero estereotipo. Como es habitual en las películas de Marvel, conviene quedarse hasta el final de los larguísimos títulos de crédito, por un avance de la producción animada Spider-Man: Un nuevo universo que promete.

6/10
Ha nacido una estrella

2018 | A Star is Born

Cuarta versión de la historia que vio la luz por primera vez de la mano de William A. Wellman en 1937, protagonizada por Janet Gaynor y Fredric March. Siempre con idéntico título, las otras versiones han estado a la altura de calidad de la historia originalmente creada por Wellman y Robert Carson, si bien con ciertas variantes y puestas al día, tanto en la versión protagonizada por Judy Garland en 1954 como en la de Barbra Streisand en 1976. Ahora Ha nacido una estrella presenta el primer trabajo serio en el cine de una de las cantantes más sobresalientes de la música pop del siglo XXI, Lady Gaga. La estrella de rock Jackson Maine entra una noche en un bar de Drag Queens para tomar unas copas. Allí queda maravillado por la actuación de Ally, una chica de espléndida voz que interpreta “La vie en Rose” con un enorme desparpajo en la puesta en escena. La convencerá para conversar a la salida y congeniarán. Jackson se da cuenta del potencial de Ally como compositora y cantante y logrará que la acompañe en uno de sus conciertos, donde Ally tomará la alternativa. Con los días irán viéndose más y más y el enamoramiento será inevitable. Las luces y las sombras de la fama. Un tema conocido y mostrado innumerables veces en pantalla, pero no por eso menos real. Lo ejemplos desgraciadamente son continuos. El equilibrio es difícil, el auge es efímero, la caída revolotea continuamente, el peso del éxito aplasta como una condena, el relevo espera, y mantener la propia voz interior, sin venderse, no es fácil. Son temas que se tocan en Ha nacido una estrella, además, claro, de otros como el amor, el talento, el alcoholismo, las drogas, la industria musical o la desesperación. Además de actuar (asombrosa y potente es su voz en directo), Bradley Cooper cumple su sueño de convertirse en director y lo hace bastante bien. El proyecto lo fue rumiando mientras rodaba El francotirador –casualmente fue Clint Eastwood uno de los cineastas que Warner barajó para dirigirlo, el otro era Steven Spielberg– y él mismo se encargó de coescribir el guión, sumándole una especial carga trágica y emocional. Hay que decir que logra dar al conjunto un empaque poderoso, con escenas sobresalientes, como la primera actuación de Ally en el escenario, entre otras. En general el ritmo es adecuado, los saltos de tiempo y la evolución de los personajes convencen. Por otra parte transmite el film un fatalismo que va ‘in crescendo’ y que debido al largo metraje puede agotar un poco. Algo no funciona bien en la vida de Jackson Maine, una negrura se va cerniendo inexorablemente sobre él e impregna toda la historia. La referencia a una infancia perdida, sin madre y con un padre borracho, son continuas. Como en la canción “The Shallow”, su mundo se desmorona. Es realista y verosímil en pantalla cómo causa estragos a su alrededor –en Ally, en su hermano–, aunque quizá se fuerza demasiado la situación en la Gala de los Grammy. Pero, al fin y al cabo, de eso habla el film: mientras una estrella nace, otra declina. En una película tan eminentemente musical el reparto es absolutamente clave y quizá el mayor acierto está en la elección de Lady Gaga como Ally. La cantante norteamericana de origen italiano –Stefani Germanotta, se llama– es probablemente la artista pop más famosa del momento, un título que sin duda se ha ganado a pulso. Bradley Cooper luchó para que fuera ella la protagonista, por encima de otras apuestas del estudio, principalmente Beyoncé. Y no se equivocó. Hay mucha química entre ambos y Lady Gaga hace un trabajo apabullante, se luce con su desbordante chorro de voz, a la vez que sabe ser tierna y cercana en momentos cotidianos, como en esos en que se ríe de su peculiar perfil morfológico. Por consejo de Lady Gaga, tanto ella como Bradley Cooper interpretan sus canciones en vivo (el actor tuvo que ensayar con la guitarra durante un año) y el resultado en el escenario es formidable, especialmente en temas como el mencionado “The Shallow”, “Black Eyes”, “I Don't Know What Love Is” o el emotivo “I’ll Never Love Again”.

6/10
Madre!

2017 | Mother!

Una película que apasiona e irrita a partes iguales, Buena prueba del talento de su director y guionista, Darren Aronofsky, y también de su tendencia al exceso barroquista y a algo parecido a la pretenciosidad. Porque muchas son las cosas que parece querer decir en Madre!, parte de su atractivo es la capacidad de sugerencia, y muchos son los tonos que impregnan la narración, aunque sí uno hay que destacar por encima de todos, me decanto por la deuda con Kafka, esa sensación de estar inmerso en una peripecia en que el desconcierto aguarda constantemente a la vuelta de la esquina, a pesar del comportamiento impostado de los que te rodean, que teóricamente se comportan con normalidad y actúan de modo razonable, aunque en realidad todo es alocado y surrealista. El punto de vista narrativo es el de una joven esposa sin nombre, que vive con su marido, célebre escritor que parece haber perdido la chispa creativa, en un enorme y solitario casa en medio del campo. Ella se dedica todo el día a ponerla a punto, pintando paredes, terminando la cocina, con detalles de decoración, la idea es tener el hogar perfecto que sustituya al que previamente tenía su amado en ese mismo lugar, y que fue devorado por un incendio donde murió la que entonces era su esposa. La tranquilidad del lugar será interrumpida por un hombre que dice ser cirujano, y que creía que aquello era un hotelito rural. Será invitado a pasar la noche, a pesar de la reticencia de ella. Pero luego al día siguiente aparecerá la mujer del recién llegado, y en fin, aquello puede ser el cuento de nunca acabar, con presencias no deseadas, y la irritación de la ama de la casa, que quiere a su marido para él, ser la madre de sus hijos. Probablemente no conviene avanzar más en la descripción de lo que sigue. Sí conviene insistir en la atmósfera envolvente que logra crear Aronofsky, casi de película de terror, y que por temas y situaciones hace pensar a ratos en la personal adaptación de Stephen King que hizo Stanley Kubrick en El resplandor. Pero se pueden rascar muchos más temas. Se invita a pensar cómo resulta una quimera la idea de vivir una vida solitaria a espaldas de la colectividad, somos seres sociales, lo que hacen los otros nos afecta, lo que hacemos nosotros afecta a los demás. Se muestran distintas manifestaciones de la histeria colectiva casi sectaria, y el modo en que las personas repiten fácilmente los errores recién cometidos. Y también se explora la creación artística, donde el autor puede comportarse como un seudodios cruel y egoísta. En el mundo cada vez más desquiciado que se nos pinta, los actores están bien. Jennifer Lawrence hace que conviva en su personaje el desagrado ante lo que molesta con la meticulosidad por cuidar el hogar y el amor por su famoso esposo. Javier Bardem sabe aterrorizar y ser encantador, y también atrapa las esencias egocéntricas del artista. Mientras que Ed Harris y Michelle Pfeiffer son dos de los incómodos extraños que se asoman a la casa del matrimonio protagonista, haciendo muy creíble su inoportunidad, a pesar de lo obsequiosos que se muestran. Todo lo anterior no impide una sensación de exceso, que a veces provoca casi la risa involuntaria. Estamos, al fin y al cabo, dentro de un juego de muñecas rusas, con otro creador, Aronofski, que se arroja sin dudar al vacío y sin paracaídas con su film –aunque la Lawrence puede ser un paracaída de emergencia para evitar estrellarse en el suelo, piénsese lo que ayudó la presencia de Brad Pitt en la taquilla a otro discutido y simbólico título, El árbol de la vida–, al que dentro de su singular desparrame hay que reconocerle la capacidad de riesgo.

6/10
El Círculo

2017 | The Circle

Por intercesión de una amiga, Mae Holland logra que le contraten para el departamento de atención al público en El Círculo, la empresa más poderosa de internet, fundada por el carismático Eamon Bailey. Éste la animará a formar parte de un experimento innovador que consiste en que compartirá online todo lo que haga las 24 horas del día, con pequeñas pausas para ir al cuarto de baño y poco más… Adaptación de la novela homónima publicada en 2013 por David Eggers, que ha coescrito el guión con el director, James Ponsoldt (Aquí y ahora). Tiene un tono desenfadado, no es casualidad que esté al frente del reparto Emma Watson, pues parece dirigida a los jóvenes, quienes crecieron viéndola actuar como Hermione Granger en la saga de Harry Potter, que hoy por norma general abusan de las redes sociales. Propone (sobre todo para ellos) una reflexión sobre los peligros de exponer la vida privada, se muestra que puede tener partes positivas, por ejemplo el estar siempre frente a la cámara puede prevenir accidentes. Pero todo eso no compensa si se destruye por completo la intimidad, y hasta pueden acabar con las relaciones normales al estilo tradicional, e incluso alejarnos de la familia. Cinematográficamente hablando, se trata de un producto digno, con un buen trabajo de la protagonista, que compone el típico personaje ingenuo que poco a poco va perdiendo la inocencia. Junto a ella, Tom Hanks aporta el magnetismo que se le supone al creador de la compañía, claramente inspirado en Steve Jobs. Por el contrario se desaprovecha a John Boyega (Star Wars, el despertar de la Fuerza), con un personaje mínimo que parece metido únicamente para sembrar la incertidumbre a la protagonista, pero que no está bien desarrollado. El film acaba de forma apresurada, se podía haber logrado más tensión en el desenlace. En cualquier caso, cualquier defecto se pasa por alto porque da que pensar sobre un fenómeno en boga, en la línea de “Nosedive”, el capítulo de la serie Black Mirror dirigido por Joe Wright.

6/10
Money Monster

2016 | Money Monster

La crisis económica golpea y el cine no es ajeno a esa realidad, como ha quedado suficientemente claro con películas oscarizadas como La gran apuesta o Margin Call. Pero las finanzas son algo más que un entramado de valores bursátiles, sobre todo cuando esos mercados afectan al ciudadano de a pie, a personas de carne y hueso, y no tanto a grandes corporaciones empresariales. Por eso Money Monster parte de una premisa que todos podemos comprender: la desesperación de una persona que ve cómo se esfuman todos sus ahorros de la noche a la mañana y que no tiene a quién acudir para pedir explicaciones. Sencillamente esas cosas pasan, se nos dice a menudo. Es el riesgo del juego económico, de la oferta y la demanda, de los algoritmos bursátiles, etc. Ante esta situación dramática, Kyle, un joven que ha perdido 60.000 dólares invertidos en una empresa llamada Ibis, se planta en medio del plató neoyorquino de un programa económico de gran éxito llamado Money Monster, presentado como si fuera un espectáculo de circo por el histriónico Lee Gates, quien pone al día de la situación económica, las cotizaciones, las alzas, las bajas, y da los consejos pertinentes a los espectadores. Pistola en mano, Kyle amenazará a Lee y tras ponerle un chaleco-bomba pide hablar con el presidente de Ibis. Tras el shock inicial, la directora del programa, Patty Fenn, junto con los técnicos y cámaras mantendrán en antena la emisión y tratarán de responder a las peticiones de Kyle. Nunca antes la actriz Jodie Foster había demostrado tanta madurez tras las cámaras. Cinco años después de rodar El castor entrega esta más que interesante película que vuelve a poner el dedo en la llaga del sistema económico de los países occidentales. Pero, al contrario que otras películas sobre el tema, aquí el metraje se pasa en un suspiro. Funciona la triple repartición de líneas narrativas ideada por el equipo de guionistas: mientras tiene lugar el asalto en el plató, seguimos a su vez los planes policiales y las investigaciones propiamente empresariales sobre las causas económicas del desastre. El modo en que Foster combina estas acciones paralelas es perfecto y logra insuflar intriga propia a cada subtrama. Además de la ambiental música televisiva de Dominic Lewis, el ritmo –la acción tiene lugar en tiempo real– se vale sabiamente además del recurso del pinganillo: la voz de la directora del programa va dando instrucciones ocultas a su presentador, al tiempo que va repartiendo tareas a diestro y siniestro como un director de orquesta. Por eso, ante este soberbio despliegue, podría achacársele al film un desenlace que quizá no está a la altura de los visto previamente. Tiene la película mucho de denuncia, y también aletea en su colofón cierto derrotismo. Algo falla en el sistema si el fraude, el robo, el engaño, pueden quedar impunes cuando hablamos de desfalcos económicos a gran escala. Algo, dice Money Monster, en donde los medios de comunicación tienen su parte de responsabilidad, aunque también puedan servir a la sociedad como altavoces de la injusticia. Por eso este film es también un espléndido homenaje a la profesión periodística, y especialmente al mundo de la televisión, también en su parte de espectáculo (es fácil ver conexiones con películas como Network o Mad City), con tantos operarios anónimos que logran que la información llegue a los televisores. Money Monster engancha también sin duda gracias al genial reparto. George Clooney tiene un carisma que se sale de la pantalla y borda su personaje del presentador Lee Gates, un caradura vanidoso para quien el mundo gira a su antojo. Igual de impresionante está Julia Roberts en su papel de la directora Patty Fenn, vulnerable pero firme. Ambos demuestran que la química entre ellos (ya les vimos en Ocean's Eleven) no ha disminuido un ápice. Y mientras Jack O'Connell (Invencible) da la talla como tipo corriente, la actriz Caitriona Balfe (Outlander), ofrece un soberbio y matizado personaje que habla a las claras de que no todo en el mundo de la empresa son intereses personales. 

7/10
Pelé, el nacimiento de una leyenda

2015 | Pele: Birth of a Legend

Biopic de Edson Arantes do Nascimiento, más conocido como “Pelé”, que no necesita presentación, posiblemente sea el futbolista más conocido incluso para aquellos a los que cualquier cosa del deporte rey les suene a chino. Los apasionados del cine recordarán su participación en la cinta de fugas de la Segunda Guerra Mundial Evasión o victoria (1981). La acción comienza en 1950 con el “Maracanazo”, cuando Uruguay eliminó a Brasil del Mundial de Fútbol del que era país anfitrión, lo que provocó una conmoción nacional. En los suburbios de Sao Paulo, la derrota hunde a Dodinho, futbolista que acabó en trabajos de mala muerte tras una lesión. Pero su hijo de diez años, Edson, le promete que algún día ganará la copa para él. Conseguirlo no será fácil, pues a pesar de sus dotes con el balón, cuando por fin hace carrera en un equipo profesional y le seleccionan, el entrenador nacional, Feola, no quiere que ni Pelé ni el resto del equipo utilicen el ‘ginga’, la vistosa táctica de los brasileños, pues se cree que eso fue lo que llevó a la derrota anterior. Pelé: el nacimiento de una leyenda supone el primer largometraje dramatizado de Jeff y Michael Zimbalist, hasta ahora abonados al terreno del documental. Imprimen un tono próximo al cine infantil, mientras que la presencia del astro del balompié como productor ejecutivo tiene como consecuencia que se aborda su figura sin ningún tipo de crítica ni fisuras. Pero logran –con ayuda de inserciones digitales– imágenes convincentes que muestran al público la habilidad con el esférico del protagonista. También aprovechan el entusiasmo con el que la mayoría del reparto suple su inexperiencia, como en el caso de los debutantes Kevin de Paula, y Leonardo Lima Carvalho, que encarnan al personaje central en dos etapas de su vida. Para dar algo de lustre, han reclutado a dos actores de peso, Vincent D’Onofrio y Colm Meaney, en la piel de dos seleccionadores rivales, aunque tampoco tienen una presencia excesiva, sobre todo el segundo. Se aborda sobre todo la cuestión del citado ‘ginga’, ejemplo de que sin la aceptación de uno mismo y sus raíces, no se va a ninguna parte. Además, se habla de humildad y el film acaba siendo una sana reivindicación del esfuerzo, como método para superar las limitaciones sociales. Destila simpatía la breve aparición del propio Pelé, a quien el protagonista le tira el café de un balonazo cuando está sentado en un hotel.

6/10
Straight Outta Compton

2015 | Straight Outta Compton

Biopic de los miembros de NWA, abreviatura de Niggaz Wit Attitudes, que se podría traducir como "Negros con orgullo". El conjunto fue uno de los grandes pioneros del gangsta rap, subgénero que se distingue por sus letras explícitas, que reflejan el estilo de vida violento de quienes viven en los suburbios más duros de Estados Unidos. La acción comienza a mediados de los 80 en Compton, en aquel momento una de las ciudades más peligrosas del condado de California, castigada por el crack y las guerras de bandas, donde el joven Eazy-E aspira a dejar de ser un camello, con lo que tras hablar con su amiguete Dr. Dre, pinchadiscos local, deciden formar un grupo musical al que también se unen DJ Yella, McRen y Ice Cube. En Estados Unidos, Straight Outta Compton se convirtió en todo un fenómeno. Se explica en primer lugar porque NWA viene a ser el Dream Team de los raperos, pues sus componentes están considerados los reyes de su estilo, con esta formación y sus trabajos posteriores. Pero también por los paralelismos de la época que retrata, cuando el vídeo de los agentes golpeando a Rodney King provocó trágicos disturbios raciales, y el momento de su estreno, después de que el también grabado asesinato de Walter Scott, hombre negro desarmado, a manos de un agente, y otros casos de violencia policial, provocaran una situación comparable. Describiendo este contexto el hábil afroamericano F. Gary Gray, habituado a brillar con productos que en otras manos hubieran sido bastante convencionales, como The Italian Job, y Negociador, consigue el prodigio de que se entienda (pero no que se aplauda) que hiciera furor, sobre todo en un sector de la población, un grupo cuyos títulos, como "Fuck the Police", hablan por sí solos. Pero lo logra a costa de un dibujo demasiado estereotipado de la situación, pues por ejemplo, aquí los representantes de la ley parecen todos archivillanos de película de superhéroes. Puesto que algún miembro de NWA ejerce como productor del film, Gray se abstiene de críticas hacia ellos. Dibuja además un mundo similar a una jungla, donde parece que sólo se obtiene el respeto por la vía de la violencia y las armas, o por tener un golpe de suerte y ganar mucho dinero porque tu grupo se ponga de moda. El único objetivo válido parece ser llegar a la cima para tener más sexo y coches mejores. Los excesos no parecen acarrear consecuencias, salvo que se tenga la mala suerte de contraer el sida. En cuanto a cuestiones cinematográficas, Gray imprime un ritmo ágil a las dos horas y media de metraje, y siguiendo la moda actual, propiciada por un emblemático episodio de True Detective, incluye un plano secuencia impactante en un hotel. También consigue que brillen los actores, sobre todo Paul Giamatti, que como manager vuelve a demostrar su capacidad para transmutarse en personajes muy diferentes, pero de la misma forma son creíbles los jóvenes protagonistas, sobre todo el debutante O'Shea Jackson Jr., que físicamente y con sus gestos parece una versión joven del legendario Ice Cube, aunque es posible que ser su hijo le haya ayudado bastante.

5/10
Chi-Raq

2015 | Chi-Raq

Noé

2014 | Noah

Vistosa película espectáculo de teología ficción, que parte de las páginas que el Génesis dedica a Noé y el diluvio universal para ampliar el lienzo. Ocho generaciones han transcurrido desde la pareja primigenia constituida por Adán y Eva. Después de que Caín matara a su hermano Abel, dos linajes pueblan la Tierra. El que viene de Caín es poco respetuoso con la naturaleza, son carnívoros y tienen en muy poca estima la vida humana. Mientras que los descendientes de Set, de los que quedan sólo unos pocos, se alimentan de plantas y sí tienen conciencia de que deben cuidar la creación. Noé, uno de ellos y patriarca de una familia, tiene una visión. Dios le anuncia la destrucción del mundo y le encomienda la construcción de una gran arca donde habrá parejas de todas las especies animales y que albergará también a su familia. Pero dentro de la libertad de acción que Dios le ha dejado, piensa que su misión es dejar que se extinga la estirpe humana, sólo debe pervivir el resto de la creación, donde no hay maldad ni pecado. Darren Aronofsky dirige y coescribe con su colaborador habitual Ari Handel esta película bíblica, alrededor de la cual se ha generado una polémica un tanto artificial acerca de si era suficientemente fiel a la fuente que la inspira, y de si respetaba las creencias de judíos, cristianos y musulmanes. Desde nuestro punto de vista la película no debería ser problemática en ese sentido. Pero el caso es que con muchos millones de dólares en juego, había temor al batacazo y al rechazo del público creyente, lo que parece notarse en un film algo frío y muy calculado, con estrategias demasiado obvias como la de tratar de conseguir el beneplácito del Papa acerca de la película. Más allá de estos elementos extracinematográficos –pero que han influido en el resultado final–, la película funciona en algunos aspectos y muestra su debilidad en otros. Lo más logrado es el carácter de Noé –bien Russell Crowe–, entre patriarcal y profético, investido de una misión, de ánimo apesadumbrado, y al que se le han insuflado rasgos de otros personajes bíblicos, hace pensar en Jonás a la hora de mostrar falta de compasión por el ser humano pecador, y en Abraham cuando se plantea sacrificar la vida de los de su propia sangre. Y alrededor de esto se suscitan cuestiones de carácter religioso de indudable interés, como la existencia del pecado, el castigo que merece, y las oportunidades que da el Creador, todo en un marco veterotestamentario, o sea, no vemos a un Dios personal interactuando con el hombre, a no ser a través de señales y visiones, y está ausente la idea de la oración. Ideas como la de escudarse en que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para suplantar precisamente a Dios, resultan sugerentes. Igual que las consideraciones sobre el don de la libertad, y cómo se concilia la idea de justicia con la de misericordia. Pero en lo que es el puro entramado argumental, no todo funciona con igual eficacia. Por un lado el toque ecologista está algo pasado de rosca, no hace falta ser vegetariano para preocuparse del medio ambiente. Además, se quiere plantear un drama familiar y doméstico, y no todos los integrantes del clan tienen la misma fuerza. El abuelo Matusalén en plan ermitaño en una cueva anda algo perdido, y de los tres hijos de Noé, Sem y Jafet quedan muy desdibujados, sólo al rebelde Cam se le perfila un poco mejor, al igual que a los personajes femeninos de Naamé –Jennifer Connelly–, esposa de Noé, y la huérfana y suerte de hija adoptiva Ila –Emma Watson–. El villano de turno de linaje cainita se salva gracias al poderío de Ray Winstone, porque resulta demasiado arquetípico. Aronofsky es un director que visualmente siempre ha sido muy potente, pero aquí parece algo ahogado –si se nos permite la expresión– por los efectos especiales, llamativos –los bosques milagrosos, los animales que acuden al arca, el mundo cubierto por las aguas...­– pero no especialmente imaginativos. En tal sentido se llevan la palma una especie de ángeles de roca semicaídos, los Vigilantes, que parecen haber sido concebidos con el mismo software que los Transformers.  

6/10
Ruby Sparks

2012 | Ruby Sparks

Jonathan Dayton y Valerie Faris se enfrentan al inmenso reto de dirigir su segundo largometraje, tras la redonda Pequeña Miss Sunshine, una de las producciones de corte 'indie' de mayor repercusión de los últimos tiempos. Conscientes de que se esperaba mucho de ellos, han tardado seis años en ponerse en marcha. Ruby Sparks refleja precisamente este bloqueo del artista que ha obtenido un gran éxito pero tiene que proseguir con su carrera, a través de su personaje central, Calvin Weir-Fields, que siendo muy joven escribió una primera novela magistral –recuerda al caso de J.D. Salinger–, pero ahora es incapaz de escribir, sobre todo tras ser abandonado por su novia justo a la muerte de su padre. Inesperadamente imagina un personaje, Ruby Sparks, que responde a su ideal femenino, y le inspira hasta el punto de que no puede dejar de escribir sobre ella. Pero un día su creación cobra vida inexplicablemente y se presenta ante él. En un primer momento piensa que está desvariando, hasta que descubre que también pueden verla su hermano-confidente y las otras personas. Dayton y Faris saben de sobra que una de las grandes bazas con las que contaron en su debut fue un inspirado guión de Michael Arndt. Parecen haber esperado hasta dar con un material que les motivara, finalmente un libreto de Zoe Kazan, joven dramaturga y actriz, nieta del realizador Elia Kazan, que fue la amiga pintora del protagonista en Happythankyoumoreplease. Los cineastas le han otorgado el principal papel femenino. Muy seguramente Zoe Kazan desconoce por completo "Niebla", la 'nivola' de Miguel de Unamuno donde su personaje de ficción habla con su creador. En lugar de "Niebla", pesa la sombra de Woody Allen, muy presente en Ruby Sparks, que carece de los diálogos ingeniosos del neoyorquino, pero tiene como protagonista a un intelectual con gafas que acude al terapeuta, y aunque consigue a su mujer ideal, como en Annie Hall, no está contento y corre el riesgo de estropear la relación. Todo gira en torno a un tema tan de Allen como la complejidad de las relaciones de pareja, y la naturaleza caprichosa y variable del ser humano, que cuando se acerca al ideal al que aspira, no se siente conforme. El toque de realismo mágico recuerda a películas como La rosa púrpura del Cairo y Medianoche en París. Por lo demás, en Ruby Sparks se nota el talento de Dayton y Faris por su puesta en escena fresca, muy propia del cine independiente, y porque hablan de la necesidad del apoyo familiar a pesar de las rarezas y particularidades de cada persona. Vuelven a demostrar su habilidad para extraer una gran espontaneidad de los actores, sobre todo en el caso de Paul Dano, que repite con ellos, tras aquel inolvidable aspirante a piloto que había dejado de hablar, y que logra buenos resultados como literato prodigioso en horas bajas. Por su parte, Zoe Kazan demuestra ser la actriz ideal para su irreal personaje. También logran enorme naturalidad Annette Bening (genial como madre ‘new age’), el español Antonio Banderas (su bohemio nuevo novio), el poco conocido Chris Messina (que rodó con Woody Allen Vicky Cristina Barcelona y que aquí es el hermano del personaje central), el veterano Elliot Gould (el psicoanalista) y el británico Steve Coogan (un presuntuoso rival literario). En suma, Ruby Sparks no llega a la altura de Pequeña Miss Sunshine, ni tiene tantas secuencias magistrales, ni funciona tan bien su equilibrio entre fondo y forma y además todo resulta más previsible. Ni siquiera llegará probablemente a tantos espectadores, pues requiere que estén dispuestos a aceptar su surrealista premisa inicial. Pero es un film correcto, que confirma que Dayton y Faris no acertaron por casualidad y merecen ser seguidos.

6/10
Nuestra canción de amor

2011 | My Own Love Song

Jane, una antigua cantante, vive amargada en su silla de ruedas, que se ve obligada a utilizar tras el accidente que la dejó paralítica. Su mejor amigo es Joey, un negro grandote y desequilibrado, con una mente infantil, que dice escuchar voces de ángeles que le hablan. Esta extraña pareja emprenderá un viaje a Memphis. El propósito declarado de él es conocer a un conocido autor de libros sobre ángeles, pero le empuja aún más el hallazgo de una carta no abierta dirigida a Jane, en que le escribe su hijo de diez años, invitándole a su primera comunión; sin que ella lo sepa, desea que asista a este acontecimiento que afecta a un hijo del que nunca le ha dicho una palabra. El francés Olivier Dahan, responsable de La vida en rosa, escribe y dirige su primer film en inglés, rodado en Estados Unidos. Se trata de una historia sureña de trabajados personajes –con unos actores sobresalientes, donde merecen especial mención Renée Zellweger y Forest Whitaker–, muy humana, que enseguida adquiere formato de “road-movie”. De modo que seguimos a Jane y Joey, y somos testigos de sus vicisitudes: la avería de su coche, el tipo que les engaña, la amistad con una mujer a la que el marido ha dejado, el viejo cantante con el que comparten historias del folklore local sobre el intérprete de blues que vendió su alma al diablo… Dahan logra crear la deseada atmósfera entrañable, a la que ayuda la partitura musical con canciones de Bob Dylan, y donde se arranca a cantar la mismísima Renée Zellweger en uno de los motivos más emotivos de la cinta. Y dosifica la información acerca de los protagonistas. Da idea de su pericia la escena con que arranca el film, en que un tipo trata de ligar en un bar con Jane, verdaderamente perfecta. El cineasta logra un medido equilibro de sonrisas y lágrimas en un film sobre la amistad, que también trata las desgracias que acontecen en la vida, y que hay que saber encajar para seguir adelante.

7/10
Cowboys & Aliens

2011 | Cowboys & Aliens

Adaptación al cine de la novela gráfica homónima de Scott Mitchell Rosenberg. Dirige Jon Favreau, responsable de Iron Man y su secuela, que también se basaban en un cómic. Favreau cuenta con el apoyo del mismísimo Steven Spielberg, como productor ejecutivo, y de Ron Howard (Una mente maravillosa) como productor. Como promete el título, el argumento mezcla western y ciencia ficción. La acción transcurre en 1875, en Nuevo México. Jake Lonergan, amnésico que se ha despertado con un extraño brazalete en la muñeca cuyo origen es un misterio, llega a Absolution, un pequeño pueblo. Allí deja fuera de combate a Percy, hijo del cacique local, el coronel Dolarhyde, y que es un joven arrogante que abusa de los vecinos arropado por el miedo que le tienen a su padre. Percy es enviado a prisión pero el sheriff también acaba encerrando a Lonergan, en cuanto se entera de que está en busca y captura. Cuando Dolarhyde llega al lugar a ver qué ha ocurrido con su hijo, aparecen unas luces cegadoras en el cielo, que corresponden a unos vehículos volantes hostiles que sin motivación aparente disparan contra los lugareños y siembran el pánico. Secuestran a varias personas, y también al hijo de Dolarhyde, que organiza una expedición de búsqueda en la que se integra el forastero Lonergan, cuyo brazalete resulta emitir rayos que son el único arma que resulta efectiva contra los visitantes. Favreau cuenta con un presupuesto ajustado, convincentes efectos especiales y un reparto de auténtico lujo. Daniel Craig muestra una vez más su eficacia, Harrison Ford cumple como padre desesperado ante la pérdida de su vástago, y ejercen como secundarios destacados Paul Dano (el hijo de Harrison Ford) y Sam Rockwell (el dueño del ‘saloon’). Despierta el interés en su arranque, cuando parece que va a desarrollar a los personajes, con secuencias un tanto tópicas pero eficaces, como la del chico descontrolado que siembra el terror a tiros, o la de Craig y Rockwell insistiendo en dedicarle unas palabras religiosas a modo de funeral a un tipo al que acaban de enterrar, ante el escepticismo del personaje de Harrison Ford. Pero pronto, el film se estanca, y se centra en las secuencias de acción, alargadas innecesariamente, por lo que todo se reduce a un videojuego para aficionados a las consolas.

4/10
Cisne negro

2010 | Black Swan

Nina, una joven bailarina, aspira a ser escogida como protagonista de “El lago de los cisnes”, con el reto adicional de que se trata de un doble papel, no sólo debe representar al puro cisne blanco de Odette, sino también al cisne negro Odile que trata de arrebatarle su amor. Para ello trabaja muy duramente, impelida por su posesiva madre Erica y por Thomas, el exigente director de la producción. Intensa película sobre el mundo de la danza, aunque muchas de sus ideas pueden aplicarse a cualquiera de las bellas artes. El guión de Mark Heyman, John J. McLaughlin y Andres Heinz a partir de una idea de este último, incide en el cariz obsesivo que pueden cobrar unas legítimas aspiraciones profesionales de llegar a lo más alto. Obsesión que gana en intensidad con la sombra de una madre frustrada, que quiere realizarse en su “niña”, y con los métodos de trabajo de Thomas. En efecto, frente a la vieja idea de algunos actores que dicen no llevarse sus personajes a casa, aquí prevalece, por la presión de Thomas, el planteamiento de que para componer el cisne negro es necesario rebuscar en la parte más oscura de uno mismo, “explorando” en la propia sexualidad y “dejándose llevar”. Esta doble influencia, más su propia sensibilidad y ambición, que le hacen ver en la recién llegada Lily una rival, conforman en Nina un cóctel verdaderamente explosivo. En lo último, y en una diva venida a menos, se detecta la huella imborrable de un clásico sobre el teatro, Eva al desnudo, aunque la película que nos ocupa tiene su propia originalidad. El crudo film, a modo de arriesgada fábula, habla de la fragilidad del artista y los excesos enfermizos por alcanzar su sueño, tomando pie de la propia trama de “El lago de los cisnes”. Lo hace con dureza a veces desagradable, por la exigencia física –esos sarpullidos, el modo en que se trabajan los pies–, o por el camino de desenfreno que Nina emprende en una noche loca y alucinada, donde resulta difícil distinguir la realidad de lo que es una proyección de una mente que empieza a enloquecer, a no pisar suelo firme. Darren Aronofsky dirige con inusitado vigor, una energía que se palpa en las elaboradas escenas del propio ballet, así como en el dinámico montaje de imágenes y sonido, también musical, que muestra el descenso a los infiernos de Nina, su dolorosísima y fatal transformación en cisne negro. Natalie Portman entrega una interpretación valiosísima, verdaderamente muestra una gran variedad de registros en su atormentado personaje. En general hay un gran acierto con todo el reparto, buenos trabajos de Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder y Mila Kunis.

7/10
Iron Man 2

2010 | Iron Man 2

Puesto que Iron Man superó las previsiones más optimistas de recaudación (se embolsó más de 572 millones en todo el mundo), la secuela era inevitable. Repite como director Jon Favreu, que como en la primera parte también interpreta a un personaje secundario, el guardaespaldas de Tony Stark, que aquí tiene más peso. Como se vio al final de la primera entrega, el industrial Tony Stark ha declarado públicamente en rueda de prensa que él es Iron Man, cuando se pone una sofisticada armadura de combate de alta tecnología. Poco después de inaugurar Expo Stark, donde muestra las innovaciones tecnológicas realizadas en su empresa, y sus aplicaciones humanitarias, los políticos pretenden que el empresario revele los secretos de su revolucionaria armadura al ejército, para salvaguardar la seguridad nacional. Además, el ruso Ivan Vanko, que culpa al padre de Stark de la desgracia de su familia, se ha propuesto vengarse enfrentándose a él con ayuda de sus propios inventos. El film ofrece lo que se supone que los espectadores esperan de una secuela como ésta: más efectos, más villanos y más explosiones que la primera parte. Además, cuenta con actores carismáticos que permiten pasar por alto que sus personajes sean esquemáticos, sobre todo en el caso de Robert Downey Jr., que ha pasado de ser un intérprete de películas un tanto minoritarias a una estrella que sabe captar la atención del espectador. Se luce especialmente Mickey Rourke, cuyo personaje es el típico villano caricaturesco muy desdibujado, pero que el protagonista de El luchador se empeña en interpretar como si estuviera sacado de una tragedia de Shakespeare. Sam Rockwell logra imprimirle cierto humor a su personaje, Justin Hammer, rival de Stark. El militar James ‘Rhodey’ ya no está interpretado por Terrence Howard, que ha debido ser despedido, sino por Don Cheadle, que cumple con su trabajo. Otras estrellas sin embargo, parecen un poco desaprovechadas, como Gwyneth Paltrow, cuyo personaje pasa a dirigir la empresa, pero no se le saca punta a esta subtrama. Scarlett Johansson es la Viuda Negra, sobradamente conocida por los seguidores de los cómics, pero se limita a componer a una mujer rusa tan fría como excepcional luchadora, que resulta un tanto plana. Especialmente decepcionante es la inclusión de Samuel L. Jackson, el duro Nick Furia, pues su presencia en un par de escenas sólo se justifica como promoción de la inminente película de Los vengadores, pero si se suprimieran sus apariciones, los espectadores no se darían cuenta. El guión de Justin Theroux (Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!) funciona más o menos, aunque es un tanto plano y previsible y parece pasar de largo por algunas cuestiones que plantea, sobre todo el problema del alcoholismo, sacado de una de las sagas más famosas de los cómics: “El demonio en una botella”. Pero aquí no se profundiza en el tema, ni tampoco en la relación paternofilial del protagonista con su padre fallecido, otro de los asuntos que se supone que son fundamentales en la trama. Como era de esperar, los reyes de la función son los efectos especiales. Es cierto que se echa de menos alguna escenita más, pero las que hay resultan lo suficientemente espectaculares como para justificar el dinero de la entrada, sobre todo la aparición de Iron Man en la Expo Stark, el combate en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, y sobre todo la gran confrontación final. Todas ellas a ritmo de música de rock duro, con grupos como AC/DC.

5/10
Miracle at St. Anna

2008 | Miracle at St. Anna

Iron Man

2008 | Iron Man

Tony Stark es un geniecillo desde que era un crío, cuando ganó todo tipo de premios científicos, además de licenciarse en el MIT con tan sólo 17 años. Es además el heredero de la más importante industria armamentística del planeta. Por supuesto, su principal cliente es el ejército de los Estados Unidos, y aunque lleva una vida de auténtico playboy, Tony se considera un patriota, que vende armas a "los buenos". Pero tras hacer una demostración de su nuevo misil en Afganistán, es capturado por una facción guerrillera que le insta a fabricar el misil para ellos. Tony hace como que accede, pero en realidad fabrica una prodigiosa armadura con la que logrará evadirse. De vuelta a casa, toda la concepción acerca de su negocio ha dado un giro de 180 grados. Porque se ha producido la ironía de que Tony fue hecho prisionero con sus propias armas. Nueva adaptación de un superhéroe de Marvel. El Hombre de Hierro fue creado por Stan Lee (que hace su tradicional cameo en la cinta), Jack Kirby y Don Heck en 1963, inspirados por el visionario millonario Howard Hughes; y para la ocasión, se ha actualizado el contexto en que transcurren sus andanzas. Es decir, en vez de Vietnam, tenemos a nuestro protagonista en un contexto contemporáneo, y aunque se evitar ser muy explícito, tal vez para no herir susceptibilidades, está al fondo el polvorín de Oriente Medio, con Afganistán mencionado, y unos villanos refugiados en cuevas que recuerdan a un tal Osama Bin Laden, aunque haya alguno de los malotes que habla hasta... ¡húngaro! La idea es pintar el camino a la redención del protagonista, que de despreocupado empresario de herramientas asesinas, pasa a utilizar sus conocimientos y creatividad en una búsqueda más concreta y menos manipulable de la paz en el mundo. Por supuesto, su nueva visión no sienta nada bien entre los accionistas de Stark Industries, sobre todo en su mentor Obidiah Stane, que hasta el momento había sido como un padre para Tony. También despierta dudas en los que más le aprecian, o sea, en su amigo militar James Rhodes (cuya mirada a una armadura de metal nos permite pensar por dónde irá su personaje en una futura secuela, o al menos eso harán los conocedores de la saga), y en su fiel secretaria Pepper Potts. La película es entretenida, pero no memorable. Se habría agradecido un poco más de ingenio y sentido del humor en la trama, no confiarlo todo a la parafernalia de la trepidante acción; incluso empezar con una especie de flash-back, sólo para "animar" enseguida la narración, metiendo unas pocas explosiones y tal, parece un pelín torpe, como si hubiera sido una decisión de última hora cambiar el arranque, tras uno de esos tests que tanto gustan a Hollywood. Tiene el film, por supuesto, mucha tralla, acentuada con su música, muy 'heavy metal', como reclama el férreo protagonista. Los efectos especiales de las armaduras están muy logrados, y puede adivinarse que hay una deuda con títulos como Transformers y Stealth: La amenaza invisible. Hay acierto en el casting de los secundarios (Jeff Bridges de malvado, y Gwyneth Paltrow como la eficaz Pepper), aunque algo más sosillo se nos antoja Robert Downey Jr., simplemente correcto.

5/10
El número 23

2007 | The Number 23

Extraño y desasosegante thriller dirigido por el veterano Joel Schumacher (El cliente, Última llamada) sobre las obsesiones de un pobre tipo con el número 23. La cosa le ocurre a Walter Sparrow y el detonante es una novela que le regala su esposa, Agatha, y que recoge una serie de asesinatos que parecen referirse a la vida del propio Walter. Así las cosas éste se empieza a obsesionar en torno al número 23 (y no precisamente por Michael Jordan) y se ve impelido a investigar en su pasado antes de proseguir con su vida normal. Lo malo es que ese estado le puede conducir a la muerte. El planteamiento del film no es, digamos, demasiado atractivo. Pero hay que tomarlo como una ida de olla, ni más ni menos. Schumacher pone en juego su talento y sus años de oficio –la recreación escénica del capítulo 2, el que acaba con la muerte de la vecina, es de un virtuosismo notable– para llevar a buen puerto esta historia que juega a la realidad y la ficción, en una especie de siniestro entretenimiento metaliterario. El guión serpentea caprichosamente por distintos planos de la realidad durante muchos minutos y cuando parece haber tomado una dirección estable, la película vuelve a empezar. Al margen de que esto provoque situaciones reiterativas, con el consiguiente tedio, también de este modo la paranoia inicial se convierte en thriller surrealista, para finalmente acabar transformándose en drama. Hay un acertado uso de los filtros de color y de la caracterización de personajes, ya sean reales o creados por la mente del protagonista. Y como ya hizo en películas como The Majestic y ¡Olvídate de mí!, Jim Carrey vuelve a demostrar que tiene tablas más que suficientes para interpretar dramas agobiantes e intensos y dejar de lado por unas horas sus muecas desternillantes.

5/10
Plan oculto

2006 | Inside Man

Parece que con el tiempo, Spike Lee ha calmado un poco su virulencia racial y va dejando paulatinamente el “combate” a flor de piel, la agresiva reivindicación de la identidad de sus hermanos de raza negra. Y es que el poder visual de las creaciones del director de Atlanta ha hecho mucho por el “Black Power”, con filmes tan notables como Haz lo que debas (1989), Fiebre salvaje (1991), Malcolm X (1992) o La marcha del millón de hombres (1996), por citar algunos de sus trabajos más significativos. Pues bien, después de su extraordinaria La última noche (2002), Lee vuelve a rodar una historia cuya trama se desarrolla al margen de la pigmentación de la piel. Keith Frazier, un policía de Nueva York que está siendo investigado por la desaparición de un importante capital de dinero, ha de enfrentarse como negociador con un peligroso atraco con rehenes en el banco Manhattan Trust. Para lograr el éxito, Frazier tendrá que enfrentarse con tres personas de muy distinta procedencia: el jefe de la unidad de respuesta rápida de la policía, una experta negociadora enviada por un millonario que tiene algo que salvaguardar en el banco, y, por último, con el líder de los atracadores, un inteligente, frío y  hábil estratega que responde al nombre de Dalton Russell. En apariencia, el film arranca como si de un thriller convencional se tratará, pero Lee no es nada simple y pronto deja ver que tras el móvil de los ladrones se esconde algo más complejo de lo que parece. El sólido guión escrito por el casi debutante Russell Gewirtz tiene el suficiente cinismo como para no caer en el típico duelo de buenos y malos, hay sorpresas y algún desconcierto, y sólo parece perder algo de pie con la subtrama protagonizada por Jodie Foster, no del todo justificada. Lee parece disfrutar con unos personajes nada simples, cuyas aristas también hacen referencia a las corruptelas políticas y los límites éticos, y con una llamativa soltura adopta un tono tan ambiguo que casi acaba escapando del thriller para convertirse en un drama de personajes que ilustra con humor el oportunismo que ha reinado y aún reina en la sociedad.

6/10
La fuente de la vida

2006 | The Fountain

Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, resulta difícil mantener un término medio. Cierto es que el cine de Darren Aronofsky se caracteriza por su hermetismo (Pi, Réquiem por un sueño), pero es que en esta ocasión el cineasta neoyorquino da un triple salto mortal con tirabuzón en lo que a rarezas y extravagancias se refiere. El film arranca en la América de los conquistadores españoles, donde un grupo de exploradores cae en una emboscada de los nativos, y el líder de los hispanos trata de huir subiendo la larga escalinata de una pirámide maya. Esto convive con las escenas de un tipo calvo, el doctor Tom Creo (Hugh Jackman) flotando por el espacio como si de un buda feliz se tratara, y con este mismo doctor investigando un tratamiento contra los tumores de cáncer en un mono. Al fin averiguamos que la mujer del doctor, su muy amada y dulce Izzie (Rachel Weisz), está enferma, y que Tom está obsesionado con encontrar un remedio a su mal; mientras que Izzie se dedica en sus ratos libres a escribir un libro, “La fuente de la vida”, situado en la España de los conquistadores, a modo de parábola de los esfuerzos investigadores y románticos de su marido. Una vez entregadas todas las piezas del puzzle, y más o menos reconocidas por el espectador, según su capacidad de aguante, tenemos un cuento apasionadamente romántico, muy cuidado en el aspecto visual, pero que se hace eterno –el final remite a 2001: una odisea del espacio–, y que en ocasiones se mueve entre lo empalagoso y lo risible. Hugh Jackman y Rachel Weisz son dos grandes actores, y Darren Aronofsky sabe rodar, pero el conjunto resulta excesivo. Tampoco es muy afortunada la alegoría “española”, con escenas absurdas de un inquisidor flagelándose, y una reina Isabel servida por un caballero, interpretados éstos también por Weisz y Jackman; habría sido más inteligente inventarse un reino imaginario, en vez de mostrar España como un exótico país sobre el que Aronofsky exhibe una preocupante ignorancia.

6/10
Todo está iluminado

2006 | Everything Is Illuminated

Singular, conmovedora e inclasificable película, acerca del joven judío estadounidense Jonathan Safran Foer, que emprende un viaje a Ucrania en busca de la mujer que salvó tiempo atrás la vida de su abuelo, perseguido por los nazis. Las peculiares manías de Jonathan –que recoge recuerdos de todos los lugares por los que pasa, y los guarda cuidadosamente en bolsitas de plástica, como si fueran pruebas del escenario de un crimen– y su desconocimiento del idioma ucraniano o ruso, dan pie a más de una escena surrealista, donde tienen su parte los perplejos guías del joven. Resulta, por ejemplo, delirante, el momento en que Jonathan trata de explicar que es vegetariano. El film se basa en una novela escrita precisamente por Jonathan Safran Foer. Como el homónimo protagonista del film, también él buscó a la salvadora de su abuelo. Y aunque no la encontró en su viaje a Ucrania, aquello le inspiró para inventar la historia que cuenta la película. Ésta sirve además para que, poco a poco, Elijah Wood se desprenda de la pesada carga de haber encarnado a Frodo en la trilogía de El Señor de los Anillos. El film, notabilísimo debut tras las cámaras del actor Liev Schreiber, es por momentos muy divertido, con escenas de enorme emotividad, y encierra la bella enseñanza de que cada persona es también su pasado, su historia, sus ancestros, de los que nunca debe olvidarse. La fotografía es preciosa, con planos muy imaginatvos y a veces portentosos, como los del campo de girasoles, y la música de aires cosacos que acompaña sempiternamente a las imágenes es encantadora.

7/10
Ella me odia

2004 | She Hate Me

El afroamericano Spike Lee es un cineasta que ha demostrado ser capaz de rodar cualquier cosa. La pena es que, como en este caso, se empeñe precisamente en rodar cualquier cosa. Porque aquí maneja una trama argumental imposible, donde mezcla la denuncia política con la farsa, el lesbianismo y la paternidad múltiple, configurando un completo disparate, cuyo resultado final era imposible que se sostuviera. La cosa arranca en una multinacional farmacéutica a punto de descubrir la vacuna definitiva contra el sida. El principal investigador de la compañía se suicida, y el vicepresidente del grupo, Jack, un negro, comprueba en una cinta que dejó este hombre que en la compañía había una corrupción de aquí te espero; y muestra su disposición para declarar ante el correspondiente comité del Senado. Pero entretanto Jack se queda sin empleo, y el resto de empresas a las que acude buscando trabajo le ningunean. Al tiempo, le han bloqueado las cuentas bancarias. Hasta aquí, estamos ante una trama de trapicheos empresariales que promete. Pero la cosa pega un giro argumental muy forzado cuando la ex mujer de Jack, ahora lesbiana, acude con su novia a verle con una insólita proposición que aliviará sus penurias económicas. Debe dejar embarazadas a ambas, y le pagarán por ello. A partir de aquí se monta un negociete en que muchas mujeres acuden a Jack con idéntica petición, incluida la hija de un capo mafioso. Resulta difícil señalar adónde quiere ir a parar Spike Lee con su film, desperdicio de su talento (el director se diría que es capaz da filmar con los ojos cerrados, aunque se agradecería que los mantuviera abiertos) y el de su equipo técnico y actoral. El cineasta no evita las escenas de sexo, mientras intenta conjugar humor y drama sin éxito. Su denuncia a un EE.UU. propiciado por el presidente George W. Bush y antecesores como Nixon llega a destiempo; y en cuanto a su mirada a los bancos de semen, se diría que intenta mostrar las complicadas situaciones a que pueden dar lugar, de hijos sin padres conocidos, y padres con numerosos hijos, pero el tono es demasiado frívolo para sacar alguna conclusión; en cuanto a las relaciones amorosas, hay una mirada comprensiva a las relaciones entre personas del mismo sexo, y un desenlace en que parece decirse que las relaciones "tripartitas" (dos mujeres y un hombre) podrían ser un modelo familiar más.

4/10
Gothika

2003 | Gothika

La doctora Miranda Gray es una racionalista nata: sólo cree lo que puede demostrarse científicamente, no admite fantasías de ningún tipo. Psiquiatra en un manicomio femenino, su visión de la vida va a dar un vuelco tras una experiencia paranormal, a la que sigue el asesinato de su marido. Todo el mundo la cree culpable y algo mal de la chaveta, así que Miranda se convierte en inquilina del centro donde antes ayudaba a los pacientes. Un colega que antes le tiraba los tejos es el psiquiatra que la atiende; y una compañera de manicomio, Chloe, quizás no esté tan majara como pensaba. Thriller terrorífico, concebido a la mayor gloria de la guapa negrita Halle Berry, a la que acompañan en el reparto Robert Downey Jr., y nuestra “Pe” Cruz. Dark Castle, la productora de pelis de miedo como 13 fantasmas y El barco fantasma, hace una nueva muesca en su desarrollo de filmes con aire de serie B, proporcionando en este caso, como el propio título indica, una cuidada ambientación gótica. El cineasta francés Mathieu Kassovitz está tras la cámara, y parece haber dejado atrás su interés por temas sociales (El odio) para inclinarse por thrillers con más tirón comercial (el que se comenta y Los ríos de color púrpura).

4/10
La desaparición de Embry

2002 | Abandon

Katie es una brillante estudiante universitaria, a punto de terminar la carrera. Mientras se plantea su futuro más inmediato, con sus primeras entrevistas de trabajo, la visita de Wade, un detective, la deja inquieta. En efecto, el agente investiga el paradero de Embry, un antiguo novio de la chica, que desapareció sin dejar rastro hace ahora dos años. Las indagaciones coinciden con señales, inequívocas para Katie, de que Embry está vivo y la espía. Esforzado thriller, con el protagonismo reservado a la veinteañera Katie Holmes, una actriz de talento probado en Retrato de April. La trama del film, basada en una novela de Sean Desmond, descansa en un par de sorpresas, en apariciones casi espectrales, y en el conato de romance entre la joven y el investigador. Razonablemente entretenida, aunque está lejos de inventar la pólvora.

4/10
Última llamada

2002 | Phone Booth

El veterano Joel Schumacher vuelve a echar mano de Colin Farrell, después de que le diera la oportunidad de saltar al estrellato con la exitosa Tigerland. Ahora, el actor irlandés da vida a Stu Shepard, un americano hijo de su tiempo, que vive pegado al teléfono móvil y cuyo trabajo de asesor de publicidad le da no pocas oportunidades de vivir perpetuamente pendiente de sí mismo. Un día cualquiera, mientras camina por Nueva York, suena el teléfono en una cabina y Stu decide descolgar el teléfono. Desde ese momento, el protagonista vivirá una pesadilla: al otro lado de la línea, un francotirador asegura que le matará si sale del metro cuadrado de metacrilato donde se encuentra. La tensión que Schumacher imprime a una situación tan plana es el punto fuerte de este thriller agobiante y claustrofóbico, rodado con sabiduría en un único escenario. Pero la película va un poco más allá de la mera puesta en escena y se revela como una parábola moral acerca de la falsedad de muchos triunfadores modernos, de esas personas cuya exitosa fachada esconde a menudo secretos y pecados. Así, el protagonista se verá forzado a humillar su ego y mostrar su culpabilidad moral sin no quiere desencadenar una matanza. El actor Colin Farrell, protagonista absoluto de la película, logra una interpretación convincente, ampliada por una buen elenco de poderosos primeros planos que él sostiene con implacable fuerza. A su lado se mueve el buen hacer de ese extraordinario actor que es Forest Whitaker (La habitación del pánico), en su papel de agente de la policía. La película logra el objetivo de mantener en vilo al espectador, sin buscar el alargamiento ficticio de los hechos, un acierto que el director podría haber echado por tierra si hubiera decidido equivocadamente aumentar el metraje.

6/10
Josie y las melódicas

2001 | Josie and the Pussycats

Tres jovencitas muy monas. Son Josie (Rachael Leigh Cook), Melodie (Tara Reid) y Valerie (Rosario Dawson). Forman una banda musical de segunda fila. Se esfuerzan y tal, pero nada. La trágica desaparición del grupo “The Jour” en un ¿accidente? de aviación puede ser su oportunidad: pues su manager necesita recambio, y se fija en ellas. Película juvenil y marchosa, con agradable música. Pinta el sueño de mucho adolescente: emular a su grupo favorito, y alcanzar la fama. Como los chicos de "Operación triunfo", vamos. Las “protas” son veinteañeras que se han ido abriendo paso poco a poco en el cine, o sea, que saben de qué va lo que cuenta la película.

2/10
Tigerland

2000 | Tigerland

¿Una película más de Vietnam? La cosa transcurre en casa (estado de Luisiana), hay jóvenes reclutas, durísimos entrenamientos, rivalidad soldado bueno-soldado malo... Los guionistas Ross Klavan y Michael McGruther parece inspirarse en La chaqueta metálica de Stanley Kubrick y Platoon de Oliver Stone, sin excesivo rubor. Y sin embargo... Hay una mirada diferente. En primer lugar por el estilo fotográfico que un Joel Schumacher (Tiempo de matar, Asesinato en 8 mm), fascinado por los principios del movimiento Dogma, imprime al film. El director, con la ayuda del operador Matthew Libatique, mete su nerviosa cámara en maniobras y ejercicios tácticos, hasta hacernos sudar la gota gorda con los soldados. Y logra que el estilo documental de foto con grano, encaje con la hermosa composición de los planos y el impecable montaje. Parece que por definición, una película sobre la guerra de Vietnam debe ser dura. Ésta lo es, al mostrar el enloquecimiento de algunos hombres, o la deshumanización que provoca el horror bélico. También en el dibujo del escapismo de los reclutas, que entretienen sus ratos de ocio con ocasionales compañeras de cama.

6/10
Réquiem por un sueño

2000 | Requiem for a Dream

La droga. Un infierno que no cesa. Madre e hijo. Ella está enganchada a la tele, y pronto también a unas “pildoritas” para estar en forma. Él, con su novia y con un amigo, quiere forrarse con el negocio de la droga. Darren Aronofsky, que demostró su capacidad de dibujar atmósferas de pesadilla en Pi, nos hace descender a un abismo de inmoralidad y desesperación donde las personas casi dejan de serlo. Con gran ritmo y originalidad visual (sobre todo al mostrar reiteradamente la ingestión de las dosis), Aronofsky "engancha" al espectador en esta huida al infierno. Magníficos los trabajos de la veterana Ellen Burstyn (nominada al Oscar) y de Jared Leto.

5/10
Pi

1998 | Pi

Original thriller rodado en blanco y negro y ambientado en el mundo de las matemáticas. Un joven y experto matemático está a punto de descubrir la clave del modelo que rige el caos del mundo de la bolsa. La cosa parece estar relacionada con esa especie de número mágico llamado Pi, ó 3’141596... Pero hay gente muy poderosa que hará la vida imposible al joven sabio. El singularísimo Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño), con cuatro duros y quintales de talento narra una historia que provoca mucho desasosiego. El director define el resultado como “una pesadilla numérico-apocalíptica-urbano-paranoica”, y no le falta razón. La estética expresionista del film es apabullante.

6/10

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