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La película se estrena en DVD y Blu-ray

Brie Larson y Lenny Abrahamson han entrado hasta el fondo en “La habitación”, la adaptación al cine de la popular novela de Emma Donoghue. Lo que no está claro es sin han salido de ese claustrofóbico espacio donde transcurre gran parte de un film que supuso el Oscar para Larson, además de otras 3 nominaciones, incluida la de la dirección de Abrahamson. Pues la película ha supuesto un antes y un después para la actriz protagonista y su director, nada será igual después de uno de los filmes más sorprendentes de 2015.

Con motivo del lanzamiento en DVD y Blu-ray de la película hemos hablado con ambos sobre el modo en que les ha marcado esta extraordinaria historia, en que por motivos que inicialmente ignoramos, una madre y su hijas se encuentran encerrados en la habitación que da título al film.

Para Brie Larson uno de los aspectos más sorprendentes de La habitación es que los espectadores la ven de modos muy diversos, “así que yo la he visto ya desde cien ángulos diferentes. La suelen ver como una historia de amor, el vínculo entre una madre y su hijo; el amor puede con todo. Algunas personas hacen referencia a lo mucho que les ha impactado al tener un progenitor depresivo, y conciben el film en su totalidad como una reflexión sobre la depresión. Otros me han dicho que el momento en el que Jack conoce a un chico de su edad nos habla del verdadero tema de la película: la amistad y la cercanía. A estas personas, el momento les recordaba a su propia infancia y al modo en que conectaron con el mundo por primera vez.”

Para la actriz “hay muchas referencias al nacimiento y al útero debido a la habitación en sí y a la salida al mundo fuera de ella, lo que constituye, en cierto modo, un segundo nacimiento. La película encierra metáforas y referencias a la mitología, por lo que algunos espectadores también la relacionan con Platón. Otros la interpretan como una película sobre un crimen. Muchos periodistas han señalado las escenas de la entrevista como uno de los aspectos más importantes de La habitación, y de hecho se han sentido incómodos entrevistándome después de verlas.” Y concluye que esa variedad a la hora de interpretar el film “depende de tu trasfondo y experiencia vital”.

El director Lenny Abrahamson asegura que la lectura de la novela “me conmovió profundamente y tuvo un poderoso efecto emocional en mí. Soy padre y mi hijo tenía unos 4 años cuando leí la novela, así que supongo que los astros se alinearon. No solo respondí emocionalmente a la novela, sino que también me surgió enseguida una imagen vívida de cómo la filmaría.” Y añade que le impactó “lo que una madre es capaz de hacer para proteger a su hijo”, y que aunque todo “empieza en un lugar oscuro”, “nos lleva en un viaje hacia la luz”.

Conseguir los derechos de la novela y que su autora Emma Donoghue, que quería escribir el guión, le aprobara como director, no fue una tarea sencilla para Abrahamson: “Le escribí una carta bastante abultada, de diez páginas, en la que le explicaba: ‘Mira, este soy yo. Acabo de leer tu libro. Así es como creo que funciona, cuál es su clave y cómo las ideas encajan en la estructura que has construido. Y así es cómo podríamos hacerlo funcionar igual en forma de película’. También traté de frustrar las posibilidades de otros para conseguir la novela escribiendo una versión de las propuestas que le iban a hacer y cómo todas ellas reflejarían mal la historia”.

brie lenny 2Y en efecto, Abrahamson le presentó todo un catálogo de posibles enfoques que podían malograr lo que potencialmente prometía ser una buena película: “Le dije cosas como: ‘La voz del niño es una parte central de la novela, pero no puede haber toneladas de voz en off en la película porque distanciarían al público de la historia’. O también: ‘Otra gente seguramente te propondrá maneras estilosas, cercanas al realismo mágico, de representar el universo de Jack, pero eso creará alejamiento respecto a los personajes’. Realmente creía que la película funcionaría major creando un sentido del aquí y el ahora. Le escribí: ‘El enfoque adecuado es el naturalista pero, al mismo tiempo, podemos recrear de forma sutil las mismas resonancias alegóricas que aparecen en la novela sin hacer explotar la cabeza de los espectadores con metáforas visuales cargadas’. Y a Emma le gustó mi planteamiento.”

Larson tenía claro que “lo que le toca atravesar a mi personaje no sabrías manejarlo en condiciones normales” y para prepararlo “no puedes ir a Google y buscar ‘¿cómo se siente alguien encerrado en una habitación durante siete años?’. Tienes que hablar con gente que se haya enfrentado a ello. Y hablé con un especialista en traumas durante muchas horas y a lo largo de muchos días, adentrándome en los mecanismos mentales que se despiertan en alguien encerrado durante tanto tiempo.

Incluso al más puro estilo del método, la actriz tomó la decisión algo extrema de estar sola un mes en su apartamento, sin apenas contacto con el exterior: “Quería ver qué pasaba si me aislaba”. Y sigue, “recordé muchas partes de mi infancia que había olvidado”. Concretamente le vino con fuerza que “en alguna ocasión me despertaba en mitad de la noche y encontraba a mi madre sollozando incontrolablemente, temblando, tapándose la boca con las manos para tratar de que no la escuchásemos. No sabía el motivo y pensaba: ‘Es como cuando me quitan mi juguete preferido’. No supe hasta muchos años después que mi padre había pedido el divorcio y por eso nos mudamos a Los Angeles, y ella estaba afrontándolo completamente sola, a pesar de lo cual supo crear un entorno agradable para mí y para mi hermana.

Fue clave en el film dar con el niño protagonista, y que se estableciera una conexión con su madre en la ficción y con el “padre” director de la película. Para Abrahamson “no es fácil conseguir una interpretación centrada y sofisticada en un niño, hay que trabajar mucho con ellos, pero sé que no lo hubiéramos logrado si Jake (Jacob Tremblay) no hubiera tenido ya un gran instinto actoral natural”.

Además, concede gran parte del mérito de que el niño actor se sintiera a gusto a Larson: “Llegó a conocerle tanto que sabía cuándo él estaba en el momento adecuado para entregar la intensidad emocional que necesitábamos”. Por su parte la actriz no tiene más que alabanzas para el pequeño: “La forma en la que íbamos a conseguir crear ese lazo entre Jacob y yo no la planeamos, sencillamente porque no se puede planear algo así. Es una cosa natural que ocurre cuando conoces a otras personas, que unas te llegan y otras no. Jacob tenía siete años cuando lo conocí, y no quería forzar la situación. Siempre tenía que ser su decision y todo debía ocurrir en los términos propios de un niño de su edad.” Y en ese proceso poco a poco, llegamos a conocernos de una forma ni forzada ni manipulada.”

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