IMG-LOGO

Biografía

Jacob Tremblay

Jacob Tremblay

13 años

Jacob Tremblay

Nació el 05 de Octubre de 2006 en Vancouver, British Columbia, Canadá
Filmografía
Chicos buenos

2019 | Good Boys

A Max, estudiante de sexto, le invitan a una fiesta de besos, a la que acudirá la compañera de clase que le hace ‘tilín’. Consigue que le dejen ir acompañado por sus inseparables amigos, el aspirante a cantante de musicales Thor, y el grandote Lucas, desesperado porque sus padres acaban de anunciarle que se divorcian. Pero el trío arruina un dron que usa para su trabajo el padre de Max, que cuando lo descubra le castigará, lo que implica perderse el evento si a los muchachos no se les ocurre cómo solucionar la situación. Curiosa mezcla, de la que al menos se puede decir que no le falta originalidad. El actor y realizador especialista en comedias gamberras Seth Rogen produce con Evan Goldberg, su colaborador habitual, una obra centrada en el fin de la infancia, cuando los chavales tratan de comportarse como adultos, pero se nota a la legua que están confundidos sobre muchos conceptos, o que presumen de haber besado a alguna muchacha cuando está claro que jamás lo han hecho. Se saca punta a esta premisa en varios gags, algunos divertidos, como el de la cerveza, donde el récord de los chicos está en beber tres sorbos, los alumnos de sexto consideran imposible tragar más. En suma, la fórmula vendría a ser como mezclar las películas típicas de niños en esta edad, como Cuenta conmigo, o Un puente hacia Terabithia con las de humor salvaje tipo Supersalidos. Por desgracia, el guión del realizador, Gene Stupnitsky, y Lee Eisenberg, con el que ya había colaborado en varios capítulos de The Office, abusa de esta fórmula, y tiende a la grosería, sobre todo en las numerosas ocasiones en las que se recurre a mostrar juguetes sexuales que los protagonistas no tienen muy claro qué son, por lo que los confunden con cosas normales. Esto acaba agotando. Puede llamar la atención del público que tenga los mismos años que los personajes, pero no resulta nada apropiada para esta categoría. Para el resto de espectadores, sería discutible recomendarla, aunque se debe decir que en el fondo la obra tiene cierto corazón, y hasta un tono positivo, pues habla de la necesidad de mantener la amistad a lo largo de los años, de luchar por lograr los sueños, pese a lo que puedan pensar los demás, y del drama que supone una ruptura familiar. Además, cuenta con un notable trío protagonista, compuesto por Jacob Tremblay, inolvidable en La habitación, que aquí ya algo más crecido muestra que también tiene talento para la comedia, Keith L. Williams (El último hombre sobre la Tierra) y Brady Noon (Boardwalk Empire). Componen unos personajes que pese al argumento disparatado resultan cercanos, y hasta entrañables e inocentes, pues sólo buscan el amor verdadero. Una pena que estos intérpretes no hayan caído en un proyecto de mayor entidad.

5/10
Doctor Sueño

2019 | Doctor Sleep

Han pasado treinta años desde que el entonces niño Dan Torrance sobreviviera –junto a su madre, Wendy– a la furia de su progenitor, enloquecido por los horrores del hotel Overlord, donde ejercía como vigilante durante el invierno. Pero no ha logrado superar el trauma, ni tampoco consigue aceptar que posea la habilidad psíquica que él mismo denomina “el resplandor”, que le permite entre otras cosas comunicarse telepáticamente, por lo que ha caído en el alcoholismo. Tras tocar fondo después de estar a punto de robar dinero a la madre de un bebé, decide emprender una nueva vida en la pequeña ciudad de Teeny Town, donde recibe la ayuda desinteresada de un “buen samaritano”, Billy Freeman, que le consigue trabajo en un hospital para enfermos terminales. Pero contactará con Torrance la niña Abby, que le advierte de que corren peligro por culpa de El Nudo, grupo de personajes malignos que se alimentan de gente que posea “el resplandor”, y que acaban de asesinar a un chaval. Tras consagrarse con la serie La maldición de Hill House, adaptación bastante libre de la clásica novela de terror de Shirley Jackson, el especialista en terror Mike Flanagan escribe y dirige otra traslación literaria a la pantalla, en este caso la continuación tardía de El resplandor, que el autor original, Stephen King, publicó en 2013. El cineasta sigue con fidelidad el libro, salvo por algunos cambios puntuales, por ejemplo el guión no mantiene con vida a Dick Halloran, por la popularidad de la adaptación de la primera parte rodada por Stanley Kubrick, que mataba al personaje, por lo que aquí sale de nuevo, pero como una presencia fantasmal. Como cabía esperar, la sombra del que fuera uno de los directores más influyentes del cine moderno se alarga demasiado. Se agradece que se recuperen la banda sonora, la alfombra con hexágonos naranjas y marrones y hasta las gemelas diabólicas del film que redefinió el género, pero por otro lado se pone de manifiesto que las comparaciones siempre son odiosas, no se puede poner a la misma altura de aquella un film bien dirigido, que funciona, pero mucho más convencional. Se concluye que esta continuación tiene el mismo sentido que Wall Street, el dinero nunca duerme, T2 Trainspotting, o Los dos Jakes, donde Jack Nicholson recuperaba a su personaje de Chinatown. También juega en su contra que se alarga innecesariamente, pues dura 150 minutos, todo indica que porque su modelo se extendía a los 146. A Flanagan le viene al pelo el volumen, pues recupera temas de su trabajo inmediatamente anterior, como los lugares malditos, las personas con habilidades sobrehumanas, y la dificultad de rehabilitarse cuando se sufre una adicción. Aparte, toca otros temas de interés, como los cuidados paliativos, compone una atmósfera oscura, muy adecuada para representar en pantalla el universo del escritor de Maine, y logra una enorme tensión en el clímax final. En cuanto a los actores, a Ewan McGregor se le da bien interpretar a Dan, típico personaje en busca de una segunda oportunidad en la vida (el actor que dio vida originalmente al personaje, Danny Lloyd, retirado de la interpretación y ya crecido aparece en un breve cameo felicitando a un niño en un campo de béisbol). Resulta especialmente radiante Rebecca Ferguson, como la diabólica Rose, líder del Nudo, de apariencia escalofriante, al estar ataviada con un sombrero de mago y abalorios hippies, y también la debutante preadolescente Kyliegh Curran, como Abby. Mientras que la desconocida Alex Essoe (Oscuras intenciones) da el tipo en el papel de Shelley Duvall, así como Carl Lumbly (Hombres de honor) tomando el testigo de Scatman Crothers y Roger Dale Floyd, el nuevo joven Danny, no se puede sustituir el inmenso carisma de Nicholson; hubiera sido mejor que se hubiera recurrido al rejuvenecimiento de imágenes antiguas mediante tecnología digital.

6/10
Predator

2018 | The Predator

Quinn McKenna, ex francotirador que trabaja como mercenario, cumple un encargo liberando un rehén en México con su equipo, cuando se convierte en testigo del choque de una astronave extraterrestre. Pese a la hostilidad del ocupante, logra escapar con el sofisticado casco de combate, y un brazalete de éste. Le enviará el equipo a Rory, su joven hijo con Síndrome de Asperger, de cuya madre está distanciado. Mientras, a la bióloga Casey Brackett le reclutan para una misión gubernamental de alto secreto. Pese a que Depredador, dirigida en 1987 por John McTiernan, arrasó en las taquillas, su secuela supuso un descalabro económico que aún hace temblar a Hollywood, por no hablar de las impresentables Alien vs. Predator y su continuación, Alien vs. Predator 2. Hasta la fecha el último intento de revitalizar la franquicia había sido Predators, de 2010, que dejó un sabor agridulce. Ahora, Fox lo intenta de nuevo encomendándole la realización y la coescritura del guión a un profesional de enorme prestigio, Shane Black, que curiosamente participó como actor en el film original, con un papel breve, pues su soldado era una de las primeras víctimas del alienígena. Como cabía esperar, el cineasta se lleva el film a su terreno, pues combina humor –muchas veces basado en diálogos soeces de dos personajes que se atacan sin perder la camaradería– con explosiones, al más puro estilo de Arma letal, y El último boy scout, sus trabajos como escritor más representativos. El conjunto resulta en cierta forma ameno, con algunos gags eficaces, como las frases metacinematográficas que bromean sobre el título de la saga. Pero la jugada no acaba de salir bien del todo, pues su responsable no está tan inspirado como en Dos buenos tipos, su anterior estreno como realizador, no aporta mucho a la saga, las secuencias de acción se quedan en fuego de artificio sin demasiada frescura, y a los personajes les falta credibilidad. No ayuda que se haya recurrido a un reparto desigual. En carisma gana por goleada Jacob Tremblay, niño de La habitación, mientras que Olivia Munn resulta eficaz como doctora. Por el contrario, desentona como macho alfa del film Boyd Holbrook (Narcos, Logan), pues le falta carisma y acaba siendo un Indiana Jones de pacotilla. Tampoco logran el encanto que se les supone a sus personajes Thomas Jane y el resto de secundarios que encarnan a la panda de inadaptados que se enfrenta al invasor.

5/10
El libro secreto de Henry

2017 | The Book of Henry

Una de esas películas protagonizadas por niños, pero que se dirigen a un público adulto, lo que las sitúa en la indefinición de un territorio que dificulta la buena acogida de los espectadores. Además, en su intención de ser una especie de cuento de advertencia-parábola, incluye aspectos pocos realistas que obligan a la suspensión de la incredulidad por parte de quien visiona la película. Susan es una madre soltera, a la que gustaría escribir cuentos infantiles, pero que trabaja como camarera, y tiene una mentalidad de eterna adolescente. A ello contribuye la inteligencia del hijo mayor, Henry, un preadolescente superdotado que se ocupa de sus inversiones, del orden del pago de las facturas, y de mil pequeños detalles de la vida doméstica, mientras ella juega a los videojuegos o se toma unas copas con una compañera del trabajo. Luego está el hijo pequeño, Peter, un chaval encantador, que quiere mucho a su hermano y su madre, aunque se puede sentir algo desplazado por la inteligencia del primero. Dos acontecimientos vienen a perturbar la vida de Henry: detectar que su vecinita Christina, una compañera de clase, sufre abusos por parte de su padrastro, que además es comisario de policía, sin que nadie se entere de nada ni sea fácil advertir a las autoridades; y un ataque que saca a la luz una grave dolencia. Colin Trevorrow ha destacado por haber rescatado la saga de los dinosaurios de Steven Spielberg con Jurassic World. Sin embargo se estrelló en taquilla con esta película un tanto insólita, a pesar de contar con un guión bien estructurado y en que la lógica interna aguanta, debido al autor de best-sellers con poca experiencia en cine Gregg Hurwitz. Quizá peca de excesivamente artificiosa y de ambigüedad moral, pues acude a un recurso visto no hace mucho en Por 13 razones, el de una cinta magnetofónica, donde alguien ya fallecido da instrucciones en las que parece leer el pensamiento de quien le escucha. Y resulta difícil de aceptar que Susan, como gesto de madurez (!?), escuche y atienda las ideas del “libro de Henry” del título, y que actúe del modo que lo hace para reparar una injusticia. De todos modos, hay que admitir la habilidad para crear suspense en el clímax del film, servido con montaje paralelo, con planos de una función escolar, y los preparativos para hacer justicia con un siniestro personaje. Los actores están bien, tanto Naomi Watts (otro personaje femenino para Trevorrow tras el de Bryce Dallas Howard de Jurassic World), como los niños, Jacob Tremblay (Wonder, La habitación) y Jaeden Lieberher (St. Vincent, It).

6/10
Wonder

2017 | Wonder

Lograda adaptación de la popular e inspiradora novela de R.J. Palacio. Narrada igual que el libro desde el punto de vista de diversos personajes, se centra en August Pullman, más conocido como Auggie, un chaval de diez años con una rara enfermedad genética por la que tiene el rostro terriblemente deformado, y ha debido someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas. Sus padres Nate e Isabel le han prestado sus mejores atenciones, y ella ha sacrificado su carrera profesional por cuidarle, dándole una educación escolar personalizada en casa. También ha sido duro para su hermana adolescente Via, pues Auggie es el centro de atención, de modo que sus problemas han pasado a un segundo plano. Las cosas están a punto de cambiar, porque Auggie va a empezar a ir al colegio, en un intento de que pueda llevar una vida lo más normal posible. Y aunque el atento director suaviza su llegada animando a tres alumnos a que le sirvan de guías, el cambio va a ser duro. Todo el mundo le mira como a un bicho raro, y hasta hay quien se empeña en hacerle la vida imposible. Frente a tanta tonta y frívola película de colegios e institutos, u otros enfoques altamente depresivos –viene a la cabeza la no muy aleccionadora serie televisiva Por trece razones–, Wonder cuenta una historia emotiva y positiva, con personajes y situaciones sólidamente desarrollados, y que sabe sortear en todo momento el riesgo de la ñoñería, lo que no impide que sea una película muy conmovedora. Impacta la madurez de un niño que sabe lo que es el sufrimiento pero que mantiene su alma infantil, Jacob Tremblay, el coprotagonista de La habitación, hace un magnífico trabajo, nos conmueve con su corazón de oro, y también por el modo en que sobrelleva el rechazo y los chascos –las personas decepcionan, pero hay que saber perdonar–, la ilusión que despierta su pasión por la ciencia, o lo mucho que le encanta la fiesta de Halloween o La guerra de las galaxias. Y están muy bien presentados los compañeros de clase, con las distintas actitudes, desde el desdén lindante con el bullying puro y duro, hasta la buena acogida con aspectos vergonzantes, pasando por el que tiene valor para hacer lo correcto sin importarle el qué dirán. La película tiene además el valor de saber entregar con los trazos justos la dedicación de los padres –qué bien lo hacen Owen Wilson y Julia Roberts–, la inspiración de los profesores –ese lema de “Cuando tengas que escoger entre tener razón o ser amable, escoge ser amable”– o mostrar otros momentos más o menos traumáticos a esas edades, los que atraviesa Via dejada un poco de lado, con una amiga que en plena edad de pavo ha cambiado de intereses, aunque todas las cosas hay que saber verlas desde distintas ópticas para hacerse una idea más ajustada, y esto lo hace muy bien el film. Stephen Chbosky ya demostró habilidad para reflejar problemas juveniles en la adaptación de su libro Las ventajas de ser un marginado. Aquí se basa en obra ajena, pero que sabe hacer propia bien arropados por los compañeros de libreto Steve Conrad y Jack Thorne, es notable el importante esfuerzo de condensación, que sabe atrapar con fidelidad el espíritu del original, e incorporar ideas propias muy visuales, a partir del gusto de Auggie por su casco de astronauta, y de Star Wars, aúpa Chewbacca.

8/10
Atrapados

2016 | Shut In

Mary (Naomi Watts) es una psicóloga infantil que vive en una casa del bosque con su hijastro Stephen, un adolescente en estado vegetativo desde el accidente de coche en el que murió su padre. Mary le cuida sola y carga con la culpa del accidente, pues tuvo lugar mientras Stephen era llevado al centro de menores por recomendación de ella, a causa de sus problemas de conducta. Mary, ha decidido, trasladarlo a un centro especializado en el cuidado de pacientes como él. Pero antes debe prepararse para pasar una gran tormenta que se acerca, pero una serie de acontecimientos inesperados empiezan a llevar a Mary a una situación imposible y amenazadora. ¿Es todo es producto de su imaginación, maltratada por el stress y la culpa? ¿O hay algo que no es lo que parece en su casa y que amenaza realmente su vida y la de otras personas que se acercan a ella?

Somnia. Dentro de tus sueños

2016 | Before I Wake

Tras la muerte en accidente de su hijo, el matrimonio formado por Jessie y Mark adopta a Cody, un muchacho al que le da miedo quedarse dormido. Aunque creen que la causa puede ser algún trauma del pasado, pronto descubrirán la verdad. Sus sueños se materializan en la realidad, lo que a veces se traduce en maravillosas mariposas revoloteando, pero también aparecen terribles elementos de sus pesadillas… El especialista en terror Mike Flanagan se dio a conocer con Oculus. El espejo del mal, un film de serie B poco novedoso pero que más o menos funcionaba. Después ha estrenado con poco tiempo de diferencia, la correcta Hush, la esforzada aunque decepcionante Ouija: el origen del mal y este film poco ambicioso, pero superior a los otros, donde en su línea habitual también ejerce como coguionista. Su mayor atractivo reside en la presencia de Jacob Tremblay, el niño de La habitación, en el mismo registro, como personaje encantador, aunque en realidad esté viviendo una experiencia trágica, aquí de carácter paranormal. Su magnetismo eleva la calidad global. Le acompañan Thomas Jane y Kate Bosworth, que cumplen y poco más, aunque sus papeles de padres en lucha por superar la pérdida de un retoño podrían haber dado más juego. Por lo demás, sus numerosos elementos de drama familiar –en torno a la aceptación de la muerte de los seres queridos– funcionan, sí, pero desconcertarán a los incondicionales del cine de miedo. A quienes sí pudieran sentirse atraídos por ellos, les echará de espaldas sus sustos. En cualquier caso, resulta amena, lo que no es poco, teniendo en cuenta el listón tan bajo del género en los últimos tiempos.

5/10
Burn Your Maps

2016 | Burn Your Maps

La habitación

2015 | Room

Parte del desafío de una película que arranca con una situación desconcertante, que no se acaba de entender, consiste en que el director logre entregar los elementos suficientes para que el espectador comprenda en un tiempo razonable qué es lo que está viendo. El irlandés Lenny Abrahamson, que adapta una novela de Emma Donoghue convertida en guión por ella misma, tiene el mérito de afrontarlo con éxito. En efecto, seguimos a una madre y a su hijo Jack, que da la impresión de que hacen toda su vida dentro de una habitación, que no tiene más luz natural que la que entra por una claraboya. Allí comen, hacen ejercicio, juegan, ven la tele... No sabemos cómo han llegado hasta ahí, podríamos pensar que están en un refugio nuclear o algo así. Pero descubrimos que de vez en cuando les visita un tipo, el viejo Nick, que les provee de alimentos y algunos enseres. También notamos que Jack desconoce cómo es el mundo real, o la sustancia que esconden las imágenes de la pequeña pantalla, en lo que parece una variación del mito de la caverna de Platón: pues podemos llegar a creer, como en el viejo relato, que las sombras constituyen la auténtica realidad. Finalmente tenemos la convicción de que están encerrados contra su voluntad, que llevan así años, y que la madre ha trazado un plan que les permita la huida. Si algo define esta historia, que se diría libremente inspirada en el cautiverio y liberación de la austríaca Natascha Kampusch, es la sutileza, los sobreentendidos, el logro de evitar subrayados innecesarios, la elegancia ante lo que podía ser sórdido y truculento hasta el extremo. Se abordan muchas cuestiones en muy poco tiempo, y nunca dan la sensación de estar metidas con calzador. Además Abrahamson logra plasmar en imágenes de modo maravilloso el formidable contraste entre el espacio claustrofóbico de la habitación, y el mundo exterior que se diría nos vuelve la atmósfera respirable, en un momento mágico. Y apunta las dificultades de una educación en circunstancias traumáticas, se diría que el mundo avanza de modo distinto dentro y fuera de la habitación, y que pasar al otro lado lleva consigo el pago de un precio, tanto para los cautivos como para los familiares que han vivido demasiado tiempo la angustia de una inexplicable separación. También la idea de que un hijo tenido en circunstancias nada idóneas pueda darte la vida y la esperanza resulta tremendamente sugerente. El punto de vista que se nos ofrece es el de Jack, su voz en off puntúa en unos cuantos momentos el relato. El niño actor que lo interpreta, Jacob Tremblay, resulta completamente natural, qué gran trabajo, mientras que Brie Larson, que encarna a su madre, está tan estupenda como en Las vidas de Grace, donde también trataba con chavales. El resto de personajes son claramente secundarios, pero los actores que los interpretan los bordan, ya sean los más conocidos Joan Allen y William H. Macy, los abuelos del niño, u otros como Tom McCamus, el nuevo compañero de la abuela.

8/10
Los pitufos 2

2013 | The Smurfs 2

En la noche previa al día de su cumpleaños Pitufina se siente insegura; tiene pesadillas que le recuerdan que ella no nació en la idílica aldea del mundo de los pitufos, sino que su padre es el malvado mago Gargamel. Papá Pitufo, sin embargo, le recuerda que “lo importante no es de dónde venimos, sino lo que queremos ser”. Pitufina espera con impaciencia los festejos de ese día, pero por una confusión creerá que se han olvidado de su cumpleaños. Tal situación coincide con las maléficas intenciones de Gargamel, quien, allá en el mundo real, planea abrir un portal interespacial para raptar a Pitufina. Su intención es conseguir la fórmula para fabricar la esencia azul y así poder crear él sus propios pitufos. Simpática película infantil que recupera con éxito a los graciosillos muñecos azules creados por el escritor de cómics belga Peyo (1928-1992), que ya dieron lugar a una celebérrima serie televisiva, Los pitufos (serie). La trama de esta nueva aventura pitufa se centra en la necesidad de sentirse queridos, de formar parte de una familia que nos quiera incondicionalmente. Y los guionistas apuntalan tal mensaje con la subtrama de la familia de adultos de Patrick Winslow (Neil Patrick Harris), el cual se ve en una situación peliaguda cuando aparece su padre Victor, interpretado por un genial Brendan Gleeson. Pero más allá de esa idea clara del guión, la película es un no parar de diálogos humorísticos, transformaciones humano-animalescas a lo Harry Potter y acción, mucha acción. Los más pequeños se lo pasarán en grande, sin duda. Por otro lado, resulta sorprendente la mezcla entre los dibujos animados y la imagen real. La perfección es absoluta, de modo que a veces es difícil adivinar qué es real y qué no. El director Raja Gosnell –que repite tras la primera parte, Los pitufos– sitúa la mayor parte de la historia en París, y la verdad es que sabe sacarle mucho partido a las calles y los monumentos más famosos de la capital francesa.

5/10

Últimos tráilers y vídeos