Se ha convertido en un secundario de lujo que aporta humor a grandes franquicias. Simon Pegg no sólo vuelve a encarnar al ingeniero Scotty en “Star Trek: Más allá”, sino que también se ha ocupado de coescribir el film. Su toque se nota porque los diálogos son más hilarantes de lo habitual.
¿Cómo ha acabado escribiendo esta tercera entrega de “Star Trek”?
Estaba trabajando en Misión: Imposible. Nación secreta en Londres. Y Bryan Burk, productor del film, me llevó a un rincón. Pensé que iba a asesinarme, y me preguntó si quería escribir el guión de la siguiente película de Star Trek. Perdí completamente la compostura y le dije 'sí, rotundamente ¡Sí!' Después conocí al que iba a ser el coescritor, Doug Jung, que se convirtió en mi escolta inseparable y en un gran amigo.
¿Cómo fue el proceso de escritura?
Cuando empezamos, yo todavía estaba trabajando en Misión: Imposible, yendo tarde a la habitación y conectándome mediante conferencia de larga distancia con Doug, hasta las tantas de la mañana, formulando ideas.
Fui a Los Ángeles y nos encerramos en una sala en Bad Robot, y cubrimos las paredes con tableros blancos en los que escribíamos nuestras ideas. Después Doug vino al Reino Unido y se alojó en mi casa durante una semana, que pasamos escribiendo y viendo episodios de la serie original Star Trek por la tarde, apuntando detalles y nombres de camisas rojas y otros miembros de la tripulación que también pudiesen existir en este nuevo plano temporal. De una u otra manera, conseguimos organizar un primer borrador.
En la trama tienen una gran importancia el médico de a bordo y Spock, que desatan carcajadas.
La relación entre Spock y Bones siempre ha sido 'fascinante', por usar la expresión de Spock, y muy graciosa, ya que son diametralmente opuestos entre sí en muchos aspectos. Sin embargo, por debajo de esa fachada, en algún lugar, hay una gran amistad que queríamos explorar.
De hecho, el libreto le da cancha a uno de los dos, el personaje encarnado por Karl Urban, hasta ahora muy secundario.
Bones, el médico, es un personaje que encanta al público, y que en mi opinión nunca ha tenido la relevancia que merece. Esta era nuestra ocasión para remediar esa injusticia. Hubiera sido muy fácil dar a Scotty, mi personaje (risas) todas las frases dignas de mención, pero para evitar sensaciones extrañas, hicimos un esfuerzo consciente para repartir los diálogos.
¿Era una buena ocasión para desarrollar también a Scotty, a quien usted interpreta?
De toda la tripulación, Scotty es probablemente el más satisfecho con su vida al inicio de la película. Hace lo que le gusta en las tripas de la nave, se encarga de que todo siga funcionando, y, evidentemente, se ve privado de todo eso.
Comparte muchas secuencias con la recién llegada Sofia Boutella, que encarna a la alienígena Jaylah. ¿Cómo fue el trabajo con ella?
Sofia nos enamoró a todos. Se apoderó del personaje de una forma tal que es una auténtica gozada ser su contrapartida en la película. Es muy inventiva e ingeniosa, y a la vez, es muy dura. Me encanta que tenga esa forma tan extraña y sintáctica de hablar, que hace que su personaje sea tremendamente extraño, y no obstante, increíblemente empático.
