La jueza del Tribunal Supremo de los Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg está de moda. No sólo protagoniza “RBG”, un documental sobre su figura, nominado al Oscar, sino que ha sido sujeto del largometraje “Una cuestión de género”, cuyo guión ha sido escrito por su sobrino Daniel Stiepleman. Hablamos con la directora del film, que enseguida se sintió identificada con Ginsburg.
¿Qué pensó Mimi Leder cuando leyó el guión de Una cuestión de género? Como ella, usted también se ha movido en una profesión dominada por los varones.
Pues sencillamente, "tengo que hacer esta película, tengo que contar esta historia". Me sentí inmediatamente identificada con la trayectoria de la jueza Ginsburg, hasta llegar a convertirse en la persona que estaba destinada a ser.
Quería contar su historia porque yo también he sufrido adversidades y discriminación, y he tenido que luchar por trabajos que han conseguido hombres inferiores. Sentí que nuestras trayectorias tenían elementos comunes, al ser ambas madres, mujeres judías y disfrutar de una larguísima relación amorosa e igualdad en nuestra colaboración con nuestros maridos. Llevo 32 años casada. La jueza Ginsburg tuvo un matrimonio muy largo [su marido falleció en 2010], que estuvo lleno de amor e igualdad, e influyó en nuestra película y en la metáfora del film.
Al ser un personaje tan carismático, existía el riesgo de mitificar de algún modo a la jueza Gingburg. ¿Cómo lo enfocó para evitar distanciar al personaje del espectador?
Es alguien que sabemos que fue una pionera absoluta y una de las figuras políticas más influyentes de nuestros tiempos. Pero lo que es más importante recordar es que es un ser humano y era muy importante para mí y para el equipo responsable del proyecto sacar su humanidad y mostrarla como una persona real.
El caso que va a cambiar las leyes que discriminan por sexo se basa precisamente en una situación muy humana, con la que cualquiera puede empatizar, y que discrimina... ¡a un hombre!
Fue un caso que puso fin a un siglo de discriminación sexual, declaró inconstitucional la discriminación por razones de sexo. De modo que, mientras se seguían cerrando más y más puertas, ella seguía abriéndolas una y otra vez. Además, estas leyes, el caso que ganó, afectaron a muchas otras leyes que, hoy día, damos por hecho.
¿Qué vigencia concede a la historia que cuenta la película?
La historia de la jueza Ginsburg es más relevante que nunca. Su legado se evidencia en el movimiento #MeToo, en el movimiento #TimesUp y en todas las conversaciones culturales sobre la igualdad de sexos, la paridad de sexos, la igualdad salarial y la igualdad de derechos. Aún no hemos acabado. No ha hecho más que empezar, pero se puede trazar una línea directa hasta donde empezó. Y empezó con ella.
¿Cómo definiría la interpretación que Felicity Jones hace del personaje?
Felicity Jones encarnó [a Ginsburg] de una forma muy real y sincera. Encontró su esencia. Encontró su realidad. Hizo suya [a la jueza Ginsburg], y no se limitó a hacer una imitación.
