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Biografía

Felicity Jones

Felicity Jones

36 años

Felicity Jones

Nació el 17 de Octubre de 1983 en Birmingham, West Midlands, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

El encanto del acento inglés

05 Junio 2015

Aunque se ha dado a conocer ante el gran público con “La teoría del todo”, el éxito de Felicity Jones (Bournville, Birmingham, Reino Unido, 1983) comenzó en 2011 con “Like Crazy”, una de las joyas del cine independiene norteamericano. Es una de actrices más prometedoras del panorama internacional y se maneja a la perfección dentro del drama romántico. Sin embargo, poco sabemos de su vida privada, ya que ella no se prodiga ante los medios de comunicación 

Felicity Jones empezó muy joven a estudiar teatro gracias al apoyo de su tío, el también actor Michael Hadley. A los 11 años consiguió un trabajo en The Worst Witch, una serie de televisión británica inspirada en una novela infantil. Pero Felicity no tardó en darse cuenta de que la televisión exigía una dedicación y un sacrificio que ella todavía no podía dar. Por ello, se tomó un descanso de dos años en los que no quiso tener nada que ver con las cámaras. En 2001 volvió con otra serie, Weirdsister College, aunque su reconocimiento en el medio llegó con el telefilm La abadía de Northanger, basado en la novela homónima de Jane Austen.

Su debut en la gran pantalla se produjo con Flashbacks for a Fool, una película dirigida por el británico Baillie Walsh y protagonizada por Daniel Craig. Después apareció en Retorno a Brideshead, Chéri y SoulBoy entre otras. Su primer éxito llegó en 2011 con su papel protagonista en Like Crazy, que le valió el reconocimiento como mejor actriz en el Festival de Sundance. Esta obra, dirigida por el joven Drake Doremus, ganó el Gran Premio del Jurado a Mejor Película en el mismo festival y tiene el valor de ser una de las primeras películas rodadas íntegramente con una cámara réflex. En ella, Felicity Jones interpretó a una joven británica enamorada de un americano; un rol que repetiría en Breathe In, obra del mismo cienasta.

Desde entonces, no es extraño ver a Felicity Jones como actriz principal: así lo ha sido en Cheerful Weather for the Wedding y The Invisible Woman; esta última dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes. Sin embargo, su puesta de largo ante el gran público ha tenido lugar con su actuación en La teoría del todo, en la que ha encarnado a la primera mujer del célebre astrofísico Stephen Hawking. Gracias a este film fue nominada a los Globos de oro, a los BAFTA y a los Oscar, aunque el gran trabajo de Julianne Moore en Siempre Alice le privó de los tres galardones.

Con un acento perfectamente inglés, alegre y cariñosa, o áspera y distante cuando sus personajes lo necesitan, Felicity Jones es una de las actrices británicas más prometedoras de su generación. Domina, como pocas, el terreno del drama romántico y así lo ha demostrado en sus películas más sonadas.

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
The Aeronauts

2019 | The Aeronauts

Película inspirada en hechos reales, imagina cómo comparten viaje en globo en 1862, despegando de suelo londinense, el auténtico científico meteorólogo James Glaisher y la piloto Amelia Wren –inspirada en la francesa Sophie Blanchard–, con el objetivo de llegar a alturas nunca antes alcanzadas, y probar que resulta posible predecir el tiempo basándose en las condiciones del aire de las distintas capas de la atmósfera. Durante la peripecia rememoramos las dificultades que ha debido superar Glaisher, sus colegas no creen que la meteorología pueda ser una ciencia, y el trauma que arrastra Amelia, por la muerte de su esposo Pierre Rennes en otra arriesgada ascensión en globo. Tom Harper ha demostrado ser un competente director en series como Peaky Blinders y Guerra y paz, además de que en cine dirigió el emotivo drama sobre una cantante Wild Rose. Aquí se asocia con el bastante activo guionista Jack Thorne –suyos son los libretos de Wonder y de series como La materia oscura y The Accident– para contar una historia que sabe combinar la espectacularidad de las imágenes del viaje en globo –lo que incluye las condiciones climáticas variables que deben afrontar, y peligrosas ascensiones en el “barco” volante–, con el drama humano. La ambientación es estupenda, y sirve para dar unas pinceladas acerca de la comunidad científica de la época, dominada por los hombres, y presentar una heroína creíble, que no parece un pegote colocado ahí para simplemente complacer las corrientes feministas imperantes en la opinión pública actual. Vuelven a dar una lección de arte interpretativo la pareja Felicity Jones-Eddie Redmayne, tras su excelente trabajo en La teoría del todo. Aprovechan los contrastes de su personalidad que subraya el guion. Aunque ambos presentan un carácter decidido y emprendedor, James es tímido y tiene la mirada sosegada del científico, mientras que Amelia se muestra intrépida y extrovertida y en el comienzo del vuelo sabe mostrar su faceta de “showwoman” que el público desea, para ellos la aventura es un fantástico entretenimiento. De todos modos, se apunta la idea de que no son tan diferentes, y por ello se saben complementar, pues James se muestra tozudo en la idea de ascender, hasta extremos temerarios en exceso, mientras que ella arrastra inseguridades por la tragedia que sufrió su marido.

6/10
Una cuestión de género

2018 | On the Basis of Sex

Inspirada película sobre Ruth “Kiki” Ginsburg, actualmente jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Hizo historia contribuyendo al cambio en las leyes por discriminación de sexo, con un caso a la inversa, el de un hombre soltero, dedicado a cuidar a su madre impedida, y al que no se le permitía una desgravación fiscal reservada sólo a las mujeres. Su lanzamiento ha coincidido con el del documental candidato al Oscar RBG. La veterana Mimi Leder es una cineasta que se bregó en la televisión, con tv-movies y la serie Urgencias, y a la que Steven Spielberg dio la alternativa cinematográfica en su entonces recién creada compañía DreamWorks con El pacificador y Deep Impact. Sin resultar nunca genial, ha ido ganando en hondura dramática a lo largo de los años, sin dejar de trabajar para la pequeña pantalla, en títulos notables como The Leftovers. Aquí maneja un guión del debutante Daniel Stiepleman, sobrino de la jueza, que huye del didactismo facilón, poniendo el acento en el interés humano de la historia, lo que incluye la conciliación familiar de la protagonista –como su marido, ambos estudian derecho–, y el modo en que se abre paso en un mundo en que se le cierran los bufetes de abogados, y debe dedicarse a enseñar derecho. Contrariedades como la enfermedad del esposo, son encaradas con fortaleza. También tiene su interés el choque generacional, Kiki con su hija, lo que prueba cómo las diferencias entre edades surgen siempre, y cómo el amor es el que logra limar posibles asperezas. El film abarca alrededor de dos décadas en que queda claro que los tiempos cambian, y también el estado injusto de las cosas. Quizá el espectador puede perderse en algún momento con los tecnicismos legales, pero el resultado es muy encomiable, y cuenta con un gran reparto, con sobresaliente para Felicity Jones encarnando a una mujer de carácter.

6/10
Persecución al límite

2016 | Collide

En la discoteca de Geran, el turbio mafioso para el que trabaja, Casey Stein conoce a Juliette Marne, mochilera estadounidense de la que se enamora, hasta el punto de dejar a su jefe para iniciar una nueva vida junto a ella. Pero cuando a Juliette le diagnostican una enfermedad, no pueden pagar el transplante de riñón que la salvaría, por lo que Casey decide retomar el contacto con Geran, ofreciéndose para cualquier encargo ilegal, por peligroso que sea, a cambio del dinero que necesita. Éste le envía a robar un camión, con un cargamento de drogas, que pertenece a Hagen Kahl, su principal rival en el mundo del hampa. El insulso realizador británico Eran Creevy dirigió la prescindible Cruzando el límite, con James McAvoy. Pese a la traducción española, que también incluye la palabra “límite”, su nuevo trabajo, Persecución al límite, no está relacionado con aquél. Se trata de un thriller coproducido entre Alemania y Reino Unido, con pocas pretensiones, que sigue la estela de Fast & Furious. Desgraciadamente, el guión resulta ingenuo y acumula demasiados tópicos, hasta que acaba siendo una sucesión de secuencias en las que el personaje central sobrevive a toda clase de tiroteos, sin despeinarse pese a que todo se destruye a su alrededor. Ninguna de ellas consigue la mínima frescura. Al frente del reparto, Nicholas Hoult (Mad Max: Furia en la carretera) y Felicity Jones (La teoría del todo) resultan convincentes pese a que en ningún momento parezca que se han esforzado demasiado. Pero se desaprovecha por completo a dos grandes, Anthony Hopkins, y un sobreactuado Ben Kingsley, a quienes les ha tocado personajes –dos capos enfrentados– demasiado estereotipados. Una oportunidad perdida, pues ambos jamás habían compartido la pantalla.

4/10
Un monstruo viene a verme

2016 | A Monster Calls

El propio autor de la novela juvenil "Un monstruo viene a verme", Patrick Ness, firma el guión de esta historia de iniciación a la vida adulta, que parte de unas notas dejadas por la escritora Siobhan Dowd, muerta por un cáncer, y que bosquejó la trama a partir de su experiencia con la enfermedad. Conor es un adolescente que crece en un hogar roto, sus padres se separaron, él se quedó con su madre en Inglaterra, el padre formó una nueva familia en Los Ángeles. Un cáncer con mal pronóstico que padece la madre hace sufrir al chaval, que se refugia en su imaginación y su habilidad para el dibujo, mientras se hacen preparativos para que vaya a vivir con la abuela, y sufre el “bullying” de algunos compañeros de clase. En esta tesitura de sufrimiento, un monstruo con aspecto de gigantesco árbol comienza a visitarle por las noches, justo siete minutos después de la medianoche. Promete contarle tres relatos que deben ayudarle a afrontar sus personales miedos, tras las cuales será Conor quien deba componer su propia y última narración, siendo el protagonista de la misma. El film, con la parafernalia de efectos especiales, y algunos temas de difícil adolescencia bastante tradicionales, corría el riesgo de caer en “lo de siempre”. Pero Juan Antonio Bayona, a partir de la historia de Ness, sabe dar originalidad a la descripción del proceso de maduración del protagonista. Los relatos del monstruo logran no quedar aprisionados en el estereotipo, e incluso la animación utilizada en algunos pasajes funciona mejor de lo esperado. Tiene sentido y resulta aleccionadora la idea de mostrar a Conor la complejidad del mundo, las personas no deben ser juzgadas y condenadas precipitadamente, las cosas no se reducen a blancas y negras, todos tenemos nuestras razones para actuar, pero hay que buscar la verdad y ser fiel a ella. Bayona ya se inspiraba en Steven Spielberg y El imperio del sol a la hora de acometer Lo imposible, y aquí también se notan influencias visuales y de descripción de familias desestructuradas en sus películas fantásticas –Encuentros en la tercera fase, E.T., el extraterrestre...–, como marco que invita a recurrir a la imaginación y la fe propia de la inocencia infantil como mecanismos de defensa, aunque empiece a asomar la oscuridad del mundo de los adultos. Esto no quiere decir que Bayona carezca de personalidad propia, la fuerza de las imágenes en el clímax en el cementerio y junto a la capilla confirman que la frescura al mostrar el tsunami en Lo imposible no fue fruto de la casualidad. Tiene mérito el chaval protagonista, Lewis MacDougall, al que le toca estar presente en prácticamente cada plano; y la poderosa voz original del monstruo, la de Liam Neeson, funciona muy bien.

7/10
Inferno

2016 | Inferno

En esta ocasión, el catedrático de simbología de Harvard Robert Langdon se despierta en la habitación de un hospital desde cuya ventana se vislumbra el Palazzo Vecchio de Florencia, pero ha perdido la memoria reciente, por lo que no sabe cómo ha llegado hasta allí. Le atiende la doctora Brooks, que le ayudará cuando irrumpe en el lugar una terrible asesina que la emprende a tiros. Tercera entrega fílmica de las peripecias del personaje, creado por Dan Brown, tras El código Da Vinci y Ángeles y demonios. Por una vez, deja de lado sus furibundas críticas a la religión católica pero como se impone crear polémica, seña de identidad del autor, aquí se saca de la manga una reflexión neomalthusiana sobre el desarrollo sostenible, en realidad mera excusa para la trama. Aunque la tesis está defendida en la cinta por el villano, un psicópata violento, podría hacer pensar a un sector del público que la Tierra se encamina a un problema de falta de recursos de la población. Como sus predecesoras tiene detrás al artesano Ron Howard, que imprime cierta tensión, con lo que en cierto modo disimula las carencias del libro, que sobre todo tiene un problema de falta de verosimilitud, pues por ejemplo los personajes entran y salen como Pedro por su casa por pasadizos increíbles ocultos en emblemáticos edificios. Cuenta con un libreto del reputado David Koepp (Misión imposible), que tiene el lastre de que se nota que no le han dejado corregir demasiado al famoso autor. Sin habérselo trabajado demasiado, Tom Hanks realiza un trabajo digno. Tiene a su lado a secundarios competentes, como Felicity Jones (Brooks), y Omar Sy (un policía). La inspirada banda sonora de Hans Zimmer también contribuye a que el resultado sea al menos menos infernal que sus predecesoras.

5/10
Rogue One: Una historia de Star Wars

2016 | Rogue One: A Star Wars Story

Primera película de la saga galáctica que no forma parte de las tres trilogías que llegarán a conformar pronto nueve episodios, aunque esta historia de Star Wars bien podría subtitularse “Episodio tres y medio”, los hechos que se narran son inmediatamente anteriores a los que muestra el film con el que George Lucas empezó todo. Corren tiempos en que domina el Imperio, y la Alianza Rebelde hace lo que buenamente puede para oponerse a sus tiránicos fines. Una de las herramientas que están desarrollando para asegurar su dominio es un arma de destrucción masiva, un destructor de planetas, la llamada Estrella de la Muerte. Contra su voluntad, el ingeniero Galen Erso está detrás del diseño, pero cuenta con que su hija Jyn, ahora toda una joven aguerrida, y a la que no ve desde que era niña, pueda proporcionar una valiosa información a los rebeldes. Pero esto pasa por hacerle llegar un mensaje a través de su viejo amigo extremista Saw Gerrera, y de que ella persuada a un grupo de variopintos personajes ­–Cassian Andor, combatiente sin escrúpulos,  el androide K-2S0, el jedi ciego Chirrut, el guerrero Bace, o el ex piloto imperial Bodhi– para hacer equipo, lo que no es tan sencillo. Gareth Edwards, el director de Monsters y Godzilla, ha sido el encargado de poner en marcha el primer spin-off cinematográfico de Star Wars, aunque se ve que la tarea de conceder independencia con respecto a los filmes originales es gradual, nada de riesgos innecesarios, sólo los justos, y siguiendo la estrategia del episodio VII hay un esfuerzo notable para que el fan acérrimo se sienta cómodo en un universo familiar, disfrutando de guiños y reconociendo personajes, armaduras de soldados, naves espaciales, etc, etc. La trama desarrollada por Chris Weitz y Tony Gilroy, a partir de las ideas de John Knoll y Gary Whitta, es relativamente sencilla y sirve para trazar ecos con otros títulos de la saga. Al igual que en El despertar de la fuerza hay una apuesta decidida por un personaje principal femenino, Jyn, encarnado por Felicity Jones, y el alimento del elemento nostalgia. También, cara a conquistar el mercado oriental, tenemos a dos personajes orientales, los chinos Donnie Yen y Jiang Wen. Pero aunque el film es entretenido, las escenas de acción acaban haciéndose un poco interminables, falta equilibrio y la música de Michael Giacchino no resiste la comparación con la de John Williams. Y aunque hay algunos detalles de humor, por los intercambios entre Jyn y K-2S0, al estilo de los que tenían la princesa Leia y Chewbacca, se echan en falta más de estos siempre agradecidos momentos de desahogo, para entendernos, el Andor de Diego Luna no es Han Solo, y las risas entre dos entrañables androides se añoran. Además, a ratos la cosa se pone algo oscura y solemne, con un reiterativo mantra sobre la fuerza, lo que no significa necesariamente momentos emotivos de verdad, aunque alguno, por suerte, hay.

6/10
Una historia real

2015 | True Story

Michael Finkel es uno de los reporteros mimados del New York Times, sus historias han ocupado en diez ocasiones la portada del suplemento dominical. Pero cuando sale a la luz que ha distorsionado los hechos en su último reportaje, cae en desgracia; y su esposa Jill se siente incapaz de llegar hasta él, ensimismado en su voluntario retiro en Montana. La posibilidad de estar de nuevo en el candelero se la brinda Christian Longo, un tipo acusado de haber asesinado a su esposa y a sus tres hijos pequeños, y que adoptó falsamente la identidad de Finkel en su huida a México. Una vez puesto a disposición de la justicia, la curiosidad de Finkel por Longo le lleva a visitarle en la cárcel, y en su intento por entenderle y averiguar si es inocente o culpable, ve la posibilidad de escribir un libro sobre tan pintoresco personaje, tal vez soñando en emular a Truman Capote. El novato y desconocido Rupert Goold dirige este film basado en hechos reales, a partir de un guión escrito por él mismo y basado en la obra que firmó Finkel sobre el caso Longo, y que tituló “True Story”, “Una historia verdadera”. El título original se ajusta más a las pretensiones de la película, aunque quizá a la hora de presentarla al público español ha pesado el temor de confudirla con Una historia verdadera, una de las obras maestras de David Lynch. El caso es que el film es un fascinante intento por mostrar las limitaciones a que se enfrenta el periodismo contemporáneo –y lo mismo ocurre en tantas otras disciplinas– para buscar la verdad, los hechos desnudos tal como suceden en la realidad, sin adaptarlos a la mentalidad del público, o cayendo en una mentalidad relativista –da igual A o B mientras consigamos la meta C–; Finkel no ha digerido las razones por las que ha perdido su buena estrella, y ese espejo de un falso Finkel manipulador le haces descubrir cosas feas de sí mismo, mientras intenta una especie de redención en la búsqueda de una verdad objetiva que se le escurre de las manos. El problema es que Goold tal vez peca de ambicioso, la cinta está recorrida por una extraña ambigüedad en la que no acabamos de entender las intenciones de los personajes, no nos metemos dentro de ellos. Y si quizá esto lo podemos entender en el caso de los dos Finkel, el auténtico y el falso, que se encuentran atrapados en la espiral de sus propias contradicciones, resulta un tanto extraño en el caso de Jill, una esposa que se nos antoja fría, deseamos que le suelte un par de frescas a Michael, y por eso cierta explosión de su carácter cuando el film se acerca a su final, nos resulta algo artificial. Una de las apuestas curiosas y arriesgadas de Una historia real, es la de la elección de sus dos principales protagonistas, ya que a Jonah Hill y James Franco les hemos visto compartir planos en dos comedias descerebradas como son Superfumados y Juerga hasta el fin, de un tono muy diferente al que nos ocupa. El caso es que ambos encarnan bien sus respectivos papeles, con una estudiada contención. Felicity Jones hace lo que le han dicho que debe hacer, pero a ella le toca bailar con el personaje más incómodo.

6/10
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

2014 | The Amazing Spider-Man 2

Sony no está dispuesta a soltar al director de la 'indie' (500) días juntos. Puesto que el 'reboot' de la saga arácnida compensó con creces el ligero pinchazo de la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi, la compañía le ha encargado de nuevo a Marc Webb el siguiente episodio, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, al tiempo que, para aprovechar los derechos antes de que reviertan a Disney, se preparan diversos spin-offs, con villanos de la franquicia. En The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, Peter Parker se gradúa en el instituto, pero se siente incómodo con su novia, Gwen Stacy, pues le prometió a su padre moribundo que se mantendría alejado de ella. Tras la ruptura de la pareja, irrumpe en la ciudad Electro, convertido en supervillano por un accidente eléctrico. Mientras, Harry Osborn intenta conseguir sangre de Spider-Man para inyectársela, como posible antídoto para la enfermedad que ha heredado de su padre, el magnate Harry Osborn, que fue el Duende Verde. Debido a la saturación del género superheróico, el nivel anda muy alto. Algunos títulos lo consiguen, como Capitán América: El soldado de invierno, pero The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, estrenada pocas semanas después, no puede evitar caer en arquetipos (el tipo que se convierte en supervillano por accidente, la lucha por mantener la identidad secreta, los experimentos de una megacorporación, etc.). Al frente del equipo de guionistas se hayan Alex Kurtzman y Roberto Orci, casi siempre eficaces, a pesar de su trabajo a destajo (en los últimos tiempos combinan episodios de Sleepy Hollow y Hawai 5.0 con producciones cinematográficas como Star Trek: En la oscuridad). Pero esta vez no pueden evitar una caída de ritmo a mitad del metraje, cuando los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista pierden interés. Este bache lastra el dramatismo que se pretende con la traca final, cuando The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro remonta más o menos. Sin embargo, en esencia contentará al respetable, pues ofrece lo esperado: efectos especiales chispeantes, secuencias de accion electrizantes e interpretaciones nada corrientes, de los siempre sorprendentes Andrew Garfield y Emma Stone, y de un exageradísimo pero solvente Jaime Foxx. The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se centra no sólo en el "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", tema habitual de la franquicia, sino que sobre todo reflexiona sobre la influencia del legado familiar y de las raíces en el individuo.

5/10
La teoría del todo

2014 | Theory of Everything

El director James Marsh, autor de interesantes documentales como Man on Wire o Proyecto Nim, dirige este cuidado biopic sobre el físico británico Stephen Hawking (1942), uno de los científicos más reconocidos del siglo XX. Cuando se hallaba haciendo el doctorado en la Universidad de Cambridge en 1963 a Hawking se le diagnosticó la enfermedad de la motoneurona, que causaba la atrofia progresiva del movimiento voluntario de los músculos. Aunque le dieron sólo dos años de vida, Hawking sobrevivió y, pese a sufrir una severa minusvalía, ha sido capaz vivir una vida académica de gran relieve y de publicar varios best sellers sobre Astrofísica, entre ellos el célebre “Breve historia del tiempo”. La teoría del todo, de desarrollo clásico, tiene la fuerza de la propia historia humana vivida de Hawking. Su superación es indudablemente fruto de una gran fuerza de voluntad, pero no es entendible, sin embargo, sin la tremenda y sacrificada dedicación de Jane, su primera mujer, con quien estuvo casado desde 1965 hasta 1991 y con quien tuvo tres hijos. La película, basada precisamente en las memorias de Jane, es conmovedora al tratar hondamente de ese amor, de sus alegrías y dificultades, con algunas secuencias muy logradas, especialmente al inicio de la relación, con ese momento en que ella le hace ver que su amor vencerá los obstáculos. Asimismo es significativo que, en palabras del mismo Hawking, el gran triunfo de su vida fueran sus tres hijos. Por otra parte el pensamiento de Hawking es controvertido por su vehemencia a la hora de declararse ateo y de haber dedicado su vida a buscar una explicación material sobre el mundo –esa “teoría del todo” a que alude el título– y sobre el origen del universo, como una prueba científica plausible que niegue la existencia de Dios. La película no elude este tema peliagudo, más bien incide en él, aunque lo hace sin un enfoque aleccionador o partidista. De hecho, hay cierto equilibrio al mostrar que la primera que le discute su postura atea es su mujer, creyente evangélica. Formalmente la película es primorosa, con un tratamiento de la fotografía excelente y una acompañamiento musical suave, adecuado. Pero sin lugar a dudas el gran premio se lo lleva el capítulo interpretativo. Sobresale por encima de todo el trabajo de Eddie Redmayne (Mi semana con Marilyn), que bien podría merecer el Oscar, pues su metamorfosis en el personaje es absoluta, y en este sentido recuerda a otro oscarizado personaje real, el Christy Brown de Mi pie izquierdo, interpretado por Daniel Day-Lewis. También produce un gran impacto la composición de Felicity Jones (La abadía de Northanger), actriz de una belleza y expresividad extraordinarias, sin paliativos.

6/10
The Invisible Woman

2013 | The Invisible Woman

Nelly Wharton Robinson, esposa del director de un colegio, prepara en 1885 con un grupo de alumnos la representación de una obra teatral de Charles Dickens y Wilkie Collins. El dato casual en la conversación de que ella conoció al ya fallecido Dickens dispara sus recuerdos, las heridas no cicatrizadas aún de una relación amorosa del pasado con el célebre autor de “Oliver Twist”. Ella era entonces una joven actriz con otro nombre, Ellen Ternan, y se asomaba a los escenarios en compañía de su madre y hermanas, también dedicadas al mundo de la escena. Ralph Fiennes acomete su segundo trabajo como director tras Coriolanus, también asociado a un gran escritor inglés, William Shakespeare cede el paso a Charles Dickens. Aunque en esta ocasión no se trata de adaptar una obra de ficción, sino de evocar un episodio real y poco conocido del autor, uno de esos “secretos” que permiten conocer la naturaleza de un alma, en palabras del propio Dickens citadas en la película: su historia de amor con Ellen Ternan, mantenida en lo posible lejos del conocimiento de la opinión pública, y de cómo logró con ella una conexión de corazones que ya no tenía con Catherine, su esposa, con la que tuvo diez hijos. Abi Morgan, guionista de títulos como Shame y La dama de hierro, acomete la adaptación de una biografía de Claire Tomalin dedicada a esa “mujer invisible” que por las convenciones de la época habría sido una completa desconocida, Ellen Ternan, y que podría haber inspirado algunos personajes de Dickens, como el de Estella en “Grandes esperanzas”. Y Ralph Fiennes lo traduce en imágenes, reservándose además el papel de Dickens. La empresa es ambiciosa, y aunque se nos entregan escenas intensas, el resultado es irregular. Hay un gran esfuerzo por tratar de mostrar cómo un escritor que, en la cumbre de su carrera se siente infeliz en su matrimonio, ve despertar la pasión amorosa por una sensible jovencita. Se agradece que no se nos dore la píldora, Dickens es buena persona, pero tiene su lado egoísta, no sabe manejar su enorme popularidad, y teme el qué dirán. Pero en general la sensación es de cuadro incompleto, y a ratos incluso tosco. Se nos ofrecen pistas –la relación de Wilkie Collins con una viuda, la preocupación de la madre de Ellen por su futuro...– para que entendamos el puritanismo victoriano, las presiones sociales, pero a veces uno tiene la sensación de que la auténtica “mujer invisible” no es Ellen Ternan, sino Catherine, descrita de modo muy elemental, incluso ese fugaz plano de su desnudez que nos señala su falta de atractivo, ni siquiera físico. Al mismo Dickens le falta complejidad, hemos de creernos que no tenemos acceso a sus secretos: no le llegamos a conocer como padre de familia -ésta apenas parece contar en sus decisiones extramaritales-, ni siquiera vibramos con él como escritor, a excepción de una brillante escena donde hace una lectura pública de una de sus obras. En el capítulo interpretativo, además de secundarios notables como Kristin Scott Thomas –quien hizo con Fiennes El paciente inglés–, la que más brilla es Felicity Jones, que hace creíble su sufriente personaje reinventado en el presente, y enamorada arrobada en el pasado. Y ello a pesar de algunas escenas bruscas y chirriantes por culpa del guión, sobre todo cuando visita el nido de amor de Wilkie Collins y se siente insultada, lo que tira al suelo la imagen de mujer “libre” que se nos había querido ofrecer hasta ese momento.

5/10
Breathe In

2013 | Breathe In

Como locos

2011 | Like Crazy

Anna, británica,  estudia en Los Ángeles y se enamora terriblemente de un joven llamado Jacob. La desgracia sobreviene cuando a ella no le renuevan el visado y ha de regresar a su país. Ambos enamorados mantendrán la relación a distancia, lo cual no será fácil. Los estimables actores Anton Yelchin y Felicity Jones demuestran un gran oficio al encarnar convincentemente a sus personajes. Gran parte de los diálogos fueron improvisados.

4/10
Hysteria

2011 | Hysteria

Comedia de época que parte de un extraño suceso de la medicina británica del siglo XIX. El doctor Joseph Mortimer Granville inventó el primer consolador eléctrico para usarlo con fines terapéuticos. Por aquel entonces se diagnosticaba que padecían histeria femenina pacientes insatisfechas sexualmente, aunque la etiqueta era usada como un cajón de sastre, también para las que padecían depresión, insomnio, irritabilidad, etc. Hysteria presenta a Granville como un joven y prometedor doctor, desesperado porque en los hospitales de la época no se presta la debida atención a las nuevas teorías, sobre todo la relativa a proteger a los pacientes de los gérmenes. Acaba consiguiendo trabajo junto con Robert Dalrymple, el más prestigioso especialista en medicina femenina de Londres, que aplica a sus pacientes diagnosticados con histeria un masaje pélvico que consiste en masajear sus genitales. Granville se compromete con Emily, la menor de las hijas de su nuevo jefe, pero se siente deslumbrado por su brillante y díscola hermana mayor, Charlotte, luchadora por los derechos de las mujeres, que ayuda a desfavorecidas y prostitutas. La cineasta americana Tanya Wexler, hasta ahora autora de las poco conocidas Finding North y Ball in the House, consigue en Hysteria una convincente ambientación victoriana. También demuestra que tiene talento para dirigir a un reparto de altura en el que sobresale Hugh Dancy, como Granville, el veterano Jonathan Pryce, que encarna al doctor Dalrymple, y sobre todo, Maggie Gyllenhaal, en un rol de feminista incombustible que parece hecho a medida. También resalta en cierta medida a pesar de la brevedad de su intervención Rupert Everett, como pragmático amigo del personaje de Dancy. Hysteria recuerda en cierta medida a El balneario de Battle Creek, también protagonizada por un médico real, Harvey Kellogg (le encarnaba Anthony Hopkins), e igual de hedonista y frívola en su tratamiento del sexo. Aquí, la visión antropológica de Wexler resulta bastante limitada en su elogio del vibrador, que se presenta como una conquista social, al tiempo que se desvirtúa la práctica de la medicina. Todo esto, unido a un desarrollo excesivamente convencional y previsible, da al traste con las pretensiones del film.

4/10
Albatross

2011 | Albatross

Chalet Girl

2011 | Chalet Girl

Simpática película juvenil que narra las aventuras, deportivas y amorosas, de una jovencita experta en skate y que por casualidades de la vida participará en un campeonato de snowboard en Los Alpes. Allí se enamorará y conocerá un mundo totalmente novedoso. Dirige este film el responsable de la discreta Loca obsesión. Aquí las cosas le salen más llevaderas. Chalet Girl destaca sin duda por la presencia de la pareja protagonista, Felicity Jones (La abadía de Northanger) y Ed Westwick (célebre por su personaje de Chuck Bass en Gossip Girl). Entre los secundarios sobresale el gracioso Bill Nighy.

5/10
Entre líneas

2011 | Page Eight

Johnny Worricker es un veterano agente del MI5. Cuando su colega y jefe resulta muerto repentinamente, un archivo inexplicable hace su aparición y su contenido amenaza la estabilidad de toda la organización. Por casualidad, Johnny contacta además con una activista política llamada Nancy Pierpan, que resulta ser su vecina... No le quedará otra al agente que ocultar su identidad durante un tiempo e intentar averiguar la verdad sobre lo sucedido. Moderna película de espías adecuada a los nuevos tiempos. Producida por la BBC directamente para la televisión, sorprende la presencia de un reparto de mucho renombre, encabezado por Rachel Weisz y Bill Nighy. El guión es interesante y la trama resulta entretenida en todo momento. Planificada con elegancia, dirige y escribe David Hare, de cuyas manos salieron los guiones de Las horas o El lector, entre otros.

6/10
La tempestad

2010 | The Tempest

Chéri

2009 | Chéri

París. Corren los años previos a la I Guerra Mundial, o sea el período comúnmente conocido como la Belle Époque. Léa de Lonval es una cortesana, que ha vivido toda su vida mantenida por hombres poderosos con los que mantenía relaciones sexuales. Con el tiempo ha conseguido una posición económica desahogada y ya no necesita ejercer. Un día, Léa desayuna con Madame Peloux, antigua rival, también retirada, que acude acompañada de Chéri, su joven hijo. Le pide a Léa que inicie al chico en las artes sexuales. Ella acepta, pero al final se enamora de él. Ambos mantienen una relación que va viento en popa hasta que la madre del mancebo consigue prometerle con una rica heredera, lo que despierta los celos de Léa. Más de 20 años después de Las amistades peligrosas, el director Stephen Frears reune al guionista Christopher Hampton, y a la actriz Michelle Pfeiffer, en otra traslación literaria. Esta vez, se adaptan dos novelas, “Chéri” y “El final de Chéri”, escritas por Colette, la famosa autora de Gigi. Chéri tiene muchos puntos en común con aquella legendaria adaptación de la obra de Choderlos de Laclos, pues gira en torno a personajes que utilizan sus encantos y los sentimientos para ascender en el escalafón social. También muestra la factura que su falta de escrúpulos les acaba pasando. Sin embargo, el trío ya no tiene la misma chispa de épocas pasadas. Es cierto que los tres hacen bien su trabajo. Así, Michelle Pfeiffer resulta convincente en un registro no exento de dificultad, pues es una mujer entrada en la madurez que vuelve a sentirse en la flor de la vida por su relación con un joven (en la línea de Kate Winslet en El lector). Por su parte, la dirección de Frears es muy académica, y Hampton ha escrito un correcto libreto al que quizás le sobra una voz en off que se hace pesada. Cuenta con una notable dirección artística, ya que la reconstrucción de la época es impecable. Los decorados son bastante convincentes, y los vestidos que luce la actriz principal impresionantes. Los secundarios tienen bastante nivel, sobre todo Kathy Bates, como la rival de Pfeiffer, que ha perdido con el tiempo su belleza física, y el joven Rupert Friend, que fue el príncipe Alberto en La reina Victoria. Pero es un film frío, con el que el espectador no empatiza, excesivamente premioso. Todo resulta demasiado previsible y convencional. Sin duda, está bastante alejada de las mejores obras de Frears.

4/10
Retorno a Brideshead

2008 | Brideshead Revisited

“Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, es una de las obras maestras literarias del siglo XX. Su traslación a la pequeña pantalla, Retorno a Brideshead (1981) es una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Por ello hace falta cierto valor para abordar de nuevo material tan valioso. Julian Jarrold, el director de La joven Jane Austen, se atreve, con un guión de Andrew Davies y Jeremy Brock. Por desgracia, el resultado es bastante mediocre, y no cabe achacarlo sólo a los 133 minutos de metraje, que palidecen ante los 659 de que dispuso la serie de televisión. El film describe la toma de contacto de Charles Ryder, estudiante en Oxford, que desea ser pintor, con la familia Flyte. La cosa ocurre de modo casual, después de que Sebastian Flyte vomite en el alojamiento de Charles, suceso que les lleva a estrechar lazos. En una ocasión Sebastian lleva a Charles a su magnífica mansión en el campo, y éste queda fascinado, pese a que su amigo pone todo tipo de obstáculos para que no conozca a su familia. Existen diferencias, no sólo de clase social (Charles es un tipo normal, ellos son nobles y adinerados), sino de religión, pues los Flyte son católicos, y lady Marchmain, la madre, se toma los asuntos de fe muy en serio. En cualquier caso, Charles queda atrapado por la atmósfera encantadora que rodea al clan, pero hay muchas cosas que no entiende, además de producirse una colisión entre su amistad con Sebastian, y el atractivo que su hermana Julia ejerce sobre él. La nueva versión no atrapa nunca el espíritu de la novela de Waugh. Se puede entender el afán de simplificar, pero no el de vulgarizar. Y al final todo queda reducido a un elemental triángulo amoroso, cuyos vértices son Charles y los hermanos Sebastian y Julia. Sebastian sentiría una atracción homosexual por Charles, pero éste estaría más interesado en una relación con Julia, lo que va a producir la decepción y los celos del amigo. Esto se describe en las escenas del carnaval de Venecia, no demasiado inspiradas. La otra cuestión donde se yerra, es en el tratamiento de la religión, que pesa de modo trascendental en los personajes. Lo que en la historia original era un elemento esencial, incómodo a veces, quizá insoportable incluso, pero necesario, en el film se transforma en carga arrojada sobre los hombros de los hijos por una despiadada e integrista madre, presentada como poco menos que una arpía. Desaparece la idea de se trata de una historia que describe la acción de la gracia sobre unos personajes. Queda así reducida la fe a un elemento casi de superstición -todo el tratamiento del regreso de lord Marchmain a casa para morir allí, que lleva a absurdas promesas-, y hasta se escamotea la emocionante oración atea de Charles ante el moribundo. No, ciertamente Waugh es sometido a un triste ejercicio de reinterpretación, donde Charles sería el hombre que desea mirar a los nuevos tiempos, pero que queda atrapado por los últimos coletazos de un orden antiguo, destinado a desaparecer. Incluso lo que Waugh veía como mediocridad de los nuevos tiempos, simbolizada por la despreocupación y el atolondramiento del soldado Hooper, aquí se torna en esperanza ante una nueva generación que no estaría condicionada por la religión; el final de esa vela ardiendo ante la Virgen de la capilla, y que Charles opta por no apagar, puede ser más o menos ingenioso, pero se diría que habla de alguien que, magnánimo desde su posición de hombre ilustrado, deja un espacio para los crédulos, un simple guiño nostálgico a algo que ya es pasado. Quien no conozca la novela o la serie, tal vez disfrute con este film por su empaque, una historia de amor fatal. Pero lo cierto es que hay mucha torpeza narrativa y que le pesan sus referentes, algo que se nota en la decisión de emplear el mismo escenario para la casa de Brideshead, en el uso de un actor, Matthew Goode, que intenta evocar a Jeremy Irons, o en el intento de crear una partitura emotiva, cosa que ciertamente no se logra.

4/10
La abadía de Northanger

2007 | Northanger Abbey

Adaptación televisiva de una de las novelas menos conocidas de Jane Austen. Firma el libreto Andrew Davies, admirador confeso de la novelista británica, no en vano adaptó tiempo ha El diario de Bridget Jones, que a su vez rendía tributo a la obra austeniana "Orgullo y prejuicio", de la que también acometió una versión para la pequeña pantalla. Sigue las vicisitudes de Catherine Morland, la hija mayor de una numerosa familia, con poca experiencia en la vida, de la que casi todo lo que sabe proviene de su afición a devorar novelas románticas y de misterio. Unos parientes, los Allen, proponen a la joven pasar una temporada con ellos en Bath, lugar donde tendrá oportunidad de relacionarse. Ilusionada con lo que ve como una gran aventura, parte para allá. En su primer baile conoce a Henry Tilney, un apuesto joven que empieza a hacerle tilín. Aunque también hay otro tipo que no le quita ojo: John Thorpe, de cuya hermana Isabella se hace muy amiga. Los lazos se estrechan cuando el hermano de Catherine, James, anuncia su compromiso matrimonial con Isabella.Se trata de una versión digna del texto de Jane Austen, aunque a veces se note en exceso el formato televisivo, una estructura algo mecánica; pero resulta obligado reconocer el esfuerzo de producción en lo que a ambientación se refiere. También se nota el típico complejo de quien tiene miedo de que la película se considere algo apolillada, lo que conduce a incluir algún pasaje ligeramente "picante", a cuento de las novelas que lee Catherine y su desbordante imaginación, que se plasma en sueños inconfesables. Pero dicho esto, la trama romántica y los enredos amorosos funcionan bien, con la mezcla de buenos sentimientos, melodrama y sutil sentido del humor; y se atrapa bien la inmadurez de la protagonista, que le lleva a los prejuicios, a imaginar injustamente cosas de los demás, mientras deja de adivinar las verdaderas injusticias que algunos acometen ante sus narices. El reparto lo componen competentes aunque desconocidos actores británicos.

6/10

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