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Entrevistas

Entrevista con el director de la película que representa a Francia en los Oscar

Ladj Ly asegura que "Los miserables" es un grito de guerra a la clase política

Es una de las nuevas sensaciones del cine francés. “Los miserables” de Ladj Ly ha sorprendido a propios y extraños por su enorme vitalidad a la hora de describir las situaciones de marginación social en las barriadas francesas, reconocida con el Premio del Jurado en Cannes, y siendo seleccionada para representar a Francia en los Oscar. Tengo la ocasión de charlar con Ladj Ly en el contexto del Festival de San Sebastián, donde la película ha formado parte de la sección “Perlas de otros festivales”. Una entrevista con un cineasta tremendamente prometedor.

 

Ha situado la película en su suburbio natal de Montfermeil, de cierta conflictividad social. ¿Cómo surgió la necesidad de contar la realidad de su entorno a través del cine con Los miserables?

Formo parte de un colectivo llamado Kourtrajmé, surgido en los suburbios, que cuenta con el apoyo de personalidades como Romain Gavras, Kim Chapiron y Toumani Sangaré. Y desde los diecisiete años he filmado escenas de la vida cotidiana de Montfermeil, que pretendían hacer reivindicación social. La cámara me servía para denunciar, mostrar las condiciones de los habitantes de esta zona.

Ha querido utilizar como subtexto la novela “Los miserables” de Victor Hugo, y aunque no es una adaptación, puede detectarse algún paralelismo entre los personajes de la película y los de la obra literaria. ¿No temía Ladj Ly que se produjera alguna confusión, que no se entendiera lo que pretendía?

Bueno, como bien dice, no he pretendido en ningún momento hacer una adaptación. Se trata más bien de guiños. Pero por supuesto, se puede tomar al personaje de Issa, y detectar algo en él de Gavroche, o también por ejemplo al policía Chris, y ver paralelismos con Javert.

Incluye y hace suya la frase de Victor Hugo “No hay malas hierbas, sino malos cultivadores”...

Estimo que la frase con que cierro viene a atrapar la esencia del film, y me encanta citar, para apoyar lo que quiero decir en la película, a un autor de tantísima influencia.

La frase pretende además ser un grito de guerra dirigido a la clase política, se trata de decirles que estas situaciones reales se pueden cambiar y se deben cambiar. Porque ellos están muy tranquilos y cómodos en sus despachos, y no pisan la calle cuando surgen los problemas. Es una situación la que describo que se prolonga ya más de treinta años.

miserables entrevista

Entonces, ¿la clase política actual es un ejemplo de malos cultivadores?

Por supuesto. No tenemos auténticos políticos, sino hombres de negocios. Hay muchos oportunistas, que actúan además con mucho descaro. Y no son capaces de salir de su zona de confort para acometer los problemas.

La película empieza con un momento de euforia nacional, la selección de fútbol francesa acaba de ganar el campeonato del mundo. ¿Considera que estas manifestaciones de aparente cohesión son efímeras, pura alienación, o bien deberían servir más para unir e integrar a gentes aparentemente tan diversas, pero con un proyecto común?

Esa secuencia es muy importante, porque en efecto es un momento en que se produce la unión de la gente. En Francia llevamos casi un año desde el nacimiento del fenómeno de los chalecos amarillos, en que un grupo de personas reivindica sus derechos. De algún modo la escena final, que aquí no quiero detallar, viene a ser como el reverso de la moneda, otro tipo de euforia diferente. Los mismos personajes unen fuerzas, pero con otro tipo de energía.

Puede considerarse que el fútbol es el opio del pueblo, una distracción con la cual el pueblo ya no tiene tiempo para pensar o para rebelarse. El deporte pone a todo el mundo de acuerdo, pero cuando el partido o el campeonato terminan, cada uno vuelve a sus singularidades, a sus problemas concretos y a las desigualdades que padece.

ladj ly entrevista 2Ha rodado en un barrio concreto, que conoce bien. ¿Ha tenido facilidades para rodar gracias a eso? ¿Los enfrentamientos entre facciones son un reflejo fidedigno de cómo se “gobierna” el lugar?

No he tenido ningún problema para rodar, porque Montfermeil es el lugar donde he rodado siempre, donde antes he hecho documentales, y aquí me conocen bien. Son más de veinte años en los que me he ganado la confianza de la gente, de que sé mostrar las cosas como son, de modo que todo es positivo y abundan las buenas vibraciones con la gente, de hecho han participado en el rodaje más de 200 personas del barrio.

En Francia se han rodado muchas películas sobre los problemas de las barriadas. Quizá aquí la novedad es que quien cuenta la película es alguien del barrio, lo que ayuda a evitar una mirada  bienintencionada, pero algo paternalista y condescendiente...

Es verdad, creo que es la primera vez que se cuenta una historia de este tipo desde el interior, y el problema con otras películas es la facilidad con que se puede caer en el cliché. Hay que huir de eso, porque si no, a pesar de la buena intención, se cuenta una historia que no hace justicia a la realidad. Considero que es muy importante que los protagonistas de una situación puedan contarla a los demás, por eso tenemos en el barrio una escuela de cine, donde pretendemos formar a los que ahí estudian, para que tengan la capacidad de expresar con sus cortometrajes la realidad en la que están inmersos.

Quizá haya sido más complicado abordar cómo es el trabajo policial, porque la película muestra a tres agentes de personalidad muy diferente, con distinto modo de operar, e imagino que de esto no tendrá un conocimiento tan directo como tiene de la otra parte, de la vida de la gente del barrio...

Tengo una relación bastante particular con los policías. Hay que tener en cuenta que gran parte del guión se basa en hechos reales, en cosas que he vivido, al menos en lo relativo a varias secuencias. Esos tres personajes se basan en personas de verdad, y el plasmarlos en la pantalla ha sido parte de mi trabajo de inmersión en mi barrio. Hace unos años grabé unos vídeos de abusos policiales que tuvieron cierta repercusión, porque se hicieron virales en internet, y como consecuencia, algunos agente fueron apartados de sus funciones.

¿Ha visto necesario ajustarse a las reglas del género policíaco para lograr la complicidad del espectador?

No me resulta fácil decir si me ajusto más o menos a ciertos cánones de un género. Soy autodidacta y no he estudiado en una escuela de cine. Lo aprendí todo en la calle, y he aprendido a hacer cine a partir del documental. Quizá por ese pegarme a la realidad, he trasladado esto a esta historia de ficción, transmitiendo sensación de movimiento, con la cámara en mano y mucha cercanía a lo que se está narrando.

A pesar de no tener una formación reglada, me llama la atención lo sólido del guión, y la fuerza que puede tener un subtexto como el robo de un cachorro de león, que se diría una metáfora del propio Issa, con su apariencia de niño...

Sí, trabajo con guionistas, el libreto lo hemos escrito entre varios. Somo un equipo, y es que escribir un guión es muy duro, y bueno, he contado con la ayuda muy valiosa de Giordano Gederlini y Alexis Manenti.

Tras la buena acogida del film, ¿cree que se está escuchando el grito de alarma que contiene, según sus palabras?

El objetivo es justo ése, que la película sea vista y escuchada. Me encantaría que la vea el presidente de la República en Francia, y que después de verla se sentars con quien haga falta para reconocer los problemas y darles solución.

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