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Entrevistas

Coprotagonista de "Las niñas"

Natalia de Molina: "La maternidad es el gran tema como mujer"

Estuvimos con Natalia de Molina con motivo del estreno del film Las niñas, dirigido por Pilar Palomero. La película es la flamante ganadora de la Biznaga de Oro del Festival de Málaga 2020.

¿Qué te atrajo de esta historia? ¿Cómo te involucraste en ella?

Cuando recibí y leí el guión de Las niñas sentí muchas cosas. Me vi reflejada en las niñas y también veía a mis hermanas mayores, a mi madre, a mi abuela. Había muchas generaciones de mujeres representadas en la historia y no dudé ni un segundo de que quería formar parte de la película. Me hizo reflexionar sobre cosas que se me habían olvidado, sobre mi infancia, sobre la infancia de mi madre, de otras generaciones. Vi que la herencia no es sólo una cuestión de sangre, sino que también hay una herencia social, educativa. También me atrajo el tema del silencio y cómo está representado en el guión.

En Techo y comida tu personaje tiene muchas similitudes con éste que interpretas en Las niñas. ¿Te atrae la figura sufriente de la madre soltera?

La maternidad es el gran tema como mujer. Sentir que de niña pasas a mujer es algo muy potente y luego decidir si quieres ser madre o no. Obviamente todos estamos aquí gracias a nuestras madres. Yo tengo un vínculo muy fuerte con mi madre y hay algo inconsciente que me atrae muchísimo en la figura de la madre. En cuanto a lo de “sufriente”, a día de hoy he trabajado esa parte, aunque me encantaría trabajar otro tipo de maternidad, pues hay muchas. Por otro lado me gusta esa faceta del silencio y de lo estigmatizadas que han estado las madres solteras. En este film mi personaje ha tenido que reinventarse para poder ser aceptada y proteger a su hija.

Las niñas¿Qué crees que supone para una familia la ausencia de un padre?

También es un tema importante. Yo soy hija de madre divorciada y no he tenido muy presente en mi vida una figura paterna, en cuanto a la faceta física, pues no pasaba mucho tiempo con él. Así que creo que esa ausencia es importante y pienso que inconscientemente son temas que me interesan. Aquí se ve como mi personaje ha de ejercer de padre y madre.

Hay una escena clave en el film que es cuando tu hija le llama mentirosa… ¿Fue muy trabajada? ¿Hubo alguna escena en concreto que fuera especialmente difícil?

Andrea Fandos no conocía el guión. Trabajábamos con ella cada día el personaje y ella lo iba descubriendo, así que había bastante de improvisación. Yo tenía que ayudar a que la niña llegara a los estados emocionales que quería Pilar Palomero. Era una escena clave porque es el momento en que se muestra que tu hija empieza a pensar por sí misma, que necesita respuestas, que es una persona independiente. Pero fue muy fácil de rodar. En cambio hay otra escena en que la madre intenta darle respuestas a su hija y no puede, es incapaz por la cantidad de años que lleva callándose. Ésa sí fue una escena más dura de rodar, porque es contar sin contar y hay que lograr que la niña entienda.

¿Cómo es trabajar con la directora Pilar Palomero? ¿Conversabas con ella sobre las escenas, daba su punto de vista o lo tiene todo claro?

Pilar es especial. Fue muy fácil trabajar con ella. Lo tenía todo muy claro. Desde que quedamos por primera vez nos hemos compenetrado perfectamente y nos hemos ayudado mucho, en sintonía con lo que ella quería contar. Además como era la primera película de Andrea he tenido como una especial responsabilidad con ella. Empezamos rodando las escenas que teníamos juntas y me daba cuenta de que de la experiencia que tuviera conmigo iba a depender el resto del rodaje. Por eso teníamos mucha complicidad las tres. Por otra parte, Pilar tenía tan claro qué quería contar y cómo hacerlo, que simplemente mi labor era participar de su mente y de su mirada.

¿Qué buscas en general en las películas que eliges, un buen equipo, una buena historia, un papel complejo?

Para mí elegir una película es una cuestión de corazón. Cuando leo un guión a veces noto algo que no es tangible, pero siento que quiero formar parte de eso. Obviamente luego hablo con los responsables para ver si mi percepción es correcta y luego va sumándose un poco todo lo demás. Pero la base de la elección es algo casi instintivo.

¿Hay algún papel que nunca interpretarías? ¿Y alguno que sueñas hacer algún día?

No sé… Quizá no haría algo en lo que no creyese, algo que en el fondo sintiese que no quisiera hacer. En cuento a algún personaje que me gustaría interpretar… Siempre me ha gustado mucho el personaje de Sally Bowles en Cabaret. Algún día me gustaría encarnarlo. Pero también me gustaría probar alguna vez con algún personaje más físico, una película más de trabajo físico, quizá de acción.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de su profesión?

Lo que más me gusta de mi profesión es que siempre estás aprendiendo, que nunca puedes dar nada por hecho. Tienes que estudiar, investigar, estar despierta y abierta a tu niña interior, en que te haces preguntas, etc. Esa faceta creativa me gusta. También la parte de colaboración con otras personas, compartir ese momento de trabajo y luego ver cómo los proyectos van creciendo. Y lo que menos me gusta es el mundo más superficial que a veces hay alrededor de nuestra profesión. Hay muchas falsedades, si te va bien la gente te quiere y si no nada. Todo ese mundo alrededor, menos auténtico, es lo peor.

¿Y la fama cómo la llevas?

Bien. Tampoco he tenido experiencias muy especiales. Pienso que el hecho de hacer el tipo de cine que hago hace que la gente que me conoce son gente que ama el cine, la cultura. Tampoco he hecho series o algo que haya sido un boom como para sentir yo mucho el peso de la fama. No sé lo que es eso la verdad. Soy una privilegiada, hago lo que quiero y me conoce quien me tiene que conocer.

 

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