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Peter Webber pinta "La joven de la perla" gracias a Vermeer y a Scarlett Johansson

El director Peter Webber se hizo célebre al realizar la excelente La joven de la perla, que obtuvo tres nominaciones al Oscar. Su siguiente película es todo un bombazo, ya que se trata de Hannibal. El origen del mal. Con motivo de la presentación del film en España, contestó a nuestras preguntas.

Peter Webber pinta "La joven de la perla" gracias a Vermeer y a Scarlett Johansson

¿Qué le aporta su película a la saga de Hannibal?

Creo que no añade nada, porque no tiene absolutamente nada que añadir. Cada película es independiente de las demás. Creo que el padre de la criatura, Thomas Harris, hace con su personaje lo que le da la gana, y decidió escribir una novela que contara los orígenes del personaje. Yo lo único que he hecho es trasladar esa historia a la pantalla. No he tenido, por tanto, ninguna pretensión de añadir ni de quitar nada. Quizá es una pregunta que deberían responder los espectadores. De todas maneras, mi percepción es que a la gente joven le gusta más que a la gente más mayor que está demasiado influida por las otras películas de Lecter.

En general, las películas sobre Hannibal Lecter son violentas, con escenas truculentas muy explícitas. Sin embargo, en su film esto no ocurre. Hay violencia, por supuesto, pero no se muestra de un modo excesivamente explícito o desagradable. ¿Podría comentar este aspecto del film?

Yo creo que la violencia que hay en el film es suficiente. No se trata de una película estilo La matanza de Texas. Pienso que tiene la violencia que se necesita, ni más ni menos. A veces es mucho mejor cuando no enseñas directamente lo que está pasando. Pongamos por ejemplo la escena del asesinato en el bosque, cuando le corta la cabeza a uno de los tipos. Si yo hubiera mostrado explícitamente cómo le corta la cabeza, creo que la gente se hubiera reído. Es mucho más efectivo ver cómo la sangre le salpica la cara a Lecter y cómo se oye el crujir del cuello que mostrar la escena de la decapitación al completo. Es muchísimo más sugerente. De todas formas, también he escuchado a gente decir que la violencia del film es demasiada. Así que yo creo que no hay ni mucha ni poca violencia explícita, sino simplemente la necesaria.

Alguna vez ha comentado que prefiere los metrajes cortos a los largos, para no tener que hacer luego un montaje muy laborioso. Me gustaría que diera su opinión acerca de la existencia de los extras en los DVD. ¿Piensa que es importante ofrecer esa información –entrevistas, comentarios, escenas eliminadas– de cara a una mejor comercialización de su película?

Estoy un poco dividido en esta cuestión. Por una parte, a mí me encanta que los DVD que yo me compro tengan todo el material extra posible, porque para mí es como ir al colegio, que el director me diga su opinión, por qué ha cortado aquí, por qué ha dejado esta escena, etc. Sin embargo, eso es una espada de Damocles. Tiene su lado malo. Y es que ofrecer ese material le quita misterio a lo que uno hace: una vez que ves cómo se ha hecho, una vez que muestras el músculo que hay debajo de la superficie, lo que muestras al público pierde cierta importancia. Así que estoy dividido. A mí sinceramente me gustaría que en mis películas sólo se enseñara la película, pero también comprendo que, si a mí me gusta ver material extra en las películas de otros directores, los demás también lo quieran en las mías.

En alguno ocasión ha dicho que su película está más cerca del drama que del thriller psicológico. ¿Ha habido un intento de despertar en el público más la compasión que la aversión hacia el personaje?

Quizá sea un viaje que empieza en la compasión y acaba en la aversión. Realmente es posible hacer que la gente sienta simpatía por un personaje y, de hecho, lo que le pasa a Hannibal Lecter en los primeros veinte minutos de la película es tan terrible que es posible que el espectador empatice con él. Pero, independientemente de tu grado de simpatía con el personaje, al final del film, debido a lo que la venganza le lleva a hacer -ser capaz de matar todo lo humano que hay en él-, lo normal es que el público sienta aversión hacia Lecter.

De cualquier forma, me da la sensación de que esto es lo que pasa en las películas con monstruos, como Frankenstein, de quien sentimos pena aunque haga barbaridades como asesinar a una niña, porque lo vemos como una víctima de su creador. Y algo parecido sucede con King Kong: mata a mucha gente, pero hay algo noble y triste en su historia.

Hay un momento muy interesante en la película, que es cuando Hannibal decide tajantemente elegir el camino del mal y no del amor que le ofrece Lady Murasaki. ¿Le interesaba aportar especialmente esta perspectiva moral?

En ningún caso intentaba moralizar, pero evidentemente la película tiene una moral. Nunca quise perder esa moral, pero sin moralizar. No quería ofrecer un mensaje moralista. Sin embargo, hay algo muy interesante acerca de este sentido moral, y es que la venganza te puede transformar en lo mismo que tú estás intentando destruir. Si esto se pudiera sacar de la película, sería algo bueno. Levantar un arma, es siempre algo muy peligroso. Una vez que la levantas es difícil dar marcha atrás.

¿Cuál es la diferencia entre Hannibal y otros psicópatas que han pasado por la pantalla?

Cuando me documenté para la película y estudiaba vidas reales de asesinos en serie no sentía que tuvieran nada interesante ni fascinante. Por lo general, tenían unas vidas terribles que a mí no me causaban ninguna fascinación. Hannibal, sin embargo, es una creación que aúna todo lo bueno y todo lo malo de este tipo de personas, y eso es lo que le hace fascinante. No tiene que ver con la realidad, porque la realidad del asesino en serie es bastante más aburrida que todo eso. Creo que Hannibal está muchísimo más relacionado con esos grandes personajes de la literatura inglesa del XIX que he mencionado antes, como Frankenstein o Drácula, que con un verdadero asesino en serie de hoy en día. Hay otras películas que han conseguido retratar la patología de esos asesinos en serie, como Henry, retrato de un asesino. Pero con Hannibal yo creo que no ha sucedido eso; pienso que Thomas Harris ha querido crear una especie de criatura gótica. Es más como una especie de cuento de hadas para adultos, con más relación con la mitología que con la realidad.

Ha dirigido una película sobre Vermeer y otra sobre Hannibal, ¿qué personaje le gustaría abordar próximamente?

La verdad es que no tengo ni idea. He tenido conversaciones con Dino de Laurentiis para hacer Barbarella, una nueva versión de la que protagonizó Jane Fonda, pero aún no sé si la haré. Necesito olvidarme de Hannibal, irme una semana o dos o el tiempo que necesite para saber exactamente qué es lo que quiero hacer. Lo que sí sé es que no me gusta que me etiqueten, detesto que me encasillen y que se anticipen a lo que voy a hacer.

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