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Entrevistas Los actores hablan de su nueva película a las órdenes de Edgar Wright

Anya Taylor-Joy, Thomasin McKenzie y Matt Smith viajan a la última noche del Soho

Terror, drama, romanticismo, musical, nostalgia de los 60, feminismo... Muchos elementos confluyen en la mágica y subyugante nueva película “Última noche en el Soho” de Edgar Wright. Sus jóvenes protagonistas nos dan sus impresiones.

Última noche en el Soho es una película inclasificable. Pero si tuvieran que describirla en pocas palabras, ¿qué dirían de ella?

Anya Taylor-Joy: Una pesadilla avivada por neones. Es oscura, pero unos alucinantes rayos de luz rompen la oscuridad. Es un mundo realista firmemente anclado en un sueño.

Thomasin McKenzie: Me atrapó que fuera tan impredecible y que me absorbiera tanto. Nunca se sabe lo que va a pasar.

Matt Smith: Es un thriller lleno de sombras, oscuro, movido, extraño y muy colorido. Eso es lo asombroso de la película. Hay múltiples elementos que solo pueden ser obra de Edgar Wright. Mientras leía el guion pensaba: ‘Vaya, esto será interesante cuando lo ruede’. Pero lo que hace con la cámara va más allá, es brillante.

actrices

Thomasin, se da la coincidencia con su personaje de la edad y de que no conocía mucho Londres. ¿Esto le ha ayudado a componer a Eloise?

TM: Me parece el decorado perfecto para la historia de Eloise porque, del mismo modo que ella, todo el mundo cree que Londres es una ciudad brillante, con muchas oportunidades. Al igual que Eloise, cuando aterricé y subí al coche, miraba de un lado a otro boquiabierta. Trabajar en Londres ha sido asombroso. No todo es bueno en la ciudad, pero es mágica y hay gente increíble.

Eloise tiene mucha ilusión en formarse como diseñadora de moda, pero la experiencia de en la residencia resulta un shock...

TM: No está mucho tiempo en la residencia. Se siente frustrada porque le apasiona lo que hace y se ha esforzado para llegar hasta aquí. Siente que los demás, y quizá se equivoque, no valoran esta oportunidad. Es insegura y tiende a ponerse nerviosa. Creo que su madre tuvo problemas de salud mental y Eloise ha heredado algo. Poco a poco vemos cómo afecta a su vida diaria. Los sueños empiezan a convertirse en realidad, y el espacio entre el pasado y el presente desaparece.

Había coches de época y autobuses pasando por la calle. El enorme cartel de la película [Operación Trueno, de James Bond] era asombroso, pero también era aterrador porque veía los vehículos venir hacia mí y debía confiar en que no se me llevarían por delante. Fue alucinante ver la transformación de Londres. Las personas que pasaron por esa calle debieron pensar que habían cruzado un portal temporal o algo así.

Y entonces nos acercamos a la experiencia del terror...

TM: Nunca había rodado una película de terror o un thriller. Me interesó mucho ese aspecto, quería explorar este nuevo género. Recuerdo que Edgar me preguntó si había algo que me pudiera dar miedo o ponerme nerviosa. Conteste que no inmediatamente, una respuesta totalmente equivocada. Había muchísimos momentos muy intensos en el guion. Entonces no sabía lo difícil e interesante que resultaría este papel.

director anya

Anya, háblenos de Sandie, ¿qué pensó al leer el guión?

AT-J: Me gustó que me asustara. He interpretado a muchos personajes extraños, pero Sandie está segura de sí misma, no le asusta nada, como si fuese una gatita sexy. Cuando leí el guion por primera vez pensé: ‘¿Cómo voy a conseguirlo?’. Sandie es abierta, está llena de vida y de energía, llega a Londres decidida a convertirse en una estrella. Creo que quiere serlo todo. Quiere cantar, bailar y actuar. Quiere ver su nombre en letras brillantes en una marquesina. La llamo ‘Pelotas de acero Sandie’ porque nada parece poder detenerla. Ojalá yo fuera un poco más parecida a ella.

La primera vez que encarné a Sandie tuve que entrar en un decorado delante de 200 figurantes como si la sala fuera mía. No sabía muy bien cómo hacerlo, pero lo hice. Y cada día fue un poco más fácil ser Sandie y pasármelo bien.

La primera vez que entré en el Café de Paris, no podía creerlo. Nunca había estado en un decorado así. Se puede decir mucho de un personaje sin que pronuncie una palabra, solo mediante el movimiento. Sandie es un sueño para Eloise, es tan sofisticada… Y se vive todo esto en la primera secuencia en que aparece y baila con Matt. Me lo pasé realmente bien.

TM: Anya supo comunicar alegría a la película. Me parece que nunca había visto a nadie trabajar tanto, no para nunca.

rodaje

Matt, usted conoce bien el lugar principal donde se desarrolla la trama...

MS: Soy un chico del Soho y Edgar también lo es. Le he visto muchas veces allí de noche. Siempre hemos querido trabajar juntos. Cualquier guion de Edgar es interesante. Es un cineasta brillante y único por su instinto y originalidad. Cuando lo leí, me enganchó del todo. Y pensé ‘Genial, voy a estar en una película de Edgar Wright’. Me muero de ganas de ver la reacción del público. En un momento dado estoy al volante de un maravilloso Triumph. Aparecieron varios amigos preguntándome si estábamos rodando en pleno Soho. ¡Fue genial!

Es un thriller sombrío y nunca me ha sido ajena la idea de viajar en el tiempo. Encarno a Jack, un hombre siempre al acecho de lo que puede sacar. Le gusta aparentar. Lleva trajes elegantes y tiene un buen coche porque es lo que le gusta. Conoce a Sandie. Es el hombre de las mil caras y le interesa el dinero. En el fondo, es muy inseguro. Parecen estar en una nube y se enamoran, ¿qué puede salir mal?

AT-J: En realidad son tal para cual. Los dos están hambrientos de fama, los dos están dispuestos a hacer lo que sea para satisfacer su ambición. Creo que saben que pueden llegar a la cima, pero por desgracia, nada sale bien. Menos mal que Matt Smith es una bellísima persona, porque tenemos unas escenas de lo más incómodas juntos.

Han trabajado con actores legendarios como Terence Stamp, Rita Tushingham, Diana Rigg y Margaret Nolan, las dos últimas fallecidas sin haber podido ver la película. ¿Cómo fue esta colaboración intergeneracional?

TM: Al principio me sentí muy intimidada. Me documenté acerca de Terence y Diana, vi películas suyas que me pasó Edgar. Me di cuenta de lo fuerte que era ella, de su gran talento, y la verdad, me intimidó. Pero también quería honrarla con mi trabajo.

MS: Fue absolutamente increíble. Eran auténticas estrellas en la época, y lo siguen siendo. Por ejemplo, Terry [Terence] está en una canción de los Kinks, ¡no se puede ser más famoso! Fue una suerte tenerle. Me pasaba el día haciéndoles preguntas.

gozo

En esta película es muy importante el vestuario, y de hecho la diseñadora Odile Dicks-Mireaux es seria candidata a la nominación al Oscar en este apartado. ¿Se involucraron mucho en este apartado?

TM: Nunca había trabajado tan de cerca con el equipo de vestuario. Eloise tiene un estilo muy peculiar, muy refrescante. Me asombró que me pidieran mi opinión, que contaran conmigo, y me ayudó mucho a la hora de encarnar al personaje. El vestido de papel de periódico es muy complicado, hay muchos detalles, solo podría realizarlo alguien muy hábil. Mi look es como de un ratoncillo de campo.

AT-J: A Sandie le gusta llamar la atención, desde luego. No se pone cualquier cosa. Tanto a Odile como a mí nos pareció crucial que cuando se la viera por primera vez, llevase algo elegante. Tampoco queríamos que fuera muy escotado. Debajo del vestido de gasa [el corto rosa] llevo un forro bastante apretado, pero el conjunto es recatado, porque Sandie se ve a sí misma como una duquesa.

MS: Me gustó mi traje. Tiene un cierto estilo de gángster y bastante color. Basta con ver las películas que Edgar nos indicó como referencia para darse cuenta de que las mujeres vestían con colores brillantes y los hombres tampoco se quedaban atrás.

actricesydirector

Son muy sorprendentes las escenas en que Matt está con Eloise y con Sandie, pasamos de una otra sin solución de continuidad, con la complicación de los espejos y sus reflejos...

AT-J: Es bastante estresante saber que debes hacer exactamente lo mismo que otra persona. Nunca se me hubiera ocurrido que pudiéramos sincronizarnos tan rápidamente. Nos observamos mucho las dos, y algunos movimientos eran naturales.

MS: Fue interesante porque deben hacer lo mismo conmigo, pero son totalmente diferentes, como personas y como actrices. De pronto todo cambia cuando aparece Thomasin, instintivamente hacemos algo un poco diferente. Me parece un elemento muy interesante, no había visto antes nada parecido.

TM: Es muy complicado. No entiendo cómo lo hicieron Edgar, Paul [Machliss, el montador] y Chung [Chung-hoon, el director de fotografía]. Hay muchos detalles y debían estar pendientes de todos los ángulos y perspectivas.

AT-J: Creo que todos nos lanzamos de cabeza al mundo de los sueños. Rodar esa secuencia fue emocionante, bailábamos mientras Chris, el operador de la Steadicam, se movía entre nosotros con esa enorme cámara al hombro, intentando no darnos. Es asombroso. Estamos muy orgullosos de esta escena.

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