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Entrevistas

“Los niños tienden a ser felices en circunstancias duras porque viven el presente”

Paz Vega, directora, guionista y protagonista de “Rita”

Han pasado dos décadas desde la última vez que entrevisté a Paz Vega. En todo este tiempo, se ha consolidado como una de las actrices más reconocidas del cine español e internacional. En esta ocasión no está aquí para hablar de su faceta actoral, sino para presentarse como directora. Nos encontramos en la oficina de los encargados de promoción y prensa para charlar sobre “Rita”, una película que invita a viajar en el tiempo, evocando la infancia y la nostalgia. Nos transporta a la Sevilla de una época pasada, a una España con sus luces y sombras, vista a través de los ojos de una niña que aprende del mundo adulto sin comprenderlo del todo. Pasa el día con su hermano, Lolo, bajo la atenta mirada de Mari, la madre. Su progenitor, José Manuel, trabaja en un taxi todo el día, y las pocas veces que aparece entra en cólera por cualquier motivo.

Paz Vega, directora, guionista y protagonista de “Rita”

¿Qué ha querido contar con su ópera prima?rita 2

Es un homenaje a nuestra infancia, que ya no volverá. También homenajea a la época, y a una España, y una Sevilla, muy particulares. Me importaba que el film pareciese verosímil, y que el espectador pudiera respirar viejas sensaciones. Más que una narrativa lineal, quería componer una narrativa más sensorial, que apelara a las sensaciones. Me he concentrado en pequeños detalles, como cromos, los plastidecores, y otros elementos del pasado, que lleven al público a conectar con sus recuerdos.

Cuando la niña anda descalza, la gente debería recordar la loza que había en las casas antiguamente. Ahora es todo madera, parqué o plástico.

¿Ayuda que haya utilizado una fotografía que recuerda al super 8 de la época? Y el formato 4:3.

Aparte de ser el formato de la época, el cuatro tercios aporta sensación de cercanía, y me ayudaba a contar lo que yo quería. Se supone que estamos de parte de Rita, y mi idea consistía en contar cómo el mundo de los adultos afecta a los niños. Cuento cómo es el universo de los adultos, pero visto desde fuera. Entonces la cámara enfoca a Rita, y a su hermano Lolo, pero el formato es bastante estrecho, así que queda casi todo fuera de cuadro. Muchas cosas no se ven pero están presentes. Hemos incorporado muchos sonidos que evocan muchas cosas. Se queda fuera de plano todo lo que no quiero que se vea. Por eso no acabamos de dibujar a los padres, porque para mí no son los protagonistas. Sólo cobra importancia lo que afecta a los niños.

En general ha recurrido a la sutilidad. No explica muchas cosas, para que el espectador se imagine lo que quiera. Ocurre sobre todo cuando Rita conoce a un niño, un pequeño vecino, del que no se sabe nada.

Se puede deducir que es hijo de divorciada, que estaban muy mal vistas en aquella época, o lo que el espectador vea. A la madre la tienen como una bruja. El niño no tiene padre y los otros chavales no lo entienden. Le preguntan por su progenitor. Era una situación extraña entonces. Al final se tiene que ir. La gente juzga, y les tiene como parias en la vecindad. Nadie se preocupa de qué le ocurre a esa mujer, que tendrá su propio drama. No se quieren juntar con ellos. No se preocupan por preguntarle por qué ha llegado ahí con un niño.

He jugado con elementos que pueden sugerir. Por ejemplo, este chaval siempre tiene heridas en el brazo y en las piernas. ¿Le ha pegado su padre? Se podría pensar por ejemplo que se tiene que pegar siempre con otros chicos del barrio que se meten con su madre. Cada uno llegará a sus propias conclusiones, basándose en su experiencia. Mi película propone ideas, no pretende dar respuesta a nada. Es bonito que cada uno tenga sus propios pensamientos sobre las cosas.

Por norma general, los directorrita 3es debutantes fracasan por dar un exceso de información. Pero usted ha logrado justo lo contrario.

Era la idea. También que tuviera poco diálogo. Se dice lo justo para poder seguir la historia. Me importaba más lo que no se dice. Muchas frases no admiten réplicas, por ejemplo las órdenes del progenitor, que no espera que nadie le conteste, así que al final se habla poco en el film. Se entiende que hay cosas que no se dicen. Estoy describiendo una familia que tiene problemas, y lo que suele suceder con este tipo de casos es que existe una enorme falta de comunicación. El padre habla con monosílabos. Entonces existían estas dinámicas familiares con una figura paterna muy dura, con una relación particular con los hijos. No querían que los chicos fueran blanditos, así que les tratan con rudeza.

No quiero subrayar demasiado los mensajes. No tomo por tontos a los espectadores. Hacer arte es sugerir. Que lo den todo masticado me aburre. Ya está todo hecho. Si me sugieren y me obligan a poner algo de mí, ahí empiezo yo a dar respuestas y hago mi propia película. Para cada uno, será un film distinto.

El otro día la vio un amigo realizador. Me dijo que había salido de mi película queriendo ser mejor padre. Es una lectura bonita.

Estamos en un proceso de transformación. Los padres de hoy en día son distintos. Hay mucho por cambiar. Yo aporto mi granito de arena para que cada uno piense. Otro espectador me dijo que al ver la película quería abrazar a sus niños. Una mujer me dijo que este trabajo lo tendrían que ver madres e hijas juntas, porque van a entender muchas decisiones de la otra parte en otras épocas.

Lo mejor de Rita es que no pretende adoctrinar, sino mostrar una época.

Es un retrato de la España de entonces. Sí que es verdad que muestra el machismo endémico de la época, pues era tan grande que el problema más popular era el consultorio de Elena Francis. Y estaba escrito por un hombre. En la tele y en la radio sólo había fútbol, y lo único pensado para ellas era un programa de adoctrinamiento.

Pero no sólo quería dar un mensaje, quería retratar cómo fue la infancia para toda una generación. Se corría el peligro de rodar un film en contra de los hombres, pero he tratado de evitarlo. José Manuel, el padre, no es mala persona, es también en el fondo una víctima de lo que ocurría. Le han educado para ser de una determinada manera. Se perpetuaban los roles de género. Trataba de ser un buen padre de familia que lleva dinero a su casa y cuida a su mujer y a sus hijos. Lo hace a su manera, copiando lo que posiblemente hacía su progenitor.

El padre le enseña a su hijo, Lolo, a ser un niño fuerte. Se está formando su identidad, y se le obliga a ser un macho que no llora. Le están ahogando. Ese hombre sólo sabía ser padre así. No tiene otros recursos. Al final la sociedad es la que tiene un problema enorme.

rita 4Como guionista ha recogido usted muy bien situaciones que pasaban entonces.

Me he guiado por mis propios recuerdos. Creo que si entonces llegaba un señor a su casa y no estaba la mesa puesta, gritaba. Me contaba un espectador que el momento en el que el padre se queja de que no hay cerveza, le recordaba a lo que sucedía en su casa. La liaba, con cierta violencia. Viene cansado del trabajo, hace calor en Sevilla, y está desesperado. Se desfoga con su mujer y su familia. Era así. Conduce con violencia. Todo le cabrea. Está bien, pero cualquier problema le cambia el ánimo, y se enfada enseguida. Delante de los niños quita la razón a la madre, y la desprecia. Es una familia de hace unas décadas. Es el retrato de muchas familias de muchos sitios. He intentado ser universal. La ha visto un amigo realizador, que es argentino. Me dijo que mi reconstrucción es tan buena que refleja lo que pasaba también en su país. Es igual en cualquier lugar. Por eso el film ha ido a Locarno, y nos han llamado desde Roma y otros sitios, porque es una historia universal.

Pese a que cuenta una historia muy dramática, también muestra que la infancia tiende a la felicidad, por ejemplo en una escena en la que la vecina enseña a Rita a bailar sevillanas.

Se intuye enseguida que la cosa va a ponerse dura. Hasta los vecinos saben que en ese hogar la cosa no pinta bien. Lo que pasa es que entonces no se podía intervenir. No estaba bien visto. La mujer era una posesión y un objeto. Se las deshumanizaba.

La escena de las sevillanas estaba escrita en el guión. Pero era más breve. La actriz improvisó, lo amplió todo y quedó genial. En Andalucía tiene mucha importancia el baile, así que este momento es una metáfora de los momentos felices.

Sirve para describir a esa vecina, una mujer liberada, que trabajaba en El Corte Inglés, tenía su propio dinero y mucha independencia. Para Rita ir a casa de esta mujer era como encontrar un refugio. Da esperanza en el futuro. Critica a los hombres, y se ríe, es picarona, así que ofrece un contrapunto.

Los niños se olvidan enseguida de los problemas. No piensan en el futuro ni en el pasado. Sólo en el presente. Si en el ahora hay algo para jugar, se concentran en pasarlo bien. Un chaval puede estar llorando pero le das un chupa chup y se olvida. Tiende a ser feliz. Se agarra a cualquier cosa para pasarlo bien. Mi película es pequeñita en el formato, en el presupuesto y en todo. Con amor, con cariño, con ideas y con saber hacer no se nota que falta dinero. Entonces quería contar cómo es el universo infantil. Es una película para adultos, pero que muestra cómo son los niños. Pese a todo, el espectador tenía que pasarlo bien en muchos momentos. Es muy importante la infancia, y hay que cuidarla.

¿Cómo dirigió a la pequeña Sofía Allepuz y al resto de niños protagonistas?

Fue un trabajo muy largo. Se trataba de conseguir que se ciñeran al guión, pero diciendo las cosas como cualquier otro niño. No tenían que ser chavales falsos. Debían hablar de forma natural. Tengo mi propio método para llegar ahí. Escogí a Sofía y a los otros chavales porque escuchan, te miran de verdad, y tratan de hacer las cosas bien. Yo les daba explicaciones de todo. Primero que pensaran y luego que dijeran la frase. Con los tres hicimos ejercicios intensos para que estuvieran preparados. Que se olvidaran del texto, que es lo que hacen los grandes actores adultos. Es lo que yo intento cuando interpreto, me olvido de los diálogos y me centro en el momento. Siento que ya no se pueda nominar a chicos al Goya, porque tenían la nominación segura.

Me encanta también Daniel Navarro, que interpreta al niño vecino. Es como Steve McQueen. Me recuerda a él. Tiene algo misterioso. Dani habla mucho, y muy rápido. Tuvimos que hacer ejercicios para que ralentizara lo que decía. Al final entendió lo que se esperaba de él, e hizo un buen trabajo. Por suerte, los niños asimilan las cosas muy rápido, porque en su esencia está la adaptación. Aprenden deprisa. Una pena que cuando vamos creciendo, perdemos esta capacidad. Cuanto más mayores peor. Nos volvemos cascarrabias.

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