Hasta protagonizar la película de Antoine Fuqua, Jaafar Jackson no había trabajo en el cine. Pero él era el destinado a interpretar a su tío Michael Jackson en en el esperado biopic del Rey del pop. Y su excepcional trabajo en Michael ha dejado epatado al público y la crítica.
Sin embargo, Jaafar Jackson nunca esperó ponerse en la piel de su tío: “Cuando me enteré de que iban a hacer esta película –comenta–, no se me pasó por la cabeza que yo fuera a interpretar a Michael”. Y confiesa: “Nunca había pensado en ser actor. Enseguida me planteé quién podría interpretar el papel de mi tío”.
Eso no significa que Jaafar no tuviera aptitudes para protagonizar Michael, pues conocía a su tío mejor que nadie desde que era pequeño. Le admiraba tanto que “de pequeño estaba obsesionado con él”, admite. “Me sentaba delante de la tele en el mismo salón que Michael se había sentado en su día para ver sus giras y videoclips, estudiándolo a fondo. Por aquel entonces no sabía por qué lo hacía, pero quería empaparme de esa energía tan fascinante que emanaba".
El productor Graham King cuenta la impresión que le produjo conocer a Jaafar. “Sentí simplemente que era la persona adecuada con tal intensidad que me vi incapaz de ignorarlo”, recuerda. “Fue un poco como cuando Rami Malek entró en mi oficina y me dijo que quería interpretar a Freddie Mercury. Pero, en este caso, la cosa iba incluso más allá. Había algo tan espiritual en Jaafar que, con solo hablar de Michael con él, me emocioné». Y sentencia: “Vimos a casi 200 actores de todo el mundo y ninguno pudo imponerse a Jaafar”.
En cuanto el debutante actor fue contratado se dejó la piel en su trabajo. “Fui incansable y ensayé todos los días, hora tras hora, hasta creer de verdad lo que veía ante el espejo”, declara Jaafar. El actor recibió numerosas clases de baile y comenzó a dormir y ensayar en el antiguo dormitorio de Michael en la casa de Hayvenhurst Avenue, en Encino. Sin embargo sus profesores dudaban de que pudiera imitar a Michael. Fue Jaafar entonces quien le pidió a King algo de tiempo.
Y se dedicó en cuerpo y elma a su tío: “Michael siempre estaba viendo a artistas que lo inspirasen, analizando su labor para comprender lo que los hacía grandes e incorporando esas cualidades a su propio repertorio. Yo usé con él ese mismo proceso que él ya había empleado con otros. Además de todo lo que ensayaba, veía montones de entrevistas y vídeos caseros privados para empaparme de los matices, los gestos y, ante todo, de su lado humano”.
A medida que estudiaba la música y la persona de su tío, Jaafar se empapó de los diversos géneros musicales. Y también comenzó a ver a Michael no solo como un visionario musical, sino como un pionero social que derribó las barreras raciales que siguen interponiéndose en el mundo de la música. “Michael siempre decía que quería que su música fuera universal, para todo el mundo”, asegura Jaafar. “Esa parece haber sido su visión desde el principio, unir a la gente a través de la música. No quería que las grandes corporaciones definiesen la música que debías escuchar. Luchó por ello y eso abrió caminos para todos los artistas que vinieron detrás”.
“Uno de los momentos más emotivos de toda mi carrera –confiesa el productor– fue el día en que le enseñé la prueba en pantalla de Jaafar a la madre de Michael, Katherine. Su reacción lo dijo todo. Me pidió que me acercase y simplemente me dijo: 'Es Michael'. Y yo le contesté: 'Es cuanto necesito oír'”, recuerda King.
