Christopher McQuarrie ganó un Oscar por su rompedor guión del thriller Sospechosos habituales. Ahora repite colaboración con Bryan Singer coescribiendo el libreto de Valkyria, película histórica sobre una conspiración para matar a Hitler, que también ha producido.
El cine basado en hechos reales suele ser un género encorsetado por la necesidad de guardar cierta fidelidad a lo narrado. ¿Cómo se las ingenió para acometer esta historia?
Lo que hicimos fue marcar una norma desde el principio. Íbamos a centrarnos en los sucesos del 20 de junio de 1944. No era una película acerca del coronel Claus von Stauffenberg, sino de los sucesos que ocurrieron ese día. Así que toda la historia que incluimos en la película era para que esos sucesos del 20 de junio se mostraran del modo más claro posible. Como resultado de este enfoque tuvimos que tomarnos ciertas libertades, hacer una compresión del tiempo. Pero nos dimos muy poco margen en cuanto a esos sucesos.
La película fue idea suya. ¿Por qué se la ofreció a Tom Cruise?
Antes de conocerle no sabía qué pensar de él. Cuando escribimos el guión, no pensaba en ningún actor concreto para la película. Es un tema muy difícil, y no creíamos que fuera algo que pudiera interesar a los estudios, no creíamos que fuera muy comercial. Así que lo escribimos un poco como un ejercicio, porque era lo que nos interesaba realmente, y no porque pensáramos que iba a tener un futuro. Y cuando Bryan Singer se interesó por el proyecto, se lo llevamos a United Artists, y a Tom como la cabeza del estudio, no como actor. Así que cuando quedamos con él, no le estábamos pidiendo que protagonizara la película. Fue un proceso que evolucionó a raíz de varias reuniones que tuvimos. Era evidente que podía ser muy bueno para el papel, y él tenía claro que quería estar en la película, pero no queríamos imponer nada.
Entonces, ¿quién le ofreció el papel?
Nadie lo dijo, fue en algún momento de la segunda o tercera reunión, alguien empezó a referirse al personaje como ‘tú’ —por Tom— y él empezó a referirse al personaje como ‘yo’ en vez de cómo ‘él’. Así fue como sucedió.
El guión lo escribieron a dos manos, Nathan Alexander y usted. He oído que él se centraba más en la parte documental y usted en la dramática. ¿Es correcto?
Sí. Nathan nunca había escrito un guión, pero es que nunca pensamos que la película se fuera a hacer. Así que yo le dije que escribiera lo que quisiera, sin preocuparse del contenido, del presupuesto, longitud, o de si era muy dramático o no. Simplemente le dije que tenía que ser muy fiel a los hechos. Así que lo que él me dio fue un documento muy denso. Yo lo tomé, y lo reescribí para convertirlo en una película y hacer que fuera lo más entretenido posible. Luego se lo devolví a Nathan, y arregló todo lo que yo había destruido al convertirlo en una película dramática. Así íbamos de un lado a otro. Él escribía lo más riguroso posible y yo lo más entretenido que podía, y el péndulo se fue equilibrando.
Costó 75 millones de dólares y, por el momento, la película funciona en taquilla.
Sí, estamos muy contentos. Ha superado los 80 millones en Estados Unidos.
Espero que ganen más, aunque ahora estamos en tiempo de crisis… ¿Afecta a la industria del cine?
Creo que está teniendo el efecto inverso. Tradicionalmente, los tiempos de crisis económica son muy buenos para la industria del cine, porque es un entretenimiento más barato y cercano. Las personas van para evadirse. Estas últimas navidades, que han sido tiempos muy duros, ha sido la época más exitosa y competitiva. Es desafortunado lo que voy a decir, pero esta crisis económica es buena para el cine.
¿Tienen algún tipo de presión por parte de los sindicatos?
Bueno, considerando que es un negocio donde trabajas el 90% del tiempo por tu cuenta, no se nos puede echar. Yo ahora mismo no tengo trabajo, así que...
Me llaman la atención los matices en los personajes de la película. Me gustaría saber hasta qué punto se ha tomado libertades al componer su personalidad.
Creo que los personajes que hemos dibujado más libremente son el doctor Carl Goerdeler, interpretado por Kevin McNally. A él lo hemos pintado como el antagonista, y sí que tuvo conflictos con Stauffenberg, pero su relación fue mucho más compleja. No podíamos hacerlo todo. El otro personaje con el que nos hemos tomado alguna libertad es el coronel Mertz von Quirnheim Quirnheim, interpretado por Christian Berkel. Realmente él se involucró en la historia con más anterioridad, pero lo combinamos con otro personaje que trajo los explosivos dentro de la conspiración. Lo que ocurrió originalmente es que todo estaba nivelado, era muy difícil compaginarlo. Las escenas estaban tan llenas que pensamos reducir el tamaño de los personajes, y hacer que fueran mucho más vivos en la gran pantalla. Queríamos tomar aspectos que resaltaran en la gran pantalla.
Ha ganado un Oscar como guionista y ahora produce. ¿Por qué ha empezado a producir, simplemente para tener más trabajo?
No, fue un poco por accidente.
¿Ha empezado con esta película?
Sí, ésta es la primera vez que produzco. He estado adjunto, pero ésta ha sido la primera vez que he estado en todo el proceso. Lo que hice fue desarrollar el guión, tratar con el director, desarrollar el proyecto con United Artists con anterioridad a la película. Así que, una vez que hice esto, había cumplido una misión del productor. Yo tenía otra película que iba a dirigir, The Stanford Prison Experiment, así que básicamente, una vez acabado el proceso que he dicho antes, yo iba a dejar Valkiria para dirigir la otra película. Pero como el estudio vio que yo estaba haciendo la labor del productor, insistió para que me quedara y acabara la película. Así que pensé que mi trabajo como productor en la película iba a ser más o menos el de trabajar con el guión a lo largo de la película. Pero a medida que fue avanzando, mis responsabilidades fueron mucho más allá. Trabajé mucho con Gilbert Adler, el otro productor, y él tiene mucha experiencia y me ayudó mucho. También pasé mucho tiempo trabajando con el gobierno alemán, con los oficiales, para asegurarme las localizaciones. Y todo esto estaba fuera de lo que yo esperaba para esta película. Cuando volvimos a casa en octubre de 2007 me encontré haciendo muchos trabajos de postproducción, mucho más de lo que hubiera hecho antes. Fueron las circunstancias.
¿Tom Cruise también ha trabajado como productor?
El papel de Tom en United Artists, es el de un accionista. Pero su papel en la película era como actor y él insistió en que fuese así. Así que no se una producción Wagner-Cruise, que es una entidad separada de United Artists. Y Tom insistió en que fuera una película de United y que él estaba allí para apoyarla. Se podía haber impuesto como cabeza de estudio y haber dicho: “Mira soy Tom Cruise y esto se hace así y asá”. Pero nunca lo hizo.
Kenneth Brannagh ha dicho de él que es muy profesional…
Sí, es un actor muy generoso y también un buen director. Tiene una comprensión asombrosa de la historia. Por algo habrá hecho tantas películas de éxito. Comprende muy bien este proceso. Está muy involucrado y conectado.
En la actualidad hay muchas películas sobre el nazismo. ¿A qué cree que se debe? ¿Puede que tenga algo que ver con la identificación sencilla que hay de ‘los malos’, y que resulta más difícil apuntar a otros totalitarismos?
No lo sé. Hay otras historias que me han atraído bastante, y que he desarrollado sobre otros regímenes. Pero el porqué volvemos siempre a la Segunda Guerra Mundial creo que se debe a que es algo que se ha documentado tan bien, que está tan vivo, es tan terrible. Y creo que seguimos intentando comprender, y por eso regresamos una y otra vez. Tratamos de comprender ese pasado.
¿Estás decepcionado por no haber sido nominado al Oscar?
No. No hemos llevado una promoción pensando en los Oscar. Supimos desde el principio que la película estaba siendo mirada con lupa. Hemos tenido muchas muchas críticas antes de que las personas pudieran ver la película.
Yo he leído buenas críticas…
Bueno, es verdad, pero creo que antes hubo muchos rumores descontrolados que iban a más. Por ejemplo: cuando buscábamos la localización del búnker, nunca se nos prohibió oficialmente. Hubo resistencia, porque había preocupaciones inevitables relacionadas con el hecho de que una producción americana pudiera no tratar el monumento Bender con respeto. Llegué a Los Ángeles y ya habían publicado que nos habían prohibido rodar en Alemania, algo que no era cierto. Fueron muchos rumores que se magnificaron tanto, que incluso las circunstancias más cotidianas que ocurren en todas las películas se descontrolaron. Y creo que fue como una mentalidad de corta y pega. Nadie nos llamó para preguntar nada. Alguien lo escribía, y luego los demás lo copiaban en otro sitio. El mundo de la ‘blogosfera’ en internet. Y esto es algo que está fuera de control. Cuando volvimos a Estados Unidos supimos que ver la película objetivamente iba a ser una tarea muy difícil. Sabíamos que una campaña para los Oscar necesita de mucho dinero y sabíamos que la película no se iba a juzgar con justicia.
