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Biografía

Tom Cruise

Tom Cruise

58 años

Tom Cruise

Nació el 03 de Julio de 1962 en Syracuse, Nueva York, EE.UU.

Espíritu ganador

01 Mayo 2004

Es el actor más querido, al que más se ha visto en las carpetas de las chicas del instituto, pero también el más vapuleado por los inventores de rumores. Se enfrenta a los periodistas en los tribunales, pero es el rey de la taquilla. No le han dado ningún Oscar, a pesar de sus tres nominaciones, ni la crítica se ha deshecho en elogios con ninguno de sus papeles, pero lo cierto es que siempre resulta creíble, y hasta ahora no ha resultado decepcionante en ninguno de sus papeles. Le debe la popularidad al público juvenil, y los cronistas predecían un estrellato corto, pero lo cierto es que sigue arrasando en las taquillas. Estamos hablando de Tom Cruise, el tipo que recientemente rompió el corazón de los españoles al anunciar que en enero terminó su relación con nuestra Penélope Cruz.

Asegura que está “en un buen momento”, pero lo cierto es que desde que comenzó su carrera cinematográfica, siempre ha estado en un buen momento. Prefirió el papel de Nathan Algren, en El último samurái, al que finalmente interpreta Jude Law, en Cold Mountain, que le ofrecieron a él primero: puso tantas exigencias, que finalmente le descartaron. Explica esta decisión por su fascinación por la cultura oriental. “me fascina el espíritu del Bushido, el código de honor samurái, que enseña a tener fuerza, compasión e intensa lealtad”. Y aunque no obtuvo la ansiada nominación al Óscar con la que soñaba, la respuesta de su público ha sido la de siempre: llenar las salas.

Thomas Cruise Mapother IV nació en Syracuse (Nueva York), el 3 de julio de 1962. De pequeño tuvo dificultades en el colegio, por culpa de su dislexia. “Tenía que esforzarme más que los otros niños, y prestar mucha atención. Puse mucho empeño en superarme leyendo todo lo que caía en mis manos, aunque leo más despacio que otras personas”, recuerda el actor. Su progenitor, Thomas III, ingeniero, les abandonó a él, su madre –una actriz frustrada reconvertida en maestra–, y sus tres hermanas cuando tenía 12 años, sin siquiera pasarles una pensión. Para ayudar en casa, muy joven se pone a trabajar como repartidor de periódicos. Atraído por la calidad de la enseñanza, ingresó en un seminario franciscano de Cincinatti, donde se planteó tomar los hábitos, hasta que a los 18 años decidió que lo suyo era ser actor. Para ello, se traslada a Nueva York capital, donde ejerce todo tipo de trabajos para pagarse la academia de interpretación. Cuando acabó, no le faltaron ofertas de pequeñas intervenciones en cine. Fue seleccionado como extra en Taps, más allá del honor, pero dejó tan deslumbrado al director, Harold Becker, por su perseverancia, que decidió darle un papel protagonista, junto a otras dos jóvenes promesas, Sean Penn, y Timothy Hutton, con los que terminó compartiendo apartamento en Los Ángeles. Fue Francis Ford Coppola quien le daría su oportunidad de oro, como secundario en Rebeldes, en la que el cineasta descubrió a una importante hornada de jóvenes actores que fue denominada “brat pack”, es decir, atajo de mocosos, del que formaban parte Matt Dillon y Rob Lowe, entre otros. Como protagonista, arrasó entre el público más joven, con Risky Bussiness. Desde entonces el éxito ha sido su compañero inseparable, y asegura no tener miedo a estrellarse. “Estoy convencido de que el fracaso no tiene tanta importancia. Eso me permite sobreponerme al miedo y salir adelante. También sé que si pretendo que algo salga bien, tengo que trabajar mucho para lograrlo”, ha explicado.

Con los hermanos Scott tuvo una suerte desigual. A las órdenes de Ridley Scott protagonizó Legend, uno de los grandes descalabros del autor de Blade Runner, pero Tony Scott le convirtió en icono juvenil con Top Gun, la cinta que hizo soñar a los adolescentes de la época con convertirse en pilotos de caza. Y desde entonces, Cruise sigue en lo más alto de los cielos, gracias a que ha sabido dirigir su carrera aún mejor que los cazas de la película. A partir de ese momento, Cruise alterna producciones dirigidas al público juvenil, como Cocktail, con trabajos de prestigio, como El color del dinero, de Martin Scorsese, en la que el intérprete no desmerecía frente a un mito viviente, Paul Newman, aunque quedó tan impresionado por el veterano actor, que durante un tiempo se notaba que intentaba imitar sus gestos. Algo similar le ocurrió cuando trabajó con otro grande, Dustin Hoffman, en Rain Man. Siguió así mucho tiempo, participando en productos muy comerciales, como Días de trueno o Un horizonte muy lejano, pero también en otros más arriesgados, como Algunos hombres buenos, de Rob Reiner, La tapadera, de Sidney Pollack o Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan. La primera nominación al Óscar le llegó con Nacido el 4 de julio, por su esforzada interpretación de Ron Kovitz, un auténtico veterano de Vietnam postrado en una silla de ruedas. Poco después del rodaje de esta cinta, asombró a la comunidad médica, asegurando que la Iglesia de la Cienciología, en la que ingresó convirtiéndose en uno de sus miembros más ilustres, le había curado de su dislexia. Con la taquillera Misión imposible, también protagonizada por él, inicia una sólida carrera como productor, junto a su socia, Paula Wagner, con la que sacaría adelante títulos como Narc, Los otros o la reciente El precio de la verdad. Un par de años estuvo concentrado en su trabajo con Stanley Kubrick, en Eyes Wide Shut, pero la crítica sólo tuvo palabras para Nicole Kidman, que desde entonces es la número uno. Lo cierto es que se le dio mejor interpretar a un turbio individuo, muy diferente al resto de sus personajes, en Magnolia, que fue su tercera nominación al Oscar (la segunda fue por Jerry Maguire). Tras cumplir los cuarenta, trata de mantenerse como actor maduro, y para ello, nada mejor que seguir trabajando con los grandes: Spielberg, en Minority Report, el reputado artesano Edward Zwick, en El último samurái, y Michael Mann, en el thriller Collateral, cuyo rodaje acaba de concluir. Y por si acaso, una apuesta sobre seguro, la tercera parte de Misión: Imposible, prevista para 2005, y que será dirigida por Joe Carnahan, descubierto por la estrella en Narc.

Filmografía
Top Gun: Maverick

2020 | Top Gun: Maverick

Después de más de treinta años de servicio como uno de los mejores aviadores de la Armada, Pete "Maverick" Mitchell (Tom Cruise) se encuentra dónde siempre quiso estar, sobrepasando los límites como un valiente piloto de prueba y esquivando el avance en su rango que lo emplazaría en tierra. Durante el entrenamiento a un destacamento de graduados de Top Gun para una misión especializada, Maverick se tropieza con el Teniente Bradley Bradshaw (Miles Teller), distintivo: "Rooster", el hijo del difunto amigo de Maverick, y el Oficial de Intercepción de Radar, el Teniente Nick Bradshaw, conocido como "Goose". Enfrentándose a un futuro incierto y a los fantasmas de su pasado, Maverick se ve envuelto en una confrontación con sus miedos más profundos, culminando en una misión que exige el máximo sacrificio de aquellos que serán elegidos para volar.

Misión imposible: Fallout

2018 | Mission: Impossible - Fallout

Ahora, el agente del IMF Ethan Hunt se enfrenta a Los Apóstoles, discípulos del anarquista Solomon Lane, al que logró capturar en el pasado. Mientras trata de evitar que se hagan con tres núcleos de plutonio, deberá elegir entre arriesgarse a perder el maletín que los contiene, o dejar morir a Luther, uno de sus hombres. Sexta entrega de la saga que lleva al cine la serie televisiva, creada por Bruce Geller, que tuvo un gran éxito entre 1966 y 1973. Vuelve a hacerse cargo de la realización y el guión Christopher McQuarrie, oscarizado por el libreto de Sospechosos habituales, que colabora muy frecuentemente con Tom Cruise en los últimos años, ya sea sólo como escritor (La momia, Valkiria) o también como realizador (Jack Reacher). En el primer tramo cocina el relato a fuego lento, para colocar bien las piezas, y desarrollar a los personajes, ya que a diferencia de los dos primeros filmes, aquí se da mucha importancia al elemento humano, por ejemplo se explica de una vez el final del matrimonio del protagonista con el personaje interpretado por Michelle Monaghan desde la tercera. La trama quizás resulta a veces un poco farragosa (conviene estar atento). Pero pronto abundan las secuencias que ofrecen la esperada espectacularidad, como un plano secuencia técnicamente brillante, que muestra un salto en paracaídas, todo indica que rodado por el propio Cruise, o una trepidante persecución en las calles de París, que en la realidad sí que sería una misión imposible, debido al enorme tráfico a todas horas de la capital francesa, pero no importa, porque en esta franquicia el espectador suspende con gusto la incredulidad, aquí los cambios de cara con sofisticadas máscaras vuelven a estar a la orden del día. Sobresale –por su combinación de tensión y humor– un combate que tiene lugar en el cuarto de baño del Grand Palais de la ciudad gala. La trama se articula en torno a la importancia de cada individuo, incluso cuando se tiene que elegir entre su vida o la de una multitud, por lo que Ethan Hunt no sería un superhéroe sin sentimientos al estilo de James Bond. 22 años desde el título iniciático, Cruise demuestra estar en forma para encarnar a este personaje, que conoce al dedillo, y que ha crecido emocionalmente en los últimos títulos. Está bien acompañado por habituales, como Simon Pegg, que aporta otra vez humor, el duro Ving Rhames (Luther), Rebecca Ferguson (como la agente Ilsa Faust), Sean Harris (el perverso terrorista Solomon Lane), y se acierta con los recién llegados Angela Bassett (directora de la CIA) y Henry Cavill (uno de los subordinados de esta última).

7/10
Barry Seal: El traficante

2017 | American Made

Película basada en hechos reales, sigue la trayectoria del piloto de aviones Adler Berriman Seal, más conocido como Barry Seal. Amante de las emociones fuertes, le aburre su trabajo de piloto comercial de la TWA, o su vida familiar, está casado con una mujer preciosa y tiene dos niñas. Por eso se presta a pequeños trapicheos, como entrar tabaco cubano de contrabando. El hecho no pasa inadvertido a Monty Schafer, agente de la CIA, que le ficha a mediados de los 70 para pilotar una avioneta y tomar fotos de los campamentos de insurgentes revolucionarios en distintos países de Centroamérica. Una cosa llevará a la otra, y narcotraficantes del cartel de Medellín acuden a él para que introduzca su droga en Estados Unidos. Comienza una espiral loca y muy peligrosa de encargos del gobierno, tratos con guerrillas y militares corruptos, y manejos con los narcos, donde los dólares le salen a Barry por las orejas, pero al precio de poner en peligro su vida y la de los que le rodean. Doug Liman es conocido sobre todo por sus incursiones en la entretenida saga Bourne. Además hizo con Tom Cruise la cinta de ciencia ficción Al filo del mañana, y ya abordó una historia de espías basada en personajes auténticos en Caza a la espía. Con tal "background", se diría que es la elección perfecta para dirigir Barry Seal: El traficante, que se apunta a la moda de series como Narcos o películas como Escobar: El paraíso perdido. Sin embargo, el tono de farsa que imprime a la historia el guión del desconocido Gary Spinelli, quizá ha descolocado a Liman, que no sabe manejarlo, la sátira que se puede ver en la pantalla resulta muy superficial y tontorrona. En sus manos la ironía y la mirada cínica lindan demasiado cerca de lo grotesco, y tampoco ayuda la composición de Tom Cruise, con su aire de travieso boy-scout perpetuamente joven, y cuyas motivaciones, más allá del sabor de la aventura, no se explican bien. Así las cosas, se echa en falta un mínimo punto de vista moral, libertad, corrupción, adicciones, familia, asesinatos, son temas tratados demasiado a la ligera. De modo que sí, tal vez las cosas ocurrieron más o menos como se nos cuentan, con disparates como que las armas de la contra nicaragüense iban a parar a los narcos colombianos, y los supuestos luchadores de la libertad traficaban con la droga de éstos; o que un pueblucho tuviera su calle principal repleta de bancos para albergar la fortuna que acumulada por Seal, que literalmente le desborda. Pero la acumulación de momentos surrealistas, la presentación de la mujer "florero" que encarna Sarah Wright, o la idiotez estadounidense elevada a la enésima potencia, una autoflagelación digna de ser estudiada por un psicoanalista, resulta irritante por exagerada, hay desequilibrio y se echa en falta el necesario punto de gracia.

5/10
La momia (The Mummy)

2017 | The Mummy

El caradura Nick Morton, miembro de los Navy Seal, aprovecha su destino en Irak, en teoría con el objetivo de localizar terroristas, para robar tesoros que puedan garantizarle un buen dinero en el mercado negro, con ayuda de su buen amigo, el sargento Vail. Acaba descubriendo con la arqueóloga Jenny Halsey una tumba ancestral que a pesar de su localización, parece egipcia. Corresponde a Ahmanet, una mujer embalsamada viva, que tiene la capacidad sobrenatural de volver a la vida. Universal se ha planteado resucitar a los míticos monstruos con los que el estudio aterrorizó a los espectadores en los años 30. La idea consiste en entrecruzar filmes, en el llamado Dark Universe, mera imitación de la fórmula que tan buenos resultados le ha dado a Walt Disney con los personajes de Marvel, y que también se esfuerza en trazar Warner con los de DC. Al fin y al cabo el estudio ya fue pionero en mezclar a sus personajes, en títulos como Frankenstein y el hombre lobo y La zíngara y los monstruos. En un principio iba a formar parte de la saga Drácula, la leyenda jamás contada, pero finalmente ha quedado descartada, por lo que La momia sería la primera entrega. Revisa el viejo mito que dio lugar al film de Karl Freund, de 1932, posteriormente revisada por Stephen Sommers en 1999, que aportaba modernos efectos especiales, secuencias de aventura que bebían de Indiana Jones, y mucho humor. Aquí se intenta recuperar todo eso, pero con una ambientación oscura. Supone el segundo trabajo como realizador del veterano productor y guionista Alex Kurtzman, que no consigue ni de lejos el ritmo, la socarronería y la eficacia del film de Sommers. Puede servir como entretenimiento menor, al tratarse de un trabajo técnicamente impecable, con grandes estrellas. Pero adolece de notables defectos, sobre todo que parte de un libreto apresurado, que hasta roba sin demasiada gracia de varias fuentes, al incluir, por ejemplo, al amigo muerto sarcástico de Un hombre lobo americano en Londres. De realización rutinaria, pues no incluye ninguna secuencia mínimamente memorable o fresca, que se recuerde al día siguiente del visionado, resulta significativa la falta de química entre Tom Cruise y su coprotagonista Annabelle Wallis; quizás ninguno de los dos acaba de creerse a sus personajes. El plantel de secundarios, entre los que se encuentra Russell Crowe, tampoco ha trabajado mucho para dar personalidad a los suyos. Por su parte, Sofia Boutella compone a una antagonista bastante plana, por sí misma insuficiente para crear tensión, y que desilusionará sobre todo a quienes conozcan los trabajos de Boris Karloff y Arnold Vosloo, que precisamente justificaban muy bien a sus villanos.  

5/10
Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás

2016 | Jack Reacher: Never Go Back

Segunda entrega cinematográfica de las andanzas del antiguo y taciturno policía militar Jack Reacher, protagonista de un montón de libros escritos por Lee Child, el adaptado en esta ocasión parece que hace el número 18 de la saga. La novedad reside en mostrar que el bueno de Jack tiene, después de todo, su corazoncito. En efecto, cansado de vagar solo por ahí, decide ir a conocer a la comandante Susan Turner, un contacto en Washington con la que ha colaborado a distancia para resolver algunos casos, quizá podrían salir a cenar y tal. Pero se encuentra con que ha sido detenida, acusada falsamente de alta traición. Su abogado le explica que estaba llevando a cabo una investigación sobre un feo asunto de tráfico de armas en Afganistán, y sus dos agentes sobre el terreno fueron asesinados. Todo apunta a que no hay ninguna voluntad por esclarecer los hechos, y Jack facilitará la fuga de Susan, pues existe una conspiración para liquidar a todo el que sepa demasiado sobre la investigación de la comandante. Un mercenario dirige la persecución de los fugados, y descubre un inesperado punto flaco en Jack: una supuesta hija adolescente, cuya existencia desconocía. Edward Zwick sustituye en la dirección y coautoría del guión a Christopher McQuarrie, al que no obstante se le ha concedido el crédito de productor ejecutivo. Seguramente la trama no es tan sólida como la del film original, aunque se trata de conservar el sentido del humor, las sorpresas –no lo son mucho en esta ocasión– y la química entre personajes, esta vez entre Tom Cruise y Cobie Smulders, a la que se suma la tercera en discordia-concordia, Danika Yarosh, que da vida a la hija, sobre la que mientras se mantienen las dudas sobre si realmente lo es, se le conceden rasgos que haría pensar en aquello de "tal palo, tal astilla". Algunas escenas están muy bien escritas, como la del arranque con la pareja policial que pretende arrestar a Jack. Otras, aunque sean muy espectaculares –el clímax durante el desfile de Halloween–, resultan más forzadas, parecen obedecer a la exigencia de que hay que terminar la película con una gran traca final.

6/10
Misión imposible: Nación secreta

2015 | Mission: Impossible - Rogue Nation

En esta ocasión, se cierra la Fuerza Misión Imposible y sus funciones son asumidas por la CIA. A pesar de todo, el agente Ethan Hunt, de nuevo ayudado por William, Benji y Luther, trata de desarticular una organización encubierta de espías renegados conocida como Nación Secreta. Sus responsables consiguen capturar a Hunt pero escapa con ayuda de Ilsa Faust, una misteriosa mujer infiltrada entre sus filas. La saga iniciada por Brian de Palma ha contado posteriormente con directores muy variopintos que han dejado su sello personal, desde el hongkonés John Woo (el más decepcionante), pasando por el televisivo debutante en cine J.J. Abrams (que se ha mantenido como productor de las siguientes entregas) y el especialista en dibujos animados que se adentraba por primera vez en el campo de la imagen real Brad Bird. Toma el testigo en la quinta entrega Christopher McQuarrie, guionista oscarizado por Sospechosos habituales, con el que Tom Cruise ha hecho buenas migas después de que le escribiera Valkiria y le dirigiera en Jack Reacher. Como se esperaba, McQuarrie se basa sobre todo en un guión muy bien hilvanado, con logrados giros de tuerca, que recupera con gran frescura algunos tópicos del cine de espías: la agente infiltrada, la burocracia en los despachos, etc. También se luce como director, y compone algunas secuencias adrenalíticas, especialmente la del avión en la apertura, la que se desarrolla en la ópera de Viena al ritmo de "Turandot", de Giacomo Puccini, y una brillante persecución de motos. Abundan esta vez los homenajes a la serie original (el mensaje que se autodestruye y las máscaras). A sus 53 años, tiene su mérito la vitalidad exhibida por Tom Cruise, que ha participado al máximo en las secuencias de acción, y cumple nuevamente como Ethan Hunt. Está muy bien secundado por Jeremy Renner, Ving Rhames y el excelente contrapunto cómico del film Simon Pegg. Gran acierto en el fichaje de los recién llegados Alec Baldwin (jefe de la CIA), y sobre todo la sueca Rebecca Ferguson, vista hasta ahora a nivel internacional en Hércules y poco más, pero que tiene por delante un prometedor futuro.

7/10
Al filo del mañana

2014 | Edge of Tomorrow

Doug Liman, responsable de filmes estimulantes como El caso Bourne, primera entrega de la saga de espías, y de otros decepcionantes, como Jumper, dirige Al filo del mañana, superproducción futurista destinada a arrasar en las taquillas. Adapta libremente la novela "All You Need Is Kill", del japonés Hiroshi Sakurazaka. En Al filo del mañana, Cage, desertor de una guerra que enfrenta a la humanidad con una letal fuerza alienígena, queda atrapado en un bucle temporal, de tal forma que cada vez que muere vuelve a despertar a la misma hora. Con ayuda de Rita Vrataski, heroica combatiente que tiene la clave de lo que le está ocurriendo, tratará de aprovechar la ventaja que le da saber lo que va a suceder para detener al enemigo. Cumple sobradamente su objetivo, con secuencias de acción llamativas, sobre todo la que se repite constantemente, que viene a ser la alternativa al desembarco en playa de Omaha en Salvar al soldado Ryan, pero con monstruos del espacio exterior y armamento sofisticado. Los efectos especiales y los diseños de criaturas y máquinas de Al filo del mañana no revolucionarán el género pero son lo suficientemente eficaces. El guión de Al filo de la mañana –más inteligente y agudo de lo habitual en este tipo de blockbusters– aparece firmado por tres profesionales, entre ellos Christopher McQuarrie, oscarizado por Sospechosos habituales, y cuyo nombre parece en los últimos tiempos ligado a Tom Cruise (Jack Reacher, Valkiria). Este equipo le saca mucho jugo al punto de partida, que como Una cuestión de tiempo bebe claramente de Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, esta vez en clave de ciencia ficción. También se dan aquí repeticiones temporales que dan pie a ingeniosos recursos del protagonista para avanzar en su objetivo. Se aprecia el esfuerzo de Cruise por no repetirse a sí mismo, pues en esta ocasión da vida con bastante corrección a un cobarde forzado a convertirse en héroe, distanciado de sus personajes habituales. También Emily Blunt sorprende en cierta medida con un registro de mujer guerrera a priori fría y deshumanizada. Ambos están muy bien respaldados con secundarios de la talla de Brendan Gleeson (el general al mando de la operación) y Bill Paxton (un sargento que pone en vereda al personaje de Cruise).

6/10
Oblivion

2013 | Oblivion

Futuro distópico. En el año 2077 la Luna ha sido destruida y la Tierra sufre una contaminación nuclear, debido a una guerra alienígena que al final ganaron los humanos. Los supervivientes han debido exiliarse a otros planetas, y unos pocos elegidos quedan destinados a la Tierra controlando los drones que obtienen valiosos recursos naturales. Uno de ellos es Jack Harper, que junto a su compañera Victoria, realiza su misión después de que a los dos les borraran la memoria, una acción que se supone facilita su arduo trabajo. Mientras ella realiza las tareas asignadas desde Control de modo metódico, él empieza a cuestionarse todo y a hacerse preguntas sobre el que fuera su hogar, la Tierra. Película basada en un relato de ciencia ficción del director Joseph Kosinski, que se convertiría también en novela gráfica. Con Oblivion Kosinski demuestra que puede hacer películas más interesantes que Tron Legacy, todo lo visualmente asombrosa que se quiera, pero esencialmente hueca y tediosa. Aquí conjuga la imaginería y el diseño espectaculares con una trama medianamente entretenida y de tintes apocalípticos, que contiene guiños a La guerra de las galaxias, 2001: una odisea del espacio y Matrix, entre otros títulos, pero sin renunciar a la personalidad propia. Oblivion maneja ideas como la manipulación, la aceptación pasiva del estado de las cosas y el uso de la libertad para labrar el propio destino, con un telón de fondo de la Tierra hecha pedazos, metáfora muy presente en el cine actual para hablar de los desafíos que debemos afrontar en nuestra contemporánea sociedad. Y lo hace sin complicarse demasiado la vida, de modo que pese a paradojas y sorpresas argumentales discutibles, en el fondo tenemos una historia muy sencilla, donde quizá lo más flojo es lo relativo a los rebeldes, un grupo de personajes zarrapastrosos sin demasiado interés, véanse al desganado Morgan Freeman fumándose literalmente un puro, o a Nicolaj Coster-Waldau en plan desconfiado y tal. De modo que el rey de la función es Tom Cruise, con sus princesas Olga Kurylenko y la poco conocida Andrea Riseborough. Ahí hay espacio para hablar del amor, e incluso hacer un guiño romántico a Tú y yo en el Empire State Building.

6/10
Rock of Ages (La era del rock)

2012 | Rock of Ages

Sherrie es una joven rubia, de ojos azules, que llega a Los Ángeles procedente de Oklahoma cargada de sueños. Es amante del rock y la suerte le sonríe nada más llegar cuando conoce a un Drew, camarero en el mítico bar de Sunset Strip donde debutó el gran Stacy Jaxx, estrella inigualable del Rok n' Roll. Sherrie se enamora de Drew y es contratada para trabajar en el local. Todo es perfecto. Sin embargo, muy pronto se da cuenta Sherrie de que la suerte te puede dar la espalda el día menos pensado. No funciona esta comedia musical dirigida por Adam Shankman (Hairspray), cuyos elementos estaban perfectamente elegidos para diseñar el éxito, al menos comercial. ¿Qué falla, entonces en Rock of Ages (La era del rock)? En el cine hay tópicos, vale, no pasa nada, pero cuando absolutamente toda la historia sigue los raíles de lo más convencional hasta llegar el destino más previsible, la cosa pasa a convertirse en algo difícil de tragar, un mejunje acaramelado, buenista y cursi, por mucho que se disfrace de cueros, gritos y chicas semidesnudas. Es inimaginable lo que pensarán de este musical los auténticos amantes del rock. Mejor que ni se les ocurra verlo. Es verdad que Rock of Ages (La era del rock) es ante todo una comedia, cine al más puro estilo frívolo hollywoodiense y que no hay que hacerse grandes ilusiones, pero, por favor, si vemos que la chica perfecta, rubia y de ojazos azules llega a Los Ángeles para triunfar en el rock, que se enamora la primera noche de un chico que sueña lo mismo y que precisamente trabaja en un local que es un templo clásico del rock duro, si un malentendido acaba con su amor, si la gran estrella rebelde lo que desea en el fondo es el amor verdadero, si los viejos rockeros de cuero puede que sean de la otra acera, si la alcaldesa anti-rock es en realidad una groupie de corazón, si los sueños han de romperse con un trabajo de stripper, si el agente de la estrella resulta ser un aprovechado sin escrúpulos, si la periodista de gafitas se convierte en una gata en celo, etc., etc., la cosa entonces se hace prácticamente insostenible. ¡Si hasta la protagonista llega en un autobús Greyhound! Llegados a este punto lo único que se salva de Rock of Ages (La era del rock) es... la música. Aunque tampoco es que sea memorable, para nada, e incluso a menudo está demasiado presente. La narración está planteada con el aire fantasioso de otros musicales modernos, en donde la puesta en escena cambia de repente, suenan los acordes, los focos modifican su color e intensidad y todo parece un sueño mientras todo el mundo se pone a cantar y bailar, etc. A lo largo del metraje escuchamos de ese modo un gran puñado de temas clásicos, entre los que pueden destacar "I Want to Know What Love Is" (interpretado por Tom Cruise y Malin Akerman), "Waiting for a Girl Like You" (con Julianne Hough y Diego Boneta) o “Here I Go Again”. En cuanto al reparto, es de justicia afirmar que Tom Cruise pone toda la carne en el asador, que la joven Julianne Hough (Footloose (2011)) es expresiva y no lo hace nada mal, y también que Paul Giamatti y Alec Baldwin siguen manteniendo el tipo. En cuanto a los demás, mejor ni mentarlos, sobre todo a Catherine Zeta-Jones... Hay que ver lo que ha cambiado esta mujer.

4/10
Jack Reacher

2012 | Jack Reacher

Lee Child (pseudónimo del británico Jim Grant) creó a su personaje Jack Reacher en su novela "The Killing Floor", de 1997. Desde entonces lo ha recuperado en numerosas secuelas y precuelas que han llegado a convertirse en superventas. No resulta extraño que se hayan llevado sus peripecias a la pantalla, en un film que apenas oculta una evidente voluntad de dar pie a una franquicia, que versiona en concreto "Un disparo", uno de los libros más populares. Un francotirador dispara a sangre fría a los transeúntes. Con seis disparos, acaba con la vida de cinco personas. Ha dejado evidencias tan claras que la policía le atrapa enseguida, pero durante el interrogatorio se limita a escribir una nota en la que pide que traigan a un tal Jack Reacher. Éste resulta ser un críptico individuo, antiguo oficial de la policía militar que mora casi sin dejar rastro por territorio desconocido. Cuando de improviso aparece le presta ayuda a Helen, joven idealista que actúa como abogada defensora del reo, pese a que paradójicamente su padre, Alex Rodin, el Fiscal del Distrito, ejerce la acusación. Jack Reacher supone el segundo largometraje como realizador de Christopher McQuarrie, reputado libretista oscarizado por Sospechosos habituales. Llega a las pantallas doce años después de Secuestro infernal, su ópera prima. McQuarrie ha cuidado al máximo los diálogos, y maneja muy bien la historia, dosificando la intriga, y ofreciendo las suficientes dosis de espectacularidad, con momentos logrados, como la persecución de coches y el climax final. De fondo, una cuestión moral de gran interés tratada en numerosas ocasiones: el hombre que tras comprobar que el sistema judicial está lleno de lagunas, decide buscarse la justicia por su cuenta. Al estar emparentada la trama con títulos como Harry el sucio, puede dar lugar al rechazo por parte de algunos espectadores, pero a todos les dará que pensar. En Jack Reacher sorprende la cuidada descripción de todos los personajes, incluidos diversos secundarios. Así se puede comprobar por ejemplo en el caso de Sandy (la poco conocida Alexia Fast), una jovencísima muchacha que a pesar de su inteligencia ha sido presionada para ayudar al bando equivocado, pintada en tres dimensiones aunque aparece en pocas secuencias. En general McQuarrie tiene a su favor una elección excelente del reparto, con buenos trabajos de Rosamund Pike (la letrada brillante y utópica), Richard Jenkins (el fiscal que parece mantener una cruzada para enviar a sus acusados a la cámara de gas) y el veterano Robert Duvall (un ex militar reconvertido en dueño de una tienda de armas). Sorprenden un par de elecciones del reparto. Por un lado, McQuarrie ha reclutado al legendario realizador alemán Werner Herzog para interpretar a un siniestro individuo, labor que logra a la perfección. Por otro lado, el también productor Tom Cruise encarna al protagonista, descrito en los libros como una mala bestia de dos metros y 110 kilos, lo que le aleja radicalmente de la imagen que ofrece el protagonista de Top Gun. Ídolos del aire. En su línea, éste no desentona, pero tampoco le saca partido a un personaje taciturno, supuestamente apartado de la sociedad, que le habría ido mejor a otros actores.

7/10
Misión imposible: Protocolo fantasma

2011 | Mission: Impossible - Ghost Protocol

  Ethan Hunt está recluido en una prisión rusa. Sus compañeros del IMF Benji y Jane planean una misión de rescate para recabar su ayuda en una situación de máxima emergencia, por la que un lunático podría hacerse con los códigos de lanzamiento de los misiles nucleares rusos. El plan de Cobalto, que así se llama el villano, es arrasar con la Tierra para empezar una nueva era. Las cosas se complican cuando el presidente de Estados Unidos activa el Protocolo Fantasma, por el que el equipo de agentes liderado por Ethan se queda sin apoyo logístico, tras quedar falsamente ligado a un atentado en Moscú. Cuarta entrega de la traslación al cine de la serie televisiva Misión imposible. Tras las películas de Brian De Palma, John Woo y J.J. Abrams, le toca el turno a un director procedente de la animación, Brad Bird, responsable de las formidables Los increíbles y Ratatouille. Demuestra Bird tener maña para trabajar en un título de acción trepidante con actores de carne y hueso, y lo cierto es que orquesta lo que se diría una atracción de montaña rusa que funciona como un perfecto mecanismo de relojería. La trama argumental es puro macguffin, salvar al mundo del villano de turno evitando que se apodere de unos códigos nucleares, aunque sí se aporta la novedad de Ethan dirigiendo un equipo de hombres desasistido de sus superiores, y nuevos agentes con sus personales razones para sentirse especialmente involucrados en la misión que tienen entre manos. Lo que no obsta para que se note, y para bien, la mano de dos guionistas hombres de J.J. Abrams con quien colaboraron en Alias, André Nemec y Josh Appelbaum. No es cuestión aquí de describir con pelos y señales el virtuosismo de las maravillosas escenas de acción y suspense que contiene la cinta, que son verdaderamente un “más difícil todavía”, y resultan muy imaginativas. Basta mencionar que se saca un enorme partido a los escenarios exóticos, reales o virtuales, principalmente Budapest, Moscú, Dubai y Bombay -de modo que sentimos que estamos en la Plaza Roja o en la torre Burj Khalifa- y que no se tiene esa sensación cada vez más frecuente en las películas de acción del “déjà vu”. Los actores están bien, con nuevos rostros bien escogidos como Simon Pegg, Jeremy Renner, Paula Patton y Anil Kapoor. A los fans de Abrams les agradará reconocer al “perdido” Sawyer en un pequeño pero jugoso papel al inicio de la cinta, todo un guiño para ellos.  

7/10
Noche y día

2010 | Knight and Day

June acude al aeropuerto en vísperas de la boda de su hermana en Boston. Un atractivo desconocido, Roy, tropieza un par de veces con él, luego coinciden en el avión. Ella ya está pensando en ligar con él, pero no imagina que, mientras va un momento al aseo, Roy se va a enfrentar al pasaje y tripulación al completo, villanos confabulados contra él para hacerse con una pila de energía inagotable. A partir de ese momento empieza una vertiginosa montaña rusa en la que se ve enredada la pobre June, donde no cabe fiarse de los “buenos”, y si en cambio de quien parece un completo neurótico, Roy.Con el título Noche y día se quiere subrayar el contraste entre el hombre sumergido en mil conspiraciones y la mujer que hasta el momento llevaba una vida tranquila. Aunque el original hacía un juego de palabras intraducible con “Knight”, que se parece a “Night”, “Noche”, pero que significa “Caballero” y es también el apellido del protagonista, que esconde su famosa pila -elemental “mcguffin” o pretexto argumental- en una figurita de la armadura de un caballero medieval. La película de James Mangold, con guión de Patrick O'Neill, tiene como claro referente el clásico hitchcockiano Con la muerte en los talones en su cóctel de acción, comedia y romance, aunque ya se sabe, las comparaciones suelen ser odiosas. En el haber del film hay que destacar el carisma de la pareja protagonista, divertidos Tom Cruise y Cameron Díaz, el primero imperturbable en su sonrisa a lo largo de sus continuas insensateces, la segunda entonándose poco a poco en su recién estrenada vida de acción. Respaldados por un competente reparto de secundarios -que incluye al hispano Jordi Mollà, villano de la función-, sostienen un espectáculo de entretenimiento puro, de ritmo frenético, al que se habría agradecido un poco más de consistencia, y no nos referimos sólo al disparate de situar los sanfermines en Sevilla. Eso sí, las secuencias de acción en Salzburgo y Sevilla son resultonas, buscando el más difícil todavía, aunque a estas alturas parece difícil innovar.

5/10
Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!

2008 | Tropic Thunder

Aunque Ben Stiller se prodiga más como actor, y es sobre todo conocido por protagonizar comedias como Algo pasa con Mary, lo cierto es que ya tiene cuatro películas como director. Empezó con la comedia dramática Reality Bites (Bocados de realidad), un intento serio de describir a la juventud del momento. Pero después dio un giro hacia la comedia alocada, que es el género donde realmente se siente a gusto, con Un loco a domicilio –el mayor fracaso de Jim Carrey–, y Zoolander, corrosiva crítica al mundillo de los modelos. Continúa esta línea ácida en esta cinta metacinematográfica, que sitúa en su punto de mira al Hollywood actual. Damien Cockburn –director británico en alza– se enfrenta a la complicada tarea de dirigir una costosa producción bélica que se rueda en una selva del sudeste asiático. La cinta reúne a cuatro grandes estrellas: Tugg Speedman –especialista en cine de acción, de capa caída–, Jeff Pornoy –protagonista de comedias simplonas y soeces muy populares, en las que interpreta todos los papeles, al estilo de Eddie Murphy–, Alpa Chino –un cantante de hip-hop– y el camaleónico actor teatral multipremiado Kirk Lazarus, que en su afán por preparar meticulosamente todos los papeles que interpreta, no dudará en someterse a una operación para cambiar el color de su piel, porque tiene que interpretar a un negro. El rodaje está a punto de irse al traste, porque el director se muestra incapaz de controlar a los protagonistas, que con sus poses de ‘divos’ se han vuelto insoportables. El productor de la cinta amenaza con cancelar el rodaje. Ante esta situación extrema, el veterano militar Four Leaf Tayback, asesor de la cinta porque se basa en sus experiencias en combate, recomienda al director que lo mejor que puede hacer es abandonar a los actores en una zona inhóspita de la jungla, para que se preocupen únicamente por sobrevivir, y grabarles, para luego montar la película a partir de vivencias reales. Hay algún que otro momento divertido, la idea inicial tiene su gracia, y el film cuenta con buenos actores, de enorme potencial cómico. Se luce especialmente Robert Downey Jr., en un personaje que parodia a grandes actores como Daniel Day-Lewis o Robert De Niro, capaces de grandes sacrificios por convertirse en los personajes que interpretan. Especialmente chocante resulta el papel de Tom Cruise, como productor calvo y obeso, estilo Torrente, radicalmente opuesto a su imagen habitual. También tiene su interés, algún apunte sobre la auténtica naturaleza de los actores, llenos de miedos, y necesitados constantemente de aprobación. Sin embargo, la idea inicial pierde fuelle enseguida. En cuanto los actores están en mitad de la jungla y se enfrentan con unos peligrosos narcotraficantes, la acción apenas avanza. No se sabe muy bien si les están grabando o no, se supone que con cámaras ocultas (¿ocultas por todos los rincones de la selva?). Sus supuestas críticas a Hollywood son de corto alcance, y quedan bastante diluidas por su constante recurso al humor soez –a veces macabro–, que se supone se denuncia. Ben Stiller apenas se molesta en disimular su interés por acaparar los momentos graciosos, y por contra desaprovecha a Jack Black, que como cómico no tiene precio, y que aquí ofrece constantemente la sensación de que daba para mucho más. Tampoco se le saca jugo a los numerosos rostros conocidos que se han prestado a hacer cameos muy poco graciosos. Ciertamente, la aparición de Tobey Maguire, haciendo de sí mismo tiene su gracia, pero resultan bastante ‘sosas’ las apariciones estelares de Mickey Rooney, Alicia Silverstone, Jennifer Love Hewitt, Jon Voight o Jason Bateman. Los planos de Matthew McConaughey se podrían suprimir y no ocurriría nada.

4/10
Valkiria

2008 | Valkyrie

África, 1943. El oficial alemán Claus von Stauffenberg es herido en acción de guerra, a resultas de lo cual pierde la mano derecha, varios dedos de la izquierda y un ojo. Ya antes de que ello ocurriera, discrepaba de los planes de Adolf Hitler, que han llevado a Alemania al desastre, además de haber propiciado crímenes abominables. Pero ahora, de vuelta en Berlín, se acentúa su convicción de que resulta preciso actuar, es su deber como soldado, patriota y católico no permanecer con los brazos cruzados. De modo que se aliará con un movimiento conspiratorio para asesinar al Führer, convocar a los reservistas, lanzar el boto de humo de un golpe de estado perpetrado por oficiales de la SS y tomar el control con el nombramiento de un gobierno provisional. Se trata de la Operación Valkiria, que deberá arrancar el 20 de julio de 1944 con un atentado en la Guarida del Lobo, en el cuartel de Ratensburg. Además del coronel von Stauffenberg, que diseña la estrategia de la operación, se encuentran conjurados en el complot el general Friedrich Olbricht, el coronel Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim y el general Ludwig Beck, entre otros. Hasta de quince atentados llegó a ser objeto Adolf Hitler, y todos terminaron en fracaso. El cine ha abordado esta oposición interna al líder nacionalsocialista en películas tan apasionantes como Rommel, el zorro del desierto, o La noche de los generales. La incursión de Brian Singer, que ya abordó la temática nazi en Verano de corrupción, adaptación de una obra de Stephen King, resulta harto afortunada. Por un lado, el guión del debutante Nathan Alexander y Christopher McQuarrie -quien ya colaboró con Singer en Sospechosos habituales- es muy fiel a los hechos históricos, que sabe describir sin caer en el embarullo incomprensible, o en la ristra de nombres que ni el espectador más atento sería capaz de retener. La narración posee un dinamismo fantástico, no hay una sola caída de ritmo. Y el suspense acerca de cómo va a discurrir la operación golpista atrapa, ya sea en la preparación del explosivo y en las dudas de los implicados, o por la desinformación acerca del alcance del atentado. Al tiempo, los personajes están muy bien descritos, con rasgos que los humanizan. Tom Cruise compone a un von Stauffenberg resuelto, que sufre por los padecimientos de Alemania, actúa en conciencia y permanece muy unido a su numerosa familia; el actor sabe encarnar su grave determinación, lo que es meritorio en alguien que por sus rasgos tiende a mostrarse risueño. Y se entienden las dudas para entrar en acción de Olbricht o Beck, el pragmatismo cobarde del general Friedrich Fromm, la frustración del general Henning von Tresckow, la confusión del mayor Otto Ernst Remer, o las presiones a que se ve sometido el general Erich Fellgiebel. Si una película merece un premio al conjunto de su reparto es ésta, están perfectamente elegidos y responden Bill Nighy, Terence Stamp, Tom Wilkinson, Kenneth Branagh, Thomas Kretschmann y Eddie Izzard, e incluso los que tienen menor presencia, David Bamber componiendo a Hitler o Harvey Friedman a Goebbels. No sólo estamos ante cine histórico de primera, respaldado por una estupenda recreación de época y la ayuda que supone rodar en escenarios auténticos, como el edificio Blender, sino que Singer se muestra muy inspirado como cineasta. Es fantástica la idea de iniciar el film con von Stauffenberg escribiendo un diario en alemán, y el modo en que se produce la transición de ese idioma al inglés (o a la lengua en que el espectador escuche la cinta). Cinematográfico y sin palabras, muy visual, resulta ver al protagonista en su hogar, mirando a su esposa e hijos, no hace falta decir nada para saber que por ellos debe tomar importantes decisiones; también, casi a renglón seguido, es muy gráfico el momento del bombardeo mientras suena un disco con la música de Wagner, ese vinilo rayado que enlaca con la idea de la operación Valkiria; y las mutilaciones de von Stauffenberg son utilizadas lo justo, con ingenio, ese 'hail, Hitler', o la torpe manipulación de una cartera. Visto el brío vigoroso de Singer en este film no podemos sino hacer votos para que deje para otros los cuentos de superhéroes y él se dedique a contar historias más dramáticas y hondas, tiene talento de sobra para hacerlo.

8/10
Leones por corderos

2007 | Lions for Lambs

Película de interesante trasfondo político y social, con trama a tres bandas. Janine, una veterana periodista televisiva, ha sido requerida para una entrevista en exclusiva por Jasper, un senador republicano con aspiraciones presidenciales. En la conversación a solas de una hora le explica la nueva estrategia contra el terrorismo en Afganistán e Irak que está impulsando. Arian, un soldado negro, y Ernest, un soldado mexicano, amigos desde su época universitaria, participan en esa nueva estrategia, a resultas de la cual quedan atrapados y cercados tras las líneas enemigas talibanes. Estos dos hombres eran de los mejores alumnos de Stephen, profesor de una universidad de Los Ángeles, que alecciona a un brillante pero frívolo pupilo con su ejemplo, para que se tome en serio su formación cara a contribuir en algo en la construcción de la sociedad. Robert Redford entrega un buen film -es sólido el guión de Matthew Michael Carnahan, hermano del director Joe Carnahan-, que en ningún momento oculta su evidente intención didáctica, algo que está subrayado incluso en el hecho de que Redford se reserve el papel del profesor. Evitando la demagogia fácil, se entrega una radiografía de la sociedad estadounidense que ofrece elementos para el debate, en lo que se refiere a la actitud de los políticos -que aunque sean sinceros patriotas, a veces piensan en términos globales sin considerar los costes humanos personales, o se mueven por la ambición-, los medios de comunicación -que preocupados por su audiencia, han abandonado su papel de control del gobierno, siendo un elemento más en la correa de transmisión de sus mensajes-, los profesores -que tienen un maravilloso papel que realizar, haciendo conscientes a sus alumnos de sus talentos, pero que corren el peligro de convertirse en unos teóricos- y la juventud -aquí se confronta la ilusión de las mejores cabezas de las minorías negra e hispana, por ser reconocidos por sus conciudadanos, con el adocenamiento de otros jóvenes sin ideales, que sólo piensan en fiestas y desperdician sus vidas-. En un título como el que nos ocupa es vital la suave transición de un escenario a otro, y Redford logra engarzarlos con gran naturalidad. No sólo eso, sino que el conjunto tiene una gran cohesión. El reparto es excelente: resulta curioso como Meryl Streep puede saltar de la directora de una revista femenina en El diablo viste de Prada a la periodista liberal e incisiva de este film, dos personajes con la misma profesión pero muy dispares; Tom Cruise sabe dar encanto a su personaje, muy humano y nada demonizado, en su primera producción en United Artists; están muy bien los soldados, ese gran Michael Peña, cuyo papel podría recordar al de World Trade Center, pero que tiene su entidad propia, aquí es un estudiante, allí era un padre de familia, aunque en ambos casos los personajes esperen el ansiado rescate; y es muy interesante la composición de Andrew Garfield, el brillante pero desmotivado estudiante, todo un signo de interrogación acerca de lo que puede ser en el futuro Estados Unidos, y por ende, la sociedad occidental.

7/10
Misión imposible III

2006 | Mission: Impossible III

Probablemente el mejor film de la saga basada en la vieja serie televisiva, con permiso de Brian De Palma y John Woo, los directores de las dos películas anteriores. J.J. Abrams, que ha revolucionado el panorama televisivo gracias a las series Alias y Perdidos, traslada el esquema de la primera a este film. Es decir, humaniza por fin al hierático Ethan Hunt, del cual en las otras entregas apenas sabíamos otra cosa sus increíbles habilidades como agente secreto. Aquí Abrams y su habitual equipo de guionistas Alex Kurtzman y Roberto Orci nos presentan a un Ethan que desea llevar una vida normal. Ha conocido a la mujer de su vida, y van a casarse. Pero una última misión, el rescate de una agente a la que entrenó personalmente, complica sus buenos deseos. Tom Cruise, productor y protagonista, acierta con el film. Y se lo pasa en grande, interpretando sin dobles algunas de las escenas más arriesgadas. Personajes bien esbozados y la dicotomía clásica del espía, obligado a llevar una doble vida, y al que le cuesta confiar en los demás, ayudan a configurar una trama interesante, donde la añoranza por ser como los demás deviene en sólida columna vertebral. A esto se suma un villano de altura –el oscarizado Philip Seymour Hoffman–, un ritmo endiablado, y unas escenas de acción magníficamente diseñadas. El rescate en la fábrica, con la persecución de helicópteros entre molinos de viento, el modo en que Ethan se cuela en el Vaticano, el ataque en el puente, o el espectacular salto de edificio a edificio, demuestran que en el cine de acción todavía se puede innovar.

6/10
La guerra de los mundos (2005)

2005 | War Of The Worlds

Cine palomitero, cine menor. Steven Spielberg entrega una gran superproducción, basada en la obra homónima de ciencia ficción de H.G. Wells, adaptada por David Koepp y Josh Friedman a un contexto contemporáneo, con ciertas licencias. La premisa básica es de una simplicidad pasmosa: por alguna razón ignota, un ejército de alienígenas ha decidido invadir nuestro planeta. Con una idea semejante, M. Night Shyamalan articuló en Señales una trama inquietante sobre la necesidad de la fe, y acerca de los peores temores que acechan y paralizan a la sociedad actual. Spielberg se queda sólo con la idea de los extraterrestres belicosos (nada que ver las visitas amistosas de E.T. y Encuentros en la tercera fase), y con una familia en apuros, aunque con problemas domésticos más convencionales. Como es típico en los filmes del director, por la situación que él mismo vivió en su infancia, tenemos una familia en descomposición. Ray Ferrier es un padre divorciado, mujeriego y poco responsable, incapaz de ganarse a sus hijos en los periodos en que se hace cargo de ellos. Pero durante un fin de semana compartido se produce la indeseada invasión, y Ray se ve obligado a salir de su caparazón… para no ir demasiado lejos. Aprenderá a ocuparse de los seres queridos más cercanos, los hijos, y poco más. Aunque uno espera de Spielberg más, no deberían buscarse tres pies al gato que vino del espacio. Su película es entretenimiento en estado puro, en la línea de Parque Jurásico, con quien comparte guionista. Se ve con agrado, y desde el punto de vista visual y de efectos especiales, el cineasta entrega escenas asombrosas, de rara perfección. Y acierta en la creación del suspense en el primer tramo del film, a través de unas tormentas con inusitado aparato eléctrico. Pero pronto opta por circunscribirse más al subgénero catastrofista que al cine de ciencia ficción: El día del mañana se nos antoja la referencia más cercana en el tiempo. Así las cosas, la narración discurre por senderos más que trillados, hasta llegar a un desenlace que sabe a poco. El reparto, con el todopoderoso Tom Cruise y la niña Dakota Fanning al frente, se limita a cumplir con sus esquemáticos personajes.

6/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
El último samurái

2003 | The Last Samurai

Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.

6/10
Minority Report

2002 | Minority Report

Cuando en 1983 un joven Tom Cruise rodaba Risky Business conoció a Steven Spielberg y surgió entre ellos un amor a primera vista. Desde entonces, el protagonista de Top Gun buscaba un proyecto para trabajar con él. Los años pasaron como una exhalación y así hasta que en 1999 llegó a manos de Cruise una historia que le pareció fascinante y se la envió a Spielberg. Éste la leyó y quedó maravillado. Había nacido Minority Report. La película está ambientada en el año 2054, en la ciudad de Washington. El modo de impartir justicia en el planeta ha progresado considerablemente, pero por senderos peculiares y bastante sinuosos. El caso es que ahora los crímenes no se cometen, son impedidos antes de que se produzcan y las personas son encarceladas por ser criminales en potencia. La clave de esta práctica es la existencia de tres personas denominadas pre-cogs (abreviatura de pre-cognoscentes), instrumentos de la todopoderosa organización Pre-Crimen, de la que el agente John Anderton (Tom Cruise) es su principal líder. Sin embargo el departamento de Justicia piensa que en Pre-Crimen puede haber errores y que algunos inocentes han podido ser arrestados, y para investigarlo envía hasta allí al agente Danny Witwer (Colin Farrell). Anderton, por el contrario, cree fervientemente en su empresa y se refugia de la soledad en su trabajo, como si fuera un bálsamo para dolor que años atrás le produjo la pérdida de su único hijo. Pero su fe en Pre-Crimen se esfuma cuando uno de los pre-cog profetiza que en el plazo de 36 horas él mismo asesinará a una persona que ni siquiera conoce: el cazador se convierte en presa y dispone de muy poco tiempo para descubrir la verdad. Si ya desde la trilogía de Indiana Jones Steven Spielberg demostró ser un maestro en películas de acción y más tarde hizo lo propio con el drama humano en La lista de Schindler, ahora se supera a sí mismo y ofrece un trepidante thriller de ciencia ficción, asentado sobre planteamientos que remiten directamente a cuestiones filosóficas y morales. La película es mucho más que un divertimento, que lo es, y ahí reside su grandeza. Y por encima de la atmósfera a lo Blade Runner, de los encomiables efectos visuales y de un guión sin fisuras, se alza la imponente figura de Tom Cruise, un tipo que aguanta cámara como nadie y que demuestra una vez más que es un actor como la copa de un pino.

7/10
Vanilla Sky

2001 | Vanilla Sky

David es un joven editor, rico, con una novia preciosa llamada Julie. Pero no le basta. No tiene escrúpulos en birlarle la chica al que llama “su mejor amigo”. Sin embargo Julie, debido a los celos, provoca un fatal accidente, donde ella muere y él queda con el rostro desfigurado. Un tiempo después, David está recluido en un manicomio, charlando con su psiquiatra. El millonario, que se cubre la cara con una máscara, ha advertido lo pasajero del aspecto físico, y de la vida misma. Pero se encuentra confuso: aunque recuerda lo desesperado que estaba por arreglar su cara a toda costa, las tribulaciones para lograrlo son en su cabeza como una enorme nebulosa. Remake del film de Alejandro Amenábar Abre los ojos, coescrito con Mateo Gil. Penélope Cruz repite su papel, pero los demás actores son celebérrimos intérpretes americanos. Cameron Crowe, que hasta ahora había escrito siempre sus propias historias, y que se declara fan absoluto del film original, confiesa haber hecho caso omiso de los puristas que decían que no debía hacer el film; y ha procurado mejorar el original, aclarar las partes más confusas, para hacer una variación sobre el mismo tema. Para ello ha puesto el acento en la música y en los aspectos visuales. El título del film, hace referencia a cómo era el cielo en un cuadro de Monet: “Quizá era algo real, quizá no, quizá era sólo la imaginación de cómo es el cielo.”

5/10
Misión imposible II

2000 | Mission: Impossible II

Acción a raudales... y algo más. La peli no puede empezar de modo más espectacular: una impactante escena en un avión, seguida de una espectacular escalada de Ethan Hunt-Tom Cruise por las montañas donde "veranea". Tras esto, el director de Hong Kong John Woo sigue un camino inesperado. Ethan Hunt tiene que ocuparse de una nueva misión imposible, y para llevarla a cabo debe apoyarse en la bella Nyah, una ladrona profesional. Trasladada la acción a una Sevilla delirante –ahí conviven procesiones y fallas en explosivo y esperpéntico cóctel–, Woo se presta a contarnos una historia romántica. Como película de acción e intriga, hay que decir que el estilo Woo es muy diferente al estilo De Palma. Éste componía en Misión imposible una historia basada en la capacidad de sorprender. También con la referencia de Hitchcock en mente. El director oriental es más pesadito, y aunque se esfuerza en componer secuencias de genuino suspense –la carrera de caballos, la entrada en el edificio superinteligente estilo Matrix, la entrada en la guarida supersecreta con el subsiguiente encuentro con "los malos"–, se advierte que no es ése su punto fuerte. ¿Y cuál es el punto fuerte de Woo? Pues ya se sabe, su particular estética de la violencia, con ballets aéreos en que los personajes se sacuden de lo lindo, ya sea con puños o pies, o con el vehículo que se tercie. En este sentido Woo ha reservado la traca fuerte para el final: una espectacular persecución de motos, con duelo entre héroe y villano, primero montados en sus respectivos vehículos, y luego cuerpo a cuerpo, en la arena de la playa. Flipante.

4/10
Eyes Wide Shut

1999 | Eyes Wide Shut

William y Alice. Dr. Harford y señora. Lo tienen todo (belleza, riquezas, trabajo, posición, una hija encantadora…) y no tienen nada (la rutina preside sus vidas, no hay confianza mutua…). En un momento de “lucidez” (propiciada por un porro), Alice confiesa a su esposo una fantasía erótica con otro hombre, que le dominó meses atrás. Esa inesperada revelación provoca en William una mezcla de celos, despecho y sentimientos reprimidos, que le empuja a una espiral de juegos eróticos cada vez más peligrosos. Stanley Kubrick realizador resulta siempre deslumbrante. Su detallismo, rayano en lo obsesivo, da sus frutos en la perfecta puesta en escena. La elección del reparto es acertada: además de un esforzado Tom Cruise, están bien Nicole Kidman y un estupendo Sydney Pollack, el personaje más detestable de la historia. En cuanto a estructura, quizá el perfeccionista director habría pulido más su film si la muerte no le hubiera sorprendido. Sea como fuere el film arranca con lentitud, y no acaba de encontrar del todo su senda hasta que se adentra en el terreno del thriller. Ahí seguimos a Cruise en su fascinación por una orgía muy exclusiva, a la que acuden enmascarados personajes poderosos. Kidman ha asegurado que “no necesité leer el guión. No me importaba en qué consistía la historia. Lo que deseaba era trabajar con Kubrick.” Mientras que su esposo, Cruise, dice que “Stanley no era lo que nadie se esperaba. Era una persona muy abierta.”

6/10
Magnolia

1999 | Magnolia

Un joven se lanza al vacío desde la azotea de un bloque de viviendas. Al pasar a la altura de un piso le alcanza un disparo fortuito de su padre, que en ese momento amenazaba a su mujer con un arma. Un suicidio se transforma en asesinato. Son cosas que pasan. ¿Cosas que pasan? Se trata, en cualquier caso, de uno de los disparatados ejemplos con los que Paul Thomas Anderson, director y guionista de Magnolia, pretende hacer valer su máxima de que, en esta vida, hasta las cosas más extraordinarias son cosas que, sencillamente, pasan. Y viceversa; en las situaciones más corrientes aletea algo que las hace especiales. Un anciano moribundo; su joven esposa; el enfermero que le cuida. Una predicador del sexo para ‘machos’. Un policía en busca del amor. Un célebre presentador de televisión. Un niño prodigio de los concursos televisivos. Un adulto ex niño prodigio de ese tipo de concursos, acomplejado con su homosexualidad. Una mujer con traumas sexuales de la infancia. Todos viven en San Fernando Valley. Y existe un hilo invisible –junto a otro más visible, el de los lazos familiares– que une sus vidas. A lo largo de tres horas somos testigos de sus amores, compasión, odio, capacidad de perdón, complejos, ambiciones, máscaras… La película de Anderson, Oso de Oro en Berlín, cuenta con un magnífico guión: la historia progresa, hay buena definición de tipos humanos. Además los actores se portan, están bien dirigidos. A una buena narración sobre el papel se une una buena puesta en escena, fluida, y un buen uso de la música (magnífico y nada cursi ese encadenado de todos los personajes cantando la misma canción). Dentro de una visión más pegada al suelo que trascendente (pese a una curiosa lluvia del cielo que acontece bien cerca del final), el film se afana en dibujar bien las virtudes y miserias de los personajes, y domina un relativo optimismo sobre la capacidad redentora del amor y del perdón. Algunas de las situaciones planteadas no están exentas de crudeza. Pero, ciertamente, son cosas que pasan.

8/10
Jerry Maguire

1996 | Jerry Maguire

Tom Cruise encarna a Jerry Maguire, un exitoso representante de estrellas del deporte, que trabaja en una de las mejores agencias del país. Su vida parece perfecta, pero un día un enfrentamiento con sus superiores le pone de "patitas en la calle". Ahora este antiguo "yuppie" debe comenzar de nuevo, y para ello solo cuenta con dos activos: su amigo Rod Tidwell, un futbolista de segunda, y Dorothy Boyd, una soñadora y guapa madre soltera con un gran sentido del humor. Estupenda película dirigida por Cameron Crowe (Solteros), que sabe contar una historia ágil, articulada en torno a un buen guión. Tom Cruise realiza una de las interpretaciones más complejas de su carrera. El film plantea una reflexión sobre la ética en el trabajo, y el precio del éxito a cualquier precio. La película fue nominada a cinco Oscars de la Academia en 1997. Y Cuba Gooding Jr. consiguió llevarse la preciada estatuilla en la categoría de mejor actor secundario.

6/10
Misión imposible (1996)

1996 | Mission: Impossible

Ethan Hunt es un intrépido e inteligente agente secreto de la CIA que, durante una arriesgada misión, consigue escapar con vida de una emboscada. Pero es acusado de las muertes de sus compañeros, y debe convertirse en un proscrito. El gobierno contrata a una serie de criminales para que acabe con él, porque sabe demasiado. Pero Hunt no está dispuesto a ceder, y se propone enfrentarse a todos para desenmarañar la conspiración en la que se ha visto involucrado. Para ello contará con la estimable ayuda de una preciosa joven de armas tomar, interpretada por Emmanuelle Béart. Trepidante película de acción, basada en la famosa serie de televisión del mismo nombre, creada por Bruce Geller. La dirección de Brian de Palma es muy hábil, y consigue imprimir el ritmo preciso, sin dejarse llevar totalmente por la simple espectacularidad de algunas escenas. Tom Cruise está brillante en su papel. Muy entretenida, con alto grado de tensión, que sorprende a cada instante, como las mejores del género. Para el recuerdo queda la escena en que Hunt se descuelga en la cámara del ordenador.

6/10
Entrevista con el vampiro

1994 | Interview with the Vampire

En San Francisco, un extraño personaje interpretado por Brad Pitt decide contarle su vida a un joven y ambicioso periodista, interpretado por Christian Slater. Le habla de cómo conoció a Lestat (Tom Cruise), hace más de doscientos años, un vampiro del sur de Norteamérica, que le convirtió en uno de los suyos. Lestat intenta introducirle en su cruel y agónica vida, pero el personaje de Pitt es un vampiro con sentimientos, que se plantea la moralidad de los terribles actos que cometen sus "colegas". Nueva vuelta de tuerca en el género de terror, llevando hasta nuestros días las películas de vampiros, en este caso unos vampiros muy humanizados. La película está llena de glamour por la interpretación de Pitt y Cruise. Destacan a su vez los papeles de una jovencita Kirsten Dunst, inolvidable en su papel de niña vampiro, y de Antonio Banderas, en el trabajo que le introdujo definitivamente en el cine norteamericano. La película , que puso de moda el género en Hollywood, narra una historia en la que tienen cabida todos los sentimientos humanos, pero desde el punto de vista de unos seres inmortales y despiadados. Está basada en la sugerente novela de Anne Rice, que escribe el guión, y dirigida por Neil Jordan con máxima eficacia.

6/10
La tapadera

1993 | The Firm

Mitch McDeere (Tom Cruise) es un joven y ambicioso abogado, que ha conseguido su graduación en la prestigiosa Universidad de Harvard. Pronto comienza en un prestigioso bufete de abogados de Memphis, con un sueldo de aúpa. Él y su esposa, interpretada por Jeanne Tripplehorn, son felices con su trabajo y su acomodada vida. Pero una llamada del FBI viene a enturbiar sus felices días. Han descubierto que tras el, en apariencia pequeño bufete, se esconden un montaje para blanquear dinero de la mafia. Mitch se deja llevar por su honestidad, y se propone descubrir toda la verdad. Pero las cosas se complican por momentos, y Mitch tendrá que enfrentarse en una carrera contrarreloj a los resortes ocultos de la mafia. Un eficaz thriller dirigido por todo un especialista en el género, adaptación de la popular novela de John Grisham. La película más significativa de Pollack es Memorias de África (1983), por la que consiguió el Oscar como mejor director, pero también destaca Los tres días del cóndor (1975). Una película atractiva, con grandes dosis de tensión e intriga. Tom Cruise realiza aquí uno de sus papeles más creíbles.

6/10
Algunos hombres buenos

1992 | A Few Good Men

El teniente Kaffe (Tom Cruise) es un ambicioso joven abogado, con un brillante futuro por delante. Tiene un puesto como abogado de la Marina, donde en poco tiempo se ha ganado una justificada excelente reputación. En la base cubana de Guantánamo, en Cuba, un marine aparece muerto. Los aparentes culpables son dos de sus compañeros, que se excedieron en la brutalidad de una novatada. Kaffe es el encargado del caso. Se le asigna una bella ayudante, interpretada por Demi Moore. Ambos no piensan que vaya a ser complicado. A primera vista parece sencillo, porque todo indica que el novato sufrió un accidente. Pero según se adentran en la investigación, descubren una serie de pistas que implican seriamente a los compañeros del muerto. El rudo Comandante en Jefe de la base, interpretado por Jack Nicholson, parece dispuesto a colaborar en el esclarecimiento de los hechos. A medida que avanzan en sus hallazgos, Kaffe y su ayudante deberán enfrentarse con él. Un thriller sensacional sobre un oscuro caso de asesinato y encubrimiento en la marina norteamericana. Cuenta con unos actores de gran categoría. Jack Nicholson está impecable. Cautiva al espectador desde el principio hasta el final, y consigue un alto grado de intriga.

7/10
Un horizonte muy lejano

1992 | Far and Away

1892. Joseph Donelly trabaja en Irlanda para el poderoso señor Christie. Una serie de desafortunados incidentes hacen que tenga que huir, dejando atrás su patria. En su marcha lo acompaña la adinerada hija de Christie. Juntos llegan a Estados Unidos donde pasan todo tipo de calamidades para sobrevivir. Él comienza a pelear para ganarse la vida. Entretenido film de aventuras en donde la pareja protagonista –en aquella época también en la vida real– demuestra mucha química e pantalla. Dirige Ron Howard, para algunos un director demasiado blandito, por lo que sus películas nunca alcanzan la fuerza que se les podría sacar a us historias.

6/10
Días de trueno

1990 | Days of Thunder

Tom Cruise interpreta a Cole Trickle, un joven tan ambicioso como temerario, que consigue saciar sus ansias de adrenalina pilotando un bólido. Robert Duvall interpreta a Harry, su amigo y manager, además de protector. Él sabe estimular a la joven promesa, para mostrarle el camino hacia el triunfo. Ambos cuentan con un equipo competente, lo que les permite conseguir enseguida algunas victorias. En el animado mundo de las carreras, el temperamental Cole descubrirá la amistad y, sobre todo, el amor, que se presentará en la figura de la dulce Claire, interpretada por Nicole Kidman. Una película espectacular que cuenta con una explosiva pareja protagonista. Las abundantes escenas de carreras son muy brillantes, y ponen la tensión en su punto más alto. Más de sesenta coches quedaron destrozados durante el rodaje, y Tom Cruise consiguió durante el rodaje de una escena, el récord de velocidad conseguido por un piloto no profesional. Emocionante y muy entretenida.

4/10
Nacido el 4 de julio

1989 | Born of The Four of July

Una de las mejores películas del carismático y polémico director Oliver Stone, la cual le valió la obtención del Oscar al Mejor Director en 1989. La película narra la historia real de Ron Kovic un veterano de la guerra de Vietnam. Kovic (Tom Cruise) es valiente y apasionado y está dispuesto a servir del mejor modo a su país en Vietnam. Sin embargo, regresa destrozado física y anímicamente. Convertido en un paralítico amargado descubre a su regreso cómo han cambiado las mentalidades de su nación y se erige entonces como una de las voces que con más fuerza denuncia el tremendo engaño al que ha sido sometido todo el país. La película, a veces con secuencias de gran crudeza visual y verbal, tiene la fuerza de las historias reales verdaderamente trágicas. Tom Cruise llevó a cabo una de las mejores interpretaciones de su carrera, y fue candidato al Oscar por ella.

7/10
Cocktail

1988 | Cocktail

Película a la mayor gloria de un joven Tom Cruise, cuyo papel recuerda al que protagonizó en la ya célebre Top Gun. Ídolos del aire. En esta ocasión Cruise da vida a Brian Flanagan, un arrogante barman experto en la mezcla de licores. Con la ayuda de Doug Coughlin (Bryan Brown), un antiguo profesional del oficio, logrará convertirse en la auténtica estrella de su oficio y punto de referencia de todos los locales nocturnos de la ciudad de Nueva York. Pero las expectativas de Brian darán un vuelco inesperado cuando se cruce en su camino Jordan Mooney (Elisabeth Shue). Con el romance servido la existencia del ambicioso barman cambiará para siempre. Eficiente película de Roger Donaldson, que sabe aprovechar a la perfección las dotes de los actores. Tom Cruise da muestras de que es algo más que un rostro y Elisabeth Shue (Leaving Las Vegas) le da réplica con profesionalidad. Todo ello acompañado de una música pegadiza y rítmica, en la que se incluyen canciones como la conocida "Dont worry, be happy".

5/10
Rain Man

1988 | Rain Man

Charlie Babbit descubre que no ha heredado la fortuna de sus padres. El beneficiario es Raymond, un hermano mayor que Charlie ni sabía que existía, y que padece autismo. Charlie parte en su busca, para llevarle a cobrar, pero éste se niega a montar en avión, por lo que tendrán que atravesar EE.UU. por carretera. 4 Oscar, incluyendo mejor película, avalan la calidad de este melodrama, donde Tom Cruise aguanta el tipo frente a un inmenso Dustin Hoffman. Compartimos el agotamiento de Cruise con el acertijo de ‘Quién juega en la primera base’. Inolvidable la música del entónces jovencísimo Hans Zimmer.

7/10
Top Gun. Ídolos del aire

1986 | Top Gun

Estados Unidos, década de los 80. Top Gun es el nombre de la más prestigiosa academia para pilotos de aviones estadounidense. Es muy difícil ser seleccionado para el entrenamiento en Top Gun, y mucho más superar las complicadas pruebas para ser un piloto de primera. Maverick Mitchell (Tom Cruise) es un joven y decidido piloto, cuyo único objetivo es ser el mejor. Maverick es orgulloso y testarudo, y no se deja amilanar por la competencia de sus compañeros, aunque estos le hagan la vida imposible. Allí conoce a una bella instructora, interpretada por Kelly McGillis, que le hará recuperar la confianza en los peores momentos. Esta conocida película lanzó al estrellato al joven Tom Cruise, y puso de moda su estética de cazadora de cuero y gafas oscuras. Se trata de una inteligente combinación entre la emoción de un joven dispuesto a superar todos los retos, y una atractiva estética. La guinda la pone una cuidada banda sonora, cuya canción original "Take My Breath Away" ganó el Oscar. Las abundantes escenas en el aire, con las trepidantes maniobras de los aviones, son muy espectaculares. El reparto es fantástico.

6/10
El color del dinero

1986 | The Color of Money

Eddie fue en otro tiempo un campeón de billar pero ahora está retirado de todo eso y se dedica a negociar con licores. Un día conoce a Vincent, un joven jugador que busca un oponente para otra de sus partidas en las que suele apostar. Secuela de El buscavidas, también protagonizado por Paul Newman. El film de Scorsese cuenta con un buen guión, una buena puesta en escena y el elenco apropiado donde, aparte de Newman, aparece un joven Tom Cruise que empezaba a despuntar en el panorama cinematográfico tras Top Gun. Ídolos del aire. Oscar para Paul Newman como mejor actor y tres nominaciones en las categorías de mejor actriz secundaria (Mastrantonio), mejor ambientación y mejor guión (Richard Price). Magnífica e imprescindible.

7/10
Legend

1985 | Legend

Un jovencito Tom Cruise debe salvar a la princesa de turno, en un mundo fantástico poblado de unicornios, duendes y demás criaturas. Ridley Scott firma esta fantasía visual, que trató de adentrarse en mundos a lo Tolkien.

3/10
Ir a perderlo y perderse

1983 | Losin' It

En plenos años 60, Woody, Dave y Spider son tres jóvenes amigos que realizan un viaje hacia México con el único propósito de pasarlo en grande y perder la virginidad. El director de La mano que mece la cuna y Río salvaje (1994) lleva la batuta de este bodrio ochentero de segunda, similar a la saga American Pie de los 90, donde un grupo de mozalbetes con dos dedos de frente no hacen otra cosa que pensar en el sexo y la juerga. El mayor atractivo de la cinta podría ser ver a un jovencito Tom Cruise en uno de sus primeros papeles. Pero ni por esas...

2/10
Risky Business

1983 | Risky Business

Joel (Tom Cruise) es un adolescente modélico; buen estudiante y el hijo responsable que todo padre quisiera. Con motivo de un viaje que realizan sus padres, el joven ha de quedarse solo en casa, motivo que aprovecha para ser un poco rebelde y empezar a hacer todo aquello que está 'prohibido'. Por lo pronto, y tras conocer a una guapa prostituta llamada Lana (Rebecca de Mornay), se le ocurre la feliz idea de organizar citas sexuales a sus amigos con otras compañeras de oficio de Lana. Comedia subidita de los 80 y título que dio un empujón a la carrera de Tom Cruise, cosa que le vino muy bien al actor tras el fiasco de Ir a perderlo y perderse. De la trama, destaca la escena donde un Cruise en calzoncillos baila al ritmo de 'Old time Rock and Roll'.

5/10
La clave del éxito

1983 | All the Right Moves

Stefen es un joven deportista que sueña con triunfar en el rugby. Para ello se esfuerza en sus estudios para conseguir la ansiada beca, al tiempo que pasa tiempo con sus amigos y con su novia Lisa. Película deportiva de un debutante Michael Chapman, director de fotografía de Taxi Driver o Toro Salvaje; y aunque la historia no aporte nada nuevo, se aprecia el esfuerzo interpretativo del joven Tom Cruise, que empezó a ponerse en el punto de mira de directores como Ridley Scott o Martin Scorsese. De los secundarios destacan Craig T. Nelson (Poltergeist) y Lea Thompson (Regreso al futuro).

4/10
Rebeldes

1983 | The Outsiders

Coppola se nos pone romántico en esta adaptación de una novela juvenil de Susan E. Hinton. La mirada nostálgica de Ponyboy ("Cuando salí a la cegadora luz del sol, desde la oscura sala de cine...") sirve para recordar los anhelos de las bandas de adolescentes, sus amores y rivalidades. El film contó con un prometedor grupo de jóvenes actores, el "bratpack" o "atajo de mocosos", que luego triunfarían más o menos en la pantalla: Tom Cruise, Rob Lowe, Matt Dillon, Diane Lane, Emilio Estevez, Ralph Macchio, Patrick Swayze y C. Thomas Howell.

6/10
Amor sin fin

1981 | Endless Love

David y Jade son una pareja de adolescentes que se enamoran locamente. Cuando el padre de la chica les descubre, decide separarles y le prohíbe a Jade que vuelva a ver a David, pero el amor que se profesan es tan grande que harán lo que sea por estar juntos. Versión moderna y bastante cursi del clásico 'Romeo y Julieta', con una jovencita Brooke Shields (El Lago Azul) de protagonista. El film habla del primer amor de juventud, loco y apasionado.

5/10
Taps (Más allá del honor)

1981 | Taps

Un grupo de jóvenes cadetes se atrincheran ante los planes de cierre de su escuela militar, dispuestos a defender su posición, con la fuerza si es preciso. El general que dirige la escuela trata de contener la rebelión, pero los chicos le toman como rehén. Intenso film, con reparto juvenil de futuras estrellas. Se trata de un sorprendente drama, dpmde el veterano George C. Scott le dio la alternativa al debutante Sean Penn, pero también a Tom Cruise. 

5/10
Días de trueno

1990 | Days of Thunder

Tom Cruise interpreta a Cole Trickle, un joven tan ambicioso como temerario, que consigue saciar sus ansias de adrenalina pilotando un bólido. Robert Duvall interpreta a Harry, su amigo y manager, además de protector. Él sabe estimular a la joven promesa, para mostrarle el camino hacia el triunfo. Ambos cuentan con un equipo competente, lo que les permite conseguir enseguida algunas victorias. En el animado mundo de las carreras, el temperamental Cole descubrirá la amistad y, sobre todo, el amor, que se presentará en la figura de la dulce Claire, interpretada por Nicole Kidman. Una película espectacular que cuenta con una explosiva pareja protagonista. Las abundantes escenas de carreras son muy brillantes, y ponen la tensión en su punto más alto. Más de sesenta coches quedaron destrozados durante el rodaje, y Tom Cruise consiguió durante el rodaje de una escena, el récord de velocidad conseguido por un piloto no profesional. Emocionante y muy entretenida.

4/10

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