Aunque el nombre de Martina Gedeck no suena entre el gran público, lo que todo el mundo recuerda es el excelente trabajo que hizo esta actriz alemana en Deliciosa Martha y La vida de los otros. Hablamos con ella del desafío de interpretar a una periodista que se convierte en terrorista.
¿Qué te ha parecido interpretar a Ulrike Meinhof?
Interpretar a Ulrike Meinhof ha sido algo con lo que siempre había soñado. Llevo años fascinada con esta mujer. Es un absoluto misterio cómo una mujer seria, inteligente, con ideales tan elevados, que llegó a tanta gente a través de sus columnas en la prensa y tenía auténtica influencia política, pudo abandonar a sus hijos, su carrera, toda su existencia, para ponerse a cambiar el mundo armada con un Kalashnikov.
¿Cómo te preparaste para el papel?
Leí todo lo que pude conseguir escrito por y acerca de Ulrike Meinhof. Hablé con gente que la conocía, vi entrevistas y grabaciones sobre ella, estudié los trabajos que hizo para radio y televisión. Y también estudié cómo hablaba y cómo cambió su voz con los años.
¿Cuál es tu opinión personal sobre Ulrike Meinhof y la “lucha armada” de la R.A.F.?
El deber autoimpuesto de la R.A.F. de cambiar el mundo y luchar por la justicia tiene algo de histérico. Su convicción de que su misión era fundamental, su disposición a “luchar hasta la última gota de sangre”, no solo rayaba en el fanatismo, sino que también es una expresión de histeria. La R.A.F. emprendió una cruzada histérica contra una democracia joven y todavía frágil, que a su vez reaccionó de forma histérica. La lucha armada de la R.A.F. fue algo que debería haber sucedido 40 años antes, cuando Hitler presionaba buscando la guerra. Es entonces cuando la gente debería haberse alzado y tomado las armas. Pero en los 70, todo ese derramamiento de sangre y asesinato de inocentes no solamente eran crueles y horripilantes, sino también errores políticos.
¿Has podido resolver el “misterio de Ulrike Meinhof” por tu parte?
Todavía me quedan muchas preguntas sin resolver acerca de Ulrike Meinhof. Si estuviera viva en la actualidad, le preguntaría qué opinión le merecía hoy la R.A.F., si pensaba que la R.A.F. había logrado algo más que matar y herir a gente, lo que llevó a un reforzamiento del aparato de vigilancia policial. Querría saber cómo afrontaba el hecho de ser responsable de la muerte de inocentes, a pesar de haber luchado contra la injusticia y el holocausto nuclear.
¿Qué papel puede desempeñar este film en nuestro entendimiento de la historia de la R.A.F.?
En Alemania, esta película ofrece la oportunidad de volver sobre ciertos estereotipos y leyendas que giran en torno a la R.A.F.. El film ofrece la oportunidad de ver la historia de la R.A.F. de manera más realista. Como consecuencia, nuestra visión del pasado de nuestro país puede volverse más peligrosa, pero también será más fiel.
¿Cómo fue la experiencia de rodar en la prisión de Stammheim?
Para un actor, siempre hay una delgada línea entre realidad y ficción. Durante el rodaje de R.A.F. Facción del Ejército Rojo, esta línea quedó tan difuminada que a veces resultaba imperceptible. Dejamos de “fingir”. Para la gente a la que interpretábamos, era cuestión de vida o muerte; como actor, tienes que buscar ese tipo de actitud, hasta cierto punto al menos. Por eso, rodar en la prisión de Stammheim me dejó sin habla; el pasado parecía sumamente cercano.
