Choca un poco que el australiano Eric Bana haya aceptado interpretar a Nero, el malvado de Star Trek. Ni siquiera se le reconoce a primera vista. Pero el protagonista de Munich es un actorazo que sale airoso de la prueba. En persona es un tipo imponente y bastante serio.
¿Cómo ha convencido J.J. Abrams a un actor de su valía para que se maquille por completo e interprete a un alienígena?
Para mí ha sido una suerte tener la oportunidad de encarnar a un personaje como éste. Era una oportunidad muy buena de hacer algo completamente distinto. Poder desaparecer bajo el maquillaje es bueno, porque el público no tiene una idea preconcebida de lo que yo voy a hacer, al no ver claramente mi rostro, y además, tenía poca movilidad y he tenido que defenderme con pocos gestos y con mi voz. Estoy encantado con la experiencia.
Además, confieso que a todos los actores nos encanta disfrazarnos, y yo me veo en la pantalla y estoy encantado.
También es un reto para un actor hacer de malo, ¿son personajes más difíciles que los héroes?
Es una ardua tarea. Para hacerlo más interesante intento defender al personaje, buscarle puntos de conexión con el público. Así, el personaje sale ganando a nivel dramático, pues en caso contrario sería un personaje de una sola dimensión.
¿Hay más extraterrestres en el espacio o en Hollywood?
En el espacio (risas). En serio. Yo también creía que eran más estrambóticos cuando no trabajaba en Hollywood, pero son más normales de lo que parece.
De repente ha rodado Star Trek y Time Traveler’s Wife (La mujer del viajero en el tiempo). ¿Le gusta la ciencia ficción?
No especialmente, pero sí que me gustaba cambiar un poco de género. Ésta era una oportunidad de explorar la ciencia ficción. Pero con Time Traveler no es así. Es cierto que tiene elementos de ciencia ficción, pero son sólo el desencadenante de la trama. En realidad la escogí precisamente porque me interesaba rodar una película romántica al estilo clásico. Los que busquen ciencia ficción se sentirán bastante decepcionados.
Y además, estoy rodando Funny People, con el especialista en comedia Judd Apatow. Y lo he hecho porque quería filmar una comedia loca. Llevaba un tiempo intentando hacer algo parecido, pero es la única que me han ofrecido donde siento que encajaba.
Precisamente empezó usted de cómico, en actuaciones en vivo. Pero en cine se ha decantado por papeles bastante dramáticos. ¿Puede ser divertido?
Aunque no lo parezca, yo creo que sí. A ver qué tal sale Funny People. Yo me considero un profesional, también en el terreno del humor. Estuve una década viviendo de eso. Lo que no soy es uno de esos tipos que disfrutan sacando sonrisas a su alrededor en todo momento. Hacer reír para mí es un trabajo, no me sale de forma natural.
¿Va a volver a rodar alguna vez en su Australia natal? Se comenta que podría hacer una secuela de Chopper, el film que le encumbró a nivel internacional.
Es sólo un rumor. De momento no hay nada en marcha. Además, no me interesa.
Sí que me gustaría rodar en Australia. Pero hay pocas oportunidades. Por eso emigramos todos fuera. No nos queda más remedio que intentar trabajar en otros lugares. Además, no me gustaría robar los pocos papeles que hay a los actores australianos.
¿Qué espera de Hollywood?
Oportunidades y buenos trabajos. O al menos que pueda seguir trabajando muchos años, con muchos directores y en distintos géneros. Soy un lector compulsivo de guiones, porque ando en busca de nuevos trabajos, y me gustaría poder leer muchos más.
