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El hombre que aterrorizó a Spielberg

Entrevista con Oren Peli, director de "Paranormal Activity"

En principio, era una película de andar por casa, ya que el informático Oren Peli la rodó en su propio domicilio con presupuesto ínfimo y una cámara casera. No se imaginaba que iba a asustar al mismísimo Steven Spielberg, que se estrenaría en los cines a nivel internacional y que se convertiría en una de las cintas más rentables de la historia.

El hombre que aterrorizó a Spielberg

Quizás porque en su película es muy importante una puerta, Oren Peli mantuvo su encuentro con la prensa especializada en Madrid en el Hotel Puerta de América, un establecimiento de diseño paranormal, donde las puertas de entrada y de los ascensores desaparecen porque se integran en la arquitectura de los muros.

paranormal activity¿Cuánto hay de real y cuánto de ficción en la película?

Es todo inventado. Pero sí investigué mucho sobre demonología y sobre fantasmas para dar verosimilitud a la cinta. Pero claro, puedo asegurar que no me ha pasado nada parecido a lo que ocurre en el film.

No hay término medio. El público idolatra o por el contrario odia la película. ¿Qué le parece tanto extremismo?

La verdad es que no pienso en ello. Creo que cada película es diferente a todas las demás, y que no puedes gustar a todos, ni todos van a odiarte. Yo no puedo hacer nada para evitarlo.

¿Cómo fue posible que DreamWorks se interesara por Paranormal Activity?

Yo rodé la cinta en plan amateur y fue seleccionada para Slamdance, un pequeño festival. Allí la vio un ojeador de DreamWorks. La empresa contactó conmigo porque querían proponerme hacer un ‘remake’. Me iban a contratar para ser el director.

La verdad es que confieso que no me gustaba la idea. Volver a rodar lo mismo otra vez, ¡vaya aburrimiento! Pero me callé, claro. Con tal de poder trabajar con DreamWorks, estaba dispuesto a cualquier cosa.

Para hacerse una idea de cómo iba a funcionar el film organizaron proyecciones de mi película original. Y comprobaron que las reacciones del público eran muy buenas. La gente salía asustada y encantada. Decidieron apostar por estrenar la película en cines tal y como estaba.

Eso sí, sugirieron una serie de cambios. Básicamente, pequeños retoques de montaje y un nuevo final.

Se cuenta que en el nuevo final tiene mucho que ver Steven Spielberg. ¿Qué hay de cierto?

Cuando se decidió cambiar el final, me reuní con los ejecutivos de DreamWorks y tuvimos una tormenta de ideas, a ver qué se podía hacer. Steven Spielberg tuvo una idea que fue la que más gustó a todo el mundo. Yo he filmado exactamente lo que me dijo Steven Spielberg y ése es el final que ha quedado. En el original, la policía llegaba a la casa...

Existe otro rumor según el cual Spielberg pasó mucho miedo por culpa de su película.

Sí, ya lo creo. Yo lo leí también en internet, pero después durante una reunión con él decidí preguntarle si era verdad. Y me confirmó que sí, que le había sucedido tal y como se contaba.

Cuando se enteró de que mi película existía, Spielberg se llevó un DVD de la sede de DreamWorks con mi película y la vio en su casa. Cuando terminó subió a su dormitorio y la puerta estaba cerrada por dentro [en el film tiene una gran importancia la puerta del dormitorio de los protagonistas].

Tuvo que llamar a un cerrajero, pero éste no consiguió tampoco abrir la puerta de ninguna manera. Al final tuvo que derribar la puerta. Spielberg decidió llamar a un mensajero y que se llevara el DVD de vuelta a DreamWorks. “No quiero tener esto en mi casa”, dijo asustado Spielberg.

¿Por qué rodó la cinta en formato casero? ¿Se debe a una elección personal o a que no tenía dinero para hacer otra cosa?

Siempre he tenido claro que es la mejor manera de presentar la historia y de hacerla llegar al público. Se trata de una pareja, en su casa, una sola localización... es algo íntimo, personal, los espectadores pueden verse reflejados en ellos y pensar que es algo que podría suceder en sus propios hogares. Es como pensé que podría funcionar mejor.

La película tiene un ritmo extraño, ya que el público se encuentra mirando a los protagonistas durmiendo un rato, sin que ocurra nada, hasta que ocurre... ¿Por qué ha decidido que fuera así?

Es una forma de mantener alerta a la audiencia en todo momento. La anticipación del miedo asusta más que lo que después ocurre. Me he dado cuenta de que cuando mantienes al público en espera, se imaginan algo peor de lo que después sucede. Es como ir al dentista. El tiempo en la sala de espera es horrible, pero luego no es para tanto.

¿Cómo encontró a dos protagonistas que resultan tan naturales?

Mediante un complicado proceso de casting. Para este tipo de película se necesitan actores que puedan resultar convincentes al máximo, muy realistas. El rodaje iba a estar basado en la improvisación, ya que yo iba a sugerirles lo que les ocurría a los personajes y ellos se comportarían con la máxima naturalidad, improvisando. De todos los que se presentaron, Micah Sloat y Katie Featherston eran, sin duda, los que mejor improvisaban.

El éxito tan exagerado de la película le habrá pillado por sorpresa.

Por supuesto, ha sido imposible prever todo lo que se ha montado. Ha sido un fenómeno con el que yo ni siquiera soñaba. Pero sí percibíamos algo cada vez que observábamos a la gente durante las proyecciones. Las reacciones eran muy dramáticas y la gente lo vivía muchísimo. Eso nos parecía muy positivo.

Hasta ahora, aunque se apellida usted Peli (así llamamos familiarmente a las películas en España), la verdad es que trabajaba como programador. ¿Se había planteado alguna vez ser director de cine?

Jamás, porque no poseo los estudios necesarios para ello. Era imposible que acabara dirigiendo nada. Pero sí que había visto que una serie de películas rodadas con poco dinero –El proyecto de la bruja de Blair y Open Water– tenían éxito. Y sí que pensaba que yo podría lograr un hito semejante. Lo que importan son las buenas ideas, no el presupuesto...

Comentaba que DreamWorks le propuso un ‘remake’ de la película. ¿Qué opina de toda esta ola constante de adaptaciones de Hollywood?

No me gustan los remakes. En ese caso yo iba a rodarlo, claro, porque, en fin, dirigir para DreamWorks no está nada mal... Pero por norma general, si una película está bien hecha, no creo que sea necesario replantearla nuevamente.

Paranormal Activity es un buen ejemplo. Básicamente querían rehacerla porque pensaban que no funcionaría sin ningún actor conocido. Pero se dieron cuenta por la reacción de la gente de que estaban equivocados.

¿Fue una buena jugada de marketing la idea del estreno bajo demanda?

Ha funcionado bastante bien. Se decidió que sería mejor lanzarla en pocas ciudades al principio. La gente comenzó a solicitar que se estrenara en sus localidades a través de las redes sociales (Facebook y Twitter), y el boca a oreja hizo el resto.

¿Puede adelantarnos algo de Área 51, la nueva película que está a punto de dirigir?

Por norma no hablo de proyectos futuros. No me gusta comentar nada.

¿Qué películas de terror le gustan como espectador?

No me gustan las cosas demasiado explícitas y sangrientas. Disfruto con las películas que sugieren, con amenazas que no están presentes, pero que se intuyen, escuchas susurros, etc. Me gustan películas como El sexto sentido, Los otrosy La semilla del diablo. Nada de ‘gore’ ni brutalidades.

Lo que más me asusta es lo que pasa mientras duermes. Eres más vulnerable que nunca en ese momento. Creo que la clave del éxito de Paranormal Activity es que la gente se pone a pensar en lo desprotegido que está mientras duerme.

¿Por qué nos gusta ir a pasar miedo en el cine?

El miedo es una emoción muy primaria. Pero en el mundo moderno es difícil que la gente tenga ocasión de experimentarla. Por eso vamos a una sala de cine donde la experimentamos de forma controlada, cómodamente sentados y a salvo.

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