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Entrevistas

La última lección de Cameron Díaz

Cameron Díaz se pasa a profesora en la gran pantalla. Una mala y egocéntrica profesora, el antiejemplo del modélico docente, que con tal imagen busca despertar las risas del público. La actriz pasó por Madrid para presentar Bad Teacher, y lo primero que llama la atención en la guapa Cameron es su forma física, sus musculosos brazos demuestran la veracidad de la afirmación de que le gusta estar fuerte.

La última lección de Cameron Díaz

¿Se sujetó mucho al guión de Bad Teacher en este papel loco, o tuvo margen para la improvisación?

El personaje está muy bien descrito, y también el guión se encontraba perfectamente perfilado. No tuve que hacer muchos cambios para mejorarlo, estaba muy bien definido, era claro quién era Elizabeth. Lo que es inusual, porque con frecuencia el guión que ruedas es diferente al que leíste previamente. Quizá alteraba algunas palabrotas. Pero cambios mínimos, el personaje era muy claro.

Su personaje es un cliché que tal vez recuerda a la actual imagen de Lindsay Lohan. ¿Qué referencias tomó para construir a Elizabeth?

Lindsay Lohan no pasó por mi cerebro en ningún momento. Sí tomé referencias, aunque no daré nombres, no son gente muy conocida. Son más de veinte años en Hollywood y he visto chicas así. Gente veinteañera de Hollywood, que busca quien les mantenga, no muy interesantes, sin pelos en la lengua. Me gusta del personaje su brutalidad, que es directa y nunca se disculpa por nada.

Elizabeth está obsesionada por su físico. ¿Cómo actriz ha sufrido también esa presión para poder continuar con su carrera?

Mi trabajo como actriz es fantástico, me permite contar historias, y el aspecto no cuenta, que seas delgada, gorda... Para mí no es tan importante el físico como estar en forma para sentirme fuerte. En Los ángeles de Charlie (2000) utilicé por primera vez mi cuerpo, específicamente, de ese modo. Y desde entonces no he querido dar marcha atrás, porque me gusta sentirme así, fuerte. He hecho mucho ejercicio, he sido muy constante. El resultado es la estética, la imagen, pero no es la motivación. Puede servir para escenas como la del lavado de coches. Pero cualquier chica con unos minishorts que se lanza al coche habría sido gracioso, porque al final es simplemente absurdo.

Esta película parece destinada a los adolescentes, pero por su tratamiento de las palabrotas y el sexo es más indicada para los adultos. ¿Le preocupa esto?

Los adolescentes siempre han querido ver películas para adultos. Creen que ya son maduros y el juego es ése, colarte para ver la peli aunque seas demasiado joven, aunque esperamos que vayan a verla los adultos. En la escena de cama no hay sexo, es un guiño, una broma. (risas) Sexo seguro. Los adolescentes verán que si no te quitas la ropa, allí seguro que no hay embarazado no deseado. (risas)

¿Qué le atrajo del personaje? ¿Se ha encontrado alguna vez algún profesor como el suyo?

No he tenido profesores así. He tenido malos profesores, pero no eran malas personas. Lo quise hacer porque me pareció divertido. Es muy liberador no tener que disculparte todo el tiempo por lo que haces. Que la película en su última media hora vaya por ahí, con el personaje enmendándose. Nos gustaría estar en su lugar, decir lo que pensamos sin contenernos, sin censuras. Y que ello no tenga repercusiones. Así que pensé que estaría bien hacer esto durante seis semanas.

Ha hecho comedia, drama, entretenimiento puro. ¿En qué registro se encuentra más cómoda?

Las películas llegan en función de mi estado de ánimo. A veces me apetece reír, otras algo más profundo, o vivir una gran aventura. Siempre ha sido así, y me siento muy afortunada de poder hacerlo de esta manera. Hago cosas diferentes, nunca me he querido encasillar, incluso las comedias son diferentes, varía el enfoque del sentido del humor. A mí me gusta picotear, como en las comidas, un día me apetece un japonés, otro un italiano, un griego... Con el cine es igual, ver lo que hay y probar de todo.

Su personaje pone películas de profesores a los alumnos. ¿Qué películas de este tipo le gustan?

Me gusta Lecciones inolvidables. Las que pone Elizabeth están muy bien, en ese aspecto sí hemos de quitarnos el sombrero, ha elegido muy bien.

Dice que de Elizabeth le gusta su actitud transgresora. ¿Cree que hay un exceso de moralina en el cine de Hollywood?

Es una trampa en la que se suele caer en Hollywood, donde al final todo tiene que encajar y acabar bien. The Green Hornet es una película de tíos, que están haciendo travesuras, peleando, explosiones, coches, no tiene sentido meter una escena de beso, me niego, no tiene sentido, es absurdo. No lo quise porque la vida no es así. En las comedias románticas el amor no lo soluciona todo. No puedes pretender que las cosas mal hechas quedan olvidadas porque el amor lo cubre todo, lo puede todo. Eso es el cine, pero la vida es otra cosa.

¿Por qué tengo que sentirme a gusto al final? El destino no está escrito, las cosas acaban como acaban. Lo único seguro es la muerte. Es como si todos estuviéramos en un tren, a veces te bajas, das un paseo. En el caso de Elizabeth se baja del tren, pero no sería lógico pensar que va a tomar a partir de ahora un tren en dirección contraria.

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