Cuando el director de "Estrenos" te manda a entrevistar a Josh Lucas, piensas que es una oportunidad única para preguntarle si en su próxima película Yoda continuará dándole al sable láser. Pero no, resulta que Josh nada tiene que ver con George: se trata de un destacado secundario americano, al que vimos como sufrido operario de limpieza de "Session 9", y como amigo de Russell Crowe en "Una mente maravillosa". Se ha hecho popular en Estados Unidos como marido rústico de Reese Whiterspoon en "Sweet Home Alabama", éxito inesperado de taquilla.
¿Con esta película se ha convertido en un actor famoso?
No voy a ser modesto, porque la verdad es que hace seis meses era un completo desconocido, y de repente mi vida se ha vuelto surrealista. Allá donde voy, la gente me para, me hacen comentarios y me piden autógrafos, lo que por otra parte es bastante agradable. Disfrutas, aunque probablemente, esto puede llegar a ser bastante incómodo.
¿La gente de Arkansas como usted mismo, que nació allí, se siente retratada con la película? ¿No se han enfadado porque los caricaturicen?
Se reconocen en los personajes de la película, y de hecho yo mismo acepté este trabajo porque el guión me enterneció. Salía gente que se parecía muchísimo a personas que he conocido, y creo que yo mismo sería así si no me hubiera dedicado a la interpretación. Por otro lado, le tengo mucho cariño a mi tierra, y me hace mucha ilusión que se la retrate en una comedia.
Coincidió con Reese Whiterspoon en American Psycho.
Aunque los dos salíamos en la película, no coincidíamos en la misma secuencia y ni nos vimos. Esta vez ha sido diferente, y nos hemos compenetrado bastante bien, así que ambos estaríamos contentos si volvemos a coincidir. Es una actriz que admiro mucho, porque a pesar de su juventud es muy profesional y muy seria en su trabajo. Además, tiene muchos registros y creo que se arriesga mucho con los guiones que escoge. Como persona es de las mujeres más simpáticas que conozco.
Parece ser que estaban discutiendo todo el día en el rodaje.
Cierto, aunque eran peleas amables. Me encantan las discusiones en mi vida privada siempre y cuando no lleven a la violencia, claro. Es la mejor manera de solucionar las cosas. En esta ocasión fue un método bastante eficaz de profundizar en nuestros personajes, que se llevan mal todo el tiempo. Es una alternativa al “método Stanislavski”, y en lugar de sentarnos a hablar de cómo eran nuestros personajes, y estudiar cómo iban cambiando, nos enfrentábamos en la vida real como se supone que hacen ellos. Esto creó una relación muy especial, y una complicidad que se refleja en la película.
Según el dossier de prensa de la película su vida ha cambiado tras trabajar con el director Andy Tennant y opina que es una especie de genio.
Confieso que ese material promocional exagera hasta límites insospechados. También dicen que mido 1,90… En realidad creo que es un buen profesional, y ha surgido una buena amistad entre nosotros, aunque no llegue a la categoría de genio. Lo que ha cambiado por completo es mi concepción de la comedia. Antes pensaba que debía hacer una interpretación exagerada para ser gracioso, pero él me ha enseñado justo lo contrario. Si pareces serio provocas más carcajadas. Es un género que hay que tomarse muy en serio, y cuidar hasta el más mínimo detalle para que funcione. Y todo esto hay que conjugarlo con disfrutar del trabajo y no tomarse demasiado en serio a uno mismo.
¿Y alguno de los directores con los que ha trabajado se podría definir como genio?
Ang Lee, sin duda. Trabajar con él es completamente diferente porque es muy personal, y se arriesga con cualquier tipo de género. Espero que Andy no se enfade si me oye decir eso.
Acaba de terminar el rodaje de The Hulk con él. ¿Está contento?
Interpreto al malo de la película, es algo diferente a lo que he hecho hasta ahora, pero confieso que es más divertido para mí. Es más, creo que al público le gusta mucho ver a los villanos cuando están bien interpretados. Fue un trabajo bastante intenso, porque no sólo es una espectacular película de acción, sino que también es una reflexión sobre la rabia y la ira, y como ésta puede acabar con nuestros logros.
Usted ha trabajado más en teatro que en cine. ¿Es cierto el topicazo ese de que los buenos actores se forman en las tablas? ¿Prefiere el teatro y lo echa de menos?
Pues no, es mentira, porque a mí me gusta más el cine y no añoro mis comienzos, porque el teatro llega a menos espectadores, y en este sentido es ingrato. Sencillamente ambos campos requieren habilidades diferentes. Básicamente, en el séptimo arte todo está determinado porque el director tiene que tomar más decisiones, puede guiar al espectador en lo que él considera importante que mire. Sí que es cierto eso de que en cine un actor mediocre puede parecer buenísimo.
