Jonathan Dayton y Valerie Faris son un matrimonio bien avenido. Con tres hijos, hasta ahora habían destacado por trabajar al alimón en documentales y vídeos musicales de R.E.M., The Red Hot Chili Peppers The Smashing Pumpkins, Macy Gray, Janet Jackson, Oasis, Weezer y Los Ramones, hasta el punto de ganar un Grammy. Pequeña Miss Sunshine, su primera incursión en la ficción, les ha valido el Premio del Público en el Festival de San Sebastián, y se perfila como caballo bien situado en la línea de salida cara a los Oscar.
¿Tuvieron siempre como objetivo tocar temas reales y duros pero con un toque de humor y de ironía?
Valerie Faris: Realmente la película es como la vida misma. Por un lado está lo absurdo, por otro lo que te importa.
Jonathan Dayton: En la vida, incluso en el peor momento, pasa algo divertido. Y para nosotros fue muy emocionante mostrarlo.
V.F.: El mostrar la capacidad para reírse en las luchas diarias ha sido para nosotros como una catarsis.
La película es una sátira del mundo en el que vivimos, dividido entre perdedores y ganadores. ¿Cómo ha afectado esta filosofía de vida a vuestro trabajo?
V.F.: Tienes que estar constantemente recordándote, que no haces las cosas para que te juzguen, ni para que te den un premio o una recompensa, sino que verdaderamente lo haces porque te gustan y porque quieres hacerlas. Si no lo haces así parece que te estás poniendo continuamente a prueba.
¿Cómo ha sido el cambio al largometraje? Hasta ahora vuestro trabajo se centraba en la realización de vídeos musicales…
J.D.: Hacer una película era algo que nos hacía muchísima ilusión. Como sabemos que es difícil, nos preparamos durante mucho tiempo para saber cómo hay que dirigir a unos actores, cómo hay que presentar una historia y mantenerla viva durante una hora y media, etc. Lo que nunca nos habíamos imaginado era estar en una sala de cine y ver al público viendo una película nuestra, como nos pasó ayer [en la proyección oficial en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián]. Y eso ha sido un subidón como experiencia.
¿Cómo vivieron ese pase de la película?
V.F.: Nos sorprendió mucho porque normalmente la gente tarda un poquito en captar el humor. Sin embargo ayer se notó que la gente estaba prestando atención, mostrando inteligencia, porque ya en la escena de la cena el público entendió el humor y la relación que había entre los personajes. Y eso nos sorprendió.
¿Habéis incorporado alguna experiencia familiar al guión?
V.F.: Nosotros tenemos tres hijos y verdaderamente nos identificábamos con el personaje del padre, que está todo el rato intentando conseguir que se publique su obra. Para nosotros el hacer esta película tenía las dificultades propias de intentar hacer algo nuevo, lo que se unía a la vez a las dificultades normales de tener una familia y mantenerla a flote y bien.
¿Os habéis inspirado en alguna corriente cinematográfica? El film recuerda en su temática al cine de Todd Solondz
J.D.: Para nosotros el reto era que nos parecía que había en potencia muchas versiones malas de esta película. Así que era importante conseguir en Pequeña Miss Sunshine el tono adecuado. En referencia al cine que menciona, nos gustó mucho Bienvenido a la casa de muñecas, pero Todd Solondz tiene una visión del mundo bastante más pesimista que la nuestra.
V.F: Vivimos unos tiempos verdaderamente deprimentes. Por eso nos parecía que debíamos presentar una película que sacara a la gente de esa idea y darles un poco de esperanza.
¿Cree que el público norteamericano se sentirá reflejado en la película?
J.D.: Al público de todos los países le gusta poderse identificar y ver que las cosas que le cuentan son realistas. Esa sensación de poderse identificar con los personajes es lo que realmente resulta gratificante para la gente.
Pero no estamos exactamente ante una familia normal…
J.D.: Lo importante es que las familias se quieran. El abuelo, por ejemplo, está en un punto en el que realmente no tiene nada que perder, y está probando y explorando cosas. Pero también se acerca a su hijo, y funcionando como un abuelo con la niña.
¿El mensaje de la película es que la familia se tiene que querer?
J.D.: Nosotros estuvimos viendo Volver en Los Ángeles y escuchamos a Pedro Almodóvar. Nuestra infancia no pudo ser más diferente de la suya, pero como sus películas tienen un toque de verdad, eso es lo que al final compartimos todos. Lo que queremos es que sea como un tema universal, que todo el mundo pueda comprender e identificarse con él.
¿Cómo se os ocurrió la metáfora de la furgoneta que se estropea, buen resumen de la situación de la familia protagonista?
V.F.: Estaba en el guión. Y está muy bien pensada, porque todo lo que pasa en la película con la camioneta, le había pasado al padre con la familia. Por otra parte, es una situación muy corriente. Nosotros también tenemos una furgoneta familiar que siempre se estropea, aunque por otro lado siempre se puede arreglar, para seguir tirando. Es una metáfora que se acercaba a la idea de la familia en la película.
