Decididamente, las historias de mujeres cobran especialmente protagonismo en Cannes, aunque las dos películas a concurso que hoy nos ocupan están dirigidas por varones.
Cuando alguien ha ganado la Palma de Oro en Cannes, la vara que se usa para medir sus siguientes trabajos, si vuelven a competir por el premio máximo de este festival, suele ser muy exigente. Se notó ayer con las críticas negativas a lo último de Gus Van Sant, y ha vuelto a ocurrir en esta ocasión con lo nuevo del italiano Nanni Moretti.
Nanni Moretti ofrece en Mia Madre una muestra de cine dentro del cine, las dificultades de rodaje a que se enfrenta una directora que está tratando de contar una historia de contenido social, mientras lidia con un actor protagonista insoportable, un marido con el que tiene problemas y la enfermedad de su querida madre. Quizá este último aspecto, que da título al film, es lo más notable del trabajo de Moretti, John Turturro como estrella egocéntrica tiene gracia, aunque alguna tal vez piensa que está pasado de rosca.
Por su parte Todd Haynes afronta en Carol una historia de amor lésbico ambientada en los años 50, un período en que el cineasta se encuentra especialmente cómodo, pues en el mismo período transcurrían Lejos del cielo y la miniserie Mildred Pierce. Aquí se basa en una novela de Patricia Highsmith que aborda un tema atrevido para el momento en que la escribió, y cuenta con dos grandes actrices, que podrían llevarse premio, Cate Blanchett y Rooney Mara. Hay quien habla de Brokeback Mountain en versión femenina, y aunque poco tienen que ver los filmes, a los que separa una década, sí pueden compartir cierta vitola del prestigio de una gran producción con intérpretes de relumbrón, que intenta llegar a un público más amplio del que a priori tendría.
